viernes, 7 de agosto de 2009

El amor y la psicología


En la Seducción se habla frecuentemente del Amor y del Sexo, aunque también la Psicología tiene mucho que decir sobre ellos.
En las ultimas décadas se han llevado a cabo múltiples estudios intentando buscar una explicación a eso que nosotros llamamos amor. Para la psicología el amor es una necesidad fisiológica, un impulso que puede provocar conductas imprevisibles. Vamos a ver los distintos acercamientos de la psicología a este tema.

Tipos de amor:
Amor Compañero y Amor Pasional
Amor Compañero o Camaradería: tiene un alto grado de apego, compromiso e intimidad, aunque esta desprovisto de pasión. Es el que sentimos por nuestros familiares o amigos.
Amor Pasional: es el amor que sentimos por la novia o por la chica o chico que conocimos este sábado pasado. Es más intenso que el amor compañero, esta muy marcado por la sexualidad y el romanticismo.

Teoría Triangular del AmorSegún esta Teoría, existen tres componentes diferenciadas en el amor:
Pasión: deseo de estar con la otra persona y que el sexo con ella sea gratificante.
Intimidad: Capacidad de compartir nuestros deseos, sentimientos y secretos con la otra persona.
Compromiso: Certeza de que pase lo que pase esa persona no nos olvidara o dejara en la estacada.

Amor por combinación de estos elementos:
Confianza - Amistad: cuando únicamente existe Intimidad. Por ejemplo, la relación que se puede tener con un psicólogo con el cual tenemos mucha confianza. También se aplica al cariño que sentimos por un amigo.
Amor Romántico: existe la Pasión y existe la Intimidad.
Amor Sociable: Intimidad + Compromiso, es el que se da en las parejas que han perdido la pasión.
Amor Completo: un amor con las tres características se supone que es el amor ideal, aunque según la psicología no suele durar mucho: es difícil de mantener y suele derivar en alguno de los otros tipos de amor.

Dopamina, Serontonina, testosterona:
Desde una perspectiva biológica el amor puede explicarse casi exclusivamente por la acción de un neurotransmisor: La DopaminaLa Dopamina está relacionada con las emociones y las sensaciones de placer. Todas las adicciones fuertes provocan la generación de dopamina: los opiáceos, por ejemplo, activan las mismas áreas que el amor. El amor, por lo tanto, es una adicción positiva que se puede tornar en ansiedad cuando se es rechazado. Esto se debe a que el amor activa el sistema de recompensa del cerebro, que nos arrastra a ver recompensas y motivarnos a conseguirlas. Para nosotros el amado es el premio, es por ello que centramos nuestro mundo en él.Y si surgen complicaciones esto genera más atracción ya que en una adversidad el cerebro genera aún más dopamina.También debido a la dopamina buscamos cosas en común e intentamos amoldar nuestra personalidad para agradar al otro, ya que la dopamina también tiene relación con la motivación para cambiar.

La serontonina, llamada "hormona del placer", ejerce una gran influencia sobre el sistema psiconervioso. Si sus niveles están anormalmente bajos, y se combina con el impulso generado por la dopamina, puede causar un pensamiento obsesivo por la otra persona.El amor y la atracción sexual son dos cosas diferentes: en el amor influye la Dopamina, en el acto sexual la Testosterona y en menor grado otras hormonas sexuales, pero esta línea no está tan clara: el amor siempre incluye el componente sexual y si tenemos relaciones sexuales con una persona puede desembocar en amor ya que en el acto sexual se genera gran cantidad de dopamina.

Los Mecanismos de la Atracción:
La psicología define una serie de componentes de la atracción:
El Momento: hay que estar dispuesto a enamorarse, y esto no sucede siempre.
El Entorno: es más común enamorarse de gente cercana.
El Misterio: nos atrae más la gente que no conocemos del todo.
La Personalidad: existe un componente cultural / intelectual / personal.
El Físico: la psicología reconoce que se trata de un factor importantísimo.

