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lunes, 10 de agosto de 2009

La pobreza y el comportamiento.


La pobreza tiene implicaciones psicológicas que no siempre se toman en cuenta en los análisis socioeconómicos.

Ser pobre representa no solo la tragedia del hambre y la desnutrición, o la falta de bienes y servicios primarios o la carencia de sustento. Ser pobres conlleva alteraciones importantes en la conducta humana que privan a buena parte de las personas que la padecen de un desarrollo psicológico adecuado.

Los seres humanos conformamos nuestra forma de ser, nuestras actitudes ante la vida, nuestro comportamiento y nuestra personalidad en base a parámetros biológicos, genéticos, sociales y psicológicos.Una alimentación escasa provocará desnutrición y el subsiguiente daño fisiológico, incluido el cerebral. La miseria sostenida durante generaciones por familias que la hayan soportado, comporta patrones genéticos disminuidos como puede ser el peso y la estatura, entre otras características fisiológicas. Los factores psicológicos y sociales que se derivan de la pobreza son igualmente determinantes en la formación de actitudes y formas de comportamiento diferentes.

Investigaciones hechas al respecto señala, que la pobreza genera rasgos culturales propios como "pocos deseos de planear el futuro", "sentimientos de inferioridad y marginalidad", creando conductas de auto segregación, machismo en los hombres y conductas de mártires en las mujeres, "sentimientos de fatalismo", "desconfianza social" y una tendencia a vivir en el presente. Es decir, comportamientos sin objetivos y metas en la vida tipo: Como vaya viniendo vamos viendo.Entre los rasgos sociales que encuentra los investigadores, indica situaciones de vida que marcan patrones de conducta tales como el hacinamiento y la ausencia de vida privada, alcoholismo, abandono de hogar, violencia social e intrafamiliar, autoritarismo en las relaciones de pareja y familia, ausencia de infancia como etapa de formación y de vida, bajo nivel educativo y analfabetismo funcional.

Todo esto trae como consecuencia un bajo rendimiento físico, así como igualmente intelectual. El lenguaje, los conocimientos científicos, el aprendizaje cultural, social y escolástico serán limitados y aunque el trabajo, las habilidades y el esfuerzo existan, la pobreza no forma a las personas que la resisten para poder controlar su propio destino, surgiendo cuadros crónicos de desesperanza, frustración y depresión.