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sábado, 11 de diciembre de 2010

Personalidad Borderline

Un Borderline vive en un continuo vértigo emocional, experimentando estados anímicos totalmente inestables. Tantos estos cambios de ánimo como la mayoría del estrés que sufren producen una disforia terriblemente progresiva. Sienten intensamente casi cualquier emoción dolorosa a la vez.

Los Borderline buscan desesperadamente un alivio, generalmente endorfina descargando conductas que son a la larga autodestructivas tales como comer sin control, gastos desaforados, comportamiento sexual aberrante, abuso de sustancias estupefacientes y manejo sin control. Cuando un borderline agudo es extremadamente disforico, los cortes en la piel que se produce no producen dolor físico pero alivian la disforia.
Debido a que los borderline conviven con constantes cambios de estado anímico y una disforia frecuente, su comportamiento psicológico normal está lisiado. Comprender esto posibilita al medico familiar a entender el problema. Los borderline necesitan comprender su enfermedad, y ser tratados correctamente.

Síntomas:

Cambios de carácter: Los cambios de carácter son un síntoma fundamental y devastador en el Desorden de la Personalidad Borderline. Estos cambios se pueden producir de forma inapropiada de hora a hora, incluso en cuestión de minutos. Es más, son causados sin una justificación ambiental apropiada por medio de un proceso deductivo.

Disforia: Esta es una combinación de depresión, cólera, ansiedad y desesperación complicada por la vergüenza, humillación, sentimiento de embarazo emocional, excitación, terror, celos y odio sobre si mismo. Esta puede ser desatada por los cambios de carácter, estrés y el sufrimiento emocional. Una vez que comienza la disforia, esta tiende a intensificarse de forma estable posiblemente debido a una disfunción en el sistema lìmbico. La situación es tan dolorosa que los borderline buscaran una salida de forma desesperada. Confiando en drogas, alcohol, comportamientos impulsivos, autodestructivos, automutilaciòn y suicidio.
 Psicosis: El pensamiento psicótico se desarrolla cuando la disforia se acentúa. Debido a estos pensamientos psicóticos se dice que los borderline viven en el límite entre la realidad y la psicosis. Los principales síntomas psicóticos son las distorsiones perceptivas, los cambios de ánimo y las sensaciones físicas que padecen.

Otros síntomas:

La vida de un borderline se define por la inconsistencia carácter, identidad, confianza, conducta, actitudes, valores y pensamientos. Mientras que la inteligencia no está mermada, la organización y la estructura de los pensamientos si lo están. Los borderline tienen problemas siguiendo y completando tareas. El acceso a la memoria está mermado frecuentemente. La cólera crónica, el miedo a ser abandonados, provocando un comportamiento manipulador, la falta de confianza, la impulsividad, los sentimientos de vacío y/o aburrimiento, llegar a conclusiones incorrectas y agudos síntomas premenstruales son experimentados comúnmente por los Borderline.

Los borderline sufren en general otras enfermedades psiquiatricas. Entre las más comunes se incluyen depresión, ansiedad, abusos de substancias estupefacientes y alcohol, otros desordenes de la personalidad, y desordenes alimenticios.

Consejo Psicológico: Los enfermos borderline necesitan un acercamiento multidisciplinal. Se requiere un buen terapeuta, y los borderline deberían ser motivados fuertemente para dejar ser tratados por el terapeuta. Un equipo formado por un psicólogo el medico de cabecera resulta muy efectivo. Puede ser necesario referir el paciente a un psiquiatra. La hospitalización psiquiatrica es requerida en ciertas ocasiones, especialmente cuando hay una fuerte intención suicida.

Reducción del estrés: Los borderline necesitan mantener sus niveles de estrés bajo, también necesitan usar neurolépticos cuando se encuentran en situaciones de estrés. Pueden ayudar especialmente el ejercicio físico, las técnicas de relajación y la meditación trascendental.

Alivio Espiritual: Hacer las paces con Dios y con la parte espiritual de uno mismo es muy importante. El acercamiento de Alcohólicos Anónimos puede ser de ayuda, en especial cuando existen pautas de conducta autodestructivas. Los Borderline generalmente se odian a si mismos. Hacerles entender que ellos son buenas personas, que con un buen tratamiento salen adelante, con el amor de la familia, y algo muy importante el paciente debe entender que esta enfermo y necesita curarse.

