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domingo, 21 de noviembre de 2010

Susceptibilidad

La susceptibilidad, en niveles muy elevados, deja de ser una simple característica de conducta que puede dificultar la convivencia con la persona que la padece para pasar a ser un verdadero problema que puede desembocar en graves problemas psicológicos.


Los principales trastornos que pueden ser ocasionados por una susceptibilidad exagerada o que tienen esta característica como uno de sus principales síntomas:

Ansiedad: la vigilancia excesiva que mantienen las personas susceptibles exige unos niveles altísimos de ansiedad. Mantenerse siempre alerta ante las posibles críticas o ataques de los demás genera un estres que puede ocasionar trastornos psicosomáticos, ataques de ansiedad, fobias.

Depresión: Las dificultades en las relaciones interpersonales y la excesiva sensibilidad al rechazo pueden ocasionar que estas personas se aíslen y terminen deprimiéndose. La persona susceptible se siente tratada injustamente, rechazada o atacada por los demás sin ninguna razón, por lo que sus niveles de sufrimiento son muy elevados.

Trastorno narcisista de la personalidad: La persona esconde a sí misma su inseguridad y falta de autoestima a través de un disfraz de grandiosidad e importancia. Quiere tener éxito en todo, ser siempre el centro de atención y que los demás estén al servicio de sus deseos.

Trastorno de la personalidad por evitación: Se caracteriza por una hipersensibilidad al rechazo y la humillación que les hace retraerse y evitar el contacto con los demás, a pesar de que lo desean fervientemente.


Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad: Creen que los demás no los valoran y que los critican o atacan injustamente pero no se atreven a expresar sus quejas directamente, por lo que dan una imagen de servilismo o pasividad para luego hacerse las víctimas y culpabilizar a quienes los rodean.

Trastorno paranoide de la personalidad: Tiene una desconfianza excesiva e injustificada ante todos los que los rodean. Es suspicaz e hipersensible en grado tan extremo que suele evitar el contacto social. Puede ser vengativo o agresivo cuando considera que alguien le hace daño.

Paranoia con manía persecutoria: Este es el caso más grave ya que estamos hablando de un trastorno psicótico crónico. La persona se cree perseguida y tiene delirios en los que todos los gestos o conductas de los demás son prueba de que intentan dañarlo. Estos delirios no pueden rebatirse de manera lógica y la persona necesitará atención psiquiatrica y medicación de por vida.

La susceptibilidad es aquel rasgo del carácter mediante el cual el sujeto se convierte en una esponja para recoger, todo lo malo real o que él se imagina. El susceptible siempre o casi siempre se siente herido, despreciado, humillado por cuestiones insignificantes.
Debido a este carácter tiene lógicas dificultades en sus relaciones interpersonales, no hay manera alguna de quedar bien con él.

Un rasgo que lo complementa es la manipulación casi nunca dice las cosas tal y como ocurren, sino que las arregla según su modo susceptible de pensar. Y con frecuencia trata de involucrar a otros en sus problemas en los que, desde luego, él siempre lleva la peor parte.


Hay que saber ser susceptible y una buena forma es siéndolo en relación con uno mismo, no con los demás, lo cual es una manera de defenderse. Es muy útil preguntarse: ¿Por qué me duele lo que me dicen y no lo que hice para que me lo dijeran? Para empezar a cambiar éste puede ser un buen recurso.

domingo, 28 de febrero de 2010

Sensibles


Las personas sensibles o susceptibles tienden a sufrir más del estrés y de la angustia. Esto se debe a que son generalmente quisquillosas, es decir, demasiado delicadas para el trato común, y fáciles de agraviarse o de ofenderse con otros, por pequeños pretextos. Ser susceptible se asocia con mostrarse irritable e irascible. También, con escrupuloso y receloso. El o la susceptible teme, sospecha y desconfía de los demás porque por la mínima situación se siente agredido.

