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martes, 7 de diciembre de 2010

La envidia

La envidia es una emoción experimentada por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. La base de la envidia es el afán de poseer y no el deseo de privar de algo al otro, aunque si el objeto en cuestión es el único disponible la privación del otro es una consecuencia necesaria.


La envidia es una sensación desagradable que ocasiona conductas desagradables para los demás. Tradicionalmente ha sido considerada uno de los siete pecados capitales.
La envidia ha sido frecuentemente tema literario y ha inspirado mitos como el de Caín y Abel que aparece en el Génesis de la Biblia.


Decía el escritor argentino Jorge Luís Borges que "El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable". Y la verdad es que no es sólo un mal español. Es un tema tan antiguo como el hombre. Decía, por ejemplo Epicteto de Frigia, un filósofo latino, hace cientos de años que "la envidia es el adversario de los afortunados"
 ¿Que es la envidia? Es, sin duda, uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás.


Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia.

La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional; sentimiento que en lugar de ayudarle a conseguir lo que envidia, se lo dificulta.


El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él. ¿Qué significa sentir empatía hacia alguien? Significa sentir lo que siente el otro. Y es la base de la comprensión y de la solidaridad.
La envidia origina una serie de reacciones negativas que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás o tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente con ellos.

La envidia se produce casi siempre hacia personas muy cercanas, familiares, amigos, vecinos y frecuentemente entre compañeros de trabajo y/o profesión.

Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento, el estatus ocupacional, el dinero, el poder o los símbolos y las posesiones materiales.

El bienestar emocional consiste en el equilibrio al que conduce conocer y asumir con serenidad y buen humor lo que somos y tenemos y lo que aspiramos a ser y tener. La envidia más perniciosa es la que sentimos del hermano, del amigo, del compañero de estudios o de trabajo, y del vecino de al lado. Y ello porque sabemos que quien tenemos cerca no es forzosamente más listo ni mejor profesional que nosotros, simplemente ha aprovechado mejor sus oportunidades. No se trata de ser conformistas y abandonar cualquier planteamiento ambicioso un grado de ambición siempre es aconsejable para superarse a si mismo.

En la envidia todo vale: la ley de la selva y el sálvese quien pueda. Los envidiosos, para procurar la caída de su rival: difaman, insultan, acusan y, lo que es peor, cuando ya no les queda más argumentos para hablar en contra, transforman la mentira en verdad y la verdad la convierten en basura, pues los envidiosos suelen ser como las serpientes venenosas y como un cuchillo de doble filo.

Lo mejor para hacer frente a la envidia es no vivir pendientes de lo que no tenemos. Practiquemos la contemplación en su sentido más profundo, el deleite por lo que se tiene, el redescubrimiento placentero de lo que nos rodea: las personas que queremos, los animales, las plantas, los paisajes, los pequeños objetos entrañables o los que nos hacen más cómoda la vida, los pequeños logros que conseguimos en la vida. También podemos convencernos de que, normalmente, nada perdemos cuando a otros les van bien las cosas. O darnos cuenta de que compararse con los demás casi siempre resulta estéril. Nuestro mejor punto de referencia somos nosotros mismos.

Establezcamos metas en función de nuestras posibilidades, no de lo que otros han conseguido. Podemos considerar que hemos superado la envidia cuando nos alegramos del éxito o la buena suerte de los demás, incluso de los que han sido anteriormente objeto de nuestra envidia.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Bipolaridad - Desmotivación

Todos nosotros tenemos un cierto nivel de ciclotimia que es normal y que se relaciona con lo que nos pasa. Nos ponemos tristes ante circunstancias que nos producen dolor y alegres en los momentos felices, para luego recuperar el equilibrio y continuar con la vida, en el mejor de los casos, con confianza y optimismo.

La naturaleza ha dotado a los seres humanos con esta capacidad para superar las dificultades de la vida; sin embargo, algunas personas no lo logran y se dejan vencer por  bajones anímicos, perdiendo el sentido de sus vidas y la motivación para seguir viviendo.

La normal expresión de los distintos estados de ánimo perdiera sus límites se profundizara, y comenzara a oscilar entre la manía desproporcionada y eufórica y la depresión melancólica.

