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martes, 5 de octubre de 2010

Ley de la atraccion

Todo pensamiento vibra, todo pensamiento irradia una señal y todo pensamiento atrae una señal que se corresponde con él. Este proceso se denomina la Ley de Atracción.

La Ley de Atracción dice: “Todo lo que se asemeja se atrae”. Podemos afirmar que la poderosa Ley de Atracción es un Gerente Universal que se preocupa en reunir todos los pensamientos que concuerdan.

La ley de atracción nos propone concentrar los pensamientos, el entusiasmo y la energía en forma positiva y visualizar los deseos ya cumplidos. Es un concepto que tiene miles de años de antigüedad, con raíces en el Hinduismo, en la Teosofía, en el Judaísmo y en la Cabala; abarca todas las creencias y propone un nuevo modo de vivir basado en el optimismo y el pensamiento positivo, como ejes primordiales del destino.

Esta teoría es un método sencillo que requiere en primer término saber lo que uno quiere con claridad, para poder orientar el pensamiento hacia ese objetivo y luego, pedir al universo o al Ser Supremo en quien cada uno cree, lo que se desea.

Aquello a lo que presta atención hace que se emita una vibración, y las vibraciones que se ofrece equivalen a lo que se pide, lo cual equivale al punto de atracción.

Si en estos momentos deseamos algo que no poseemos, sólo tenemos que centrar la atención en ello y, en virtud de la Ley de Atracción, lo obtendremos, porque cuando pensás en ese objeto o experimentamos un deseo, se emite una vibración, y según esa Ley de Atracción, obtendremos ese objeto o esa experiencia que se desea.

Si deseamos algo que en estos momentos no tenemos y centramos la atención en el hecho de que no lo tenemos, la Ley de Atracción seguirá respondiendo a la vibración de que no lo tenemos, en definitiva seguiremos sin obtener lo que deseamos. Así funciona esta ley.

La clave para atraer algo que deseamos. La experiencia consiste en alcanzar una armonía vibratoria con nuestros deseos. La forma más sencilla de alcanzar esa armonía vibratoria es imaginar que ya tenemos lo que deseamos, fingir que ya forma parte de nuestra experiencia, hacer que los pensamientos se deleiten con la experiencia, y a medida que se practique esos pensamientos y comencemos a ofrecer sistemáticamente esas vibraciones, se facilitará que lo que se desea pase a formar parte nuestra experiencia.

Será fácil averiguar si prestamos atención al deseo o a la ausencia de él. Cuando nuestros pensamientos coinciden a nivel vibratorio con el deseo y te sientas bien, el abanico de nuestras emociones pasara de la satisfacción a la expectativa, al anhelo, a la alegría. Pero si prestamos atención a la falta, o la ausencia, de lo deseado, la gama de emociones pasa del sentimiento de pesimismo, preocupación, desánimo, ira, inseguridad y a la depresión.

En la medida en que seamos conscientes de nuestras emociones, siempre sabremos si facilitamos esa parte del Proceso creativo, y no volveremos a interpretar erróneamente el motivo por el que no conseguimos lo que queremos. Nuestras emociones constituyen un magnifico sistema de guía, y si les prestamos atención podríamos orientarnos a nuestros grandes deseos.

Es decir, nos guste o no, obtenemos aquello en lo que pensamos.

Según la poderosa Ley de Atracción, atraes hacia vos la esencia de lo que ocupa predominantemente nuestro pensamiento. Si pensamos sobre todo en las cosas que deseamos, nuestra experiencia vital reflejará esas cosas. Por el contrario, si pensamos ante todo en lo que no deseamos, la experiencia vital reflejará esas cosas.

Cuando comprendemos la Ley de Atracción deja de sorprendernos lo que ocurre en nuestra experiencia, comprendemos que somos nosotros mismos que colaboramos para que suceda, a través del proceso del pensamiento. No puede ocurrir nada en nuestra experiencia vital que no hayamos procurado a través del pensamiento.


existen excepciones a la  Ley de Atracción, resulta sencillo comprenderla. Y cuando comprendemos que logramos aquello en lo que pensamos. Cuando seamos conscientes de lo que pensamos, podremos ejercer un control absoluto sobre nuestra propia experiencia.


Existe una gran diferencia vibratoria entre los pensamientos de apreciación hacia la pareja y los pensamientos de lo que nos gustaría que fuera distinto en la pareja. La relación con la pareja, sin excepción, refleja la preponderancia de los pensamientos. Porque, aunque no seamos consciente de ello, al pensar en la relación hacemos literalmente que ésta cobre vida.


El deseo de mejorar la situación económica no puede cumplirse si sentimos envidia por la buena posición económica de un vecino, familiar, amigo, porque la vibración de nuestro deseo y la vibración del sentimiento de envidia son distintas.


Comprender la naturaleza vibratoria nos ayudará a crear nuestra propia realidad de forma sencilla y deliberada. Luego, con el tiempo y la práctica, comprobaremos que todo lo que deseamos puede realizarse fácilmente, no hay nada que no pueda ser, hacer o tener.


Lo semejante se atrae, de modo que para obtener lo que se desea, la vibración de nuestro ser debe corresponderse con la vibración del deseo. No podemos desear algo, centrarnos ante todo en su ausencia y confiar en obtenerlo, porque la frecuencia vibratoria de su ausencia y la frecuencia vibratoria de su presencia son muy distintas. Dicho de otro modo: para obtener lo que queremos, los deseos y nuestras creencias deben vibrar al unísono.