Por otra parte, y a pesar de su aprensión, son personas fácilmente manipulables dado que son altamente impresionables, lo que le permite a terceros persuadirlos de una manera apasionante, o sembrarles ideas o sentimientos con gran fuerza. En el caso de enamoramientos, la persona sensible, durante el período de aproximación, lo hará con cautela pero una vez que tome confianza en la pareja, le será muy fácil a esta emocionarla y conmoverla.

El o la susceptible se deja llevar por los sentimientos y las emociones, lo cual no le permite analizar en frío las circunstancias para actuar adecuadamente. Así, una broma social se convierte en una ofensa, o un comentario crítico positivo en el trabajo con el objeto de estimular un mejor rendimiento, por parte de su supervisor, le genera al susceptible una crisis de autoestima o un cuadro de angustia innecesario.La susceptibilidad impide las normales relaciones humanas por temores infundados de ser insultados o por falsas percepciones de rechazo. Al mismo tiempo, provoca un enorme desgaste emocional por estar a la defensiva y esperando una agresión.

Una cosa es lo que suponemos y otra lo que realmente ocurre. Debemos aprender a diferenciar y dar a las situaciones su justo valor. No exageremos, y sobre todo tratemos de mantener el control emocional. Ante cada circunstancia usemos la razón y pensemos cuál es la mejor respuesta para alcanzar nuestros objetivos. No reaccionemos con la sola emoción, sea de rabia, miedo, alegría o amor. Si es necesario comentemos el evento con los seres queridos o amigos y que nos den sus impresiones. De esta forma obtendremos juicios de valor menos cargados emocionalmente.

Los sentimientos son positivos y nos hacen vivir con afecto y satisfacción, pero existen emociones que suscitan desasosiego, ansiedad, zozobra, angustia e intranquilidad. Así como una persona puede llegar a manejar y lidiar con una fobia, las personas susceptibles pueden aprender a controlar sus emociones y dejar de ser tan sensibles e impresionables, sin perder para nada, su forma de ser.

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño, sólo toma precauciones.
No permitas jamás que la conducta de otras personas condicione la tuya.

Cuando la vida te presente mil razones para llorar, muéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír.


Recuerda: que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios, te he agarrado demasiado fuerte para que no caigas.

lunes, 22 de febrero de 2010

Acoso psicologico en el trabajo


¿Qué es el acoso psicológico en el trabajo?Es una sofisticada forma de persecución, hostigamiento psicológico que un empleado sufre en su lugar de trabajo.
Sofisticación que viene dada por las siguientes notas
Sutileza: no se trata de muestras de agresividad manifiestas.
Continuidad en el tiempo: es un proceso lento de desgaste psicológico.

Persigue en última instancia la autoexclusión o el abandono del puesto de trabajo por parte de la víctima, tras haber sido arrinconada e inutilizada.

Se inicia con una serie de conductas que persiguen calumniar, ofender, ridiculizar y conducir a la víctima al aislamiento del grupo. Con el mantenimiento en el tiempo de esta situación, se busca desestabilizar y destruir psicológicamente a la persona, y que ésta abandone de forma voluntaria la empresa, fabrica, escuela, etc. Ésta es su vertiente más dañina.

El acoso psicológico en el trabajo se caracteriza por ser una práctica que se apoya en el silencio o la complicidad de los compañeros de la víctima. No cuesta imaginar cuáles pueden ser los motivos que les inducen a estas conductas pasivas: no ser ellos también objeto de agresión, no poner en peligro su puesto de trabajo, envidia o resentimiento hacia su compañero, esta última es la más común.Respecto a la personalidad de la víctima y del acosador, no existe un patrón único de conducta que determine sus comportamientos.

A partir de la bibliografía revisada hasta el momento, se puede decir que existen una serie de características de personalidad que están presentes en la mayoría de los casos.
Respecto a las víctimas, la mayor parte de las personas que han sido objeto de acoso psicológico en su trabajo suelen tener un elevado nivel de ética, son honradas, rectas, autónomas, con iniciativa, de alta capacitación profesional y popular entre sus compañeros, en algunos casos con un alto grado de sensibilidad.