Cuando estos estados se vuelven crónicos se convierten en un trastorno que se denomina bipolaridad, una afección que sufre un alto porcentaje de mujeres y hombres en estos días.

Estas personas no pueden enfrentar sus existencias cotidianas, no tienen esperanzas, se sienten culpables, pierden la capacidad de concentración, de sentir placer, de disfrutar y de desear.

Pueden también sufrir de insomnio y de cansancio creciente, de falta de apetito y de atención, de irritabilidad, siendo lo más peligroso de esta afección la idea de suicidio.
Muchas circunstancias pueden aumentar el riesgo de desencadenar una depresión, como por ejemplo, cualquier traumatismo severo o enfermedad inhabilitante, que limita físicamente o no permite la interacción social por mucho tiempo.

Pero las causas profundas de la depresión según Freud: las atribuye a las primeras etapas del desarrollo psicosexual, siendo también importante la presencia de factores genéticos.
Los avatares de la vida contribuyen a favorecer esta patología por la poca capacidad que tienen estas personas para adaptarse a las pérdidas y a los fracasos.

Este trastorno se estima que llega a ser casi dos veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.
La fase maníaca se caracteriza por el estado de ánimo expansivo e irritable, la falta de atención y de sueño, la hiperactividad, verborragia, aceleración del pensamiento,megalomanía y la baja tolerancia a la frustración.

La psicoterapia conductual y el tratamiento con medicamentos antidepresivos es lo más indicado en estos casos, lográndose por lo general a revertirse los síntomas en breve tiempo.

Las recaídas son frecuentes pero a la larga se puede lograr un resultado sustentable. Una enfermedad como ésta, tomada a tiempo, obliga a replantearse la existencia favoreciendo el crecimiento y el desarrollo personal.

No olvidemos que las enfermedades son las llamadas de atención que emite el cuerpo para recuperar el camino que hemos perdido.

Sentir alegría o tristeza cuando la circunstancia lo impone es un mecanismo normal de autorregulación que tienen las emociones, pero en la bipolaridad estos estados están acentuados y conducen a la pérdida del equilibrio.

Reconocer la presencia de estos síntomas es la mejor manera de revertir este proceso, que puede alterar la vida emocional de un sujeto y lo expone a la intención incontrolable de quitarse la vida.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Susceptibilidad

La susceptibilidad, en niveles muy elevados, deja de ser una simple característica de conducta que puede dificultar la convivencia con la persona que la padece para pasar a ser un verdadero problema que puede desembocar en graves problemas psicológicos.


Los principales trastornos que pueden ser ocasionados por una susceptibilidad exagerada o que tienen esta característica como uno de sus principales síntomas:

Ansiedad: la vigilancia excesiva que mantienen las personas susceptibles exige unos niveles altísimos de ansiedad. Mantenerse siempre alerta ante las posibles críticas o ataques de los demás genera un estres que puede ocasionar trastornos psicosomáticos, ataques de ansiedad, fobias.

Depresión: Las dificultades en las relaciones interpersonales y la excesiva sensibilidad al rechazo pueden ocasionar que estas personas se aíslen y terminen deprimiéndose. La persona susceptible se siente tratada injustamente, rechazada o atacada por los demás sin ninguna razón, por lo que sus niveles de sufrimiento son muy elevados.

Trastorno narcisista de la personalidad: La persona esconde a sí misma su inseguridad y falta de autoestima a través de un disfraz de grandiosidad e importancia. Quiere tener éxito en todo, ser siempre el centro de atención y que los demás estén al servicio de sus deseos.

Trastorno de la personalidad por evitación: Se caracteriza por una hipersensibilidad al rechazo y la humillación que les hace retraerse y evitar el contacto con los demás, a pesar de que lo desean fervientemente.


Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad: Creen que los demás no los valoran y que los critican o atacan injustamente pero no se atreven a expresar sus quejas directamente, por lo que dan una imagen de servilismo o pasividad para luego hacerse las víctimas y culpabilizar a quienes los rodean.

Trastorno paranoide de la personalidad: Tiene una desconfianza excesiva e injustificada ante todos los que los rodean. Es suspicaz e hipersensible en grado tan extremo que suele evitar el contacto social. Puede ser vengativo o agresivo cuando considera que alguien le hace daño.

