El libre albedrío es una facultad inherente a nuestro aspecto espiritual que al reflejarse en nuestro aspecto humano nos infunde un ansia permanente de libertad. Por eso somos capaces de no detenernos ante ningún obstáculo ni sacrificio para vivir en libertad.
Podemos ver en nuestra historia las grandes luchas contra la esclavitud, muchas de ellas impulsadas por seres muy evolucionados, en algunos casos seres divinizados,
(Jesús, Moisés)
En este último caso, sembró la vibración de amor que logró que muchos hombres comenzaran una nueva era y reconocieran la enorme injusticia que es la esclavitud y dieran libertad a sus esclavos. Así poco a poco la esclavitud fue abolida y repudiada por la mayoría de los pueblos.
Pero aún persiste en nosotros un profundo egoísmo y un amor propio desmesurado que hacen que la esclavitud aún persista, pero más sofisticada. Por ejemplo, hay países que ejercen la esclavitud a través de las dictaduras políticas, a través de la economía permitiendo el endeudamiento de los países mas halla de sus posibilidades, a través de dogmas o creencias religiosas convirtiendo a sus creyentes en fanáticos capaces de dar sus vidas.
Somos libres en mente, alma y cuerpo, por lo tanto debemos decidir libremente sobre nuestros pensamientos, sentimientos y actos humanos. Es tal la libertad divina que poseemos que podemos ejercerla en forma positiva o negativa, por supuesto que con la concerniente respuesta de la ley, acercándonos un beneficio si obramos de acuerdo a la ley del amor o una experiencia dolorosa si hacemos lo contrario.
Los errores cometidos son siempre aplicando nuestro albedrío humano que nos permite discernir entre el bien y el mal, es decir que nos equivocamos conscientemente, por lo tanto no tenemos excusas.
El libre albedrío no se desarrolla sino que se despierta cuando hemos adquirido la conciencia espiritual (de bien y de mal); el discernimiento se va ampliando y la voluntad se va fortaleciendo a medida de nuestra evolución y progreso.
"Quien procede injustamente es más desgraciado que la víctima de su injusticia."
DEMOCRITO
La conciencia es la voz del alma; las pasiones son la voz del cuerpo.
JEAN JACQUES ROUSSEAU
El libre albedrío.
La cuestión del libre arbitrio puede resumirse así:
El hombre no es inevitablemente conducido al mal. Los actos que realiza no están escritos de antemano. Los delitos que comete no constituyen el resultado de un decreto del destino. Puede, con el carácter de prueba o con el de expiación, escoger una existencia en la que se verá arrastrado hacia el crimen, ya sea por el ambiente mismo en que se encuentre, o bien por las circunstancias que sobrevengan: pero siempre es libre de hacer o no hacer.
Así pues, el libre albedrío existe en el estado de espíritu en la elección de la existencia y de las pruebas, y en el estado corporal en la facultad de ceder o resistir a las solicitaciones que nos hemos voluntariamente sometido. Cabe a la educación combatir esas malas tendencias. Y lo hará con provecho cuando esa educación se base en el estudio profundo de la naturaleza moral del hombre.
Mediante el conocimiento de las leyes que rigen a esa naturaleza moral se llegará a modificarla, del modo que se modifica la inteligencia por medio de la instrucción y el estado físico por la higiene.
El espíritu desprendido de la materia, en estado errante, elige sus futuras vidas corpóreas según el grado de perfeccionamiento a que haya llegado, y en esto sobre todo consiste, según dijimos, su libre albedrío. Esa libertad no se ve anulada por la encarnación. Si cede a la influencia de la materia es porque desfallece bajo las pruebas mismas que ha escogido, y para que lo ayuden a superarlas puede invocar la asistencia de Dios y de los buenos espíritus.
Sin el libre albedrío el hombre no tiene culpa en el mal ni mérito en el bien. Y esto es tan reconocido, que en la sociedad humana se reprueba o se elogia siempre la intención, es decir, la voluntad. Ahora bien, quien dice voluntad está diciendo libertad, por lo tanto, el hombre no puede buscar una excusa para sus malas acciones achacándolas a su organismo, sin abdicar de su razón y de su condición de ser humano, para equipararse con el animal.
