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viernes, 8 de febrero de 2013

Psicosis – Neurosis



Sus diferencias:
La psicología forma parte cada vez más de nuestra vida cotidiana. Es frecuente recibir información en los medios de comunicación sobre psicosis, alucinaciones, delirios, neurosis, fobias, miedos, ataques de pánico, psicópatas, depresión, ansiedad, hiperactividad, déficit de atención, psicólogo, psiquiatra, neuropsicólogo, logopeda, anorexia, bulimia, trastorno de personalidad, estrés postraumático.

En ocasiones estos términos tienen un significado bien definido para los profesionales dedicados a la salud mental, pero fuera de éste entorno no siempre es así.

Psicosis y neurosis son dos términos que, en psicología, están íntimamente relacionados, por lo que no es extraño que tendamos a confundirlos. Sin embargo, la realidad es que se refieren a trastornos muy distintos, sobre todo en lo que atañe a su gravedad.

Las psicosis designan un grupo de enfermedades que implican la pérdida de la noción de la realidad, haciendo que la persona la reinterprete por completo, principalmente debido al hecho de que no cuenta con mecanismos suficientes para soportarla y hacerle frente. Entre estas enfermedades tenemos la esquizofrenia o el trastorno delirante crónico. En este tipo de dolencias el enfermo no es consciente de que padece una enfermedad, y vive su reinterpretación como si fuera la realidad.

Por ello es muy habitual que estas personas se crean con una misión especial que los demás no comprenden o que se convenzan de que existen confabulaciones contra ellos (sensación de que hay alguien que controla su pensamiento)

En las neurosis, por el contrario, el paciente sí es consciente de que padece una enfermedad y sufre por ello. La neurosis es realmente una búsqueda de adaptarse y soportar una realidad que, de otra forma, no podría ser asimilada por el sujeto. De ahí vienen algunos comportamientos que, aunque incomprensibles para quienes no padecen dichos trastornos, como ocurre en los enfermos con trastorno obsesivo compulsivo, para ellos es una conducta que tiene una finalidad muy obvia, consistente en eliminar la angustia que sienten ante situaciones que no pueden dominar.

Otra diferencia esencial entre ambos trastornos es el hecho de que la neurosis, aunque nos puede impedir realizar actividades determinadas, no afecta en gran medida con las actividades de la persona, mientras que en el caso de las psicosis al sujeto le imposible llevar una vida normal.

De forma esquemática podemos decir que alguien sufre un trastorno de tipo psicótico cuando tiene ideas delirantes o alucinaciones, sin conciencia de que sean debidas a ninguna patología o anormalidad. Ésta definición nos introduce otros dos términos bastante comunes en el lenguaje coloquial: la alucinación, es percibir con alguno de nuestros sentidos algo que no existe objetivamente para otros observadores: oír una voz de alguien que está hablando, ver cómo una estatua se está moviendo… Se entiende por idea delirante aquellas ideas que partiendo de un hecho cierto, la persona crea una interpretación de las causas o relaciones que tiene con otros hechos aparentemente aislados, haciendo que gran parte de su tiempo lo dedique a buscar nuevos datos. Normalmente todo tiene que ver con amenazas relativas a uno mismo. En función de la gravedad la persona duda en algún grado de la veracidad o no de los datos.

Es importante matizar que una alucinación no es oír un ruido que otros no han oído, o ver algo de forma fugaz y que otros no han lo hayan percibido, en este caso podemos hablar de sensaciones, de interpretaciones, etc. Normalmente en estos casos se produce angustia en la persona que lo ha vivido por el miedo a que sea algo malo, un síntoma de una enfermedad, no en sí por lo ocurrido. En el caso de la idea delirante, no hay que confundirlas con las ideas de tipo obsesivo.

Estas son interpretaciones que se hacen de la realidad con el fin de encontrar una certeza total ante algo que preocupa mucho, como por ejemplo ¿me está siendo infiel mi pareja?, ¿me quedaré sin trabajo?, ¿estaré siendo un pesado? Estas ideas hacen que se busque continuamente pruebas, datos de hasta qué punto algo es cierto.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Susceptibilidad

La susceptibilidad, en niveles muy elevados, deja de ser una simple característica de conducta que puede dificultar la convivencia con la persona que la padece para pasar a ser un verdadero problema que puede desembocar en graves problemas psicológicos.


Los principales trastornos que pueden ser ocasionados por una susceptibilidad exagerada o que tienen esta característica como uno de sus principales síntomas:

Ansiedad: la vigilancia excesiva que mantienen las personas susceptibles exige unos niveles altísimos de ansiedad. Mantenerse siempre alerta ante las posibles críticas o ataques de los demás genera un estres que puede ocasionar trastornos psicosomáticos, ataques de ansiedad, fobias.

Depresión: Las dificultades en las relaciones interpersonales y la excesiva sensibilidad al rechazo pueden ocasionar que estas personas se aíslen y terminen deprimiéndose. La persona susceptible se siente tratada injustamente, rechazada o atacada por los demás sin ninguna razón, por lo que sus niveles de sufrimiento son muy elevados.

Trastorno narcisista de la personalidad: La persona esconde a sí misma su inseguridad y falta de autoestima a través de un disfraz de grandiosidad e importancia. Quiere tener éxito en todo, ser siempre el centro de atención y que los demás estén al servicio de sus deseos.

Trastorno de la personalidad por evitación: Se caracteriza por una hipersensibilidad al rechazo y la humillación que les hace retraerse y evitar el contacto con los demás, a pesar de que lo desean fervientemente.


Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad: Creen que los demás no los valoran y que los critican o atacan injustamente pero no se atreven a expresar sus quejas directamente, por lo que dan una imagen de servilismo o pasividad para luego hacerse las víctimas y culpabilizar a quienes los rodean.

Trastorno paranoide de la personalidad: Tiene una desconfianza excesiva e injustificada ante todos los que los rodean. Es suspicaz e hipersensible en grado tan extremo que suele evitar el contacto social. Puede ser vengativo o agresivo cuando considera que alguien le hace daño.

Paranoia con manía persecutoria: Este es el caso más grave ya que estamos hablando de un trastorno psicótico crónico. La persona se cree perseguida y tiene delirios en los que todos los gestos o conductas de los demás son prueba de que intentan dañarlo. Estos delirios no pueden rebatirse de manera lógica y la persona necesitará atención psiquiatrica y medicación de por vida.

La susceptibilidad es aquel rasgo del carácter mediante el cual el sujeto se convierte en una esponja para recoger, todo lo malo real o que él se imagina. El susceptible siempre o casi siempre se siente herido, despreciado, humillado por cuestiones insignificantes.
Debido a este carácter tiene lógicas dificultades en sus relaciones interpersonales, no hay manera alguna de quedar bien con él.

Un rasgo que lo complementa es la manipulación casi nunca dice las cosas tal y como ocurren, sino que las arregla según su modo susceptible de pensar. Y con frecuencia trata de involucrar a otros en sus problemas en los que, desde luego, él siempre lleva la peor parte.


Hay que saber ser susceptible y una buena forma es siéndolo en relación con uno mismo, no con los demás, lo cual es una manera de defenderse. Es muy útil preguntarse: ¿Por qué me duele lo que me dicen y no lo que hice para que me lo dijeran? Para empezar a cambiar éste puede ser un buen recurso.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Silencio

Practicar el silencio significa comprometernos a destinar cierta cantidad de tiempo sencillamente a ser. Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de hablar. También significa renunciar día a día a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer.
Si nunca nos damos la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea un desorden en nuestro diálogo interno. Destinemos un corto tiempo, de vez en cuando, a experimentar el silencio. O, sencillamente, comprometámonos a hacer silencio durante un determinado tiempo, todos los días. Podrán ser dos horas, si nos parece mucho, hagámoslo durante una hora.

Cada tanto dediquemos un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana. ¿Qué sucede cuando entramos en esta experiencia del silencio? En un principio, nuestro diálogo interno se vuelve todavía más revoltoso. Sentimos la necesidad apremiante de decir cosas.

Hay personas que llegan a la desesperación total, el primer o el segundo día que se consagran a guardar silencio durante un período prolongado. Súbitamente los invade una sensación de urgencia y de ansiedad. Pero a medida que perseveran en la experiencia, su diálogo interno comienza a callar.

Y al poco tiempo, el silencio se vuelve profundo. Esto se debe a que después de cierto tiempo, la mente se da por vencida; se da cuenta de que no tiene sentido insistir e insistir si el yo, el que decide, no desea hablar, y punto. Luego, cuando calla el diálogo interior, empezamos a experimentar la quietud del campo de la potencialidad pura.

“Habla sólo si lo que vas a decir es mejor que el silencio.” Recordemos que el silencio es la herramienta más poderosa para la correcta utilización de la palabra. “Estoy obsesionado con la cantidad de veces que le robamos tiempo a la gente para no decir nada nuevo”, nos dice un especialista en comunicación. En opinión de este experto, Dice; trabajar el silencio es clave para encontrar las respuestas dentro de uno mismo.

El silencio interior está de moda en la práctica del coaching y en la psicología. Básicamente, se trata de escuchar a los demás, pero también de acallar el cerebro y conectar con las emociones. El premio vale la pena: vivir como sentimos y no como pensamos.