Paranoia con manía persecutoria: Este es el caso más grave ya que estamos hablando de un trastorno psicótico crónico. La persona se cree perseguida y tiene delirios en los que todos los gestos o conductas de los demás son prueba de que intentan dañarlo. Estos delirios no pueden rebatirse de manera lógica y la persona necesitará atención psiquiatrica y medicación de por vida.

La susceptibilidad es aquel rasgo del carácter mediante el cual el sujeto se convierte en una esponja para recoger, todo lo malo real o que él se imagina. El susceptible siempre o casi siempre se siente herido, despreciado, humillado por cuestiones insignificantes.
Debido a este carácter tiene lógicas dificultades en sus relaciones interpersonales, no hay manera alguna de quedar bien con él.

Un rasgo que lo complementa es la manipulación casi nunca dice las cosas tal y como ocurren, sino que las arregla según su modo susceptible de pensar. Y con frecuencia trata de involucrar a otros en sus problemas en los que, desde luego, él siempre lleva la peor parte.


Hay que saber ser susceptible y una buena forma es siéndolo en relación con uno mismo, no con los demás, lo cual es una manera de defenderse. Es muy útil preguntarse: ¿Por qué me duele lo que me dicen y no lo que hice para que me lo dijeran? Para empezar a cambiar éste puede ser un buen recurso.

martes, 16 de noviembre de 2010

Amor enfermizo

Muchas personas viven atrapadas en relaciones afectivas enfermizas de las cuales no pueden, o no quieren, salir. El miedo a perder la fuente de seguridad o el bienestar que los mantiene atados a una forma de tortura pseudo amorosa, de consecuencias fatales para la salud mental y física.


Con el tiempo, estar mal se convierte en costumbre. Es como si todo el sistema psicológico se adormeciera y comenzara a trabajar al servicio de la adicción, fortaleciéndola y evitando enfrentarla por todos los medios posibles.

Lenta y silenciosamente, el amor pasa a ser una utopía cotidiana, un anhelo inalcanzable. Y a pesar del letargo afectivo, de los malos tratos y de la constante humillación de tener que pedir amor, rogar una caricia, una palabra con deseos, la persona se apega a una relación disfuncional se niega la posibilidad de un amor libre y saludable; se estanca, se paraliza y se entrega a la nada.


No importa qué tipo de vínculo tengamos, si realmente queremos liberarnos de esta relación que no nos deja ser feliz, solo hay que tomar la decisión y darle un corte definitivo. No es imposible.

Debemos aprendes a ser realista en el amor, si nos autorrespetamos y desarrollamos autocontrol, estaríamos empezado a gestar nuestra propia revolución afectiva.

Realismo afectivo significa ver la relación de pareja tal cual es, sin distorsiones ni autoengaños. Analizar honesta y abiertamente el dar y tomar con amor, es el requisito primordial para allanar el camino hacia una relación afectiva y psicológicamente placentera. Sin embargo, en la práctica las personas apegadas a relaciones afectivas nocivas esquivan constantemente los hechos.


El realismo afectivo sugiere que debemos partir de lo que verdaderamente es nuestra vida amorosa. Lo que es, y no lo que nos gustaría que fuera.
Distorsiones Cognitivas que impiden alcanzar la posición realista en nuestra relación amorosa;


Si estamos en una relación enfermiza y tenemos miedo de abandonar esta relación, o perdimos a la persona que amamos y no somos capaces de aceptarlo, es probable que utilicemos alguno de los pensamientos perturbadores. Son engaños que emplea la mente para intentar salvar un amor perdido, no importa qué tan inconveniente o dañino sea, la adicción afectiva no mide consecuencias. Es ciega por naturaleza.

Me quiere pero no se da cuenta
Los problemas psicológicos que tiene le impiden amarme
Ésa es su manera de amar
Me quiere, pero tiene impedimentos externos
Se va a separar.
Nadie es perfecto Hay parejas peores
No es tan grave
No recuerdo que haya habido nada malo
Todavía me llama, aun me mira, pregunta por mí
Cuando nos vemos hacemos el amor
No tiene otra pareja, aun está solo/a
Se va a dar cuenta de que lo mió es amor verdadero.

Todos obedecen a la misma necesidad: retener la fuente de apego mediante el autoengaño.