En cuanto al acosador algunas de las cualidades de personalidad que presenta son: alteración del sentido de la norma moral, no tiene sentido de culpabilidad, es agresivo, cobarde, mentiroso, compulsivo y tiene gran capacidad de improvisación; es bastante mediocre profesionalmente y suele tener complejo de inferioridad.

Podemos decir que el acoso psicológico es siempre un abuso de autoridad.La persona que lo lleva a cabo busca mantener su poder y, por algún motivo, la víctima le resulta una amenaza. Un liderazgo mal ejercido puede convertir cualquier situación laboral en fuente de riesgo, por lo que todos en algún momento podemos estar afectados, directa o indirectamente, por el acoso psicológico en el trabajo.

Lo más difícil del acoso psicológico en el trabajo es detectar cuándo comienza y por qué. En general, la víctima empieza a percibir agresiones solapadas o abiertas, pero no se da cuenta de la situación total que vive y muchas veces se siente culpable. Esto dificulta la capacidad de reaccionar de la persona, por lo que la percepción del problema coincide ya con un grave deterioro de su salud.

Las consecuencias psicológicas y físicas del acoso psicológico en el trabajo sobre las personas afectadas son devastadoras. Desde lo psicológico son comunes el estrés, la ansiedad y la depresión. En cuanto a las dolencias físicas, al bajar las defensas, aparecen males a los que la víctima ya estaba predispuesta como problemas dermatológicos, cardíacos, gastrointestinales o alérgicos.

Practicar estas opciones
No se calle. Diga lo que piensa, siempre desde una crítica constructiva.
Razone su punto de vista y ofrezca alternativas.
Asuma el riesgo de parecer demasiado directo.
Exteriorice sus emociones y aprenda a canalizarlas.
Dar las gracias y reconocer en los demás el trabajo bien hecho.
Practique ejercicio físico.
Si trabaja en un lugar cerrado, salir a respirar aire fresco.
Déjese llevar por su intuición práctica.
No lo deje todo en manos de los analistas.
Tenga sentido del oportunismo.
Es fundamental creer en nosotros mismos para salir del problema, los terapeutas están para marcar el camino, para guiar, pero no para solucionar el conflicto.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Sindrome de Agotamiento


Cuando somos superados por nuestras metas profesionales:
Hablamos de la presión en el entorno laboral, por niveles de exigencia en el trabajo, por objetivos que hay que cumplir o bien por problemas de relación entre compañeros que puede llegar a causar mobbing y que puede llegar a trastornos físicos, psíquicos o psicosomáticos.

Problemas psíquicos como inquietud, preocupación pérdida de memoria problemas para concentrarse mientras que los somáticos encontramos irritabilidad, nerviosismo, estrés, cuadros de angustia generalizados, bajo estado de animo, problemas con el sueño, con el apetito, dificultad en las relaciones interpersonales y sexuales, pérdida de actividades diarias.

El hombre cuando se siente amenazado, hay una forma de nuestro cuerpo que reacciona que son las cápsulas suprarrenales llamada hormona del estrés, ello conlleva una subida del cortisol, que a su vez tiene una subida, de glucosa, colesterol, ácido úrico, transaminasas, etc... Es decir estamos hablando de una alteración de tipo metabólico, incluso la tensión arterial, nos encontramos que el cortisol debilita el sistema inmunológico siendo capaces de tener enfermedades por nuestra bajada de defensa del sistema inmunitario.

Un sistema muy estresado produce patologías en la psique como en el cuerpo, dentro de las sobrecarga a nivel laboral hay que considerar las relaciones familiares, problemas afectivos, otros problemas varios, hipotecas, créditos, coches, débitos en general, es muy importante el apoyo de la familia, amigos y compañeros, pero el cuadro de un estrés prolongado en el trabajo influye en la concentración, en la memoria, se vuelve más complejo puede crearse un mal ambiente porque se vuelve irritable y exigente.

Se busca la gratificación en el mundo laboral, si este reconocimiento no se produce aumenta más el estrés. Se deja de lado situaciones placenteras, reforzantes, aficiones, estar con amigos, actividades divertidas, hobbys, música, naturaleza, algún deporte que hace relajarse, en este momento difícil o complicado.