El Amor con la Mente y no con los Ojos
¿Por qué nos atraen los extraños? Las personas misteriosas nos resultan interesantes porque ese misterio se asocia a la novedad, y la novedad activa el neurotransmisor del amor: la dopamina. Aunque es contradictorio porque también nos sentimos atraídos por personas similares a nosotros: aficiones comunes, cualidades físicas, edad, etc. Los tipos genéticos similares se atraen.Son sensaciones distintas: por un extraño la mayor parte de la atracción es debida a la Pasión (de la Teoría Triangular del Amor), mientras que con las personas de nuestro entorno y las que son muy similares a nosotros tenemos más Intimidad.El factor cultural también es muy importante ya que influye en nuestra concepción de enamoramiento y en ver cuán lejos se puede llegar: en el amor se tienen en cuenta las reglas sociales como en cualquier otro tipo de relación humana.

El Amor con los Ojos y no con la Mente
Nos gusta que nuestra pareja esté bien proporcionada. Las caras simétricas nos resultan más atractivas. De la simetría facial se puede asumir que existe un buen material genético. En las mujeres, la proporción física idónea es una relación cintura-cadera de 0.7, es decir, la cintura ha de ser un 70% de la cadera. En los hombres lo que más llama la atención físicamente es una forma triangular.La atracción en los hombres se produce mucho más rápido que en las mujeres, debido al hecho de que dan más importancia a los factores físicos. Las mujeres por su parte tienen mayor actividad de memorización, una mujer siempre recuerda los detalles de lo que ha vivido con una persona, de lo que ha hecho con esa persona, cómo es. Es como si elaborase un "informe" de cada persona, por eso las mujeres son tan detallistas y para ellas es tan importante la atención a los pequeños detalles.

La Infidelidad

Al hablar de "infidelidad en la pareja" muchas son las sensaciones y conceptos que aparecen en el inconsciente colectivo como resultado de siglos de socialización. Sin embargo las ideas más comunes suelen ser las ligadas a la traición, la mentira, el engaño o la deslealtad.Básicamente hay infidelidad cuando uno de los miembros de la pareja (o ambos) rompe el compromiso de lealtad sentimental contraído de común acuerdo. La promesa de amar sólo y exclusivamente a determinada persona, es incumplida o traicionada.

jueves, 6 de agosto de 2009

Paramnesia


¿Cuántas veces nos hemos sorprendido por tener la sensación de que un instante nos suena muy familiar, como si ya hubiésemos vivido antes esa escena? A este efecto se le denomina Déjà vu o también paramnesia y es un fenómeno que nos ocurre en determinados momentos en forma de fuerte sensación de experiencia ya vivida, generalmente en forma de sueño o de recuerdo pasado cuando en realidad ese momento es totalmente nuevo.

En la mayoría de los casos se siente una sensación de confusión ante la creencia de poder recordarlo. La experiencia de déjà vu parece ser muy común. En estudios formales, el 70% o más de la población afirma haberlo sentido al menos una vez. También se encuentran referencias a la experiencia de déjà vu en literatura del pasado, lo que indica que no es un fenómeno nuevo. La explicación científica es muy clara: se trata de un defecto de la memoria. En dicho defecto intervienen dos tipos de memoria, la memoria a corto plazo que es la que percibe los sucesos que pertenecen al presente, y la memoria a largo plazo que es la que percibe los sucesos pertenecientes al pasado.
Aunque esto solo dura unos segundos, deja huellas más o menos perdurables en las personas y es por eso que ha sido motivo de inspiración de filmes, novelas, canciones y artículos periodísticos como el que está leyendo. En algunos casos las experiencias se repiten y eso alimenta la mística de algunas personas quienes llegan a considerarse capaces de predecir el futuro inmediato a partir de visiones a lo “déjà vu”.

Para los expertos, este es una más de las grandes incógnitas que guarda el funcionamiento del cerebro pero, no obstante, han intentado hallar una explicación al fenómeno y la hipótesis más extendida dice que esa sensación se produce cuando el cerebro recuerda alguna situación muy parecida, aunque no sea idéntica.

El psicoanálisis ha entendido el “déjà vu” como el resultado de los sueños diurnos, de las fantasías inconscientes de la persona y no faltan los pseudo científicos que han asociado la experiencia a la metafísica, la reencarnación y los poderes ocultos de la mente.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Nietzsche


En su filosofía, Nietzsche sospecha de los valores y verdades que rigen la cultura de Occidente, y realiza lo que se conoce como “filosofía a martillazos”: una crítica demoledora contra toda la cultura occidental, y que se centró en tres grandes ramas: moral, religión y filosofía. Ya en el título de la obra de donde se ha extraído el texto, el autor da a entender una de las ideas de lo que va a expresar: el crepúsculo (decadencia, desaparición) de los ídolos (personas, objetos o ideas que se admiran o aman excesivamente).