El desorden de la personalidad borderline es común, es la enfermedad del postmodernismo y ahora puede ser tratado con una combinación de terapia psicológica, medicación y terapias de autoayuda. Los borderline que no son tratados sufren experiencias extremadamente dolorosas y destructivas. Son victimas de una enfermedad que no quieren y no provocaron. Merecen ser ayudados y el medico de cabecera está en la mejor posición para iniciar el tratamiento.

jueves, 14 de octubre de 2010

La depresión en la vejez


La tercera edad suele describirse como una época de descanso, reflexión y oportunidades para hacer las cosas que quedaron postergadas mientras se criaba a los hijos y desarrollaba su carrera.

Lamentablemente, el proceso de envejecimiento no es siempre tan idílico. Acontecimientos de la tercera edad como, por ejemplo, los trastornos médicos crónicos y debilitantes, la pérdida de amigos y seres queridos, y la incapacidad para participar en actividades que antes disfrutaba, pueden resultar una carga muy pesada para el bienestar emocional de una persona que está envejeciendo.

Una persona de edad avanzada también puede sentir una pérdida de control sobre su vida debido a problemas con la vista, pérdida de la audición y otros cambios físicos, así como presiones externas como, por ejemplo, recursos financieros limitados. Estos y otros asuntos suelen dejar emociones negativas como la tristeza, ansiedad, soledad y la baja autoestima, que a su vez conducen al aislamiento social y la apatía.

En los ancianos es particularmente fácil confundir una depresión ansiosa con una neurosis de angustia. La angustia que aparece por primera vez en un paciente mayor debe poner al médico sobre aviso respecto a la posible existencia de una depresión.

El diagnóstico de depresión en el paciente anciano requiere la comprensión de cómo la depresión geriátrica difiere de la depresión de una población más joven, y de un diagnóstico diferencial preciso.

Otra consecuencia más grave es la depresión crónica o la depresión que es recurrente y persistente. La depresión crónica tiene consecuencias físicas y mentales que pueden complicar un problema de salud existente de una persona de edad avanzada y desencadenar nuevas preocupaciones.

La mayor parte de los ancianos se presentan al medico con problemas de índole orgánica, trastornos de la memoria y concentración y falta de impulso vital, distrayendo la atención del médico sobre la depresión y dirigiéndola hacia síndromes cerebrales orgánicos y afecciones somáticas.
Aún cuando se sospeche la presencia de una depresión se requieren estudios de laboratorio adecuados y un examen físico minuciosos porque, especialmente en los ancianos, la depresión puede ser una manifestación de otras entidades de origen orgánico.

Es necesario diagnosticar y tratar tales afecciones, la presencia de una patología orgánica concomitante o precipitante no debe detener el diagnóstico y tratamiento de la depresión. La desaparición de la depresión aclara el cuadro de la enfermedad orgánica, permitiendo tratarla con mayor facilidad o, de hecho, convivir mejor con ella.

Independientemente de la causa, la depresión puede tener efectos físicos alarmantes en las personas mayores. El índice de mortalidad de los hombres y mujeres de la tercera edad que tienen depresión y sentimientos de soledad es mayor que el de aquellos que están satisfechos con sus vidas. Los programas de tratamiento para los pacientes de la tercera edad deprimidos que tienen una enfermedad cardiovascular y otras enfermedades importantes, suelen tomar más tiempo de lo normal y su resultado es menos satisfactorio.


Además, los sentimientos de desesperanza y aislamiento, que suelen alentar ideas suicidas, son más frecuentes entre las personas mayores, en especial aquellas con discapacidades o que están confinadas a hogares de ancianos (Geriátricos).

La depresión puede ayudarse aliviando la soledad a través de excursiones en grupo, trabajos voluntarios o recibiendo visitas regulares.
El tratamiento de las afecciones médicas subyacentes o la suspensión de ciertos medicamentos pueden aliviar los síntomas de la depresión.

La terapia con antidepresivos mejora la calidad de vida en pacientes de edad avanzada con problemas de depresión. Estos medicamentos deben ser vigilados cuidadosamente por los efectos secundarios que puedan causar. Los médicos generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos para las personas mayores e incrementan la dosis en forma más lenta que en los adultos más jóvenes.

La terapia es de gran ayuda en estos casos, un psicólogo no solo aliviara los pesares, la persona deprimida puede hablar y contar sus problemas, sin temor, la familia muchas veces no comprende, el terapeuta si lo comprenderá y lo ayudara a convivir con la vejez y sus trastornos. En los casos de depresión entre moderada y severa, las personas pueden obtener los mejores resultados combinando psicoterapia con medicamentos antidepresivos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Violencia Psicológica


El proceso de manipulación se divide en cuatro fases:
La seducción o la influencia.
El apilamiento, corresponde a la repetición de pequeños actos de agresión, al parecer banales, tomados separadamente pero que se destinan a la desestabilización de la víctima.
Las falsas promesas.
La destrucción que se acentúa a medida que crece la relación, para llegar a alcanzar una crisis dada la reacción de la víctima.