Respecto al síndrome de agotamiento que tiene que ver con la ambición en el trabajo, con el estrés continuado, llegamos a este síndrome que cada vez se da más en nuestra sociedad.. uno mismo.

Aparece una obligación de demostrar lo que valemos: Aparece el deseo de autorrealización en el trabajo, que a su vez se vuelve un obstáculo, porque el rendimiento empieza a no ser bueno. La persona quiere demostrarse que consigue lo que se propone ante ella y los demás.

Esfuerzo de la movilización: se intensifica el compromiso para de alguna manera legitimizar las expectativas que son exageradas. Uno se vuelve indispensable no delega lo quiere resolver.

Desatención a las propias necesidades: Solo hay lugar para actividades profesionales, otras necesidades como dormir, verse con amigos, un tiempo de ocio dedicado a un mismo, pierden su valor, el concepto de tiempo libre, a propia persona autorrefuerza en el aislamiento.

Represión de los conflictos: Fase amenazadora aunque se distinguen las necesidades internas, se huye de afrontarlas para no llegar a tener una crisis, aparecen las primeras molestias corporales.

Reinterpretación de valores: Los propios síntomas derivados de eliminación de refuerzo, las negaciones de las propias necesidades, el aislamiento altera la percepción, los valores están en entredicho, y se elimina facetas de la vida, aficiones, amistades, todo lo que esta fuera del trabajo. El trabajo es lo único que realimenta la autoestima, todo lo demás gira a su alrededor.

No aceptación de los problema emergentes: Es la intolerancia hacia los demás, como negligente, poco disciplinada, se evaden los contactos sociales, son debidos a la presión externa.

Repliegue: Aislamiento social, el individuo se retrae, una percepción creciente de desesperanza y desorientación, puede aparecer el abuso de alcohol y medicación.

Cambio evidente de comportamiento: El entorno ve cambios importantes, una persona emprendedora, puede volverse tímida, apática, sigue responsabilizando a los demás de sus fallidos y se siente poco valiosa.

Despersonalización: Hay una ruptura con uno mismo, deja de reconocerse valor en sí mismo y en los demás, no se es consciente de las propias necesidades, se vive solo el presente y las actividades se vuelven mecánicas.

Vació interior:todas las fases anteriores nos llevan a un vacío interior, el tiempo de ocio está vació y aletargado, se caen en actividades compulsivas, sexualidad, comida, alcohol, drogas el individuo tiene problemas.

Depresión: El agotamiento equivale a una depresión, se encuentra agotado, indiferente, no hay ideas de futuro, pueden aparecer irritabilidad, falta de sueño, problemas sociales, apatía, perdida de rumbo.

Agotamiento: Desmoronamiento físico y psíquico, con ideas suicidas, es una fase donde el estrés esta descontrolado, ansiedad, nerviosismo, taquicardia, sentimiento de minusvaloración, perdida de sueño, de apetito, aislamiento social, problemas sexuales, necesita ayuda psicológica, y quizás psiquiátrica, puede llegar a un trastorno depresivo mayor, un trastorno distimico, o un trastorno depresivo ansioso. Cae el rendimiento, la memoria, la autoestima, aparecen trastornos psicopatológicos etc.

Para volver a funcionar es importante enfrentarse a situaciones estresantes, técnicas de relajación comunicarse con los demás, actividades agradables, trabajar, con la familia. Pareja, hijos una reestructuración del pensamiento del trabajo, donde haya limites, fronteras para no volver a llegar a esta sintomatología. Algunas personas con estos trastornos terminan con una baja autoestima, estos casos no solo el agotamiento sino otros factores relacionados al tema afectivo de pareja, de separaciones, relaciones laborales, relaciones con los compañeros, con el jefe, incluso problemas de mobbing, que están en primera plana en nuestra sociedad.

martes, 11 de agosto de 2009

Estrés ¿Te engorda?