"Si logras observar las cosas como realmente son, dejando las parcialidades y las mentiras a un lado, tus esquemas irracionales comenzarán a tambalear. Aunque te duela el alma y tu organismo entre en crisis de abstinencia, no hay otro camino. La liberación afectiva y la ruptura de los viejos patrones de adicción no toleran la anestesia, porque las grandes revoluciones siempre exigen atención despierta. Además, tal como decía Jalil Gibrán: "Si no se rompe, ¿cómo logrará abrirse tu corazón?". Del libro de Walter Riso, “¿Amar o depender?”.

lunes, 18 de octubre de 2010

Los Sueños

Los sueños son un milagro nocturno que abre nuestra visión a un universo poblado de personajes, lugares y criaturas que parecen sólidos, independientes y reales. Además, durante el sueño nuestra propia persona parece dotada de un cuerpo sólido y real que parece ser el origen y el sostén de nuestra existencia, de nuestros placeres y de nuestros dolores, un cuerpo dotado de ojos y oídos que nos proporcionan mensajes sensoriales y cuya muerte supone también nuestra propia muerte.

En suma, este mundo y este cuerpo onírico parecen crearnos y controlarnos, aunque el universo aparentemente objetivo es una creación de nuestra propia mente, un producto transitorio y subjetivo que se halla, en última instancia, sometido a nuestro control.


A veces, cuando despertamos pensamos que lo que acaba de ocurrir es irreal y decimos: No era más que un sueño. Pero de este modo incurrimos en el error que la filosofía hindú denomina subrogar de menospreciar el estado de sueño; es decir, concederle, desde el estado de vigilia, menor validez ontológica. No obstante, sea cual fuere la conclusión a la que arribemos cuando estamos despiertos, noche tras noche, una y otra vez, seguimos soñando y creyendo sin lugar a dudas en la realidad de nuestros sueños, y es por ello que luchamos y huimos, reímos y lloramos, maldecimos y disfrutamos.

Es posible que la mayoría de nosotros hayamos tenido, en alguna ocasión, la experiencia de darnos cuenta repentinamente de que no es más que un sueño mientras estábamos inmersos en una dramática aventura o bajo una pesadilla onírica. En ese momento nos tornamos lúcidos; estamos soñando y, al mismo tiempo, nos damos cuenta de que estamos soñando, y ese darnos cuenta puede proporcionarnos una sensación de alivio, placer, asombro y libertad.

Entonces somos libres para enfrentarnos a nuestros monstruos, para satisfacer nuestros deseos o para tratar de descubrir nuestras aspiraciones más elevadas sabiendo que no somos las víctimas sino los creadores de nuestra propia experiencia. Como dijo Nietzsche: “Quizás exista alguien que, al igual que yo, recuerde haber proclamado victoriosamente en medio de los terrores y los peligros de un sueño: Esto es solamente un sueño y quiero seguir soñándolo".

Los sueños nos enseñan que tenemos la posibilidad de construir el mundo tal y como lo deseamos y que es este deseo, en definitiva, el que nos lleva a creer sin ningún lugar a dudas en la realidad de lo que vemos. Sin embargo, en el interior de nuestra mente existe un mundo que también parece ser externo... Creemos despertar y que, con este despertar, el sueño se desvanece, pero somos incapaces de reconocer que lo que dio origen al sueño permanece presente, que nuestro deseo de construir un mundo diferente al mundo real persiste. Por consiguiente, lo que vemos al despertar no es sino otra forma del mismo mundo que contemplamos en los sueños. Estamos soñando de continuo. Lo único que ocurre es que los sueños vigílicos y los sueños oníricos nos parecen diferentes. Eso es todo.

Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.
Paulo Coelho

Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar.
Antonio Machado

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Pedro Calderón de la Barca

martes, 5 de octubre de 2010

Ley de la atraccion

Todo pensamiento vibra, todo pensamiento irradia una señal y todo pensamiento atrae una señal que se corresponde con él. Este proceso se denomina la Ley de Atracción.

La Ley de Atracción dice: “Todo lo que se asemeja se atrae”. Podemos afirmar que la poderosa Ley de Atracción es un Gerente Universal que se preocupa en reunir todos los pensamientos que concuerdan.

