Mostrando entradas con la etiqueta angustias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta angustias. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de junio de 2010

El poder de la mente


Cada persona puede, si quiere, transformarse a sí misma y a su realidad. Es una enseñanza que procede no sólo de la tradición oral, querer es poder, sino del budismo. Recientes investigaciones científicas corroboran además la validez de esta capacidad humana: somos libres para decidir qué tipo de persona deseamos ser. La piedra filosofal para la transformación es una mezcla de la voluntad, la intención y de la impresionante plasticidad del cerebro. La meditación permite cultivar cualidades nuevas que poco a poco se van incorporando de forma natural a la vida cotidiana.

La enseñanza profunda es que cada uno de nosotros puede, si quiere, transformarse a sí mismo y por extensión, su realidad. Del mismo modo, desde hace siglos los budistas sostienen que tenemos la capacidad de convertir el dolor en sabiduría, la envidia en compasión, la angustia en esperanza; que tenemos en nuestra mano la posibilidad de borrar las heridas del pasado y esculpir un futuro. Podemos aprender a ser felices y plenos.

La piedra filosofal para la transformación mental es una mezcla del querer es poder, es decir, de la voluntad, la intención o la fuerza de la mente y de la impresionante plasticidad del cerebro. Al igual que el entrenamiento físico fortalece los músculos, el entrenamiento mental modifica los circuitos del cerebro en la dirección que deseamos.

Si uno se empeña y lo desea puede construir y potenciar los circuitos de la felicidad, de la armonía, de la empatía. Para los budistas el entrenamiento mental por excelencia, la herramienta para cambiar el cerebro y la realidad, es la meditación.

La meditación permite cultivar nuevas cualidades que se van incorporando de forma natural a la vida cotidiana. En principio hay que tener voluntad para dirigir la mente hacia el lugar que deseamos y de este modo se comienzan a formar nuevas conexiones cerebrales que son primero caminos y con el tiempo se convierten en autopistas cerebrales para la alegría, la compasión, la empatía…

Para eliminar los pensamientos o emociones negativas no hay que luchar contra ellas sino reemplazarlas por otras positivas. Decir no a la guerra de esa forma se termina el conflicto, afirmar sí a la paz crea un nuevo circuito y borra la huella de la guerra.

Cuando el mundo interior está en paz y armonía, el mundo exterior se contagia de esa paz y armonía. Y aquí es donde volvemos a encontrarnos con el budismo. Una de las principales formas de meditación está orientada a la compasión y su objetivo es entrenar la mente para alcanzar una profunda empatía por todos los seres vivos.

Entre las técnicas que los budistas emplean para potenciar la compasión está revivir el amor de la madre.

jueves, 24 de diciembre de 2009

La tregua


Tregua de Navidad, durante la Primera Guerra Mundial en el diciembre de 1914 donde en un campo de batalla, los distintos bandos en conflicto comenzaron a cantar canciones Navideñas, entre ellas "Noche de paz" y los soldados de los batallones sacaron sus banderas blancas y llegaron a un acuerdo de no atacarse durante la Nochebuena.

Además compartieron como amigos comidas, bebidas y hasta recuerdos de sus seres queridos. En pocas horas se dieron cuenta que todos eran hombres de sentimiento, con familias, con los mismos problemas y de semejantes alegrías y tristezas. Inclusive, la tregua permitió que pudieran enterrar mancomunadamente a sus muertos y oraron juntos por ellos y por sus enemigos.La tregua se aplicó por encima de los dictámenes de las autoridades francesas, alemanas e inglesas, las cuales habían ordenado ofensivas y asaltos la noche de Navidad.

Esa noche, los soldados, básicamente gente del pueblo, impusieron la paz a sus propias autoridades.

Esta situación, sí la llevamos a nuestra vida personal nos permitirá aliviarnos de nuestras angustias, encontrarnos con aquellos con quien de alguna manera hemos tenido diferencias, tratando de no hablar sobre lo que nos desune y buscando las coincidencias.

Todos debemos llevar un poco de paz y armonía a nuestros hogares durante este período para luego poder estudiar las cosas con más calma, sin frustraciones o emociones desmedidas y desde distintos ángulos, permitiéndonos nuevos análisis muchos mas completos. Asimismo, nos abre campo a la tolerancia, al mutuo entendimiento, a la unión espiritual con nuestros familiares, amigos, conocidos y compatriotas y a fomentar vías de comunicación con quienes piensan diferentes a nosotros.

"Todos debemos colmarnos de tolerancia, paz y armonía en nuestros hogares durante este período navideño"

domingo, 18 de octubre de 2009

¿Que es un trauma psicológico?


Cuando uno vivió una situación que no pudo asimilar, que lo superó, y le abruman sensaciones o imágenes de insatisfacción, un diálogo interno angustiante, emociones negativas como la culpa, la angustia o el miedo cada vez que recuerda aquel hecho, y esto sucede más a menudo de lo dignamente soportable, entonces podemos hablar de Trauma Psicológico.

Existen muchas situaciones potencialmente traumáticas así como muchas manifestaciones encubiertas de un trauma psicológico, aquello que nos genera malestar puede ser algún estímulo asociado al Trauma, y no el trauma como tal. Una de las manifestaciones, más o menos encubiertas, más comunes de los Traumas Psicológicos son los Trastornos de Ansiedad, Pánico, Angustia y Agorafobia, Ansiedad Generalizada, Fobias etc.

Cuando disponemos de las capacidades necesarias para asimilar las situaciones que la vida pone en nuestro camino, entonces “atravesamos” esas situaciones, aprendemos y nos desarrollamos a través de ellas. Si, por el contrario, se nos presenta una situación que no somos capaces de asimilar e integrar en nosotros mismos, porque no disponemos de las capacidades suficientes y las capacidades requeridas para asimilar, un ejemplo: un maltrato cuando somos niños, o un terremoto o un grave accidente cuando adultos, son aproximadamente en un 25% de los casos, insuficientes o inadecuadas entonces podemos decir que, la situación nos sobrepaso, y esa experiencia deja una herida, una marca, una brecha que rompe y desorganiza la integridad de nuestro ser e impide el desarrollo sano de nuestra propia existencia. Entonces podemos hablar de Trauma Psicológico.

Aquello que forma parte de nosotros mismos pero no integramos, no asimilamos ni aceptamos, no comprendemos, queda reprimido, sojuzgado, contenido en cierta manera, aislado del resto. Todo Trauma conlleva una represión que consume energía del organismo y resta capacidades al sujeto para afrontar el estrés diario.

Cualquier defensa que conlleve una evitación del trauma psicológico es, a largo plazo, inefectiva. El enemigo está adentro, nos corroe en nuestro interior, no podemos sacarlo de encima porque es parte de nosotros mismos, es como un cáncer que extiende sus ramificaciones imparablemente, un cáncer que confundimos con un organismo enemigo y que en realidad es una rebelión de nuestras propias células.

La persona pasa por la vida, pero también la vida pasa a través de la persona, y deja rastro, a veces huellas indelebles y dolorosas por las que no pasa el tiempo traumas psicológicos. Estos pueden ser parados a tiempo, comprendidos, asimilados, transformados y superados con ayuda de una buena terapia.

El terapeuta debe trabajar para evitar que con el correr del tiempo, la víctima tienda a organizar su vida en torno de sus síntomas y de su identidad de víctima. Debe considerarse la necesidad de un espacio terapéutico individual para la víctima, en el cual pueda realizar el proceso de integración de las memorias traumáticas, al mismo tiempo que se preserva a la familia de la exposición al material más doloroso.