Claves para que el intenso ritmo de la vida diaria no sea una causa de estrés.
Nuestros ancestros comían para sobrevivir; comían porque tenían hambre, o tal vez para celebrar una victoria contra una tribu rival. ¿Y nosotros? Comemos cuando tenemos hambre, claro, pero también en reuniones sociales, cuando estamos tensos, aburridos, deprimidos, frustrados, de mal humor porque perdió nuestro equipo, muy ocupados o sin nada que hacer.

Muchos de nosotros tenemos altos niveles de estrés crónico, ya sea por el trabajo, por problemas sentimentales o por una lista de obligaciones más larga que la cola de reclamos por el tarifazo del gas. Nuestros cuerpos responden al estrés igual que los de nuestros ancestros: generando en el cerebro químicos de “luchar o huir” que causan una acumulación de calorías y almacenamiento de grasas.

Pero como nosotros tenemos abundante comida a nuestra disposición, ellos no la tenían, ampliamos continuamente nuestra unidad de almacenaje.
Así es como el ciclo de la grasa se sale de control: cuando usted padece estrés crónico, su cuerpo aumenta la producción de cortisol e insulina y su apetito se incrementa, igual que sus deseos de sumergirse en un consumo “hedonista” de golosinas y grasas muy calóricos.

Como resultado, almacena más grasa, que después se bombea hacia el hígado junto con químicos inflamatorios. Se crea entonces resistencia a la insulina, por lo que el páncreas debe secretar una mayor cantidad. Y eso hace que usted se sienta hambriento, perpetuando el ciclo de comer en exceso debido al estrés. Cuando trata de combatir el estrés con comida, activa el centro de recompensa de su cerebro, pero cuando el bienestar inicial desaparece, recurre otra vez a aquello que lo relajó y lo hizo sentir bien: la comida.

Las emociones como el estrés y la ansiedad hacen que sea muy difícil, en materia neuroquímica, controlar su apetito.
Es por eso que la idea de que comer en exceso se debe sobre todo al hambre extrema es un mito. También lo es que los antojos dependen de nuestras papilas gustativas y que, si nos esforzamos, podemos resistir las tentaciones. Lo que sucede en su cabeza juega un papel esencial en lo que ocurre tras su cinturón. Comprender cómo gobiernan sus emociones el apetito lo ayudará a resistir los antojos o incluso a no sentirlos.

Su meta: mantener estable su nivel de hormonas del bienestar. Así, generará un estado de satisfacción sin subidas ni bajadas hormonales que lo lleven a buscar alimentos buenos para su cerebro pero malos para su cintura.

Los siguientes consejos lo ayudarán a lograrlo:
Haga que la comida trabaje para usted
Cada alimento tiene un efecto distinto en su estómago, su sangre y su cerebro. Estos son algunos que podrían controlar su apetito y los químicos cerebrales que lo afectan.
El pollo contiene triptófano, una sustancia que incrementa la serotonina, mejorando su estado de ánimo y combatiendo la depresión. También lo ayuda a resistir el antojo de carbohidratos simples.
El pescado y las nueces son ricos en ácidos grasos omega 3, reconocidos estimulantes cerebrales y reductores del colesterol. También se ha demostrado que en las mujeres embarazadas ayudan con la depresión, que puede llevarlas a comer en exceso. En general, no consumimos muchos ácidos grasos omega 3; ingerir alimentos que los contengan podría mejorar nuestro estado anímico y alejarnos de las facturas.

El té verde tiene catequinas que, al parecer, inhiben la descomposición de las grasas, así como la producción de una sustancia inflamatoria que puede provocar hambre. Según un estudio, beber tres tazas de té verde por día ayuda a reducir el peso corporal y la circunferencia de la cintura en casi un cinco por ciento en tres meses. Además, el té acelera el metabolismo. Eso sí, no le agregue azúcar.

Cuando su cuerpo no duerme las siete o nueve horas que necesita cada noche para recuperarse, busca otras formas de compensar que el cerebro no secrete las cantidades normales de serotonina y dopamina, los químicos del bienestar. ¿Cómo lo hace?: con antojos de alimentos azucarados que liberan esos químicos de inmediato.
La falta de sueño desequilibra todo su organismo y, con los años, puede afectarlo aún más. Conforme envejece, la glándula pineal, situada en el cerebro, produce una menor cantidad de la hormona del sueño, la melatonina, lo que resulta en antojos de carbohidratos. Así que duerma lo suficiente: puede ayudarlo a mantenerse delgado.