“El pensamiento muchas veces nos impide renovarnos por dentro. Las decisiones importantes no hay que analizarlas, sino sentirlas. Porque hay algo que no admite discusión: sólo si te sientes bien contigo mismo te puedes sentir bien con los demás”.

"La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos transcurre amenamente"

Erasmo de Rótterdam.

jueves, 28 de octubre de 2010

El infarto sus efectos psicologicos

Las características psicosociales de los individuos que han sobrevivido a una crisis de angina de pecho o a un episodio de infarto. En general, esquematizando un poco, las reacciones de estos pacientes y su forma de afrontar la experiencia sufrida y sus consecuencias pueden ser de cuatro tipos:


Aceptación realista de lo sucedido y disponibilidad racional a valerse de todos los recursos para recuperar la salud.

Tendencia a perpetuar el papel de enfermo en un estado permanente de depresión y de ansiedad, con frecuentes conversiones de la ansiedad en una sintomatología física.

Negación de lo sucedido y restablecimiento de una vida normal como si nada hubiese sucedido.

Instrumentalización de la enfermedad de corazón para dominar y controlar al entorno, aprovechándose de su disponibilidad.

Resulta fácil comprender que los comportamientos de los distintos tipos de pacientes puedan variar en función de su estado social, de su cultura y de la identidad psíquica anterior a la enfermedad isquémica, con importantes consecuencias sobre el seguimiento de las prescripciones médicas y por consiguiente con muy diversas perspectivas de pronóstico.

Hay que recordar las consecuencias de dos actitudes típicas que se registran inmediatamente después de un infarto: miedo o negación de lo sucedido. El miedo intenso puede provocar una grave alteración del ritmo cardíaco, que puede terminar con la muerte del paciente. La negación o la minimización del ataque pueden inducir un peligroso retraso a la hora de pedir ayuda médica, a veces en perjuicio grave de la propia supervivencia del paciente.

Las respuestas psicológicas al infarto en el proceso de recuperación

Negación de la gravedad; Se asocia a una vuelta precoz al trabajo, exponerse rápidamente a la vida sexual, negando la realidad, de un paciente convaleciente.

Depresión; con el miedo obsesivo a una recaída, el paciente vive temeroso que le volverá a pasar, y a una mayor dificultad para la reinserción laboral.

Ansiedad; Provoca, meses o años después del episodio agudo, un aumento de los problemas familiares, sociales y laborales.

Miedo a las recaídas; Constituye la principal causa de un restablecimiento tardío e insatisfactorio de la actividad sexual. Con frecuencia se asocia a una clara disminución de la libido.

Hay que tener en cuenta; La preocupación por su aspecto físico y puede asumir connotaciones marcadamente hipocondríacas, favoreciendo actitudes regresivas y de renuncia en el paciente y comportamientos hiperprotectores con sus afectos.

En estos pacientes la causa de la depresión es el miedo a una recaída, a tener que reducir la actividad laboral y la sexual y a convertirse en discapacitados.

Muchos pacientes viven la experiencia del infarto como una pérdida importante. No sólo pérdida de salud, sino pérdida de ilusiones, de esperanzas; es como si la vida se hubiese acabado. Pero lo cierto es que las pérdidas como es el caso de la enfermedad forman parte del propio hecho de vivir. Y el cómo se vivan estas pérdidas va a depender de los recursos psicológicos que cada persona tenga. Lo que para una persona puede ser un reto, un desafío, para otra persona puede ser un precipicio, un obstáculo insalvable.

Pero no es lo mismo aceptar que resignarse. No es lo mismo aceptar que uno ha sufrido un infarto de miocardio y que ese hecho va a conllevar una serie de cambios en su vida, que resignarse a él. Es importante aprender a aceptar aquello que no depende de uno mismo, aquello que no se puede controlar, que no podemos evitar.

viernes, 22 de octubre de 2010

Angustia Ansiedad Miedo

La ansiedad es uno de los trastornos más frecuentes en la sociedad actual en la que vivimos. Muchas personas sufren ansiedad o estrés sin conocimiento alguno de cuáles son sus síntomas ni de cuáles pueden ser sus consecuencias. Sin embargo, se estima que al menos dos de cada diez personas padecen ansiedad al menos una vez en su vida. Sabemos que la ansiedad puede estar relacionada con el estrés, el pánico, producir trastornos de la alimentación o desembocar en depresión; afecta en mayor medida a las mujeres y asimismo se puede dar en los niños.


El miedo es definido clínicamente como una perturbación angustiosa del ánimo debido a un riesgo o mal que amenaza realmente o que se representa en la imaginación. El miedo es una situación emotiva primaria y fundamental, que está presente en el hombre desde los primeros días de su vida, ausencia de la madre, oscuridad, al oír un ruido fuerte, en la pérdida de un apoyo físico o afectivo, etc.

La ansiedad y el miedo son maneras normales que tenemos para responder hacia peligros percibidos o imaginados. La ansiedad usualmente empieza con un peligro no muy bien definido, mientras que el miedo usualmente empieza cuando hay una situación que está muy bien definida, como un auto que se nos viene encima. Esta relación entre la ansiedad y el miedo se puede graficar de esta manera:

Ansiedad => peligro no muy bien definido

Miedo => peligro muy bien definido

La ansiedad y el miedo causan síntomas mentales incómodos, como el sentirse indefensos, la confusión, la aprehensión, la preocupación y los pensamientos negativos repetitivos.

La ansiedad varía desde la leve aprensión de quien prueba la temperatura del agua antes de nadar, hasta el pánico total en el caos, de la persona totalmente incapaz de controlar sus funciones corporales. Entre estos dos extremos se encuentran los sentimientos de temor, miedo, irritabilidad, agitación, preocupación, impotencia, inseguridad, tensión, nervios, terror, pánico.
 La pérdida de la estima también provoca ansiedad. Puede manifestarse como temor al fracaso, temor a ser descubierto como un individuo sin valor alguno o temor al ridículo.

La angustia es definida como aflicción o congoja. Puede significar una situación psicológica conflictiva a causa de la cual el sujeto vive continuamente en una situación de ansia, debatiéndose entre el deseo y la aversión.

Puede decirse que la angustia es el tono emotivo con el que el hombre vive una cierta situación con respecto al mundo, significado que la psicología moderna toma de la filosofía. Freud fue un gran estudioso de la angustia y la definió alternativamente como reacción del Yo ante el peligro o situación de impotencia.

Las más recientes teorías sobre la angustia la definen como imposibilidad de ponerse en relación con el mundo. La angustia no guarda relación con su objeto o causa. Esta es normalmente pequeña y hasta insignificante, mientras que el tono emotivo angustioso puede ser enorme. Generalmente la angustia está vinculada a trastornos físicos, siendo causa o efecto, esto es difícil de determinar, de enfermedades psicosomáticas donde lo físico y lo psíquico se interfieren mutuamente.

Se están realizando investigaciones sobre las causas y el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la angustia. En estos casos, se evalúa el papel de los factores genéticos y ambientales, la historia natural de la enfermedad y la comorbilidad entre los trastornos de ansiedad y otros trastornos psiquiátricos como la depresión.

jueves, 21 de octubre de 2010

Traumas

Pocas personas reconocen tener un trauma porque creen que solo se produce luego de atravesar por una situación de violencia. Pero la gama de traumas es más amplia.

El trauma siempre ha existido, todos de una u otra manera hemos tenido experiencias traumáticas, desafortunadamente no siempre hay conciencia del gran impacto y las consecuencias que este tiene en las personas, la familias y la sociedades. En muchos casos de la depresión, ansiedad y síntomas psicosomáticos hay un trauma no resuelto.

El trauma afecta a las sociedades de diferentes maneras, por ejemplo cuando ocurre un desastre natural la comunidad se une, las personas se ayudan y apoyan entre si, contrariamente cuando hay guerras, violencia, la comunidad tiende a dividirse por que la atención va a buscar el culpable y a juzgarlo. La raíz de la violencia y la guerra, puede ser atribuida en gran parte a experiencias traumáticas que hemos tenido y al gran estrés en que vivimos.

Cuando nos enfrentamos a lo que percibimos como ineludible o como una amenaza abrumadora para nuestra vida, instintivamente nos preparamos para luchar o huir, si por alguna razón, no podemos ejecutar ninguna de estas respuestas por que ponemos en peligro nuestra vida, el cerebro, pasa por alto nuestros impulsos e instintos, llevándonos a la inmovilización, paralización, es esta la que produce los síntomas.

Los síntomas vienen, ya que el cuerpo al no poder llevar a cabo su respuesta instintiva de luchar o escapar a lo que percibe como amenazante e ineludible, deja paralizado el cuerpo, la energía y sustancias químicas que genera, esto es lo que produce el trauma y lo que generara una serie de síntomas.

Las causas del trauma son muy amplias, incluyen desde traumas de gestación o nacimiento hasta desastres naturales, terremotos, incendios, pasando por ataques o actos de violencia, secuestros, asaltos, homicidios, maltratos psico-emocionales, físicos, sexuales, accidentes, caídas, enfermedades graves o crónicas, pérdida súbita de una persona amada, cirugías y otros procedimientos médicos u odontológicos agresivos y necesarios, también niveles elevados de estrés durante periodos prolongados.

