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lunes, 30 de agosto de 2010

Nacimiento múltiple


Esperando la cesarea:

La presión es mucho más fuerte los primeros días de una catástrofe lo que viene ahora es el la relajación y lo realmente complejo se presentará una vez que los mineros sean rescatados.

El ser humano tiene requerimientos mucho más importantes que el alimentarse: la necesidad de cariño, de ser necesitado por otro. Al establecer contacto esa necesidad queda satisfecha. Con respecto a lo que sentirán mientras dure el rescate, lo más probable es que tengan rabia frente a la situación injusta que les tocó vivir, pero no habrá desesperanza.

Pese a este panorama alentador, los terapeutas que están trabajando dicen; el problema se presentará cuando los mineros salgan, cuando tomen conciencia de que perdieron dos, tres, cuatro meses de sus vidas. Es en ese momento cuando empezará la ansiedad porque ahora están en crisis por la misma situación que están viviendo, se viene el miedo, estar en permanente alerta.
Los especialistas son categóricos al plantear que la pesadilla comenzará cuando salgan y que pasarán años con flashes de recuerdos de esta experiencia tan fuerte.

Estos hombres atrapados cuenta con un importante factor de protección: que son muchos y pueden darse apoyo unos a otros cuando experimenten bajadas emocionales. Otro punto a su favor es que han conseguido contactar con el exterior. De hecho, fueron capaces de organizarse y salir adelante durante 18 días sin saber si les habían dado por muertos o existía un plan para rescatarlos.

Caer en la desesperanza no es tan fácil. En todo caso, dependerá del carácter de cada uno de los individuos. Lo cierto es que ya están acostumbrados a permanecer a solas y en la oscuridad.

Entre los 33 mineros podrán apreciarse, a medida que pasen las semanas, distintas formas de soportar el encierro. Quienes tengan tendencia a afrontar de forma positiva las situaciones difíciles tendrán sus momentos bajos, pero los sobrellevarán. Es más probable que se produzcan consecuencias negativas. Una actitud fatalista puede llevarles a perder las ganas de luchar y negarse a comer y beber.

Los expertos coinciden en señalar que, al tratarse de un grupo grande, es más sencillo mantener el ánimo general. En estos casos, los que tienen una categoría laboral más alta o son mayores que el resto suelen resultar líderes por naturaleza y se encargan de mantener alta la moral del grupo.

Una de las circunstancias que más puede afectar al bienestar de los mineros es la falta de luz solar, hace que se alteren los ritmos circadianos, ciclo de vigilia y sueño marcado por el día y la noche. La inexistencia de luz natural produce un desajuste del reloj biológico y da lugar a problemas físicos, como un aumento de la frecuencia cardiaca y del ritmo respiratorio, y psicológicos, ansiedad, ataques de pánico o estrés.

Por esta razón, se aconseja respetar los periodos de descanso nocturno y actividad diaria aunque se haya perdido la referencia del sol. Esto mismo es aplicable al resto de los quehaceres del grupo: deben establecer una serie de rutinas que ocupen su tiempo y liberen su mente, entre las que no puede faltar la práctica de ejercicio físico.

El objetivo es que mantengan una vida lo más parecida posible a la del exterior, incluso en las circunstancias más dramáticas. Un caso extremo sería el fallecimiento de uno de ellos que, según los terapeutas, sería difícil de manejar porque les pondría la muerte muy cerca. Lo primero que deberían hacer, señalan, es un ritual de despedida.

Pero, por muchos mecanismos de defensa que se pongan en marcha, la espera se les va a hacer eterna tanto a ellos como a sus familiares. De ahí que los psicólogos chilenos controlen de forma minuciosa los mensajes que les transmiten sus allegados. Cualquier pequeño desliz podría tener consecuencias devastadoras.

Hay que comunicarles poco a poco el tiempo que van a tardar en rescatarlos con el fin de atenuar el impacto, tal y como están haciendo las autoridades chilenas.
Hay otro tipo de mensajes a los que sí se puede dar rienda suelta: los que les permiten mantenerse conectados con la realidad. Cosas tan simples como las noticias sobre bodas o nacimientos entre sus familiares y amigos pueden ser de gran ayuda para que, en palabras de los psicólogos; se sientan partícipes de lo que está pasando en el mundo.