La ley de atracción nos propone concentrar los pensamientos, el entusiasmo y la energía en forma positiva y visualizar los deseos ya cumplidos. Es un concepto que tiene miles de años de antigüedad, con raíces en el Hinduismo, en la Teosofía, en el Judaísmo y en la Cabala; abarca todas las creencias y propone un nuevo modo de vivir basado en el optimismo y el pensamiento positivo, como ejes primordiales del destino.

Esta teoría es un método sencillo que requiere en primer término saber lo que uno quiere con claridad, para poder orientar el pensamiento hacia ese objetivo y luego, pedir al universo o al Ser Supremo en quien cada uno cree, lo que se desea.

Aquello a lo que presta atención hace que se emita una vibración, y las vibraciones que se ofrece equivalen a lo que se pide, lo cual equivale al punto de atracción.

Si en estos momentos deseamos algo que no poseemos, sólo tenemos que centrar la atención en ello y, en virtud de la Ley de Atracción, lo obtendremos, porque cuando pensás en ese objeto o experimentamos un deseo, se emite una vibración, y según esa Ley de Atracción, obtendremos ese objeto o esa experiencia que se desea.

Si deseamos algo que en estos momentos no tenemos y centramos la atención en el hecho de que no lo tenemos, la Ley de Atracción seguirá respondiendo a la vibración de que no lo tenemos, en definitiva seguiremos sin obtener lo que deseamos. Así funciona esta ley.

La clave para atraer algo que deseamos. La experiencia consiste en alcanzar una armonía vibratoria con nuestros deseos. La forma más sencilla de alcanzar esa armonía vibratoria es imaginar que ya tenemos lo que deseamos, fingir que ya forma parte de nuestra experiencia, hacer que los pensamientos se deleiten con la experiencia, y a medida que se practique esos pensamientos y comencemos a ofrecer sistemáticamente esas vibraciones, se facilitará que lo que se desea pase a formar parte nuestra experiencia.

Será fácil averiguar si prestamos atención al deseo o a la ausencia de él. Cuando nuestros pensamientos coinciden a nivel vibratorio con el deseo y te sientas bien, el abanico de nuestras emociones pasara de la satisfacción a la expectativa, al anhelo, a la alegría. Pero si prestamos atención a la falta, o la ausencia, de lo deseado, la gama de emociones pasa del sentimiento de pesimismo, preocupación, desánimo, ira, inseguridad y a la depresión.

En la medida en que seamos conscientes de nuestras emociones, siempre sabremos si facilitamos esa parte del Proceso creativo, y no volveremos a interpretar erróneamente el motivo por el que no conseguimos lo que queremos. Nuestras emociones constituyen un magnifico sistema de guía, y si les prestamos atención podríamos orientarnos a nuestros grandes deseos.

Es decir, nos guste o no, obtenemos aquello en lo que pensamos.

Según la poderosa Ley de Atracción, atraes hacia vos la esencia de lo que ocupa predominantemente nuestro pensamiento. Si pensamos sobre todo en las cosas que deseamos, nuestra experiencia vital reflejará esas cosas. Por el contrario, si pensamos ante todo en lo que no deseamos, la experiencia vital reflejará esas cosas.

Cuando comprendemos la Ley de Atracción deja de sorprendernos lo que ocurre en nuestra experiencia, comprendemos que somos nosotros mismos que colaboramos para que suceda, a través del proceso del pensamiento. No puede ocurrir nada en nuestra experiencia vital que no hayamos procurado a través del pensamiento.


existen excepciones a la  Ley de Atracción, resulta sencillo comprenderla. Y cuando comprendemos que logramos aquello en lo que pensamos. Cuando seamos conscientes de lo que pensamos, podremos ejercer un control absoluto sobre nuestra propia experiencia.


Existe una gran diferencia vibratoria entre los pensamientos de apreciación hacia la pareja y los pensamientos de lo que nos gustaría que fuera distinto en la pareja. La relación con la pareja, sin excepción, refleja la preponderancia de los pensamientos. Porque, aunque no seamos consciente de ello, al pensar en la relación hacemos literalmente que ésta cobre vida.


El deseo de mejorar la situación económica no puede cumplirse si sentimos envidia por la buena posición económica de un vecino, familiar, amigo, porque la vibración de nuestro deseo y la vibración del sentimiento de envidia son distintas.