Estas cuatro fases pueden resumirse en el tiempo; las etapas el apilamiento y las falsas promesas, van juntas: las falsas promesas que hacen creer o pensar a la victima en un cambio de parte del verdugo, pero permiten reajustar la influencia que ejerce el verdugo para mejorar la destrucción de su víctima.

Es la frecuencia y la repetición en el tiempo de las agresiones que hacen el proceso perverso destructivo.
Su planteamiento los vinculó muy de cerca con los dirigentes de sectas, son dictadores en potencia, quiénes imponen su tiranía a un círculo limitado de persona.

Las consecuencias para las víctimas es que están en estado de tensión permanente debido a la tensión causada por el esfuerzo y estrés: los efectos serán de carácter psíquico: cansancio intelectual, incapacidad para reflexionar, nerviosismo, irritabilidad, desordenes del sueño, pérdida de confianza; pero también de carácter físico: dolores de cabeza, enfermedades de la piel, desordenes digestivos, pequeños problemas que pueden llegar hasta más graves enfermedades.

Cuando la victima comienza a darse cuenta, pasan a la toma de conciencia, se sienten defraudadas, equivocadas, abusadas, no respetadas, pierden incluso el aprecio por ellas y su dignidad; se sienten culpables, avergonzadas, y con mucho miedo.

Como consecuencias de este tipo de maltrato y de cualquier otro se ve disminuida la autoestima de la persona y afecta el desarrollo emocional. Estos maltratos, en la mayoría de los casos, conducen a la adicción a las drogas y al alcohol, incluyendo la delincuencia. En el caso de que el maltrato se dé desde la infancia, existen casos en los cuales el niño logra salir adelante y desarrollarse adecuadamente.

La intención de la violencia psicológica es la de humillar, hacer sentir mal e insegura a una persona, deteriorando su propio valor.

Es un problema complejo, porque es uno de los fenómenos de mayor firmeza psicosocial que se origina y repercute en la convivencia entre hombres y mujeres, entre niños y adultos, entre ancianos y jóvenes: es decir, entre los fuertes y los débiles, teniendo en cuenta que la fuerza física no es la única medida de ser fuerte o débil, pues hay formas indirectas de agredir y maltratar. Además, es un tema complejo porque, aunque se produce en el ámbito doméstico, no es sólo una cuestión privada, sino que es un tema y una preocupación pública, en la medida en que atañe al orden social, en el sentido más amplio de la palabra.

Es indispensable darse una oportunidad individual, tregua personal y animarse a denunciar la situación.

Si aún con esos recursos, no fuere suficiente para repeler la agresión, lo ideal es tener un buen asesoramiento legal que acompañe este camino adecuadamente.
La terapia es de gran ayuda para las personas o victimas de esta problemática.

jueves, 5 de agosto de 2010

Trastorno esquizoide de la personalidad


Es una condición psiquiátrica caracterizada por un patrón vitalicio de indiferencia hacia los demás y de aislamiento social.

Una personalidad esquizoide se caracteriza porque su posición conduce directa o indirectamente a la ansiedad en sí misma, no por propia soledad o por separación, sino por compromisos, en especial aquel que tiene que ver con el matrimonio o empleos permanentes.

La causa del trastorno esquizoide de la personalidad se desconoce y se estima que su incidencia varía.
Existe una característica básica que diferencia a la personalidad esquizoide de cualquier otra, y es que posee un esquema de defensa por introversión y desapego que busca enfatizar la separación de cosas materiales y cotidianas para buscar poderes misteriosos, ocultos o escondidos.

Una persona con trastorno esquizoide de la personalidad:

No desea ni disfruta de relaciones cercanas, incluso con miembros de la familia.

Evita las actividades sociales que involucren contacto interpersonal significativo.

Se manifiesta distante y desconectada.

Es necesario conocer, cuando una persona sufre el trastorno esquizoide de la personalidad comparte varios aspectos con el Síndrome de Asperger (trastorno neuromental que forma parte del espectro de trastornos autísticos), depresión y el trastorno de la personalidad por evitación.
Por este motivo, puede ser difícil distinguir entre uno u otro. Debe ser el especialista quien sea la persona adecuada en aportar un diagnóstico claro y certero.

La terapia con el uso del habla no sea efectiva dado que las personas con este tipo de trastorno tienen dificultades para relacionarse con los demás.
Este trastorno es una enfermedad crónica con un pronóstico desalentador.

El principal objetivo de la terapia no es transportar al paciente a un imposible estado de felicidad, sino ayudarlo a adquirir paciencia delante del sufrimiento. C. Jung