Si es así para el mal, lo mismo será para el bien, pero cuando el hombre practica el bien tiene gran cuidado en que se le reconozca el mérito a él mismo y no a sus órganos, lo que prueba que instintivamente no renuncia a despecho de los que opinen algunos obcecados, al más bello privilegio de su especie: La Libertad de Pensar.
ALLAN KARDEC.
Libre albedrío: Capacidad para aplicar decisiones y actuar con conocimiento de causa, que se forma en el transcurso del conocimiento de las Leyes del mundo real, en el proceso de dominio de estas leyes.
Por otro lado, pensadores como Schopenhauer y Nietzsche, defienden la idea de un albedrío absoluto; para ellos, es la fuente primaria de las decisiones de la voluntad, de la libertad; toman la libertad como esencia, como algo primario con relación al ser y a la existencia. Niegan que la voluntad esté predeterminada por condiciones o causas externas. Según ellos, "el hombre actúa independientemente, por decisión voluntaria y no por la acción de causas externas, ni por el mayor peso de unas razones sobre otras". Afirman que "nada puede forzar a la voluntad a elegir esto, en vez de aquello. La voluntad es precisamente la que elige". (El voluntarismo).
A juicio muy personal, el libre albedrío no tiene sus orígenes sólo en motivos interiores e ideales; considero que las decisiones de la voluntad que llevan a los actos humanos, están sujetas también, a una condición o causa externa. Causa que pone en juego el razonamiento, la conciencia y la valoración de la acción. Considero que el Libre Albedrío, se haya vinculado a toda la estructura del individuo, a su razón, a sus sensaciones, a sus experiencias y a sus valores morales e ideológicos; siendo necesario todo ello, para tomar las decisiones
En conclusión, el libre albedrío, no es otra cosa que la autonomía y la autodeterminación del ser humano.
Ramon Salazar Maldonado
Podemos ver en nuestra historia las grandes luchas contra la esclavitud, muchas de ellas impulsadas por seres muy evolucionados, en algunos casos seres divinizados,
(Jesús, Moisés)
En este último caso, sembró la vibración de amor que logró que muchos hombres comenzaran una nueva era y reconocieran la enorme injusticia que es la esclavitud y dieran libertad a sus esclavos. Así poco a poco la esclavitud fue abolida y repudiada por la mayoría de los pueblos.
Pero aún persiste en nosotros un profundo egoísmo y un amor propio desmesurado que hacen que la esclavitud aún persista, pero más sofisticada. Por ejemplo, hay países que ejercen la esclavitud a través de las dictaduras políticas, a través de la economía permitiendo el endeudamiento de los países mas halla de sus posibilidades, a través de dogmas o creencias religiosas convirtiendo a sus creyentes en fanáticos capaces de dar sus vidas.
Somos libres en mente, alma y cuerpo, por lo tanto debemos decidir libremente sobre nuestros pensamientos, sentimientos y actos humanos. Es tal la libertad divina que poseemos que podemos ejercerla en forma positiva o negativa, por supuesto que con la concerniente respuesta de la ley, acercándonos un beneficio si obramos de acuerdo a la ley del amor o una experiencia dolorosa si hacemos lo contrario.
Los errores cometidos son siempre aplicando nuestro albedrío humano que nos permite discernir entre el bien y el mal, es decir que nos equivocamos conscientemente, por lo tanto no tenemos excusas.
El libre albedrío no se desarrolla sino que se despierta cuando hemos adquirido la conciencia espiritual (de bien y de mal); el discernimiento se va ampliando y la voluntad se va fortaleciendo a medida de nuestra evolución y progreso.
"Quien procede injustamente es más desgraciado que la víctima de su injusticia."
DEMOCRITO
La conciencia es la voz del alma; las pasiones son la voz del cuerpo.
JEAN JACQUES ROUSSEAU
El libre albedrío.
La cuestión del libre arbitrio puede resumirse así:
El hombre no es inevitablemente conducido al mal. Los actos que realiza no están escritos de antemano. Los delitos que comete no constituyen el resultado de un decreto del destino. Puede, con el carácter de prueba o con el de expiación, escoger una existencia en la que se verá arrastrado hacia el crimen, ya sea por el ambiente mismo en que se encuentre, o bien por las circunstancias que sobrevengan: pero siempre es libre de hacer o no hacer.
