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viernes, 30 de octubre de 2009

La preeminencia del amor


Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles,
si no tengo amor,
soy como una campana que resuena o como platillo que retiñe.

Aunque tuviese el don de la profecía y
conociera todos los misterios y toda la ciencia,
aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas,
si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes
para alimentar a los pobres y entregar
mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor,
no me sirve de nada.

El amor es paciente, es servicial, el amor
no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés,
no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia, si no que se regocija
con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta.
Corintios 1-13