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domingo, 18 de octubre de 2009

¿Que es un trauma psicológico?


Cuando uno vivió una situación que no pudo asimilar, que lo superó, y le abruman sensaciones o imágenes de insatisfacción, un diálogo interno angustiante, emociones negativas como la culpa, la angustia o el miedo cada vez que recuerda aquel hecho, y esto sucede más a menudo de lo dignamente soportable, entonces podemos hablar de Trauma Psicológico.

Existen muchas situaciones potencialmente traumáticas así como muchas manifestaciones encubiertas de un trauma psicológico, aquello que nos genera malestar puede ser algún estímulo asociado al Trauma, y no el trauma como tal. Una de las manifestaciones, más o menos encubiertas, más comunes de los Traumas Psicológicos son los Trastornos de Ansiedad, Pánico, Angustia y Agorafobia, Ansiedad Generalizada, Fobias etc.

Cuando disponemos de las capacidades necesarias para asimilar las situaciones que la vida pone en nuestro camino, entonces “atravesamos” esas situaciones, aprendemos y nos desarrollamos a través de ellas. Si, por el contrario, se nos presenta una situación que no somos capaces de asimilar e integrar en nosotros mismos, porque no disponemos de las capacidades suficientes y las capacidades requeridas para asimilar, un ejemplo: un maltrato cuando somos niños, o un terremoto o un grave accidente cuando adultos, son aproximadamente en un 25% de los casos, insuficientes o inadecuadas entonces podemos decir que, la situación nos sobrepaso, y esa experiencia deja una herida, una marca, una brecha que rompe y desorganiza la integridad de nuestro ser e impide el desarrollo sano de nuestra propia existencia. Entonces podemos hablar de Trauma Psicológico.

Aquello que forma parte de nosotros mismos pero no integramos, no asimilamos ni aceptamos, no comprendemos, queda reprimido, sojuzgado, contenido en cierta manera, aislado del resto. Todo Trauma conlleva una represión que consume energía del organismo y resta capacidades al sujeto para afrontar el estrés diario.

Cualquier defensa que conlleve una evitación del trauma psicológico es, a largo plazo, inefectiva. El enemigo está adentro, nos corroe en nuestro interior, no podemos sacarlo de encima porque es parte de nosotros mismos, es como un cáncer que extiende sus ramificaciones imparablemente, un cáncer que confundimos con un organismo enemigo y que en realidad es una rebelión de nuestras propias células.

La persona pasa por la vida, pero también la vida pasa a través de la persona, y deja rastro, a veces huellas indelebles y dolorosas por las que no pasa el tiempo traumas psicológicos. Estos pueden ser parados a tiempo, comprendidos, asimilados, transformados y superados con ayuda de una buena terapia.

El terapeuta debe trabajar para evitar que con el correr del tiempo, la víctima tienda a organizar su vida en torno de sus síntomas y de su identidad de víctima. Debe considerarse la necesidad de un espacio terapéutico individual para la víctima, en el cual pueda realizar el proceso de integración de las memorias traumáticas, al mismo tiempo que se preserva a la familia de la exposición al material más doloroso.

sábado, 17 de octubre de 2009

La salud Psicologica


Antes de estudiar los síntomas de una enfermedad conviene conocer las características de la personalidad.

Nuestra mente puede favorecer o entorpecer el ingreso de los gérmenes a nuestro cuerpo y aunque puedan éstos invadirnos, no siempre causaran daño.
La ciencia reconoce que la actitud de un paciente frente a una enfermedad puede influir en su evolución, aún en los casos de pronósticos desfavorables.

Mantenerse libre de enfermedades depende en gran parte de nosotros mismos, es decir, de nuestro equilibrio interior que es el que tiene la capacidad de crear un estado de salud perfecta.

Cada uno de nosotros es responsable de su propio cuerpo, y de acuerdo a cómo se comporte, puede destruirlo en poco tiempo o construirlo día a día para llegar a envejecer dignamente.

Nuestro cuerpo sabe qué le conviene y qué lo perjudica porque la naturaleza nos ha dotado de instintos. Debemos aprender a captar y obedecer esas tendencias innatas para descubrir que el funcionamiento orgánico puede lograr de esa manera el equilibrio.

Los seres humanos pueden transformar su vida cambiando su actitud mental. Si las fuerzas que están en nuestro interior se mantienen en armonía y en equilibrio con el medio circundante, podemos ser inmunes a la enfermedad.

Cualquier dolencia puede ser evitada siempre que se mantenga el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu.
Un cambio en la forma de ver la realidad puede producir un cambio en el cuerpo que puede hacer tanto que se enferme si está sano, como que se recupere si está enfermo.

Vivir en armonía con la naturaleza, o sea en forma fácil, sin reacciones inadecuadas, ni aferrarse a nada, despreocupándose y dejándose llevar es la clave para recuperar la salud.

Las fobias son síntomas que se relacionan con el control. Las personas con características de personalidad obsesiva tienen miedo a perder el control. No aceptan la incertidumbre porque lo que desean es seguridad. El desequilibrio se caracteriza por el diálogo interno y la tortura mental.

El miedo es la pérdida de la libertad. La rutina se convierte en un ritual que da seguridad. Un cambio de actitud es la entrega, la confianza y la aceptación de la vida tal cual es, que es lo que permite la liberación y la expansión.

La depresión es una forma de ver la realidad. Se caracteriza por un estado de tristeza permanente, pesimismo, desaliento, falta de esperanza. Es una personalidad que se identifica con el fracaso y la duda la mantiene bloqueada y estancada. Suelen tener patologías orgánicas crónicas.

Los trastornos digestivos y respiratorios se relacionan con personalidades reprimidas o cambiantes, inestables que nunca están satisfechas ni tampoco saben lo que quieren.

Las personas con cansancio crónico no se comprometen con ningún interés, no se quejan pero se aburren y tienen una actitud fatalista. Para ellas nada vale la pena.

Las personas con patologías óseas, rigidez muscular, reumatismo, suelen ser personalidades rígidas mentalmente, orgullosas, egoístas, individualistas y solitarias.
Si la estructura mental no es flexible se endurecen las articulaciones del cuerpo.

Las personas apuradas, impacientes, que son irritables psicológicamente, también son propensas a irritaciones en el cuerpo que les producen trastornos digestivos y problemas en otros órganos. Suelen dormir apuradas, se despiertan a las tres de la mañana, tienen un ritmo acelerado, hipertensión, taquicardia.

La imposibilidad de adaptarse a los cambios también causa trastornos de salud y alteración de las funciones orgánicas. La persona se siente atada al pasado y no puede avanzar. La tendencia es aferrarse a otros que las dominan.

El síntoma expresa la naturaleza básica de un paciente y la personalidad revela datos que hacen posible una prevención más específica o un tratamiento más adecuado una vez que la enfermedad se ha declarado.

sábado, 2 de mayo de 2009

Miedo


El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro.

Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

El miedo a la incomodidad impide la evolución
El miedo a arriesgar impide la ocasión de vencer
El miedo a la verdad nos conduce al mundo de las mentiras
El miedo a perder nos impide ganar
El miedo a sonreír impide la dicha
El miedo a llorar impide abrirse al corazón
El miedo a arrepentirse impide la oportunidad de intentar
El miedo a la enfermedad es la propia enfermedad
El miedo a la maldad es la falta de fe en nuestro creador
El miedo a morir impide que se viva plenamente.