Para buscar el origen de esta decadencia, Nietzsche lleva a cabo una “mirada retrospectiva” que le lleva hasta los orígenes de la filosofía y a los patriarcas de la cultura de Occidente: la Grecia Clásica. El autor da cuenta de que en esa época había un equilibrio entre las dos fuerzas y principios que componen la realidad: el espíritu dionisiaco, que representa los valores de la vida, y el espíritu apolíneo, que identifica los valores de la razón. Ese equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisiaco ya no existe en la cultura occidental, y Nietzsche culpa a tres personas de esa pérdida: Eurípides (que eliminó los elementos dionisíacos de la tragedia griega), Sócrates y Platón, base ideológica del cristianismo y de los autores racionalistas. Por tanto, Nietzsche afirma que cometieron un error, y que sus valores están invertidos y no representan los verdaderos valores de la vida y la realidad.

Dado que esos valores heredados a través de los siglos no son válidos, Nietzsche critica toda la cultura de Occidente para intentar depurar esos errores. Esto le lleva a criticar la moral occidental, por considerarla antinatural y antivital, que ensalza valores que en verdad deberían ser despreciados, como el dolor, la debilidad o la pequeñez. La considera una moral propia de siervos, que son obligados a obedecer las normas que le son dictadas. Para acabar con ella, el filósofo propone una “moral de señores” que ensalce valores más vitales como el amor a la vida, la grandeza, el placer, o la liberación de la servidumbre y del dogmatismo. También arremete contra la religión, por considerar que rechaza el mundo material y fomentar la moral de siervos, además de promover la idea de pecado, que considera un insulto para la vida.

Por último, el autor critica a la filosofía, como expone en el texto analizado, por dos razones. Por un lado, critica la escisión que hace Platón de la realidad, creando dos mundos distintos (mundo de las Ideas y mundo de las Cosas) y despreciando el que Nietzsche considera que es el único verdadero: el mundo de las cosas, el mundo material que se rige por las coordenadas espacio-tiempo. Por el otro, rechaza la idea de Dios que tanto emplean los filósofos para expresar lo más imperceptible de la realidad, y que ellos sitúan como lo primero y más importante a pesar de ser lo último y lo más vacío, cometiendo así otro grave error que la humanidad ha tenido que pagar en su Historia.

Ante esta última crítica a la filosofía, Nietzsche extrae cuatro tesis generales que resumen su idea: las razones por las que este mundo se considera aparente son falsas e indemostrables, las características que se atribuyen al mundo de las ideas son propias del no-ser, no tiene sentido la creación de otro mundo imaginario y la división de la realidad es síntoma de decadencia.

martes, 4 de agosto de 2009

Oxitocina


Ya conocemos su existencia en algunos de nuestros actos más cotidianos. La oxitocina es una hormona que nos hace estar más predispuestos a sociabilizarnos, enamorarnos y tener pareja de por vida.
El cerebro libera grandes cantidades durante el orgasmo, igual que las madres mientras dan el pecho a sus hijos.

Pero los experimentos que se están realizando en los últimos años están demostrando que dosis de oxitocina aplicadas a pacientes les ayudan a reducir la ansiedad, aumentar los sentimientos de generosidad y reducir ciertos síntomas de timidez. También se está descubriendo que bajos niveles de esta hormona pueden contribuir a rebajar ciertas disfunciones sociales como la depresión o el autismo.

El doctor Eric Hollander, Administro oxitocina sintética y placebo de forma intravenosa a 15 pacientes autistas (todos adultos). Los resultados fueron alentadores: aquellos que recibieron la hormona estaban mejor capacitados para interpretar emociones a través del tono de voz.
Más adelante se comprobó que el uso de oxitocina mediante pulverizador nasal ayudaba a los pacientes a interpretar expresiones faciales.

Pero no sólo se cumplen estos efectos en autistas. Paul Zak, dio pequeñas dosis del pulverizador a voluntarios sanos. Los resultados: menor nivel de ansiedad, menor cautela con los extraños, y mayor generosidad y confianza.

Hay otras formas naturales para producir esta hormona.
Doy algunos ejemplos:
Recibir un masaje.
Acariciar un perro.
Comer o compartir un momento con un amigo.

