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martes, 7 de diciembre de 2010

La envidia

La envidia es una emoción experimentada por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. La base de la envidia es el afán de poseer y no el deseo de privar de algo al otro, aunque si el objeto en cuestión es el único disponible la privación del otro es una consecuencia necesaria.


La envidia es una sensación desagradable que ocasiona conductas desagradables para los demás. Tradicionalmente ha sido considerada uno de los siete pecados capitales.
La envidia ha sido frecuentemente tema literario y ha inspirado mitos como el de Caín y Abel que aparece en el Génesis de la Biblia.


Decía el escritor argentino Jorge Luís Borges que "El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable". Y la verdad es que no es sólo un mal español. Es un tema tan antiguo como el hombre. Decía, por ejemplo Epicteto de Frigia, un filósofo latino, hace cientos de años que "la envidia es el adversario de los afortunados"
 ¿Que es la envidia? Es, sin duda, uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás.


Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia.

La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional; sentimiento que en lugar de ayudarle a conseguir lo que envidia, se lo dificulta.


El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él. ¿Qué significa sentir empatía hacia alguien? Significa sentir lo que siente el otro. Y es la base de la comprensión y de la solidaridad.
La envidia origina una serie de reacciones negativas que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás o tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente con ellos.

La envidia se produce casi siempre hacia personas muy cercanas, familiares, amigos, vecinos y frecuentemente entre compañeros de trabajo y/o profesión.

Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento, el estatus ocupacional, el dinero, el poder o los símbolos y las posesiones materiales.

El bienestar emocional consiste en el equilibrio al que conduce conocer y asumir con serenidad y buen humor lo que somos y tenemos y lo que aspiramos a ser y tener. La envidia más perniciosa es la que sentimos del hermano, del amigo, del compañero de estudios o de trabajo, y del vecino de al lado. Y ello porque sabemos que quien tenemos cerca no es forzosamente más listo ni mejor profesional que nosotros, simplemente ha aprovechado mejor sus oportunidades. No se trata de ser conformistas y abandonar cualquier planteamiento ambicioso un grado de ambición siempre es aconsejable para superarse a si mismo.

En la envidia todo vale: la ley de la selva y el sálvese quien pueda. Los envidiosos, para procurar la caída de su rival: difaman, insultan, acusan y, lo que es peor, cuando ya no les queda más argumentos para hablar en contra, transforman la mentira en verdad y la verdad la convierten en basura, pues los envidiosos suelen ser como las serpientes venenosas y como un cuchillo de doble filo.

Lo mejor para hacer frente a la envidia es no vivir pendientes de lo que no tenemos. Practiquemos la contemplación en su sentido más profundo, el deleite por lo que se tiene, el redescubrimiento placentero de lo que nos rodea: las personas que queremos, los animales, las plantas, los paisajes, los pequeños objetos entrañables o los que nos hacen más cómoda la vida, los pequeños logros que conseguimos en la vida. También podemos convencernos de que, normalmente, nada perdemos cuando a otros les van bien las cosas. O darnos cuenta de que compararse con los demás casi siempre resulta estéril. Nuestro mejor punto de referencia somos nosotros mismos.

Establezcamos metas en función de nuestras posibilidades, no de lo que otros han conseguido. Podemos considerar que hemos superado la envidia cuando nos alegramos del éxito o la buena suerte de los demás, incluso de los que han sido anteriormente objeto de nuestra envidia.

martes, 8 de junio de 2010

El Narcisismo de Kohut


Heinz Kohut (1913-1981), psiquiatría y psicoanalista norteamericano

Formas y transformaciones del narcisismo en Kohut
El narcisismo, en tanto carga libidinal del self, no es por ser ni nociva ni patológica, aunque al haber sido conceptualizada así, ha llevado a los analistas a reemplazarla por el amor objetal.

Kohut, tiende a promover un narcisismo transformado. La antitesis del narcisismo es el amor objetal.
Control y transformación del narcisismo.
Hay una serie de adquisiciones yoicas, que aunque genética y dinámicamente relacionadas con los impulsos narcisistas de los que reciben su energía están muy alejadas de las estructuras narcisistas preformadas de la personalidad y por lo tanto deben evaluarse como logros yoicos, aptitudes y logros de la personalidad. La creatividad, la empatia, la capacidad de aceptar la propia muerte y la sabiduría.

La creatividad

La empatia: es el medio por el cual se reúnen datos psicológicos acerca de las personas, cuando estas dicen que piensan o siente, permite imaginar la experiencia interna aunque la misma no sea susceptible de observación directa. Por medio de la empatia tratamos de discernir complejas configuraciones psicológicas que solo podríamos definir mediante la trabajosa presentación de una multitud de detalles. El fundamento de nuestra capacidad para lograr el acceso a la mente de otro tiene su origen en nuestra temprana organización mental.

Reconocimiento de la finitud: La característica, que describe como la capacidad de comprender al otro con una sola mirada o percepción. Desde otra perspectiva podemos pensarla como el ponerse en el lugar del otro y poder entender desde allí como piensa. Lo que mucha gente denomina intuición no es más que esa capacidad empática de conocer la perspectiva del otro. Lo importante en este caso es la posibilidad de desarrollar nuevos puntos de vista acerca de nuestras relaciones con los otros y con nosotros mismos que nos permitan entender y entendernos mejor sin tantas ideas preconcebidas y prejuicios acerca de cómo se debe ser.

El sentido del humor: es uno de los modos en que un sujeto puede superar su temor a la muerte. El humor tiene algo de liberador y es un triunfo sobre el narcisismo. De esta manera, el narcisismo cósmico como el sentido del humor, constituyen transformaciones del narcisismo que ayudan al hombre a alcanzar un dominio sobre el self narcisista tolerando la muerte. Ambos conceptos nos permiten enfrentar la muerte sin tener que recurrir a la negación ya que no están basados en un retiro de cargas del self narcisista por medio de una frenética híper carga de los objetos, sino en el retiro de carga del self a través de una reorganización y transformación de libido narcisista, quedando activo y con deseos.

La sabiduría: se logra a través de la transformación del narcisismo no modificado y se basa en su aceptación de las limitaciones de los poderes físicos, intelectuales y emocionales. Deben combinarse el sentido del humor, la aceptación de la muerte y los ideales de trascendencia para posibilitar la sabiduría. Se la puede definir como una actitud estable de la personalidad frente a la vida y al mundo mediante el humor, la aceptación de la finitud y un sistema de valores consistente. Los ideales son propios de la juventud, el humor se termina de alcanzar con la adultez y la aceptación de la muerte con la vejez, lo cual da como resultado que este sea un logro en esta etapa de la vida. La esencia de este logro es un abandono total de los delirios narcisitos incluyendo la aceptación de la muerte sin que esto nos deje sin deseo. La sabiduría se caracteriza también por mantener las cargas libidinales y por la expansión creadora. El dominio final del yo sobre el self narcisista, el control final del jinete sobre su montura con un caballo envejecido.