Comprender la naturaleza vibratoria nos ayudará a crear nuestra propia realidad de forma sencilla y deliberada. Luego, con el tiempo y la práctica, comprobaremos que todo lo que deseamos puede realizarse fácilmente, no hay nada que no pueda ser, hacer o tener.


Lo semejante se atrae, de modo que para obtener lo que se desea, la vibración de nuestro ser debe corresponderse con la vibración del deseo. No podemos desear algo, centrarnos ante todo en su ausencia y confiar en obtenerlo, porque la frecuencia vibratoria de su ausencia y la frecuencia vibratoria de su presencia son muy distintas. Dicho de otro modo: para obtener lo que queremos, los deseos y nuestras creencias deben vibrar al unísono.

Debemos pedir, que pidas lo que pidas, tanto si lo pedimos a través de las palabras o de una sutil señal del deseo el pedido siempre es escuchado y atendido, sin excepción. Cuando pedimos, siempre se cumple.

jueves, 29 de julio de 2010

Las eternas culpables


De una forma u otra, las mujeres siempre sentimos que tenemos la culpa de todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero… ¿es posible que sean los demás quienes nos hagan sentir de esa forma en un intento de manipularnos?

La culpa es uno de los sentimientos más negativos que existen. La culpa nos detiene en mitad de camino y no nos permite avanzar. La culpa es incertidumbre, arrepentimiento por los hechos pasados e inseguridad ante el futuro. Por eso aquellos que pretenden manipularnos la utilizan para lograr su objetivo, porque pasamos a estar en una situación de inferioridad frente al manipulador… estamos en deuda con él.

Si somos vulnerables, somos fácilmente manipulables.

Llegamos a no disfrutar de nuestros logros, a boicotear nuestros momentos de felicidad y satisfacción personal; porque alguien al lado nuestro nos hace sentir que nuestra felicidad es su desgracia y debemos sentirnos mal por eso.

Debemos preguntarnos a nosotras mismas si realmente nos tocó vivir de esta forma o somos responsables de las decisiones que hemos tomado. La respuesta es obvia, la culpa es nuestra. Pero entiéndase no culpa en el sentido del remordimiento, sino en el sentido de la responsabilidad. Todas las personas que forman parte de nuestro círculo afectivo, todas, ocupan el lugar que ocupan en nuestra vida porque nosotras se lo hemos permitido.

¿Qué hacer con esas personas que nos manipulan haciéndonos sentir culpables de su propia infelicidad?

En primer lugar alejarnos de ellas. Esto no es tan simple porque tenemos una relación familiar o compartimos un trabajo con esta persona, pero cuando hablo de alejarnos me refiero a tomar distancia afectivamente y no físicamente. Podemos continuar trabajando y conviviendo con esta persona pero teniendo en claro lo que queremos y hacia donde vamos.

Cuando una persona no es feliz, busca las mil y una formas de amargarnos, utilizan la lástima, nos hacen sentir culpable, se burlan de nosotras o nos agreden, pero de esa forma lo único que pretenden es hacernos menos felices pero no hacen nada por estar bien ellos mismos.

Sin darnos cuenta nos vamos llenando de culpas, postergando nuestros propios deseos y anhelos por satisfacer a los demás, y en la mayoría de los casos no se logra; transitaremos una vida dirigida por otros, muy distinta a la que siempre hemos soñado, pero nunca es tarde para cambiar.

De nosotras depende nuestra propia felicidad. Es tiempo de aprender a liberarnos de todos los paradigmas falsos que hasta ahora dirigían nuestra vida y empezar a disfrutar sin culpa. Para ello es importante no pretender cambiar a estas personas que nos hacen tanto daño en su intento por manipularnos. Solamente cambia quien está dispuesto a cambiar. Aceptar a los demás como son y vivir la realidad tal cual es, despojada de todo prejuicio y sentimiento negativo.

La búsqueda de todo ser humano es la felicidad, y la culpa es el obstáculo más grande que encontraremos en el camino porque no te permite disfrutar de lo que ya tenemos, y quien no disfruta lo que tiene no está preparado para la felicidad plena.

Hay que recordar siempre que nadie podrá robarnos la alegría, si tenemos bien claro nuestro objetivo en la vida; la felicidad.

martes, 27 de julio de 2010

Tolerar la frustración


Es una habilidad que se desarrolla.

La frustración es parte de la vida.

