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lunes, 25 de octubre de 2010

Violencia psicológica

El maltrato psicológico o abuso emocional, es difícil de apreciar, de percibirse, ya que a diferencia del físico no deja huellas visibles. La violencia psicológica puede llegar a ser tan sutil que ni quien la padece logra darse cuenta del círculo violento en el que está. Las marcas no se ven, sin embargo, las consecuencias de la violencia psicológica son tan perjudiciales como las de cualquier otro tipo de violencia.


Manifestaciones de la violencia psicológica
Intimidación, mediante palabras, miradas, amenazas, etc.

Control sobre todas las decisiones, incluso las que refieren directamente a la mujer.

Desvalorización, descalificación permanente.

El control es el común denominador de todas las manifestaciones de violencia psicológica. Control de las salidas, del dinero, de las amistades.

Es frecuente que el agresor se muestre indiferente y no demuestre su afecto hacia la mujer.

Las consecuencias de la violencia psicológica

Habitualmente la violencia psicológica termina por convertirse en algo natural. Es decir, la mujer se empieza a acostumbrar a ella, a no ser valorada, a que no se tengan en cuenta sus opiniones, a ser humillada permanentemente y delante de todo el mundo. Y lo que resulta peor aún, termina por convencerse de que realmente no sirve, no vale nada, que es poca cosa y que se merece todas las descalificaciones de su pareja.

Además, el agresor que es sumamente hábil y manipulador, se demuestra muy simpático y cordial fuera del hogar y frente a los demás y se comporta de manera violenta sólo en la casa con su pareja. Esto hace que la mujer se sienta desconcertada y termine por creer que ella es la culpable de que él la maltrate o que esos maltratos son producto de su imaginación.

Es muy frecuente que el hombre violento intente confundir a la mujer maltratada, diciéndole que ella confunde las cosas, que tienen una percepción equivocada de la realidad. Este tipo de violencia psicológica o simbólica, tiene efectos tóxicos, sociales y psicológicos en la mujer:

Dificultades laborales, ausentismo, aislamiento

Aislamiento social

Intentos de suicidio

Crisis de angustia, depresión

Trastornos del sueño y/o de la alimentación

Enfermedades psicosomáticas Abuso de drogas o alcohol

Enfermedades gastrointestinales.

La violencia psicológica o abuso emocional contra la mujer, no la afecta solamente a ella, sino a todo el entorno sobre todo los hijos, padres de la victima, a sus amistades, de alguna manera todos son victimas de este tipo de violencia.

Es fundamental que la mujer víctima de violencia psicológica tome conciencia de que están siendo vulnerados sus derechos, que no hay por qué soportar agresiones y malos tratos de la pareja y que nadie se merece ser agredido, maltratado ni desvalorizado.

Si bien puede resultar sumamente difícil salir de un circulo vicioso como puede llegar a ser el de la violencia psicológica, ya que es muy sutil, se esconde, se enmascara, se camufla y disimulada en el halo de un hombre súper protector, celoso, pero también autoritario y manipulador de su poder, económico o emocional, es básico que a la primera señal de lucidez de la mujer o de su entorno, solicitar ayuda. Existen profesionales, instituciones y lugares en los que se brinda apoyo y asesoramiento a la mujer víctima de violencia doméstica.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Violencia Psicológica


El proceso de manipulación se divide en cuatro fases:
La seducción o la influencia.
El apilamiento, corresponde a la repetición de pequeños actos de agresión, al parecer banales, tomados separadamente pero que se destinan a la desestabilización de la víctima.
Las falsas promesas.
La destrucción que se acentúa a medida que crece la relación, para llegar a alcanzar una crisis dada la reacción de la víctima.

Estas cuatro fases pueden resumirse en el tiempo; las etapas el apilamiento y las falsas promesas, van juntas: las falsas promesas que hacen creer o pensar a la victima en un cambio de parte del verdugo, pero permiten reajustar la influencia que ejerce el verdugo para mejorar la destrucción de su víctima.

Es la frecuencia y la repetición en el tiempo de las agresiones que hacen el proceso perverso destructivo.
Su planteamiento los vinculó muy de cerca con los dirigentes de sectas, son dictadores en potencia, quiénes imponen su tiranía a un círculo limitado de persona.

Las consecuencias para las víctimas es que están en estado de tensión permanente debido a la tensión causada por el esfuerzo y estrés: los efectos serán de carácter psíquico: cansancio intelectual, incapacidad para reflexionar, nerviosismo, irritabilidad, desordenes del sueño, pérdida de confianza; pero también de carácter físico: dolores de cabeza, enfermedades de la piel, desordenes digestivos, pequeños problemas que pueden llegar hasta más graves enfermedades.

Cuando la victima comienza a darse cuenta, pasan a la toma de conciencia, se sienten defraudadas, equivocadas, abusadas, no respetadas, pierden incluso el aprecio por ellas y su dignidad; se sienten culpables, avergonzadas, y con mucho miedo.

Como consecuencias de este tipo de maltrato y de cualquier otro se ve disminuida la autoestima de la persona y afecta el desarrollo emocional. Estos maltratos, en la mayoría de los casos, conducen a la adicción a las drogas y al alcohol, incluyendo la delincuencia. En el caso de que el maltrato se dé desde la infancia, existen casos en los cuales el niño logra salir adelante y desarrollarse adecuadamente.

La intención de la violencia psicológica es la de humillar, hacer sentir mal e insegura a una persona, deteriorando su propio valor.

Es un problema complejo, porque es uno de los fenómenos de mayor firmeza psicosocial que se origina y repercute en la convivencia entre hombres y mujeres, entre niños y adultos, entre ancianos y jóvenes: es decir, entre los fuertes y los débiles, teniendo en cuenta que la fuerza física no es la única medida de ser fuerte o débil, pues hay formas indirectas de agredir y maltratar. Además, es un tema complejo porque, aunque se produce en el ámbito doméstico, no es sólo una cuestión privada, sino que es un tema y una preocupación pública, en la medida en que atañe al orden social, en el sentido más amplio de la palabra.

Es indispensable darse una oportunidad individual, tregua personal y animarse a denunciar la situación.

Si aún con esos recursos, no fuere suficiente para repeler la agresión, lo ideal es tener un buen asesoramiento legal que acompañe este camino adecuadamente.
La terapia es de gran ayuda para las personas o victimas de esta problemática.