Igualmente puede haber trauma en personas que están expuestas a continuas presiones ambientales, sociales o económicas como inmigrantes, refugiados políticos o quienes han tenido pérdidas o quiebras económicas entre otras.
Los efectos del trauma, son tan fuertes que afectan al cuerpo de diferentes maneras:

Físicamente: Sensaciones de dolor persistente en el cuerpo, fatiga crónica, dolor en el pecho o espalda, tensión muscular, fibromialgia, migrañas, nauseas, gastritis, ulcera, hiperexcitación, hipervigilancia, intrusión de imágenes del trauma, pesadillas, repuestas de sobresalto exageradas, ataques de pánico, hipersensibilidad al sonido, olor y tacto.

Emocionalmente: Cambios de temperamentos bruscos, capacidad reducida de manejar estrés, dificultad de relacionarse, aislamiento, llanto frecuente, reacciones emocionales exageradas que no puede controlar. Dificultad para controlar el temor o terror aun después del evento. Sentimientos de desesperanza, impotencia, desesperación, depresión, perdida del interés por la familia trabajo y otras cosas que antes le causaban placer.

Mentalmente: Paranoia, pensamientos obsesivos y compulsivos, confusión, dificultad de concentración, poca tolerancia a las diferencias.

Hay personas que les afectan más que a otras un trauma, esto es por la duración y severidad del evento traumático, existencia de traumas anteriores y de la ayuda, apoyo emocional, social que tuvo la persona después del trauma.


La persona que experimenta estos u otros síntomas, que los demás poco entienden, puede pensar que está loca. No está loca, existe una explicación para todo lo que le está ocurriendo. Con el trauma la mente se altera significativamente y esta es parte de la razón por la que se siente así.

Pero la persona no ha sufrido daños irreversibles en su mente y le es posible disminuir e incluso eliminar los síntomas.

Si les han dicho, luego de haber sufrido un trauma, que estos duran toda la vida o que va tener que tomar tal o cual medicina para siempre, que los síntomas que presenta son psicológicos o que tiene que darle tiempo al tiempo o que todo lo que siente solo proviene de su imaginación o que lo suyo es solo cuestión de fuerza de voluntad, que hay que aprender a olvidar, que los síntomas solo se pueden disminuir, que tiene que aprender a vivir con ellos y que los traumas no se pueden curar, NO ES CIERTO.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Fobias


La característica esencial de una fobia, es un miedo intenso y persistente a objetos o situaciones muy concretos. Un buen ejemplo es el miedo a la oscuridad que tienen muchos niños o el miedo que presentan muchos adultos a las tormentas, a las alturas, a las agujas de los hospitales, etc.

La proximidad física con ese objeto o situación provoca casi de manera invariable una respuesta inmediata de ansiedad. Sudores, pulso acelerado, nudo en el estómago, temblor de manos y piernas son los síntomas más frecuentes cuando la persona que tiene una fobia específica, se acercarse a ese objeto o situación que le provoca miedo.

Aunque los adolescentes y adultos que padecen este trastorno, reconocen que este temor es excesivo e irracional, esto puede no ocurrir en el caso de los niños. Un adulto sabe perfectamente que esa reacción es exagerada pero no puede evitarla, y a medida que se aproxima al objeto de su temor aumenta la sensación de nerviosismo y alteración.

El objeto de miedo puede ser la propia anticipación del peligro. Esto es, podemos tener miedo a subir a un avión por la posibilidad de tener un accidente, podemos tener miedo a las muchedumbres por la posibilidad de perder el control y empezar a gritar entre la gente.

En la mayoría de las ocasiones, el estímulo fóbico es evitado. Es decir, uno siente un malestar tan grande ante determinados objetos o situaciones que empieza a evitarlas. Si se tiene miedo a los perros, se procurará evitar lugares donde haya perros, si nos encontramos uno en la misma vereda que nosotros, nos cambiamos de vereda.

Suele ocurrir que no sólo nos produce temor la situación concreta, sino el pensamiento de tener que acercarnos a esa situación. Si tenemos miedo a las alturas, y sabemos que tendremos que ir hacer un tramite a un edificio en un piso 15, podemos pasarnos todo el día dándole vueltas ala cuestión y con un nivel de ansiedad elevado.

Suele darse un cierto grado de generalización en el tema de las fobias, uno tiene miedo a las inyecciones, por lo tanto a las agujas, a los hospitales, personal sanitario, y así sucesivamente.

Es motivo de consulta a un profesional, cuando ese comportamiento de evitación, miedo o ansiedad de anticipación en relación con la situación temida, produce un malestar evidente o interfiere de manera importante con las actividades cotidianas del individuo, con sus relaciones sociales o laborales.

Tener fobia a las serpientes para una persona que vive en la ciudad, no suele ser un problema, sin embargo, sí puede serlo para una persona que vive en el campo.
También puede haber un componente cultural en todo esto, mientras que para la mayoría de los habitantes de una gran ciudad, el tráfico simplemente es algo molesto, para una persona acostumbrada a vivir en el campo puede ser algo paralizante. La familia también puede transmitir a los hijos sus propios miedos, aunque los niños escuchen de sus padres que no pasa nada, pueden notar que hay un cierto peligro en la situación.

Las fobias son todas aprendidas. Lo que se aprende no es la reacción de miedo en sí, sino a reaccionar de esa manera ante determinados estímulos o situaciones. Aunque teóricamente se puede generar una fobia ante casi cualquier estímulo, en la realidad los estímulos que se convierten en estímulos fóbicos constituyen un grupo limitado, hay estímulos o situaciones que tienen más probabilidades que otros de llegar a convertirse en fóbicos.

Según la teoría de Seligman (1970, 1971), aquellos estímulos que se parecen o presentan similitudes con estímulos que a lo largo de nuestra evolución como especie, alguna vez fueron amenazantes, tienen más probabilidades de convertirse en estímulos fóbicos.

Por eso son tan frecuentes, por ejemplo, las fobias a insectos o a reptiles, por que a lo largo de nuestra evolución estos animales pudieron ser realmente peligrosos para nuestra supervivencia como individuos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

La medicina ortomolecular


Un tratamiento efectivo para la depresión consiste en corregir los desequilibrios nutricionales y bioquímicos en el cuerpo, mientras que la gestión de los sentimientos de ansiedad se realiza a través de terapia.

La medicina ortomolecular puede ser un tratamiento eficaz para los problemas de salud mental y emocional como la depresión y la ansiedad, especialmente si son causadas por desequilibrios hormonales o químicos en el cuerpo. Esta terapia curativa alternativa restaura el entorno óptimo del cuerpo mediante la corrección de los desequilibrios o deficiencias en la bioquímica de un individuo.

¿Qué es la medicina ortomolecular?
Al tratar la causa raíz de los problemas de salud física o emocional, la medicina ortomolecular estabiliza la base nutricional y los desequilibrios bioquímicos en el cuerpo. Las sustancias naturales, como las vitaminas, los minerales, los aminoácidos, los oligoelementos y los ácidos grasos, se prescriben para restaurar la óptima salud y tratar los desequilibrios hormonales y bioquímicos que pueden conducir a sentimientos de depresión o ansiedad.

Hay muchos niveles, la medicina ortomolecular trabaja en un nivel físico, como los productos farmacéuticos. Es una gran alternativa natural a la terapia estándar con medicamentos para enfermedades mentales, como la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia.Cómo conseguir ayuda para la depresión o la ansiedad puede implicar la realización de diferentes tipos de tratamientos, tanto convencionales como alternativos. Para las personas que más saben acerca de las formas para manejar la depresión, quizás es más fácil poder encontrar el tratamiento adecuado

La medicina ortomolecular no sólo gestiona con eficacia los sentimientos de depresión, tristeza o ansiedad, sino que puede ayudar con una amplia variedad de problemas de salud mental y emocional.

La bioquímica de la nutrición es un factor científico importante en temas de salud mental. Con respecto a la depresión, la serotonina es el sentirse bien de los neurotransmisores, hecho natural en el cuerpo a partir del triptófano, que muchos antidepresivos buscan aumentar. El triptófano es un aminoácido esencial que el cuerpo humano no puede fabricar y se adquiere de ciertos alimentos, si los individuos son deficientes en ese aminoácido, también tendrán deficiencia de serotonina.

Mucha gente está cansada de los efectos secundarios de los antidepresivos u otros medicamentos, y quieren una alternativa natural que se ocupe de la raíz de su depresión o ansiedad. Están cansados de tomar un medicamento que enmascara los síntomas pero no hace nada para cambiar sus estados mentales subyacentes y de comportamiento.

La medicina ortomolecular también incorpora la terapia Generalmente se utilizan técnicas específicas de asesoramiento, tales como la psicoterapia Gestalt, terapia enfocada en la compasión y la terapia cognitiva conductual, para ayudar a las personas con problemas de salud mental o emocional. De esta manera, una óptima salud no sólo es alcanzable, sino que las personas también aprenden a cambiar sus pensamientos subyacentes.

lunes, 30 de agosto de 2010

Nacimiento múltiple


Esperando la cesarea:

La presión es mucho más fuerte los primeros días de una catástrofe lo que viene ahora es el la relajación y lo realmente complejo se presentará una vez que los mineros sean rescatados.

