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jueves, 25 de noviembre de 2010

Bipolaridad - Desmotivación

Todos nosotros tenemos un cierto nivel de ciclotimia que es normal y que se relaciona con lo que nos pasa. Nos ponemos tristes ante circunstancias que nos producen dolor y alegres en los momentos felices, para luego recuperar el equilibrio y continuar con la vida, en el mejor de los casos, con confianza y optimismo.

La naturaleza ha dotado a los seres humanos con esta capacidad para superar las dificultades de la vida; sin embargo, algunas personas no lo logran y se dejan vencer por  bajones anímicos, perdiendo el sentido de sus vidas y la motivación para seguir viviendo.

La normal expresión de los distintos estados de ánimo perdiera sus límites se profundizara, y comenzara a oscilar entre la manía desproporcionada y eufórica y la depresión melancólica.

Cuando estos estados se vuelven crónicos se convierten en un trastorno que se denomina bipolaridad, una afección que sufre un alto porcentaje de mujeres y hombres en estos días.

Estas personas no pueden enfrentar sus existencias cotidianas, no tienen esperanzas, se sienten culpables, pierden la capacidad de concentración, de sentir placer, de disfrutar y de desear.

Pueden también sufrir de insomnio y de cansancio creciente, de falta de apetito y de atención, de irritabilidad, siendo lo más peligroso de esta afección la idea de suicidio.
Muchas circunstancias pueden aumentar el riesgo de desencadenar una depresión, como por ejemplo, cualquier traumatismo severo o enfermedad inhabilitante, que limita físicamente o no permite la interacción social por mucho tiempo.

Pero las causas profundas de la depresión según Freud: las atribuye a las primeras etapas del desarrollo psicosexual, siendo también importante la presencia de factores genéticos.
Los avatares de la vida contribuyen a favorecer esta patología por la poca capacidad que tienen estas personas para adaptarse a las pérdidas y a los fracasos.

Este trastorno se estima que llega a ser casi dos veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.
La fase maníaca se caracteriza por el estado de ánimo expansivo e irritable, la falta de atención y de sueño, la hiperactividad, verborragia, aceleración del pensamiento,megalomanía y la baja tolerancia a la frustración.

La psicoterapia conductual y el tratamiento con medicamentos antidepresivos es lo más indicado en estos casos, lográndose por lo general a revertirse los síntomas en breve tiempo.

Las recaídas son frecuentes pero a la larga se puede lograr un resultado sustentable. Una enfermedad como ésta, tomada a tiempo, obliga a replantearse la existencia favoreciendo el crecimiento y el desarrollo personal.

No olvidemos que las enfermedades son las llamadas de atención que emite el cuerpo para recuperar el camino que hemos perdido.

Sentir alegría o tristeza cuando la circunstancia lo impone es un mecanismo normal de autorregulación que tienen las emociones, pero en la bipolaridad estos estados están acentuados y conducen a la pérdida del equilibrio.

Reconocer la presencia de estos síntomas es la mejor manera de revertir este proceso, que puede alterar la vida emocional de un sujeto y lo expone a la intención incontrolable de quitarse la vida.

martes, 15 de diciembre de 2009

Estrés de fin de año


El estrés es propio de sociedades como la nuestra, en las que se trabaja bajo presión, a veces en más de un puesto, muchas horas y se duerme mal; todo enmarcado en un ambiente que estresa por sí solo, donde predominan la inseguridad, el viajar mal…, En ese contexto es casi inevitable que las personas presenten síntomas físicos o psíquicos.

El estrés es una respuesta psicofisiologica frente a una exigencia del medio o desafío autoimpuesto. Como fenómeno psicológico negativo, es una manifestación propia de tensión y agotamiento generalizado.