Tal vez sea cierto que en la variedad está el gusto, pero la variedad también lleva a excesos. Cuando una comida incluye muchas opciones, es común olvidar los buenos hábitos alimenticios. Si asiste a una cena en la que el menú parece una guía telefónica, no le será fácil resistirse.
Una solución: elimine las opciones al menos en una comida por día. Elija la que suele ingerir más apurado y automatícela. Para la mayoría de la gente, es el almuerzo. Piense en uno saludable que le guste mucho (ensalada con pollo asado y aceite de oliva, por ejemplo, y cómalo todos los días.

Si todos fuéramos capaces de tomar decisiones sensatas, la multimillonaria industria de las dietas sería innecesaria. Comer puede ser un acto emocional, y es adictivo. Los expertos afirman que quienes viven con mayor estrés suelen subir más de peso que los demás. Así que su problema es doble.
¿Las excepciones?: los millonarios estresados, como los actores y los altos ejecutivos, que pueden pagar nutricionistas, chef y entrenadores personales. Pero usted no necesita nada de eso. Y no tiene que morirse de hambre ni privarse de lo que le gusta. Tenga a mano alimentos saludables como yogur, un puñado de nueces, fruta y verduras cortadas y vacíe su hogar de golosinas peligrosas.

Camine como mínimo 30 minutos por día —divididos, si es necesario, en tres segmentos de 10 minutos, todos los días, sin excusas. Hágalo no sólo por los efectos físicos sino también por los efectos psicológicos positivos, como el aumento de la autoestima. Caminar 30 minutos es fácil, factible y sostenible, y un primer paso para salir del problema y retomar las riendas de su vida.

Se sabe que el incremento de oxitocina (conocida como la “hormona del afecto”) puede reducir la presión arterial y los efectos del estrés, lo que eleva los niveles de una sustancia que ayuda a controlar el apetito. Según algunos estudios, es posible aumentar los niveles de oxitocina incrementando la interacción social y el contacto físico. Un masaje podría ayudarlo.

Mírese en un espejo de cuerpo entero, sin ropa y sin meter la panza. Para la mayoría de nosotros, este ejercicio es tan incómodo como un viaje en tren en hora pico. Tenemos que entender que nuestro peso debe ser saludable, no como el de las modelos de las revistas ni el de los boxeadores peso pluma.
Debemos sentirnos cómodos con el hecho de que no todas las mujeres son tan livianas como un barrilete, ni todos los hombres tan atléticos como David Beckham. Después de mirarse al espejo, dibuje su contorno, tanto de perfil como de frente. Pídale a su pareja o a un amigo cercano que mire los dibujos y le diga honestamente si es más o menos así como el aspecto de su cuerpo. Quizá sea la primera vez que tenga que hablar de eso. Le hará bien.

Si va a comer algo que no es saludable, disfrútelo. Saboréelo. Paséelo por su boca. Le sugerimos que pruebe una barrita de chocolate amargo con 70 por ciento de cacao y que medite; así aliviará sanamente el estrés y se recompensará con algo dulce.
Es una forma sencilla pero efectiva de sentirse bien sin derrumbarse ni comer cualquier cosa que encuentre. Cada cierto tiempo puede permitirse pecar un poco.

¿Cuánta hambre tiene?
Hambriento. Siente como si no hubiera comido desde la secundaria.
Estómago distraído. No está desesperado, pero piensa en un enorme y jugoso bife.
Satisfecho, sin hambre. Puede pasar un buen rato sin comida. Acaba de comer algunas nueces y tomó un trago antes de la cena.
Cómodo. Así se siente luego de una comida saludable de tamaño promedio.
Repleto. Podría (y debería) haber comido una porción de pizza menos.
Súper repleto. Emite un gemido audible.
Explosión. Es la típica comilona de fin de año. Se siente mal e incluso insulta el relleno que preparó su mama.