El ser humano tiene requerimientos mucho más importantes que el alimentarse: la necesidad de cariño, de ser necesitado por otro. Al establecer contacto esa necesidad queda satisfecha. Con respecto a lo que sentirán mientras dure el rescate, lo más probable es que tengan rabia frente a la situación injusta que les tocó vivir, pero no habrá desesperanza.

Pese a este panorama alentador, los terapeutas que están trabajando dicen; el problema se presentará cuando los mineros salgan, cuando tomen conciencia de que perdieron dos, tres, cuatro meses de sus vidas. Es en ese momento cuando empezará la ansiedad porque ahora están en crisis por la misma situación que están viviendo, se viene el miedo, estar en permanente alerta.
Los especialistas son categóricos al plantear que la pesadilla comenzará cuando salgan y que pasarán años con flashes de recuerdos de esta experiencia tan fuerte.

Estos hombres atrapados cuenta con un importante factor de protección: que son muchos y pueden darse apoyo unos a otros cuando experimenten bajadas emocionales. Otro punto a su favor es que han conseguido contactar con el exterior. De hecho, fueron capaces de organizarse y salir adelante durante 18 días sin saber si les habían dado por muertos o existía un plan para rescatarlos.

Caer en la desesperanza no es tan fácil. En todo caso, dependerá del carácter de cada uno de los individuos. Lo cierto es que ya están acostumbrados a permanecer a solas y en la oscuridad.

Entre los 33 mineros podrán apreciarse, a medida que pasen las semanas, distintas formas de soportar el encierro. Quienes tengan tendencia a afrontar de forma positiva las situaciones difíciles tendrán sus momentos bajos, pero los sobrellevarán. Es más probable que se produzcan consecuencias negativas. Una actitud fatalista puede llevarles a perder las ganas de luchar y negarse a comer y beber.

Los expertos coinciden en señalar que, al tratarse de un grupo grande, es más sencillo mantener el ánimo general. En estos casos, los que tienen una categoría laboral más alta o son mayores que el resto suelen resultar líderes por naturaleza y se encargan de mantener alta la moral del grupo.

Una de las circunstancias que más puede afectar al bienestar de los mineros es la falta de luz solar, hace que se alteren los ritmos circadianos, ciclo de vigilia y sueño marcado por el día y la noche. La inexistencia de luz natural produce un desajuste del reloj biológico y da lugar a problemas físicos, como un aumento de la frecuencia cardiaca y del ritmo respiratorio, y psicológicos, ansiedad, ataques de pánico o estrés.

Por esta razón, se aconseja respetar los periodos de descanso nocturno y actividad diaria aunque se haya perdido la referencia del sol. Esto mismo es aplicable al resto de los quehaceres del grupo: deben establecer una serie de rutinas que ocupen su tiempo y liberen su mente, entre las que no puede faltar la práctica de ejercicio físico.

El objetivo es que mantengan una vida lo más parecida posible a la del exterior, incluso en las circunstancias más dramáticas. Un caso extremo sería el fallecimiento de uno de ellos que, según los terapeutas, sería difícil de manejar porque les pondría la muerte muy cerca. Lo primero que deberían hacer, señalan, es un ritual de despedida.

Pero, por muchos mecanismos de defensa que se pongan en marcha, la espera se les va a hacer eterna tanto a ellos como a sus familiares. De ahí que los psicólogos chilenos controlen de forma minuciosa los mensajes que les transmiten sus allegados. Cualquier pequeño desliz podría tener consecuencias devastadoras.

Hay que comunicarles poco a poco el tiempo que van a tardar en rescatarlos con el fin de atenuar el impacto, tal y como están haciendo las autoridades chilenas.
Hay otro tipo de mensajes a los que sí se puede dar rienda suelta: los que les permiten mantenerse conectados con la realidad. Cosas tan simples como las noticias sobre bodas o nacimientos entre sus familiares y amigos pueden ser de gran ayuda para que, en palabras de los psicólogos; se sientan partícipes de lo que está pasando en el mundo.

El trabajo de los psicólogos que trabajan sobre el terreno no acabará cuando se produzca la liberación de los 33 hombres. No todos requerirán atención psicológica tras el rescate, pero se les informará de los síntomas que pueden sufrir y de la atención especializada que se pondrá a su disposición. Según las estadísticas, lo más probable es que entre tres o cuatro de ellos precisen ayuda psicológica a corto plazo, y entre uno y dos durante un largo periodo de tiempo.

La tragedia griega, que lejos de ser un espectáculo elitista era una celebración popular, tenía como objetivo poner ante el público un espejo terrible en el que el hombre pudiera contemplar todas sus contradicciones y límites, pero no para hundirlo en el sinsentido, sino para liberarlo del peso que pudiera albergar su conciencia.
Este espejo debieran poner a los responsables de estas minas, para que esto no vuelva a pasar nunca más, pero este deseo mió y de tantos, es solo una quimera, los poderosos jamás pensarían en nadie que no sea su entorno y su maldito poder.

Estamos a la espera de un nacimiento múltiple, sabemos que son 33 y por ahora están todos bien. El cordón umbilical nos informa de su estado, pero también los alimenta, los asiste, los prepara para su nacimiento.
Todos estamos esperanzados en una cesárea exitosa, pero… ¿Cómo es la vida a partir de este renacer?

jueves, 19 de agosto de 2010

Adicciones


Abordaje psicoterapéutico de las adicciones. Basados en el trabajo, en la experiencia clínica, en el tratamiento psicoterapéutico de las adicciones con abordaje cognitivo- conductual. Estas pueden ser a: alimentos, juego, trabajo, sexo, vínculos afectivos, drogas, entre otras. Factores de riesgo individuales como: curiosidad, baja tolerancia a la frustración, dificultad en la interrelación personal, dificultad para expresar sentimientos, inseguridad, inestabilidad emocional, impulsividad, entre otros.

Factores de riesgo familiares como: dificultad en la relación con los padres o con uno de ellos, dificultad en la aceptación de la puesta de límites, agresividad verbal y a veces física, dificultad en la comunicación, entre otros. Factores de riesgo como momentos socio-culturales que predisponen al consumo de drogas, presión de pares, la búsqueda de liderazgo dentro del grupo consumidor. La dependencia, psíquica o física de ellas puede llegar a ser muy fuerte, desplazando necesidades básicas, como comer o dormir. Al aliviar el dolor emocional a través de una actitud adictiva, ésta se vuelve obsesión, hace cosas que, de no estar bajo el influjo de la misma no haría, como mentir, robar, prostituirse, autoagredirse etc.

La droga se convierte en el centro del actuar de la persona, vive para y por la droga, llegando a afectar el trabajo, las relaciones interpersonales, los estudios, deteriorando día a día sus vínculos socio-familiares. La mayoría de los adictos presentan en su patrón de consumo un policonsumo, estos pacientes, su droga de elección es la cocaína y el uso del alcohol como estrategia para volver a un estado de normalidad: del estado eufórico a uno menos eufórico, para inducirse al sueño, considerando que el alcohol es un depresor y la cocaína un estimulante le permite ir modulando su estado de ánimo.

Les permite socializarse, evadirse de la realidad, de los compromisos, estar alegres, mantener largas horas de conversación en grupo, en boliches entre otros. Los consumidores de cocaína sienten desasosiego, irritabilidad y ansiedad cuando disminuyen la dosis y la frecuencia de consumo, se deprimen, aumentando su ansiedad por consumir más cocaína para aliviar la depresión. Sus relaciones afectivas se vuelven frágiles, se vuelven irresponsables, les resulta difícil asumir compromisos y se van volviendo incapaces de tomar decisiones.

Deciden comenzar un tratamiento psicoterapéutico cuando observan como su calidad de vida se ha ido deteriorando, sus vínculos familiares, sus relaciones interpersonal afectivo-amoroso, su vida estudiantil, su vida profesional va perdiendo su valor, su motivación, va abandonando sus hábitos, se va despreocupando de su aspecto personal, su vida comienza a girar entorno al consumo.

El tratamiento psicoterapéutico: Psicoterapia Farmacológica y Psicoterapia Cognitivo- Conductual individual y familiar, considerando fundamental la inclusión de la familia o de los referentes vinculares en la misma. Consta de tres etapas con una duración de un año a tres: Concientización y Análisis del problema-adicción. Reconstrucción de los vínculos, reestructuración cognitiva, afrontamiento de situaciones estresantes, prevención de recaídas. Aprendizaje y reforzamiento de habilidades sociales como sostén en el proceso de cambio y rehabilitación.

Tratamiento de la cocaína por medio de la hipnosis:
Cuando un adicto entra en estado hipnótico, está vulnerable su inconsciente, y es el momento que tiene que aprovechar el terapeuta para sugestionarlo, trabajando en el nivel emocional por medio de la hipnosis. En cambio, en las entrevistas regulares, se trata el nivel racional del individuo, por medio de la terapia individual o con terapias grupales. En éstas últimas, los pacientes tienen oportunidad de escucharse unos a otros, compartiendo sus vivencias, sus frustraciones y sus logros. La gran ventaja del tratamiento de la cocaína mediante hipnosis, es que el paciente no necesita estar confinado en centros de rehabilitación.