Existen dos tipos genéricos de estrés, veremos que existe un estrés positivo o eutrés, que nos prepara para la acción, alto rendimiento, concentración creativa, nos lleva a disfrutar la tarea y salir enriquecidos de ella, con sensación positiva y de triunfo. Ya que permite una respuesta psicofisiologica de máxima concentración, optimismo y respuesta de alto nivel en la tarea. Se puede ejemplificar con el estado de aceleramiento y motivación que siente un deportista antes de realizar su prueba, este estrés bien guiado nos puede llevar a emprender grandes desafíos con elevado rendimiento en cualquier área de la vida.

En segundo lugar mencionaremos el estrés negativo o distres, el cual se refiere a una percepción de sobrecarga psicológica, excesiva sobre los recursos que se tienen, de manera que la percepción de derrota o fatiga vienen visiblemente acompañados a este estrés. Este estado de tensión conlleva un abatimiento generalizado.

Las claves para identificar el distrés en uno mismo, pasan por ciertos indicadores, que no siempre son los mismos para todas las personas. En general diremos que se puede detectar un estrés negativo que se aproxima, cuando por ejemplo, emocionalmente uno se siente un poco mas irritable de lo común, o existen personas que primero somatizan pequeñas señales como un estado recurrente de cansancio, o alguna cefalea repentina, que se vuelve mas periódica, otras personas comienzan a nivel cognitivo a detectar errores en el entendimiento o resolución de problemas, o problemas de memoria como olvidos pequeños, otras persona comienzan con una baja de defensas, o exceso de sueño. Las respuestas psicofisiologicas son muy variadas, pero en general uno puede lograr identificar las si se da el tiempo de explorarlas un poco.

En este sentido, es recomendable que cada persona se de un tiempo para preguntarse cuáles son sus propios indicadores de estrés, para poder prevenir y realizar cambios que favorezcan un menor impacto o eviten caer en un distres más agudo.

Existen periodos del año que generan condiciones más propensas para disparar un estrés negativo en las personas. Entenderemos que el último trimestre del año, es en particular el más estresante. Ya que concentra una mayor cantidad de factores de alta demanda para la persona. Es un periodo en el que se comienza a evaluar el año que se va, con sus metas y desafíos propuestos, por lo que se genera una sensación de sentirse evaluado no sólo en las tareas realizadas, sino en el desempeño global.

Por otra parte ya se experimentan físicamente, indicadores de agotamiento y cansancio, producto del ritmo llevado, a lo que se puede sumar el tener que planificar el próximo año de manera adelantada. Sin perjuicio de lo anterior, se viene las fiestas que corren el riesgo de no solamente agrega un atarea más a cumplir, con todos sus preparativos, sino que generan un gasto excesivo, que muchas veces es factor de distres, por el riego de sobreendeudamiento. Por lo que pareciera ser, que en estos últimos meses del año, todos andamos más ocupados y apurados que nunca, mas irritables y susceptibles a los bocinazos, Se tienen que sacar o finiquitar los compromisos si o si. Ya no queda tiempo.

Pero en este contexto, que puede parecer agobiante, es muy importante no perder la perspectiva de ciclo y la incorporación de algunos elementos que pueden ayudar a enfrentar este estrés de fin de año. Lo primero es entender que es un estrés temporal, por lo que no hay que generar más angustia de la necesaria, lo segundo es ser practico y no sobrecargarse con tareas que añaden estrés innecesario, en tercer lugar, no perder los espacios de distensión sana y de actividades creativas o deportivas, que son vitales para que la mente equilibre sus percepción de agobio y tensión. Por último no tomar decisiones muy drásticas cuando uno está estresado, o desviarse en una pérdida de sentido hacia las festividades.

Aunque ya de octubre, pudimos apreciar el inicio del periodo navideños en algunas casas comerciales, es siempre más importante el valor de la compañía, el hacer familia en la cotidianidad del compartir, de la sana convivencia y la afectividad. Son esos lo factores mas importantes de protección al distres, una buena vida en familia, una nutritiva afectividad, una enriquecedora vida interpersonal, junto a espacios de espiritualidad y crecimiento personal. Para que este fin de año nos invite al Eutres y no al Distres.