El trabajo de los psicólogos que trabajan sobre el terreno no acabará cuando se produzca la liberación de los 33 hombres. No todos requerirán atención psicológica tras el rescate, pero se les informará de los síntomas que pueden sufrir y de la atención especializada que se pondrá a su disposición. Según las estadísticas, lo más probable es que entre tres o cuatro de ellos precisen ayuda psicológica a corto plazo, y entre uno y dos durante un largo periodo de tiempo.

La tragedia griega, que lejos de ser un espectáculo elitista era una celebración popular, tenía como objetivo poner ante el público un espejo terrible en el que el hombre pudiera contemplar todas sus contradicciones y límites, pero no para hundirlo en el sinsentido, sino para liberarlo del peso que pudiera albergar su conciencia.
Este espejo debieran poner a los responsables de estas minas, para que esto no vuelva a pasar nunca más, pero este deseo mió y de tantos, es solo una quimera, los poderosos jamás pensarían en nadie que no sea su entorno y su maldito poder.

Estamos a la espera de un nacimiento múltiple, sabemos que son 33 y por ahora están todos bien. El cordón umbilical nos informa de su estado, pero también los alimenta, los asiste, los prepara para su nacimiento.
Todos estamos esperanzados en una cesárea exitosa, pero… ¿Cómo es la vida a partir de este renacer?

jueves, 11 de marzo de 2010

La amistad


Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Jorge Luís Borges.

La amistad es una forma de enriquecimiento personal. Aprendemos a dar y recibir cariño, a ser más generosos, pero además aprendemos de las experiencias del amigo o de la amiga, de sus conocimientos y vivencias.

La amistad es una de las relaciones que los seres humanos estimamos más. Con cuanto orgullo se escucha decir a una persona: “Yo tengo millones de amistades.” Sin dudas, las alegrías y las tristezas de nuestras amigas y amigos las compartimos muchas veces como algo propio. No dejan de preocuparnos; no dejan de entusiasmarnos. A este vínculo tan especial se han referido, en todas las épocas, poetas músicos y filósofos. Sobre tal asunto, una de las teorías más viejas y conocidas es la del célebre Aristóteles.

Decía el genial pensador de la antigüedad que existen tres tipos de amistades: de utilidad, de placer y de virtud. Las primeras se refiere que están basadas en nuestra propia necesidad e interés. Son relaciones útiles de las cuales se obtiene algún beneficio. Y, por tanto, funcionan mientras el vínculo que las sostiene se mantenga intacto.

Si recordamos la vieja canción de Julio Iglesias, “La vida sigue igual”, veremos que estima en unas de sus estrofas cuando sostiene que, ante el fracaso, solo quedan a nuestro lado los buenos amigos. Y afirma: “Los demás, se van.”

El segundo tipo, la amistad por placer, según el filosofo, está basada en la cantidad de alegría que se recibe de ella, es decir, los amigos y amigas que únicamente se reúnen para pasarla bien, compartir fiestas y actividades recreativas.

Por último, el tercer tipo, es aquella que Aristóteles le daba verdadera connotación: Personas que comparten en las buenas y en las malas, que se quieren y están unidas por un vínculo fuerte de lealtad, honestidad y desinterés. Esta amistad de virtud, al decir del eminente pensador, es realmente difícil de hallar en la vida y por ello también sentenciaba: ¡Oh, amigos míos, no hay ningún amigo!

Al margen de tan manifiesto pesimismo, el filósofo planteaba que la amistad de virtud ennoblece a la gente: las personas aprenden a ser buenas. Decía: “Cuando los amigos comparten tiempo juntos, no tardarán en comprender que ven con los mismos ojos, sienten con un mismo corazón y piensan con una misma mente.”

No obstante la vertiginosa revolución tecnológica que ha cambiado al planeta, de Aristóteles para acá, el humano siguen necesitando de “ese otro corazón” para hacer de su existencia un lugar más grato en este mundo. Sigue siendo esencialmente cierto el proverbio chino antiquísimo que sentencia: “Si al morir, cuentas con cinco buenos y verdaderos amigos, significa que tuviste una vida hermosa.”