Psicoterapia cognitiva:
Esta estrategia terapéutica es útil para apoyar o reforzar el estado libre de la droga. Existen numerosos trabajos de investigación que indican un resultado variable de esta disciplina utilizada, no obstante tiene que considerarse como complemento del tratamiento farmacológico.

Tratamiento con vacunas:
En la actualidad se está investigando sobre el aspecto de la inmunogénesis. Debido a que existe una ausencia de un receptor específico para la cocaína, diversos grupos de investigación en el mundo están intentando descubrir, por un mecanismo que estimule al aparato inmunitario con antígenos específicos, anticuerpos con acción específica de bloquear a nivel periférico la acción de la cocaína. Esta estrategia ensayada en el tratamiento de la cocaína esta resultando prometedora, ya que las pruebas en cobayos bloqueando la acción de la cocaína en sangre periférica debido a la acción de anticuerpos del tipo Ab2beta, evitando que la misma ingrese al Sistema Nervioso Central.

Reconstrucción de vínculos, reconstrucción de sus vínculos familiares, crear nuevos ámbitos sociales que no estén relacionados con el consumo.
Reestructuración Cognitiva gradualmente ir trabajando el conocimiento y como ir controlando sus estados de ansiedad, sus estados depresivos, el manejo de la agresividad, usando la técnica de la relajación.
El poder disfrutar sin consumir, el poder vencer el aburrimiento con actividades recreativas y sostenerse sin consumir.
Habilidades Sociales. Es importante en el proceso terapéutico el trabajar la Resolución de Problemas, están acostumbrados a escapar de los mismos a través del consumo de cocaína a través de una sustancia mágica que les permite evadirse de la realidad.
Trabajar la Autoestima es fundamental como reforzar la confianza en si mismo, el sentimiento de autocontrol y el sentimiento de esforzarse por conseguir sus metas.

jueves, 12 de agosto de 2010

Eritrofobia o rubor facial


Las personas con fobia social son especialmente sensibles a las críticas de los demás y tienen una percepción inapropiada de lo que constituye una violación de los códigos sociales, de manera que se ven a sí mismas cometiendo transgresiones sociales con más frecuencia que el resto de las personas.

Estas personas son más conscientes de sí mismas en situaciones sociales, se vigilan y observan de cerca su comportamiento y cualquier pequeña trasgresión social a la que otras personas no darían importancia, es vista por ellos como un acto vergonzoso o humillante que puede desencadenar el rubor facial. Es decir, el problema está en su modo de pensar y el modo como se perciben a sí mismos y su comportamiento. Por ejemplo, la mayoría de las personas considera que sonarse la nariz en público es un acto sin importancia, una persona con fobia social, puede considerarlo vergonzoso, o una muestra de su imperfección. Es decir, suelen ser personas muy perfeccionistas y exigentes consigo mismas.

La función evolutiva del rubor consiste en mostrar a los demás que es consciente de que ha cometido una trasgresión y se siente mal por ello. De modo que el rubor facial tiene una función social que está indicando al grupo que conoces las normas y sos capaz de arrepentirte. No obstante, la persona con fobia social considera trasgresiones sociales una multitud de actos que, en realidad, no lo son.

La persona que se ruboriza reacciona negativamente ante este hecho, y se siente avergonzada por ello. Esto hace que su ansiedad aumente, y la ansiedad puede provocar un mayor rubor. De este modo, puede tener miedo de verse en situaciones en las que previamente se ha ruborizado.

Este miedo hace que se sienta ansiosa, de modo que el mismo miedo al rubor facial puede acabar provocándolo, estableciéndose así un círculo vicioso. Por lo general, el rubor facial ha comenzado en la infancia o la adolescencia, edad en la que es frecuente ser objeto de burlas cuando los demás observan el enrojecimiento de la cara. El miedo a ruborizarse recibe el nombre de eritrofobia.

El tratamiento depende del motivo por el que se produce. Si se debe a una enfermedad o trastorno físico, como una enfermedad de la piel o la menopausia, es necesario diagnosticar y tratar la causa subyacente correctamente.

Los adolescentes suelen superar este rubor facial con el tiempo, cuando se debe a ansiedad, nerviosismo o a la actividad hormonal.

Cuando el rubor facial está causado por una fobia social, el tratamiento más adecuado es la psicoterapia. El psicólogo enseñará a estas personas a cambiar el modo de pensar y comportarse en situaciones sociales, modificar sus emociones, aprender técnicas de relajación para contrarrestar la ansiedad, afrontar los miedos sociales, etc.

En casos severos puede realizarse una intervención quirúrgica que consiste en cortar algunos de los nervios que controlan el diámetro de los vasos sanguíneos. Este tipo de operación puede utilizarse también en casos de sudoración excesiva de la cabeza, manos y axilas.

jueves, 5 de agosto de 2010

Trastorno esquizoide de la personalidad


Es una condición psiquiátrica caracterizada por un patrón vitalicio de indiferencia hacia los demás y de aislamiento social.

Una personalidad esquizoide se caracteriza porque su posición conduce directa o indirectamente a la ansiedad en sí misma, no por propia soledad o por separación, sino por compromisos, en especial aquel que tiene que ver con el matrimonio o empleos permanentes.

La causa del trastorno esquizoide de la personalidad se desconoce y se estima que su incidencia varía.
Existe una característica básica que diferencia a la personalidad esquizoide de cualquier otra, y es que posee un esquema de defensa por introversión y desapego que busca enfatizar la separación de cosas materiales y cotidianas para buscar poderes misteriosos, ocultos o escondidos.

Una persona con trastorno esquizoide de la personalidad:

No desea ni disfruta de relaciones cercanas, incluso con miembros de la familia.

Evita las actividades sociales que involucren contacto interpersonal significativo.

Se manifiesta distante y desconectada.

Es necesario conocer, cuando una persona sufre el trastorno esquizoide de la personalidad comparte varios aspectos con el Síndrome de Asperger (trastorno neuromental que forma parte del espectro de trastornos autísticos), depresión y el trastorno de la personalidad por evitación.
Por este motivo, puede ser difícil distinguir entre uno u otro. Debe ser el especialista quien sea la persona adecuada en aportar un diagnóstico claro y certero.

La terapia con el uso del habla no sea efectiva dado que las personas con este tipo de trastorno tienen dificultades para relacionarse con los demás.
Este trastorno es una enfermedad crónica con un pronóstico desalentador.

El principal objetivo de la terapia no es transportar al paciente a un imposible estado de felicidad, sino ayudarlo a adquirir paciencia delante del sufrimiento. C. Jung

domingo, 25 de julio de 2010

Trastorno obsesivo compulsivo


Las obsesiones son un problema común y cotidiano. Quien no se ha sentido con un pensamiento que le atormente, en ocasiones injustificadas y en otras de forma justificada. No obstante, esos pensamientos tormentosos llegan a resultar verdaderamente un problema limitante, generador de mucha ansiedad e incluso el desencadenante de depresiones.

En términos de psicología, las personas a quienes sus obsesiones se convierten en un trastorno psicológico, se les dice que sufren "TOC" (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Se caracterizan por sufrir esos pensamientos tortuosos y generadores de ansiedad de forma muy recurrente, así como por realizar determinadas conductas, denominadas rituales con las que ahuyentan a sus temores temporal y levemente.

Las obsesiones se podrían definir como ideas, pensamientos, imágenes o impulsos persistentes que se experimentan al menos inicialmente como invasores. Ejemplos de obsesiones serían pensamientos repetitivos y persistentes acerca de determinados objetos; temor a, manija de puertas, teléfonos público, los asientos de un micro o taxi, etc. Pensar que las personas están contaminados o sucios y van a transmitirnos la contaminación; imágenes repentinas acerca de la posibilidad de hacernos daño, por ejemplo, saltando a las vías de un tren en el momento en que éste circula, o arrojándonos por una ventana o de hacérselo a los demás, aunque sería incapaz de hacerlo; dudas persistentes acerca de si habré dicho algo sin darme cuenta, si habré cerrado la puerta de casa, o el gas, o desconectado la plancha; ideas absurdas y sin sentido, si oigo una noticia mala o, mi hijo tendrá un accidente, etc. Las personas pueden saber muy bien que sus obsesiones no tienen sentido, y la mayoría han intentado resistirse a ellas de algún modo. Sin embargo, tales intentos suelen resultar infructuosos y la persona siente que difícilmente puede deshacerse de ellas.

Las compulsiones serían conductas o pensamientos que se efectúan de manera repetitiva y de acuerdo con determinadas reglas, como respuesta a una obsesión. Por ejemplo, lavarse las manos repetidas veces al día, con considerable cantidad de jabón o incluso desinfectantes, y siguiendo un orden determinado; repetirse mentalmente algunas frases para invocar el peligro o pensar en cosas buenas; comprobar varias veces las cerraduras, el gas o la plancha; poner los objetos del escritorio, el cajón o el estante en un determinado orden, etc. La compulsión también llamada ritual es precedida por una sensación de urgencia compulsiva y, en general, como en las obsesiones, se acompaña de un deseo de resistirse a ella.
También como en el caso de las obsesiones, estos intentos no suelen tener éxito.

