jueves, 23 de diciembre de 2010

Paz y Armonia

A todos los amigos de: Locos por la Psicología, gracias por acompañarme por estar presente con sus comentarios. Desearles a todos una navidad en paz y armonía junto a sus seres queridos, ya que es una noche para la familia, para sentir y experimentar la unión de la misma. Tratar en lo posible evitar de rodearnos de personas que no tenemos afinidad, no importa cuantos estemos sentado a la mesa, lo mas importante es estar cómodos relajados.

Por ultimo los mejores augurios para el próximo año, que sea menos violento que este año que despedimos.
Cierren los ojos, piensen en todo lo que los hizo sonreír el año que termina y olvidar todo lo malo. Ojala esas sonrisas se te multipliquen por 2011. Feliz Año!!!!
Tomson.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Psicología Energética o Tapping

La psicología energética son un conjunto de técnicas que se dirigen a la eliminación de problemas emocionales y físicos, reequilibrando el sistema energético del cuerpo.


La teoría desde la que parte esta técnica es: “La causa de todas las emociones negativas es un trastorno de la fluidez del sistema energético del cuerpo”.

A través de la psicología energética se pueden resolver diferentes conflictos, actuales o pasados; bloqueos energéticos y psicológicos.

La técnica se utiliza para reducir, liberar y eliminar varios miedos como por ejemplo: el miedo a hablar en público, el miedo a los dentistas, a los insectos, fobias a los animales. Pero también reduce el estrés laboral, el personal y familiar. Así como también ayuda a disminuir la ansiedad, los sentimientos de culpa, el insomnio y las pesadillas.

Una de las formas de aplicación de la psicología energética se da combinando la digitopuntura y la kinesiología aplicada. Sin embargo, son varias las formas en que puede aplicarse la psicología energética, a través de ejercicios respiratorios, masajes, ejercicios del Yoga, o ejercicios de Chi Kung.

Para quien esta indicada la psicología energética: Esta indicada especialmente para todos los problemas derivados del estrés como ansiedad, ansiedad generalizada, ataques de pánico. Miedos de todo tipo pero especialmente los derivados del estrés: miedo a los coches, a la velocidad, a los espacios cerrados, a los espacios abiertos, al micro, al supte, a los ascensores, a volar. Así mismo está indicado para regular el exceso de emoción: exceso de miedo,enojos,tristeza,preocupación. Es muy útil para vencer el miedo a hablar en público, a los exámenes, a sentirse expuesto en un grupo. Está indicado en las depresiones exógenas, y es muy útil en los procesos de duelo.

EFT es un método para eliminar el malestar emocional, extremadamente efectivo en la práctica y a la vez tan sencillo que prácticamente cualquier persona puede aprenderlo para usarlo en su vida diaria.

El método es tan simple como estimular una serie de puntos de acupuntura dando golpecitos con los dedos algo que llamamos "tapping" mientras nos mantenemos mentalmente enfocados en el asunto concreto a tratar.

Este procedimiento repetido durante unos minutos y con un poco de pericia en la observación de los cambios en nuestro estado emocional, se muestra como uno de los métodos psicológicos más efectivos que se conocen hoy en día, produciendo resultados rápidamente, incluso donde muchas otras terapias no lo habían conseguido.

Todas las técnicas a través de las que pueda aplicarse la psicología energética tienen un mismo objetivo: reequilibrar la energía del humano.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Disforia de género

Disforia de género es el término técnico con el que se designa algún grado de disconformidad entre el sexo asignado al nacer y el percibido como propio. La enorme mayoría de las personas se identifica y siente como propio el sexo genital o biológico de asignación, pero debido a la diversidad humana hay un grupo minoritario que sufre esta disfunción.


La disforia de género es por tanto el disgusto, desajuste o malestar con el sexo biológico corresponde al sujeto.

La Disforia de Género es un término psiquiátrico, también llamado Trastorno de Identidad Sexual, con el que se refiere a las personas transexuales.

En los últimos años, y cada vez con mayor frecuencia, se han publicado muchos casos de disforia de género o síndrome de Benjamín. Pero, ¿qué es este desorden?

La disforia de género es un desacuerdo o un desajuste muy profundo entre el sexo biológico y el sexo psicológico, es decir, entre el sexo con el que se nace y el que la persona siente como propio.
Se estima que padecen disforia de género una de cada 30 mil personas nacidas con genitales masculinos y una de cada 100 mil personas nacidas con genitales femeninos.

Son personas que, desde pequeños, sienten que su identidad mental no encaja con su fenotipo genital. Son hombres que se sienten atrapados en cuerpos de mujer y mujeres que se sienten encerradas en cuerpos de hombre y que necesitan ser aceptados social y legalmente en el género correcto para alcanzar una vida normal.

Cuando los individuos necesitan adaptar su fenotipo con hormonas y cirugía para hacerla coherente con su identidad de género, se denomina transexualismo, término acuñado a mitad del siglo XX.

Las causas de la disforia de género son todavía desconocidas. Existe una hipótesis que sostiene que se puede considerar al síndrome de Benjamín como una condición del desarrollo neuronal del cerebro, que comienza durante el desarrollo fetal y continúa después del nacimiento y otra que se debe a una suma de problemas genéticos, más la educación que recibió la persona en su seno familiar y las experiencias de vida.

Se desprende de esto, entonces, que su origen es complejo y en él inciden factores variables, como biológicas, psicológicas y sociológicas. Por ello, el diagnóstico que se realiza en los pacientes debe ser muy, muy cuidadoso y personal y lo mismo su tratamiento. El cual, por lo general, se caracteriza por un método hormonal, cirugías correctivas, de adecuación de sexo y apoyo psicológico para enfrentar la situación.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Anhedonia

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Se considera una falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros. Constituye uno de los síntomas o indicadores más claros de depresión, aunque puede estar presente en otros trastornos.