La oxitocina es la hormona responsable de que la atracción inicial de paso a un vínculo de amor duradero. La hormona ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción. La oxitocina está involucrada en muchos aspectos del amor, desde el maternal hasta el hecho de que algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que otros sean incapaces de forjar una relación duradera. Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto, la lactancia y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales.

lunes, 3 de agosto de 2009

Los seis rostros del ser humano


Aunque físicamente el hombre sólo tiene una cara, psicológicamente posee diversos rostros, porque una característica esencial del ser humano es su condición “multifacial”. Por eso cuando nos referimos a la comprensión del yo debemos tener presente que esa persona física que somos contiene realmente media docena de personalidades que se revelan en la convivencia diaria.

La personalidad concreta de cada quien se manifiesta en la vida cotidiana como un poliedro de seis lados o caras porque, justamente, son seis los rostros que presenta nuestro yo o personalidad en la vida real.

Expongamos primero estas diversas significaciones de los múltiples “yoes” que encierra nuestra personalidad y después veremos las distintas relaciones que se pueden establecer en la vida entre estos y la importancia que tienen esas correlaciones para la salud mental y para el desarrollo humano.

El yo real
Primero tenemos el yo real o verdadero, que está compuesto por tres partes, como secciones de una pirámide, que son:
Una base biológica, heredada, la porción vegetal y animal que todos tenemos constituida por la dotación genética, los instintos, el temperamento o la predisposición emocional congénita;
Después encontramos la parte social, formada por las normas y valores sociales, las costumbres y características culturales del medio, adquiridos, aprendidos a través del proceso de la socialización y, finalmente la
pirámide de nuestro yo real culmina como el ápice, con la característica esencial del hombre que es el ser creador, las potencialidad de transformación de la realidad creando obras que aporta al acervo cultural de su medio.

Yo aparente
En segundo lugar, tenemos el yo aparente, el de la fachada o máscara social, el que se manifiesta en la vida cotidiana. Es el yo que deseamos que los demás crean que somos, que exhibimos como un actor representa a un personaje y que por supuesto no coincide necesariamente con el yo real.
La distancia entre ese yo aparente y el yo real, el que verdaderamente somos, depende del grado de autenticidad del individuo. Aquellas pocas personas que se comportan de acuerdo a como piensan y sienten y que por lo tanto son auténticas, sinceras, muestran una correspondencia entre su apariencia y su realidad, pero las que muestran discrepancias significativas entre su rostro y la máscara superpuesta, exhiben una vida ficticia, falsa.

El yo que creemos ser
En el fondo de nuestra conciencia tenemos el yo que creemos ser, el concepto y la valoración de sí mismo, que es el conjunto de vivencias, ideas, opiniones, sentimientos, actitudes que tenemos hacia nosotros mismos, que resultan de las ideas y opiniones que los demás se formen de nosotros y, en parte, la imagen que nos forjamos de nuestra propia persona, como resultado de las interacciones con el mundo y con las otras personas. Es el aspecto de la personalidad más accesible para conocerla, cambiarla y mejorarla. La transformación y cambio que se logre en el concepto que el sujeto tiene de sí mismo trasciende a la propia personalidad y se puede producir en ella el mismo cambio favorable. El pensamiento, la imagen que tengamos de nosotros mismos, cuando se vive profunda e intensamente y con persistencia, puede llegar a convertirse en realidad para mejorar o empeorar nuestro yo real. Este es el resultado a que han llegado investigaciones realizadas por la psicología y la psiquiatría actuales.

El yo que se quiere ser o yo ideal
Pero la persona no sólo tiene un concepto de sí misma en el presente, sino también hay el yo que se quiere ser, al que se aspira, o yo ideal, que corresponde a nuestro proyecto de vida, el yo que inventamos como protagonistas de la novela que cada uno imagina para su propia existencia. Ese yo ideal puede ser tomado del “repertorio” de las personas que han existido o existen o personajes de ficción que conoce el individuo y que los convierte en modelo de su vida, o puede ser inventado por el propio sujeto o, lo que suele ocurrir la mayoría de las veces, ser un personaje mixto, tomado parte de su medio y en parte creado por él mismo.