Este problema puede llegar a interferir seriamente en distintas áreas de la vida de la persona: en sus relaciones con los demás, en su rendimiento académico o laboral, en sus actividades de ocio, etc. Por ejemplo, imponiendo estrictas reglas de limpieza en casa; acumulando durante mucho tiempo revistas y periódicos viejos, o facturas porque piensa que algún día podría necesitarlos; empleando mucho tiempo en revisar si un documento está bien escrito; llevando sus propios cubiertos a los restaurantes, etc.

Hasta mediados de los años 60 se consideró que el trastorno obsesivo-compulsivo era un problema muy resistente al tratamiento. En la actualidad, se cuenta con técnicas y estrategias terapéuticas que han demostrado su eficacia en el tratamiento de los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo.

Si crees que presentas este problema, acude a un profesional que te asesorará para que puedas recibir tratamiento.
Besos Gallega!!!!

miércoles, 14 de julio de 2010

La magnetoterapia


Es una disciplina que con pocos recursos nos permite retornar al equilibrio perdido beneficiando la salud integral.


La Magnetoterapia
o Terapia con campos magnéticos es el tratamiento de enfermedades mediante el uso de campos magnéticos. Estos son producidos por imanes permanentes o “electroimanes” los cuales pueden tener un campo magnético variable.

Esta disciplina forma parte del Biomagnetismo, el estudio del efecto de los campos magnéticos en sistemas biológicos y está orientada a la prevención y cura de enfermedades originadas por la alteración del equilibrio de la energía interna del organismo o por otras causas. Desbalance interior.

Nuestro cuerpo está compuesto por campos magnéticos que pueden verse alterados por intoxicaciones, infecciones, traumatismos y tensiones. Estas agresiones modifican el comportamiento del organismo, el cual gracias a su función de autocontrol y autorregulación (homeostasis) reacciona para restablecer y conservar el estado de balance entre la mente, el cuerpo, su metabolismo y la energía general. Sin embargo, cuando se rebasan ciertos límites, la homeostasis no es capaz de volver al equilibrio y entonces, se presenta la enfermedad.

Una terapia todo terreno
La magnetoterapia puede ser una gran ayuda para estos casos ya que se trata de una terapia no invasiva y que apunta a recuperar el equilibrio.
Una de la manera más común de aplicarla es la, acupuntura de la oreja, es decir, se localizan los puntos en donde hay problemas, se aplican los imanes y se mantienen adheridos a la piel con tela adhesiva.

Como es característico de toda terapia Holística, ésta apunta a sanar las enfermedades del cuerpo buscando las verdaderas causas de la misma y, al mismo tiempo, trabajando sobre problemas de la personalidad como la agresividad, la ansiedad o dificultades como la depresión, la angustia y el insomnio.

Polos opuestos
Los imanes que se utilizan para esta terapia están compuestos por dos polos: polo negativo (norte, negro) encargado de sedar dolores y molestias y, por otra parte, el polo positivo (sur, rojo) responsable de incrementar o tonificar funciones del organismo.

Benéficos de la magnetoterapia
La variedad de patologías que permite tratar son inalcanzable ya que, de acuerdo al lugar donde se aplique, puede ejercer efectos sobre: la piel, los huesos, las articulaciones, los músculos, el aparato circulatorio, respiratorio, reproductor, endocrino y digestivo.
A modo de ejemplo, enumero algunas para ver la diversidad:
√ Cefalea
√ Gastritis aguda y crónica
√ Gota
√ Anemia
√ Cistitis
√ Fracturas
√ Artritis
Asimismo, siempre que un médico lo recomiende, la magnetoterapia puede utilizarse en enfermedades de gravedad como cáncer, hepatitis, infartos y esclerosis múltiple.

Una terapia competitiva
La Magnetoterapia: Es una técnica terapéutica que se vale de los campos magnéticos generados por imanes u otros sistemas electrónicos. Muy utilizada en medicina deportiva, para acelerar la curación de lesiones. Actualmente también se utiliza en medicina preventiva, desarrollo personal y aumento del rendimiento mental.

miércoles, 7 de julio de 2010

Instrumentos de la psicología


Al igual que el cuerpo, la mente humana debe luchar por mantener su salud, y las múltiples formas modernas de terapia psicológica tratan de estimular y apoyar este proceso.

Las complejas relaciones entre la mente y el cuerpo son actualmente reconocidas y existen grandes evidencias de que muchas enfermedades son producidas por factores psicológicos. Todas las terapias complementarias promueven la idea del cuerpo como un todo, así como que debe ser tratado holísticamente.

Las influencias psicológicas, como el estrés, las preocupaciones, la depresión y la ansiedad tienen un enorme impacto sobre la salud y están implicadas en un gran número de enfermedades, incluidas la migraña, el asma, trastornos digestivos, dolor crónico y problemas de la visión. Diversos factores han propiciado la aparición de muchas psicoterapias, en un principio diferenciadas entre sí: psicoanalista, conductista, humanística, cognitiva, etc.

Terapia integradora, apoyándose en técnicas conductistas para afrontar fobias, técnicas cognitivas de afrontamiento del estrés, o en una psicoterapia centrada en las emociones para abordar problemas de baja autoestima. Y todo ello, estudiando los recursos propios del paciente, reforzando sus cualidades y trabajando conjuntamente terapeuta paciente para conseguir la capacidad de afrontar las dificultades de la vida cotidiana o problemas arraigados, utilizando la psicoterapia como vía de autoconocimiento y superación personal. Mediante el trabajo conjunto, terapeuta y paciente pueden llevar un problema a un punto de inflexión: el comienzo de algo mejor.

La terapia de conducta entiende la salud y la enfermedad como una conducta adaptada e inadaptada como principal resultado de la historia de aprendizaje de cada uno. En la terapia conductual las "leyes del aprendizaje" son la base de la conceptualización de explicar los trastornos psicológicos.

Terapia Conductual:Los terapeutas de conducta centran el tratamiento en el cambio de la conducta observable en sí misma. En este abordaje teórico se entiende que la conducta desadaptada puede ser reducida o eliminada y adquirir nuevas conductas que sean más adaptadas a la situación. Este cambio se promueve tratando los síntomas (conductas inadaptadas aprendidas) de forma profunda, conociendo cuáles son sus características y cuáles son sus antecedentes y consecuentes, así como los factores organísmicos que las hacen presentes.Los resultados muestran que la intervención conductual es una de las terapias más eficaces para afrontar un trastorno de ansiedad o trastorno de pánico y fobias.

Terapia Cognitiva:
Este abordaje teórico da mucha importancia a los procesos mentales. Desde la perspectiva cognitiva, toda la información se organiza como esquemas cognitivos que se reflejan en esquemas específicos para cada área de la vida, como son los esquemas sociales, esquemas sobre uno mismo y sobre otros.
La persona controla las emociones controlando los pensamientos propios. En problemas de depresión, baja autoestima y sentimientos de culpa, se presenta una distorsión cognitiva con pensamientos negativos acerca de sí mismo, del mundo y del futuro que pueden identificarse y modificarse con la intervención cognitiva.

Terapia Constructivista:
En una segunda línea de la terapia cognitiva encontraríamos la terapia constructivista que, a diferencia de la cognitiva, la perspectiva construccionista postula que no se puede acceder al conocimiento objetivo de la realidad, que la persona tiene un papel central en la construcción de la realidad (proactivo) por medio de sus experiencias, e influido por los patrones culturales, sociales, psicológicos y de género, así como por las propias limitaciones sensoriales.

Hipnosis:
La hipnosis no es una forma de terapia como la terapia conductual o la terapia cognitiva ni una profesión o ciencia. Es una técnica o procedimiento que puede facilitar la terapia psicológica. Por tanto, es una herramienta psicoterapéutica de gran potencial que nos permite conectar con los recursos internos de la persona, con su sabiduría interna y con su potencial curativo. No existe así, la profesión de hipnoterapeuta. La hipnosis es algo muy distinto del sueño. El hecho de cerrar los ojos es porque se facilita la concentración, pero se puede hipnotizar a una persona con los ojos abiertos. Durante la hipnosis no hay ningún tipo de pérdida involuntaria de control. Durante el estado hipnótico, el sujeto es dueño de sí mismo y hace solamente aquello que acepta hacer. Es decir, que una persona no hará en estado hipnótico aquello que no desearía hacer en estado de no hipnosis. Es importante saber que no es que una persona hipnotiza a otra, sino que una persona entra en un estado de concentración y relajación y otra le explica cómo hacerlo, lo guía.
Algunas personas responden mucho a las sugestiones hipnóticas y otras no.

El conocimiento más práctica crea la sabiduría.

jueves, 10 de junio de 2010

Terapia Emotiva


En el funcionamiento humano existen tres aspectos psicológicos principales: pensamientos, sentimientos y conductas. Estos tres aspectos están interrelacionados, de modo que los cambios en uno producen cambios en otro. Si las personas cambian el modo en que piensan acerca de las cosas, sentirán de modo diferente y se comportarán de diferente manera.