No podemos evitarla, pero si podemos aprender a manejarla y a superarla.

Generalmente es en la infancia cuando aprendemos a tolerar la frustración.

Cuando un niño es muy pequeño, cree que el mundo gira alrededor de él.

Piensa que se merece todo lo que quiere, en el momento en que lo quiere.

No sabe esperar, porque no tiene el concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás.

Por eso, cualquier límite o cualquier cosa que le niegan, lo siente como algo injusto y terrible.

No tiene las herramientas para eliminar, disminuir o tolerar su malestar.

Si los padres o las demás personas le dan siempre lo que pide y en el momento en que lo hace, no aprende a "aguantar" la molestia que le provoca la espera o la negación de sus deseos.

Al llegar a la edad adulta, sigue sintiéndose mal ante cualquier límite o ante la necesidad de posponer una satisfacción.

Recuerda que el mundo no gira alrededor de nuestros gustos o deseos y que no pasa nada terrible cuando no obtenemos lo que queremos.

Siempre hay algo que podemos hacer al respecto, en lugar de enojarnos o quejarnos.

Pensar en todas las cosas que sean perdido o dejado de obtener por la poca tolerancia a la frustración.

No olvidemos que hay épocas buenas y épocas difíciles o dolorosas y que sí tenemos la capacidad de tolerar o soportar algo, sin alterarnos demasiado.

El malestar y el sufrimiento son desagradables, pero no nos destruyen. Si aprendemos de ellos, nos fortalecemos y desarrollamos.

Obtenemos nuevas herramientas para lograr nuestro bienestar.

La tolerancia se fortalece, como cualquier músculo, trabajándola y practicando.

"Enquistarse en la soledad y la frustración, quejarse constantemente y continuamente de las desdichas y tragedias que nos acosan y no hacer absolutamente nada para modificar aquellas situaciones que nos angustian es un camino certero y seguro hacia la depresión.Camino, por supuesto, que es recorrido a solas…" Eric Fromm (psicoanalista y pensador alemán).

martes, 8 de junio de 2010

El Narcisismo de Kohut


Heinz Kohut (1913-1981), psiquiatría y psicoanalista norteamericano

Formas y transformaciones del narcisismo en Kohut
El narcisismo, en tanto carga libidinal del self, no es por ser ni nociva ni patológica, aunque al haber sido conceptualizada así, ha llevado a los analistas a reemplazarla por el amor objetal.

Kohut, tiende a promover un narcisismo transformado. La antitesis del narcisismo es el amor objetal.
Control y transformación del narcisismo.
Hay una serie de adquisiciones yoicas, que aunque genética y dinámicamente relacionadas con los impulsos narcisistas de los que reciben su energía están muy alejadas de las estructuras narcisistas preformadas de la personalidad y por lo tanto deben evaluarse como logros yoicos, aptitudes y logros de la personalidad. La creatividad, la empatia, la capacidad de aceptar la propia muerte y la sabiduría.

La creatividad

La empatia: es el medio por el cual se reúnen datos psicológicos acerca de las personas, cuando estas dicen que piensan o siente, permite imaginar la experiencia interna aunque la misma no sea susceptible de observación directa. Por medio de la empatia tratamos de discernir complejas configuraciones psicológicas que solo podríamos definir mediante la trabajosa presentación de una multitud de detalles. El fundamento de nuestra capacidad para lograr el acceso a la mente de otro tiene su origen en nuestra temprana organización mental.

Reconocimiento de la finitud: La característica, que describe como la capacidad de comprender al otro con una sola mirada o percepción. Desde otra perspectiva podemos pensarla como el ponerse en el lugar del otro y poder entender desde allí como piensa. Lo que mucha gente denomina intuición no es más que esa capacidad empática de conocer la perspectiva del otro. Lo importante en este caso es la posibilidad de desarrollar nuevos puntos de vista acerca de nuestras relaciones con los otros y con nosotros mismos que nos permitan entender y entendernos mejor sin tantas ideas preconcebidas y prejuicios acerca de cómo se debe ser.