El yo que los demás creen que somos
Además de lo que pensamos de nosotros mismos, están inevitablemente las opiniones de las demás personas sobre nosotros. Son los conceptos que los otros se hacen de nuestro yo, que quizás no coincide ni con lo que el sujeto es realmente, cree ser o quiere ser. Es el yo público, y por supuesto, habrá tantos como personas perciben al sujeto.
Y también, para cerrar el hexaedro de la personalidad, está el séxtuple yo, que corresponde a lo que uno cree que los otros creen que uno es.

Estas seis significaciones del yo autorizarían a decir que, cuando hablan dos personas, en realidad, doce personas intervienen en la conversación. No en vano es tan difícil la comunicación humana.
Estos seis conceptos o facetas de la personalidad están íntimamente relacionados por la obvia razón que se refieren a la misma persona, son aspectos de la misma personalidad. Cuando se producen discrepancias o contradicciones significativas entre estos “yoes”, eso causa un funcionamiento deficiente y trastornos de la personalidad, pero cuando estos “yoes” tienden a integrarse y armonizarse, ello contribuye a un desarrollo sano y normal de la personalidad.

domingo, 2 de agosto de 2009

La Psicologia del Dinero


La psicología del dinero y el pensamiento único crearon un pensamiento cero que mide el éxito por la cantidad de ceros de nuestra cuenta bancaria. La psicología del dinero se nutre de ganancias que se buscan de cualquier modo. A los que les falta todo menos el dinero dicen sin embargo que trabajaron toda la vida para que nada les falte. Para la psicología del dinero el precio es la medida del valor y hasta los valores humanos los cambia por dinero.

Así las cosas valen lo que cuestan y las personas por lo que ganan. Los juzga por lo que tienen y a la calidad por el precio. Lo bueno y caro, dos veces bueno. Hay que aceptar que todo tiene precio. Con esa lógica lo que se regala y el aire que se respira carece de valor. Machado dijo "es de necios confundir el precio con el valor" y Discépolo en Cambalache:

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. Todo es igual, nada es mejor: lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazados ni escalafón; los inmorales nos han igualado. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.

El mundo del revés. La paradoja de la psicología del dinero es que lo bueno se degrada. Los maestros ganan monedas y las vedettes amasan fortunas. Los dirigentes corruptos cobran tan poco, que roban para compensar. La psicología del dinero se deriva de una sociología del poder que nos inculca los reflejos condicionados que quieren que tengamos. Entonces votamos pero no elegimos libremente.

Al respecto Fromm dijo la "libertad sólo tiene sentido si podemos generar pensamientos propios". Así contribuimos a que muchos vivan a pan y agua, y a que otros se llenen sus bolsillos. Sin embargo sentimos que algo no anda bien. Amamos al dinero pero afirmamos que es la raíz de todos los males y le decimos vil metal. Rechazamos a los ricos pero si alguien se enriquece haciendo cosas buenas lo envidiamos, nos parece sospechoso o pensamos que es injusto. Rechazamos el dinero pero lo deseamos. ¿Por qué los educadores y los que nos cuidan se llevan la peor paga? ¿Qué provoca esta ambivalencia? La psicología del dinero genera un estado de falsa felicidad.

Poder es querer más eficacia. Primero debemos saber lo que queremos, porque la realidad es una gran fotocopiadora de nuestras creencias, y como con ellas creamos el mundo para cambiarlo debemos modificarlas. Un nuevo proceso comienza con ideas que se transforman en conceptos reforzadores, se expresan para que sean escuchadas y se conviertan en hechos. Las creencias promueven acciones, y con las peores creencias la humanidad se extinguirá.

Si las creencias son rígidas el pensamiento no prospera. ¿Cómo evitar la resistencia a los cambios? Se trata de invertir el proceso, que las acciones motoricen los cambios. Luego se les dará forma en el discurso, así la mente aprenderá a relacionar el pensamiento con la acción. Para cambiar una creencia hay que actuar rápido porque la mente puede eliminarla antes de que crezca. Al repetirla la mente pronto la aceptará como su nueva creencia. En esto consiste la evolución. Recordamos el 5% de lo que escuchamos, el 10% de lo que escribimos y el 85% de lo que hacemos, por eso hay que transformar la idea en acto.

Otra creencia negativa es que no tenemos bastante dinero, tiempo, amor, comida.
Esa carrera hacia "nunca es bastante" ha creado este mundo desigual. De lo que no hay bastante es de cosas que sean buenas porque el dinero ocupa su lugar. Con el dinero puedes comprar una cama pero no el sueño, la comida pero no la digestión, el libro pero no el conocimiento, una casa pero no el hogar, el remedio pero no la salud, la diversión pero no la felicidad.