Así pues, el libre albedrío existe en el estado de espíritu en la elección de la existencia y de las pruebas, y en el estado corporal en la facultad de ceder o resistir a las solicitaciones que nos hemos voluntariamente sometido. Cabe a la educación combatir esas malas tendencias. Y lo hará con provecho cuando esa educación se base en el estudio profundo de la naturaleza moral del hombre.
Mediante el conocimiento de las leyes que rigen a esa naturaleza moral se llegará a modificarla, del modo que se modifica la inteligencia por medio de la instrucción y el estado físico por la higiene.
El espíritu desprendido de la materia, en estado errante, elige sus futuras vidas corpóreas según el grado de perfeccionamiento a que haya llegado, y en esto sobre todo consiste, según dijimos, su libre albedrío. Esa libertad no se ve anulada por la encarnación. Si cede a la influencia de la materia es porque desfallece bajo las pruebas mismas que ha escogido, y para que lo ayuden a superarlas puede invocar la asistencia de Dios y de los buenos espíritus.
Sin el libre albedrío el hombre no tiene culpa en el mal ni mérito en el bien. Y esto es tan reconocido, que en la sociedad humana se reprueba o se elogia siempre la intención, es decir, la voluntad. Ahora bien, quien dice voluntad está diciendo libertad, por lo tanto, el hombre no puede buscar una excusa para sus malas acciones achacándolas a su organismo, sin abdicar de su razón y de su condición de ser humano, para equipararse con el animal.
Si es así para el mal, lo mismo será para el bien, pero cuando el hombre practica el bien tiene gran cuidado en que se le reconozca el mérito a él mismo y no a sus órganos, lo que prueba que instintivamente no renuncia a despecho de los que opinen algunos obcecados, al más bello privilegio de su especie: La Libertad de Pensar.
ALLAN KARDEC.
Libre albedrío: Capacidad para aplicar decisiones y actuar con conocimiento de causa, que se forma en el transcurso del conocimiento de las Leyes del mundo real, en el proceso de dominio de estas leyes.
Por otro lado, pensadores como Schopenhauer y Nietzsche, defienden la idea de un albedrío absoluto; para ellos, es la fuente primaria de las decisiones de la voluntad, de la libertad; toman la libertad como esencia, como algo primario con relación al ser y a la existencia. Niegan que la voluntad esté predeterminada por condiciones o causas externas. Según ellos, "el hombre actúa independientemente, por decisión voluntaria y no por la acción de causas externas, ni por el mayor peso de unas razones sobre otras". Afirman que "nada puede forzar a la voluntad a elegir esto, en vez de aquello. La voluntad es precisamente la que elige". (El voluntarismo).
A juicio muy personal, el libre albedrío no tiene sus orígenes sólo en motivos interiores e ideales; considero que las decisiones de la voluntad que llevan a los actos humanos, están sujetas también, a una condición o causa externa. Causa que pone en juego el razonamiento, la conciencia y la valoración de la acción. Considero que el Libre Albedrío, se haya vinculado a toda la estructura del individuo, a su razón, a sus sensaciones, a sus experiencias y a sus valores morales e ideológicos; siendo necesario todo ello, para tomar las decisiones
En conclusión, el libre albedrío, no es otra cosa que la autonomía y la autodeterminación del ser humano.
Ramon Salazar Maldonado

2 comentarios:
Feliz de disfrutar de mi libre albedrío!
Aparte, cuál dirías tú que es la mejor terapia para la amnesia anterógrada?
Chau.
Hello tomson,
I have contacted you one month ago regarding the unaauthorize used of my image "Crossroads" from http://www.flickr.com/photos/liebermann/580181284/. So far you did not even bother to reply.
Using my image without permission is unfair to me, one may also call it "stealing", the law calls it "copyright infringement. I had offered you to remedy this, and also to keep my picture - I just asked youto give me author credits. I think this is a very generous offer.
By not replying to me, you show total disrepect for me as author of a work you just expropriated without giving me anything in return. Shame on you.
You are hereby requested to immediately remove my work from your blog.
Sincerely angered
Martin Liebermann
www.martin-liebermann.de
license@martin-liebermann.de
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