Debemos pedir, que pidas lo que pidas, tanto si lo pedimos a través de las palabras o de una sutil señal del deseo el pedido siempre es escuchado y atendido, sin excepción. Cuando pedimos, siempre se cumple.

jueves, 24 de diciembre de 2009

La tregua


Tregua de Navidad, durante la Primera Guerra Mundial en el diciembre de 1914 donde en un campo de batalla, los distintos bandos en conflicto comenzaron a cantar canciones Navideñas, entre ellas "Noche de paz" y los soldados de los batallones sacaron sus banderas blancas y llegaron a un acuerdo de no atacarse durante la Nochebuena.

Además compartieron como amigos comidas, bebidas y hasta recuerdos de sus seres queridos. En pocas horas se dieron cuenta que todos eran hombres de sentimiento, con familias, con los mismos problemas y de semejantes alegrías y tristezas. Inclusive, la tregua permitió que pudieran enterrar mancomunadamente a sus muertos y oraron juntos por ellos y por sus enemigos.La tregua se aplicó por encima de los dictámenes de las autoridades francesas, alemanas e inglesas, las cuales habían ordenado ofensivas y asaltos la noche de Navidad.

Esa noche, los soldados, básicamente gente del pueblo, impusieron la paz a sus propias autoridades.

Esta situación, sí la llevamos a nuestra vida personal nos permitirá aliviarnos de nuestras angustias, encontrarnos con aquellos con quien de alguna manera hemos tenido diferencias, tratando de no hablar sobre lo que nos desune y buscando las coincidencias.

Todos debemos llevar un poco de paz y armonía a nuestros hogares durante este período para luego poder estudiar las cosas con más calma, sin frustraciones o emociones desmedidas y desde distintos ángulos, permitiéndonos nuevos análisis muchos mas completos. Asimismo, nos abre campo a la tolerancia, al mutuo entendimiento, a la unión espiritual con nuestros familiares, amigos, conocidos y compatriotas y a fomentar vías de comunicación con quienes piensan diferentes a nosotros.

"Todos debemos colmarnos de tolerancia, paz y armonía en nuestros hogares durante este período navideño"

sábado, 17 de octubre de 2009

La salud Psicologica


Antes de estudiar los síntomas de una enfermedad conviene conocer las características de la personalidad.

Nuestra mente puede favorecer o entorpecer el ingreso de los gérmenes a nuestro cuerpo y aunque puedan éstos invadirnos, no siempre causaran daño.
La ciencia reconoce que la actitud de un paciente frente a una enfermedad puede influir en su evolución, aún en los casos de pronósticos desfavorables.

Mantenerse libre de enfermedades depende en gran parte de nosotros mismos, es decir, de nuestro equilibrio interior que es el que tiene la capacidad de crear un estado de salud perfecta.

Cada uno de nosotros es responsable de su propio cuerpo, y de acuerdo a cómo se comporte, puede destruirlo en poco tiempo o construirlo día a día para llegar a envejecer dignamente.

Nuestro cuerpo sabe qué le conviene y qué lo perjudica porque la naturaleza nos ha dotado de instintos. Debemos aprender a captar y obedecer esas tendencias innatas para descubrir que el funcionamiento orgánico puede lograr de esa manera el equilibrio.

Los seres humanos pueden transformar su vida cambiando su actitud mental. Si las fuerzas que están en nuestro interior se mantienen en armonía y en equilibrio con el medio circundante, podemos ser inmunes a la enfermedad.

Cualquier dolencia puede ser evitada siempre que se mantenga el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu.
Un cambio en la forma de ver la realidad puede producir un cambio en el cuerpo que puede hacer tanto que se enferme si está sano, como que se recupere si está enfermo.

Vivir en armonía con la naturaleza, o sea en forma fácil, sin reacciones inadecuadas, ni aferrarse a nada, despreocupándose y dejándose llevar es la clave para recuperar la salud.

Las fobias son síntomas que se relacionan con el control. Las personas con características de personalidad obsesiva tienen miedo a perder el control. No aceptan la incertidumbre porque lo que desean es seguridad. El desequilibrio se caracteriza por el diálogo interno y la tortura mental.

El miedo es la pérdida de la libertad. La rutina se convierte en un ritual que da seguridad. Un cambio de actitud es la entrega, la confianza y la aceptación de la vida tal cual es, que es lo que permite la liberación y la expansión.

La depresión es una forma de ver la realidad. Se caracteriza por un estado de tristeza permanente, pesimismo, desaliento, falta de esperanza. Es una personalidad que se identifica con el fracaso y la duda la mantiene bloqueada y estancada. Suelen tener patologías orgánicas crónicas.

Los trastornos digestivos y respiratorios se relacionan con personalidades reprimidas o cambiantes, inestables que nunca están satisfechas ni tampoco saben lo que quieren.

Las personas con cansancio crónico no se comprometen con ningún interés, no se quejan pero se aburren y tienen una actitud fatalista. Para ellas nada vale la pena.

Las personas con patologías óseas, rigidez muscular, reumatismo, suelen ser personalidades rígidas mentalmente, orgullosas, egoístas, individualistas y solitarias.
Si la estructura mental no es flexible se endurecen las articulaciones del cuerpo.

Las personas apuradas, impacientes, que son irritables psicológicamente, también son propensas a irritaciones en el cuerpo que les producen trastornos digestivos y problemas en otros órganos. Suelen dormir apuradas, se despiertan a las tres de la mañana, tienen un ritmo acelerado, hipertensión, taquicardia.

La imposibilidad de adaptarse a los cambios también causa trastornos de salud y alteración de las funciones orgánicas. La persona se siente atada al pasado y no puede avanzar. La tendencia es aferrarse a otros que las dominan.

El síntoma expresa la naturaleza básica de un paciente y la personalidad revela datos que hacen posible una prevención más específica o un tratamiento más adecuado una vez que la enfermedad se ha declarado.