Por ejemplo, si después de un fracaso en una tarea, piensas: soy un inútil que no hace nada bien; no vale la pena intentarlo, tus emociones y tu conducta serán muy diferentes que si piensas: bueno, he fracasado en esto, pero eso no me convierte en un inútil, solo en un ser humano que comete errores, como todos los demás; veré lo que puedo hacer para arreglarlo. En el primer caso, no es de extrañar que aparezcan sentimientos de depresión y que el comportamiento sea de abandono, mientras que en el segundo caso, puede sentir preocupación o cierta tristeza, pero estas emociones no serán lo bastante intensas e incapacitantes como para impedir solucionar el problema, seguir adelante y aprender cómo hacerlo mejor la próxima vez.

La terapia racional emotiva trata, las causas de las emociones humanas.
Los seis principios de la terapia racional emotiva

1) El pensamiento es el principal determinante de las emociones humanas. Los acontecimientos o las demás personas, aunque pueden contribuir, no nos hacen sentir mal o bien, sino que lo hacemos nosotros mismos en función de cómo interpretemos los acontecimientos y las cosas que pasen por nuestra mente.

2) El pensamiento disfuncional es la principal causa del malestar emocional.
Es decir, si al ir una mañana al trabajo, nos encontramos que el coche tiene una rueda pinchada, depende de uno sentirte furioso, pensando lo injusto que es, la mala suerte que tenemos, etc. o ansioso, pensando llegar tarde, el jefe se enojara, tendré que soportar su mal humor, o simplemente molesto, pensando qué se le va a hacer, tendré que cambiar la rueda y afrontar la consecuencias lo mejor que pueda.
De la misma manera, si, ante la existencia de cualquier problema emocional, como ansiedad, agorafobia, problemas de pareja, etc., analizamos lo que pasa por la mente de esa persona en cada momento, veremos cómo lo que se dice a sí misma está provocando que se sienta de un modo u otro y manteniendo su psicopatología.

3) Debido a que sentimos en función de lo que pensamos, para terminar con un problema emocional, tenemos que empezar haciendo un análisis de nuestros pensamientos. Si la psicopatología es producto del pensamiento irracional, lo mejor que podemos hacer es cambiar ese pensamiento. De hecho, es lo único que podemos cambiar, ya que no podemos cambiar directamente las emociones ni dejar de sentirnos mal sólo por desearlo.

4) Múltiples factores, tanto genéticos como las influencias ambientales (educación, etc.) se encuentran en el origen del pensamiento irracional y la psicopatología. De hecho, los seres humanos, parecemos tener una tendencia natural hacia el pensamiento irracional, no constructivo y la cultura en que vivimos moldea el contenido específico de esas creencias.

5) A pesar de la existencia de influencias del pasado en la psicopatología, la terapia racional emotiva enfatiza las influencias presentes, ya que son las responsables de que el malestar haya continuado a través del tiempo, a pesar de que las influencias pasadas hayan dejado de existir. La causa principal del malestar emocional no tiene que ver con el modo en que fueron adquiridas esas creencias o modos de interpretar la realidad sino con el hecho de seguir manteniéndolos en el presente. Así, si una persona evalúa su modo de pensar y lo cambia en el presente, su funcionamiento y sentimientos serán muy diferentes. Es decir, no es imprescindible ir al origen ni descubrir qué sucedió en el pasado, pues podemos trabajar directamente en el momento presente.

6) Aunque las creencias se puedan cambiar, ese cambio no va a suceder necesariamente con facilidad. Las creencias irracionales se cambian mediante un esfuerzo activo y persistente para reconocerlas, retarlas y modificarlas, lo cual constituye la tarea de la terapia racional emotiva.

La terapia
La terapia racional emotiva consiste en reemplazar esas creencias inapropiadas por creencias apropiadas y racionales. El método principal para hacer esto se llama debate de pensamiento y es, básicamente, una adaptación del método científico a la vida cotidiana. Es decir, si nuestros pensamientos son los principales responsables de nuestras emociones negativas inadecuadas, podemos sentirnos mejor si aprendemos a pensar por medio de un método científico según el cual dichas creencias son consideradas hipótesis cuya validez o invalidez habrá que determinar antes de ser aceptadas o rechazadas. Los pasos a seguir son los siguientes:

Descubrir las creencias que están en la base de los problemas y ver claramente que son ilógicas, no realistas y que causan malestar.

Aprender a debatir esas creencias y demostrarse a sí mismo cómo y por qué no están claras.

Discriminar las creencias irracionales y no constructivas de las racionales y constructivas, mostrando cómo estas últimas conducen a mejores resultados. Cambiar las creencias irracionales por creencias racionales.

sábado, 29 de mayo de 2010

El buen dormir


Una de las funciones más importantes que nuestro organismo agradece profundamente es la relajación de nuestra mente y cuerpo cuando dormimos. El dormir no es perder el tiempo como algunos piensan. El dormir es algo muy saludable y esencial para mantener balanceados su estado mental y su organismo.

Si no se obtiene las horas de sueño que nuestro organismo necesita nos sentiremos de mal humor durante el día y tendremos dificultad para concentrarnos. Probablemente estaremos cansados con sueño, mientras trabajamos o estudiamos, estaremos irritables con nuestra familia y amigos.

La depresión es una consecuencia de dormir pocas horas y la ansiedad también se incrementará si no dormimos lo suficiente. El dormir ayuda al metabolismo a adquirir un mejor balance pues nos relaja y nos aleja por unas cuantas horas de la actividad mental y física por la que todos atravesamos durante el día.

Médicamente hablando se ha comprobado que mientras dormimos, hay hormonas que se encargan de promover el crecimiento de los huesos, el fortalecimiento de los tejidos y de producir los glóbulos rojos de la sangre. También el dormir fortalece nuestro sistema inmunológico y regula nuestros latidos y sistema cardiovascular en general.

Se ha comprobado que durante el sueño las personas resuelven problemas que no pudieron solucionar durante el día. Se despiertan descansados al día siguiente con una solución en sus mentes que no tenían al acostarse. Las personas que padecen de insomnio y no logran conciliar el sueño durante la noche, experimentan varios problemas en su trabajo, en la escuela al igual que en sus relaciones interpersonales.

La apnea
Entre los problemas o desórdenes más serios relacionados con el buen dormir está un desorden conocido como “apnea” en el cual la persona temporalmente deja de respirar mientras duerme. Otro desorden es el insomnio crónico en el cual la persona tiene dificultades para conciliar el sueño y después de irse a la cama no logra dormirse por mas esfuerzos que haga.

El sueño es salud y es tan importante para el cuerpo humano como lo es el agua, el ejercicio y las vitaminas y minerales que tomamos diariamente por medio de una dieta saludable. No escatimar horas de sueño, si nos sentimos cansados, dormir una hora durante el día, te admirará el efecto y la energía que se siente al despertar.

El buen dormir, un remedio eficaz para la salud.

jueves, 27 de mayo de 2010

Tipos de fobias


Las fobias de situación.

La agorafobia.

La claustrofobia.

Las fobias de objetos.

Las fobias de impulsos.

Fobias más comunes.

Manifestaciones de las fobias.

Psicológicas.

Físicas.

Defensivas.

La fobia social.

Elementos más importantes de la fobia social.

Fobia sexual.

Todas las personas experimentan o han experimentado, en mayor o menor grado, el miedo a los lugares cerrado, a las alturas o a otras diversas situaciones u objetos. Cuando ello sucede de manera intensa y altera la vida normal de quien padece tal estado, se dice que sufre de fobia.

La fobia es un conjunto de reacciones que tienen las personas cuando se encuentran frente a una cosa o situación que le infunde miedo. A veces esos miedos son racionalmente inexplicables e incontrolables. La ansiedad que se sufre suele ser desproporcionada con las situaciones reales. Cuando se enfrenta a ella, la persona que padece la fobia experimenta un pánico o una repugnancia insuperables, y su comportamiento sufre modificaciones profundas.

En la infancia son típicas las fobias ante los animales domésticos, especialmente los grandes. Este tipo de fobias son superadas y forman parte de la evolución del niño. Pero en el enfermo fóbico, este período de la infancia se alarga excesivamente.

La fobia es un miedo intenso, persistente e irracional hacia un objeto, situación o actividad específica, debido al cual el individuo lleva una vida limitada. También puede definirse como un conjunto de reacciones que tienen las personas cuando se encuentran frente a una cosa o situación que le infunde miedo.
La conducta fóbica está en estrecha relación con el padecimiento de la angustia.

El miedo es una experiencia desagradable que incluye sentimientos de temor, malestar, preocupación, angustia y ansiedad, acompañados de una inestabilidad física muy intensa. Puede surgir como una reacción a un peligro real, o como respuesta a un peligro imaginario.
En su expresión normal, el miedo constituye un elemento fundamental en el aprendizaje de la conducta, y constituye un excelente mecanismo defensivo del individuo. Carecer por completo de miedo puede producir comportamientos imprudentes que posiblemente acabarán con la vida de quien no tiene temor de nada y de quiénes lo rodean.

Los miedos o temores normales constituyen señales de alarma que, tienden a evitar situaciones presumiblemente peligrosas. El miedo a una explosión o a una intoxicación, hace que el individuo cierre la llave del gas; el miedo a un accidente en la vía pública provoca una conducción cauta y prudente, etc.

