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lunes, 16 de noviembre de 2009

Las Manías


La manía se define como un comportamiento extravagante, fuera de lo común o preocupación excesiva por un tema o cosa.

Al contrario de lo que se piensa, una manía no es un comportamiento repetitivo o frecuente, ya que en Psicología lo que se entiende como manía coloquialmente, se denomina compulsión.

Con la edad, dicen, las personas nos volvemos más maniáticas y algo gruñonas. Las manías pueden aparecer cuando queremos hacer las cosas de una manera rutinaria o cuando los estados de ansiedad son muy elevados. Es muy normal que ante un examen, por ejemplo, en el que tenemos muchas dudas de si se va a aprobar o no, se recurra a elementos externos para conseguir la seguridad no existente. Podemos llevar estampitas, la camisa de los exámenes y otras supersticiones. De esta forma adquirimos manías para ganar confianza en nosotros mismos y control sobre lo que nos rodea.

Las "manías" pueden provocar un deterioro en la convivencia de una persona e interferir en la realización de sus actividades diarias.

A mayor sensación de incertidumbre, es más probable que aparezcan las manías. Generalmente, y especialmente en psicología, todo está bien hasta que se convierte en un exceso; así, tener ciertas manías es completamente normal. El problema surge cuando empiezan a coartar el tiempo y la estabilidad de la persona. Las manías son la consecuencia de los pensamientos obsesivos que previamente circulan por la mente.

Las manías suelen tener algunos temas predilectos. La limpieza, se lleva todos los laureles, lavarse las manos acaba convirtiéndose en algo extremadamente necesario para evitar la suciedad y posibles contagios. La comprobación, la duda y la repetición de lo ya hecho para asegurarse de que algo está bien, son otros de los posibles temas.

Por su parte la compulsión es la obligación por parte de la persona de realizar un tipo de conducta como observar decenas de veces si hemos cerrado el coche, o si hemos apagado todas las luces.

En psicología, la compulsión podría ser parte de un ritual que se acompaña de un pensamiento obsesivo que nos lleva a realizar la tarea, siendo característico del trastorno obsesivo compulsivo.
Cuando desde el punto vista psicológico se habla de manía, hace referencia a aquellos episodios que se caracterizan por excesiva actividad física y sentimientos de euforia que son muy desproporcionados en relación a cualquier acontecimiento positivo que le haya ocurrido a la persona.

Manías Frecuentes:
Casi podría decirse que existen tantas como tipos de personas.

Manías relacionadas con el orden, como la necesidad de que todas las cosas de la casa estén en su sitio, la preocupación por hacer recuentos una y otra vez, la necesidad de numerar y clasificar y la rigidez extrema con la puntualidad propia y ajena.

Manías en torno a la limpieza o la preocupación excesiva por la salud como el miedo irracional a enfermar o acudir a médicos por síntomas leves. Algunas personas tienen la necesidad de lavarse continuamente las manos o la boca incluso llegando al temor a tocar cosas que hayan tocado otros entre otras.

Las manías relacionadas con la seguridad como la tendencia a comprobar una y otra vez que puertas, ventanas o luces están debidamente cerradas o apagadas.

En la actualidad se considera que este problema no existe de manera aislada, sino que se alterna con lapsos de depresión y forma parte del trastorno bipolar.
Por lo que es importante tener en cuenta esta diferencia en los conceptos para buscar el mejor tratamiento.

martes, 27 de octubre de 2009

Adelgazar con Psicologia


Es hacerlo con la cabeza trabajando tanto a nivel nutricional como psicológico todos los factores que han influido en nuestro caso. Hay saber que aspectos son clave para tener el mejor resultado para perder peso de una vez.

Factores psicológicos que influyen en el peso. Para poder adelgazar de forma sana, estable y paulatinamente, es necesario no solamente seguir una dieta adecuada marcada por un especialista, sino también tener en cuenta los factores psicológicos que influyen en que una persona pueda tener sobrepeso.

Cuando hablamos de adelgazar con psicología, ser consciente de los factores que llevan a la persona a perder el control sobre su dieta.

