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viernes, 12 de febrero de 2010

La Comida y los Estados de Animo


Consumir alimentos que nos gustan puede animarnos y hacernos sentir satisfechos y relajados.

Al contrario, comer nuestros alimentos favoritos puede provocarnos sentimientos negativos de culpa y remordimiento. ¿Cómo podemos reducir los efectos negativos y aumentar el impacto positivo de la comida en nuestro estado de ánimo?

Comer es uno de los placeres de la vida, y siempre que sea posible comer alimentos que nos gustan y evitamos aquellos que no nos gustan.
Los estudios muestran que el hecho de comer los alimentos que uno prefiere puede estimular la liberación de endorfinas, que son las que mejoran nuestro humor. Lo que nos hace sentir bien es consumir el tipo de alimento apropiado, en el momento apropiado.

Los antojos, o los impulsos por comer alimentos concretos, son bastante comunes. Entre el 60% y el 90% de las personas, reconocen haber tenido antojos.
Es curioso comprobar que los hombres y las mujeres relacionan los antojos con actitudes y emociones diferentes. Los hombres suelen pensar que los antojos surgen cuando tienen hambre, mientras que las mujeres tienden a relacionarlos con estados de ánimo negativos como el aburrimiento o el estrés.

Las mujeres tienden a experimentar más sentimientos negativos como culpa y remordimiento tras haber ingerido la comida deseada.
Generalmente, el alimento objeto del antojo es una comida prohibida, como el chocolate.

Si se evita conscientemente este alimento, el deseo de consumirlo aumenta hasta que la persona al final no puede resistir a la tentación. Después, aparecen los sentimientos de culpa y remordimiento y la persona decide no volver a comer ese alimento.

Es cierto que existe una interacción entre los alimentos y los procesos químicos de nuestro organismo. Sin embargo, no hay que subestimar el impacto de nuestras expectativas en relación con la alimentación.

Lo más importante es que nos olvidemos de los sentimientos de culpa relacionados con la alimentación. Para esto, debemos desarrollar una relación sana con la comida y unos hábitos alimentarios realistas y saludables. Esto puede incluir formas de administrar el consumo de nuestras comidas favoritas para aumentar el placer sin incurrir en excesos.