El sentido del humor: es uno de los modos en que un sujeto puede superar su temor a la muerte. El humor tiene algo de liberador y es un triunfo sobre el narcisismo. De esta manera, el narcisismo cósmico como el sentido del humor, constituyen transformaciones del narcisismo que ayudan al hombre a alcanzar un dominio sobre el self narcisista tolerando la muerte. Ambos conceptos nos permiten enfrentar la muerte sin tener que recurrir a la negación ya que no están basados en un retiro de cargas del self narcisista por medio de una frenética híper carga de los objetos, sino en el retiro de carga del self a través de una reorganización y transformación de libido narcisista, quedando activo y con deseos.

La sabiduría: se logra a través de la transformación del narcisismo no modificado y se basa en su aceptación de las limitaciones de los poderes físicos, intelectuales y emocionales. Deben combinarse el sentido del humor, la aceptación de la muerte y los ideales de trascendencia para posibilitar la sabiduría. Se la puede definir como una actitud estable de la personalidad frente a la vida y al mundo mediante el humor, la aceptación de la finitud y un sistema de valores consistente. Los ideales son propios de la juventud, el humor se termina de alcanzar con la adultez y la aceptación de la muerte con la vejez, lo cual da como resultado que este sea un logro en esta etapa de la vida. La esencia de este logro es un abandono total de los delirios narcisitos incluyendo la aceptación de la muerte sin que esto nos deje sin deseo. La sabiduría se caracteriza también por mantener las cargas libidinales y por la expansión creadora. El dominio final del yo sobre el self narcisista, el control final del jinete sobre su montura con un caballo envejecido.

lunes, 19 de octubre de 2009

Virtud numero uno la paciencia


Paciencia: Virtud consistente en sufrir resignadamente los males y adversidades. Espera y sosiego en las cosas que se desean.
Capacidad para esperar con tranquilidad.

Sinónimos: Tolerancia, resignación, docilidad, conformidad, transigencia, condescendencia, pasividad, aguante.

La Paciencia, es una virtud, que muy pocas personas desarrollan, ya que vivimos en un mundo donde todas las personas, siempre están con la agenda llena de actividades por realizar, un horario rígido, que no permite tiempo para actividades extras, y además a todo esto se agrega, de que muchas veces tenemos una larga lista de cosas por resolver.

Aprender a tener paciencia, es una virtud que debemos aprender; no importa cual sea la situación, a la que haya que esperar.
La paciencia, es una habilidad que se adquiere de manera progresiva, no en un solo instante, sino en un constante ejercitar, día a día, y enfrentando situación tras situación.

No podemos pretender tener paciencia, con unos pocos intentos fallidos, y luego, darnos por vencidos, la paciencia, es un habito, que debería estar reemplazando, el mal habito aprendido, de la Impaciencia.
Debemos desarrollar paciencia en cada ocasión, que nos trata de impacientar, y volver desenfrenados.

Ejemplos:
Estamos en una larga cola de auto y el tráfico esta imposible.
Estamos en un establecimiento queriendo comprar unos pocos artículos, y las personas encargadas de atender al público se están demorando demasiado.
Hemos ido a un determinado lugar solicitando información, y nunca conseguimos a la persona que nos puede ayudar.
Alguien de nuestra familia, es desesperante, en cuanto a algunos rasgos de su personalidad.
Queremos lograr algunas metas, pero hay ciertos obstáculos por atravesar.
Cualquier otra situación, mas grave o más leve, debe ser una situación clave para empezar a ejercitarnos en la paciencia, y si fallamos en algunos intentos debemos seguir adelante ejercitando nuestras habilidades.

Todos los seres humanos, tenemos la capacidad de aprender nuevos hábitos y reemplazar los viejos hábitos, la impaciencia, nos trae muchísimas cosas desagradables, que implican infelicidad.
No podemos ser felices, si cada vez que pasan cosas, en las que hay que esperar, seguimos con el hábito de desesperarnos, y muchas veces esta impaciencia, nos trae problemas mayores, y una situación que pudo haber sido sencillamente fácilmente resuelta, si hubiésemos deseado esperar, la podemos empeorar porque en medio de esa desesperación, herimos a otros, culpamos a alguien, nos acaloramos, con nuestro mal genio, y a veces tomamos alternativas equivocadas, con consecuencias irreparables, por no saber esperar un poco.

"Tener paciencia, no es ser pasivo, es ser consciente de la calma, que debemos conservar, aun en los momentos más apremiante, y esta calma nos genera felicidad"