La ansiedad: es uno de los factores principales, no solo se come por hambre, sino que muchas veces se come por ansiedad. La comida por ansiedad suele ser rápida, sin pausas, sin poder demorar la ingesta y generalmente recurriendo a alimentos especialmente calóricos. Si no se aprende a controlar y manejar la ansiedad, difícilmente se podrá lograr bajar de peso estable, ya que se pueda estar a dieta algún tiempo, en cuanto aparecen crisis de ansiedad se recupera nuevamente.

Baja autoestima: el valorarse a uno mismo, independientemente del peso, es muy importante para tener una mayor fuerza de voluntad y poder alcanzar los objetivos que nos hayamos planteado.

Problemas de expresión emocional: unido al factor de la ansiedad, a veces la comida se utiliza para no enfrentarnos a los problemas de la vida cotidiana que nos pueden bloquear en un momento determinado. Por ese motivo digamos que cuando no sabemos afrontar un problema o una emoción negativa, la comida se puede utilizar erróneamente como modo de canalizar dichas emociones. Así cada vez que sentimos frustración, impotencia, tristeza, rabia o apatía, puede ser un recurso utilizado que sólo nos lleva a hacernos más daño a nosotros mismos.

Pérdida de control sobre uno mismo: el poder tener el control sobre uno mismo es algo muy importante para todo en general, para la alimentación obviamente también, porque es lo que nos permite organizar nuestro tiempo de forma correcta, poder llegar a todas las cosas que nos proponemos realizar a lo largo del día, y aceptar los límites de aquello que no podemos hacer o que vamos a tardar en lograr. Nos da un toque de realismo y por lo tanto de organización vital. Cuando se pierde, suele ocurrir que no solo la comida, sino que todo puede ser caótico. Se plantean objetivos demasiado exigentes y al no lograrlos rápidamente lleva a un sentimiento de frustración y decepción.

Adelgazar con psicología hace tener en cuenta o potenciar otros aspectos:
El ejercicio físico no es sólo para quemar calorías sino para poder hacer frente a la ansiedad. Se puede combinar con técnicas de relajación que nos permitan canalizar de forma correcta ese estado y no llevándonos hacia la heladera.

Pensar en nosotros mismos, cuidarnos. Nuestro cuerpo, es el único que tenemos, nos permite hacer muchas cosas y no siempre lo valoramos, por ese motivo el cuidarlo será importante para poder lograr nuestro objetivo.

Expresar las emociones aunque estas sean negativas. Hay que aprender a sacar todo lo que llevamos dentro antes de que nos enferme a nosotros. Para ello no hay que sentir vergüenza de poder expresar a otra persona aquello que sentimos, es normal sentir miedo, frustración y tristeza, son emociones humanas, y el comunicarlas y expresarlas de algún modo las hace libres y dejan de atormentarnos.

La mejor forma de sacarlas siempre es hablándolas con otra persona pero si no fuese posible, el escribirlas, o grabando con nuestra voz ayuda también mucho y es un modo correcto de sacarlas fuera de nosotros y que no nos sigan haciendo daño.

Seguir un orden tanto en las comidas, como en la vida en general. Igual que tenemos un horario de trabajo o de clases, podemos establecer una pequeña organización para otras cosas que también hay que hacer a lo largo del día.

Es importante que este orden sea flexible y que se pueda adaptar a las circunstancias externas, pero si no se tiene, nos sobre pasa el tiempo y vamos acumulando las tareas. Buscar soluciones a los problemas.

No siempre la solución es exactamente la que queremos, pero siempre hay salida. Lamentarse ante un problema no sirve de nada y sólo nos provoca más ansiedad. Aceptar nuestros límites y poner siempre objetivos realistas. Si quiero perder 10 kilos el planteármelo en un mes no es realista y sólo perjudicaría la salud. El tener un peso adecuado no tiene que ser un propósito sólo del verano, sino que tiene que ser algo estable a lo largo de todo el año, el cuerpo sufre mucho por los cambios de peso.

La pérdida de peso tiene que ir un poco más allá de un “ Se viene el verano y quiero estar en forma” y convertirlo en algo de salud que no solo puede reducirse a una dieta, sino que hay que valorar muchos otros factores que pueden estar influyendo en nuestra alimentación. Así, adelgazar con psicología es primordial para conseguir nuestro objetivo.