Las cosas más importantes de la vida el dinero no las pude comprar. Un estudio reciente de 120 científicos internacionales muestra que hay que hacer innovaciones para salvar al mundo, modificando la psicología del dinero. Deben desaparecer los vehículos suntuosos, reducirse el consumo de carnes rojas, etc. Todo apunta a rebajar el hedonismo y a que la vida sea menos consumista. Está claro: decidámonos a mantener la vida y que en el proceso ningún precio supere a su valor.

sábado, 1 de agosto de 2009

La Carcel Emocional


La mayoría de nosotros vivimos en una cárcel emocional porque queremos ser buenas personas. Nos rodeamos de una serie de suposiciones sobre el "deber ser" que a menudo poco o nada tienen que ver con nuestros deseos y habilidades. Como consecuencia de esto último, casi siempre termina en frustración, fracaso o desilusión. Los seres humanos no podemos dominar factores como el clima y otros fenómenos de la naturaleza que suceden a espaldas de nosotros; podemos, sin embargo, aprender a enfrentar cosas que no controlamos. Por falta de conocimiento, imaginación o información hemos construido enormes barreras a nuestro alrededor que nos impiden valorar nuestras verdaderas posibilidades.

Lamentablemente, nuestras barreras interiores están íntimamente ligadas con las exteriores, de manera que si nos sentimos atrapados por dentro, por lo general tenemos muy poca energía para resolver lo que ocurre en el mundo exterior con cierta creatividad. Además contamos con carceleros interiores, nuestros temores, que se encargan de paralizarnos cada vez que una acción es necesaria. Si tenemos miedo, no nos movemos. Estos carceleros, por supuesto, se alimentan de nuestras propias maquinaciones y han crecido, por lo general, de lo que alguna vez nos amenazó en nuestro pasado -figuras de autoridad-, por ejemplo, de las que todavía no podemos desprendernos.

Una manera de liberarnos de nuestra cárcel emocional es pensar: "Para mí hay algo más que esto y me arriesgaré a averiguar qué es". Esta frase sencilla conduce a la esperanza, la cual lleva al encuentro de posibilidades nuevas. Siempre estamos tratando de liberarnos de la cárcel de nuestras emociones. La mayor parte del tiempo es una tarea incómoda. Por lo general lo intentamos rogando, amenazando o complaciendo personas, en la esperanza de que sean otros los que nos resuelvan nuestro problema. Esto tendría sentido si nuestros carceleros habitaran fuera de nosotros. Pero esto no ocurre así. Debemos entonces arriesgarnos a analizar la manera en que trabajan nuestros pensamientos y sentimientos, nuestro cuerpo y nuestra alma. De este análisis surgirán, sin duda, creencias que podemos cuestionar a medida que vayamos descubriéndolas.

Una vez liberado de viejas creencias que ya no sirven en nuestra vida, se avanza hacia un territorio desconocido del cual no existe mapa. Cada uno lo traza conforme camina. En esto consiste el riesgo y el desafío. Como todo el que se abre camino en la selva, se puede partir del punto que se desea. Un lugar parecerá prometedor. Una vez allí, puede no llenar nuestras expectativas y será necesario tomar otra dirección. Si se llega al lugar correcto, podemos encontrar que da más de lo esperado y que, como resultado, muchas puertas se abren. Todo esto forma parte del descubrimiento. No hay una ruta determinada que se pueda trazar con anticipación. Sólo se sabe dónde se ha estado una vez que se llega ahí. Muchas personas pierden batallas externas porque gastan su energía interior. Nuestra vida interna y nuestras acciones exteriores están relacionadas. Uno alimenta a la otra. De niños, la mayoría de nosotros aprendimos a conformarnos y a ser obedientes.

Cualquier dolor que tuvimos lo guardamos, creyendo que eran cosas de la vida. Así nació nuestra cárcel emocional. Cuestionar lo que está en nuestra cárcel es un paso grande. Nos pone ante lo desconocido. La lucha es difícil y el camino a seguir no siempre está a la vista. Sin embargo, si logramos convertirnos en exploradores al servicio de nosotros mismos, nos liberaremos y haremos posible el avance hacia un futuro mejor.