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viernes, 3 de abril de 2009

La Ciclotimia


La ciclotimia es un trastorno anímico parecido al trastorno bipolar que se caracteriza por variaciones del estado de ánimo llevando a la persona de la hipomanía a la depresión. El nivel leve de manía recibe el nombre de hipomanía. La hipomanía hace sentir bien a la persona que la experimenta e incluso se la puede asociar a un buen funcionamiento e incremento de la productividad. Así, aunque la familia y los amigos puedan percibir que el estado de anímico del sujeto varia como en un trastorno bipolar, la persona puede negar que eso suceda.


El tratamiento apropiado, puede evitar que la hipomanía pueda convertirse en manía severa en algunas personas o quizá aparecer una Depresión. Los síntomas nunca son los bastante severos como para ser categorizados como depresión mayor. Para diagnosticar una ciclotimia, los síntomas hipo-maniacos y síntomas depresivos deben alternarse durante al menos dos años. Estudios indican que el riesgo de que se desarrolle un trastorno bipolar en pacientes con ciclotimia es cercano al 30 por ciento.


Síntomas de la Ciclotimia:
Durante al menos de 2 años o 1 año para los niños y adolescentes. El individuo padece numerosos períodos con síntomas hipo-maniacos y numerosos periodos con síntomas depresivos que no satisfacen los criterios para diagnosticar un episodio depresivo mayor.
Se puede diagnosticar un episodio hipo-maniaco si el estado de ánimo eufórico se da junto a tres o más de los otros síntomas durante la mayor parte del día, casi cada día, durante cuatro días o más. Si el estado de ánimo es irritable, 4 síntomas adicionales deben estar presentes.
Los síntomas hipo-maniacos incluyen:


Incremento de niveles de energía, inquietud y actividad.
Euforia.
Irritabilidad.
Habla y pensamientos acelerados, saltando de una idea a otra.
Falta de concentración.
Pocas horas de sueño.
Creencias irreales de sus capacidades y habilidades.
Consumismo: gasto excesivo de dinero.
Comportamiento extraño al habitual durante lapsos de tiempo.
Aumento de deseo sexual.
Abuso de drogas: particularmente alcohol, medicamentos para dormir o drogas duras.
Comportamiento provocativo y agresivo.
Negación por la realidad o que algo marche mal.