El miedo neurótico u obsesivo envuelve sentimientos intensos y exagerados de desesperación y miedo, lo mismo ante un gran peligro que ante un peligro pequeño o inexistente. Este miedo, sin ayuda psicológica especializada, no puede enfrentarse ni tratarse racionalmente, por que son resultado de conflictos inconscientes.
Entre los miedos obsesivos se destaca la fobia.

El miedo y fobia se diferencian fundamentalmente en su intensidad y en sus repercusiones. El miedo común suele aparecer ante circunstancias que objetivamente representan algún peligro real. Su repercusión en el estado de ánimo de quien lo sufre generalmente guarda proporción con el peligro que se corre. Por el contrario, la persona que tiene fobia, siente una sensación de miedo mucho más intensa, que no guarda relación con el objeto que lo produce.

Objetos fóbicos.
En la fobia si existe un objeto claro y definido, esto no quiere decir que el motivo del temor sea el objeto. En realidad, el objeto fóbico es un símbolo asociado a conflictos inconscientes. Se puede decir que, como en la angustia, el sujeto tiene miedo a sus pulsiones, las cuales sustituye por un objeto, irrisorio en la mayoría de los casos.

Desde este punto de vista la fobia es mas bien un mecanismo de defensa ante la angustia que provocan los conflictos internos. Se puede decir que es un intento de auto engaño, el sujeto no puede soportar ciertos deseos, afectos y conflictos. Trata de negar su realidad y desplaza su angustia hacia un objeto, el cual sí puede ser evitado.

La ansiedad fóbica.
La ansiedad fóbica se distingue de otras formas de ansiedad por que ocurre solo en presencia de un objeto o situación especifica, caracterizándose por síntomas fisiológicos como el latido cardiaco acelerado, molestias gástricas, nauseas, diarreas, micción muy fuerte sensación de ahogo, enrojecimiento del rostro, transpiración abundante, temblores y desmayos. Algunos fóbicos son capaces de afrontar sus miedos, pero por lo general evitan el objeto que les causa el temor, lo que a menudo impide la libertad del sujeto.

Psicológicamente se han clasificado las fobias en tres grupos:

Las fobias de situación:
Que son reacciones que se suscitan cuando las personas se encuentran en un lugar determinado.

Agorafobia.
Miedo intenso a los espacios abiertos. En la actualidad este término incluye además la presencia de alguno de los siguientes síntomas:
Miedo a salir solo/a del hogar o a alejarse del mismo.

Miedo a situaciones o lugares en donde escapar pueda resultar dificultoso o vergonzante. Por ejemplo un estadio de fútbol o un cine repleto donde la salida se encuentre obstruida o exista dificultad para huir en forma inmediata.

Miedo a lugares o situaciones que, en el caso de padecer una Crisis de Pánico, no pueda disponerse de ayuda inmediata.

Miedo a viajar en tren, aviones, automóviles o colectivos. En este caso el temor suele ser proporcional a la distancia que se encuentra del hogar o del lugar donde la persona se sienta segura. Cuanto más lejos del hogar más miedo o angustia.

Miedo a cruzar la calle.

Miedo a encontrarse en medio de multitudes o embotellamientos de tránsito en donde la vuelta a un lugar seguro, sea dificultosa de realizar en forma inmediata.
Las situaciones que provocan agorafobia tienden a evitarse, por ejemplo: viajar o estar solo/a fuera de casa o en el caso de realizarse provocan un gran malestar angustia, ansiedad o miedo y se hace indispensable la presencia de un ser conocido que brinde seguridad para soportarlas.

Este trastorno, en grado severo, es sumamente incapacitante y dificulta el normal desempeño de las tareas habituales ya sean laborales, familiares o sociales. Por ejemplo: incapacidad para asistir al trabajo o realizarlo con gran esfuerzo acompañado/a por una persona que dé seguridad. En las mujeres es frecuente que no puedan ir a realizar las compras diarias sin la compañía de alguien. En las formas muy severas de Agorafobia suele haber una incapacidad absoluta de salir del hogar e incluso de permanecer en el mismo sin el acompañamiento de seres queridos que le brinden seguridad.

Aunque la gravedad de la ansiedad y la intensidad de la evitación pueden ser fluctuantes, éste es el más incapacitante de los trastornos fóbicos y algunas personas pueden llegar a quedar completamente confinadas en su casa. En ausencia de un tratamiento efectivo la agorafobia suele cronificarse. Este trastorno provoca una disminución marcada en la calidad de vida de quien lo padece, afectando sus posibilidades laborales, sociales y académicas. También afecta las relaciones familiares por el alto grado de dependencia que implica la necesidad de ser acompañados. La restricción que la agorafobia produce en la vida cotidiana, provoca un marcado descenso en la autoestima y puede favorecer la aparición de una depresión.

La Claustrofobia es un miedo intenso a los lugares cerrados.
La persona tiende a evitar la situación fóbica, aunque reconoce que el miedo es excesivo o irracional. Se realiza el diagnóstico de fobia específica sólo si la fobia interfiere significativamente en la vida cotidiana del individuo. Dado que la claustrofobia es un miedo a los espacios cerrados, las situaciones que se evitan son ascensores, túneles, subte, habitaciones pequeñas, técnicas de diagnóstico médico como el TAC, etc. La persona no teme la situación en sí misma, sino las posibles consecuencias negativas de estar en ese sitio. Los miedos más frecuentes son quedarse encerrado o la asfixia. La mayoría de los espacios claustrofóbicos conllevan un riesgo de quedarse encerrado, por ejemplo: en un ascensor, por lo que las personas con claustrofobia suelen sentirse muy vulnerables cuando se restringen sus movimientos. El miedo a la asfixia suele aparecer porque las personas creen que no hay suficiente aire en un espacio cerrado.

Las fobias de objetos:
Que es el temor a estar en contacto tanto con objetos inanimados como con animales esta ultima se llama zoofobia.


Las fobias de impulsos:
Que se producen cuando se teme realizar un acto peligroso, como arrojarse por una ventana, fobia de defenestración. El miedo desaparece cuando se alejan de esos espacios.

También podemos encontrar otras variantes de las fobias, en este caso podemos subdividirse en fobias comunes y fobias ocasionales. En el primero de los casos podemos citar el miedo a la sociedad, a la muerte, a los peligros en general o sea un miedo exagerado a cosas que todo el mundo teme. Y las fobias ocasionales en donde la angustia surgen en situaciones especiales como lo es el miedo a la locomoción.

La fobia social es una timidez exacerbada y se caracteriza por un temor continuo e incontrolable a enfrentar determinadas situaciones sociales. No se debe confundir a la timidez con la fobia social, porque las personas experimentan un cierto temor a afrontar situaciones sociales, peor no por ello se incapacitan, peor en el caso de la fobia las situaciones sociales provocan ansiedad, angustia y/o pánico. Por lo que comienza a evitar todo tipo de compromisos sociales, inhibiendo la funcionalidad de las personas que la padecen.

Lo más importantes de la fobia social:
Preocupación por llegar a ser el centro de atención cada vez que nos encontramos con alguien.

Temor a propósito de que alguien nos mire y observe lo que estamos haciendo.

Temor a que nos presenten.

Temor a propósito de comer o beber en público.

Dificultad para manejarse en comercios y relaciones administrativas.

Terror a dirigirse a un público o grupo de amigos.

Miedo a realizar llamadas telefónicas y realizar gestiones.

Dificultad para confrontarse en el trabajo o hacer reclamaciones incluso si se tiene la razón y el derecho de hacerlo.

Las fiestas y reuniones son una pesadilla y el comportamiento de la persona que tiene fobia social consiste en ponerse cerca de la puerta o encargarse de discretas tareas que le permitan huir de la situación.

Tendencia a rehuir espacios cerrados donde hay gente.

Sensación de que todos nos miran y nos desvaloricen.

Temor a que nuestras intervenciones parezcan ridículas, pobres o inadecuadas.

Miedo a quedarnos en blanco.

Fobia Sexual:
Una fobia sexual es el temor persistente e irracional asociado al deseo compulsivo de evitar sensaciones o experiencias sexuales, con la característica que el individuo reconoce este miedo como irracional o excesivo. Estos pacientes fóbicos pueden llegar a evitar por completo el sexo, o su evitación y ansiedad la restringen a determinadas facetas de la sexualidad: a los genitales, a las secreciones y olores genitales, a penetrar o ser penetrada, al orgasmo, a que sean vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación, al embarazo, al sexo oral genital.

Aunque muchas más investigaciones deben conducirse antes de que los científicos puedan demostrar las causas específicas de la enfermedad, los profesionales de salud mental están tratando trastornos en millones de personas con mucho éxito.

La terapia cognitiva; es una buena alternativa entre otras, donde los pacientes aprenden a cambiar la manera de pensar que reenforza reacciones fóbicas. Aunque ayudan otros trastornos de ansiedad, los medicamentos no han comprobado ser tan efectivos en la recuperación de largo plazo de fobias simples o sociales. Los medicamentos antidepresivos han demostrado ayudar la prevención de ataques de pánico que son parte de la agorafobia. Libres de tener que aguantar la ansiedad anticipatoria de ataques de pánico, los pacientes pueden concentrarse en superar sus reacciones fóbicas cuando están solos en lugares públicos.