Lo importante es que el paciente aprenda a aceptar los hechos como se presentan; si su comportamiento le causa un daño a él y a los demás entonces se transforma en una patología que debe ser tratada.


En las últimas décadas, se ha evidenciado la importancia de la ANHEDONIA como síntoma fundamental en diversos trastornos neuropsiquiátricos, como la depresión y esquizofrenia.

Padecen de anhedonia personas con enfermedades como la esquizofrenia y los adictos a las drogas durante la abstinencia de las mismas. Pero la situación más frecuente es la anhedonia que se da en la depresión. Debemos tener en cuenta que Gran parte de la población mundial padece depresión, y que millones la padecerán a lo largo de su vida. También es interesante recordar que muchos casos de depresión no son diagnosticados, porque quienes la sufren sienten reparos a la hora de admitir su condición.

Cuando una persona sufre una depresión profunda, nada lo motiva ni lo alegra o lo hace disfrutar. La persona deprimida se queda "congelada" emocionalmente, incluso respecto a las personas que más quiere o las actividades que más le hacían disfrutar.


La anhedonia de la depresión aparecerá, más frecuentemente, tras situaciones estresantes y disgustos. Según desaparezcan los síntomas de la depresión, también irá desapareciendo la anhedonia. Este trastorno también se puede dar en los adictos a las drogas y en los enfermos con trastornos de ansiedad.

Las causas de este trastorno:

Los investigadores creen que es debido a una alteración del sistema dopaminérgico, que es el mecanismo por el que la dopamina, una sustancia química que se encuentra en el cerebro, produce sensaciones de placer y satisfacción al comer, al tener relaciones sexuales o al cuidar de un hijo recién nacido.

Al parecer, este sistema dopaminérgico no es capaz de producir placer, satisfacción y bienestar, en situaciones como la depresión, la esquizofrenia y la abstinencia del adicto a las drogas.

En el caso de la pérdida de deseo sexual o el placer sexual, es preciso señalar que puede ser causado por medicaciones utilizadas contra la depresión, algunos antidepresivos, para combatir la esquizofrenia, los antipsicóticos y otras medicaciones, como las benzodiacepinas y los estimulantes.

Los criterios generales para diagnosticarla como un trastorno son ver el grado de insatisfacción con las capacidades y logros del paciente, evaluar sus relaciones interpersonales y la forma en que afronta los acontecimientos de su vida.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Personalidad Borderline

Un Borderline vive en un continuo vértigo emocional, experimentando estados anímicos totalmente inestables. Tantos estos cambios de ánimo como la mayoría del estrés que sufren producen una disforia terriblemente progresiva. Sienten intensamente casi cualquier emoción dolorosa a la vez.

Los Borderline buscan desesperadamente un alivio, generalmente endorfina descargando conductas que son a la larga autodestructivas tales como comer sin control, gastos desaforados, comportamiento sexual aberrante, abuso de sustancias estupefacientes y manejo sin control. Cuando un borderline agudo es extremadamente disforico, los cortes en la piel que se produce no producen dolor físico pero alivian la disforia.
Debido a que los borderline conviven con constantes cambios de estado anímico y una disforia frecuente, su comportamiento psicológico normal está lisiado. Comprender esto posibilita al medico familiar a entender el problema. Los borderline necesitan comprender su enfermedad, y ser tratados correctamente.

Síntomas:

Cambios de carácter: Los cambios de carácter son un síntoma fundamental y devastador en el Desorden de la Personalidad Borderline. Estos cambios se pueden producir de forma inapropiada de hora a hora, incluso en cuestión de minutos. Es más, son causados sin una justificación ambiental apropiada por medio de un proceso deductivo.

Disforia: Esta es una combinación de depresión, cólera, ansiedad y desesperación complicada por la vergüenza, humillación, sentimiento de embarazo emocional, excitación, terror, celos y odio sobre si mismo. Esta puede ser desatada por los cambios de carácter, estrés y el sufrimiento emocional. Una vez que comienza la disforia, esta tiende a intensificarse de forma estable posiblemente debido a una disfunción en el sistema lìmbico. La situación es tan dolorosa que los borderline buscaran una salida de forma desesperada. Confiando en drogas, alcohol, comportamientos impulsivos, autodestructivos, automutilaciòn y suicidio.
 Psicosis: El pensamiento psicótico se desarrolla cuando la disforia se acentúa. Debido a estos pensamientos psicóticos se dice que los borderline viven en el límite entre la realidad y la psicosis. Los principales síntomas psicóticos son las distorsiones perceptivas, los cambios de ánimo y las sensaciones físicas que padecen.

Otros síntomas:

La vida de un borderline se define por la inconsistencia carácter, identidad, confianza, conducta, actitudes, valores y pensamientos. Mientras que la inteligencia no está mermada, la organización y la estructura de los pensamientos si lo están. Los borderline tienen problemas siguiendo y completando tareas. El acceso a la memoria está mermado frecuentemente. La cólera crónica, el miedo a ser abandonados, provocando un comportamiento manipulador, la falta de confianza, la impulsividad, los sentimientos de vacío y/o aburrimiento, llegar a conclusiones incorrectas y agudos síntomas premenstruales son experimentados comúnmente por los Borderline.

Los borderline sufren en general otras enfermedades psiquiatricas. Entre las más comunes se incluyen depresión, ansiedad, abusos de substancias estupefacientes y alcohol, otros desordenes de la personalidad, y desordenes alimenticios.

Consejo Psicológico: Los enfermos borderline necesitan un acercamiento multidisciplinal. Se requiere un buen terapeuta, y los borderline deberían ser motivados fuertemente para dejar ser tratados por el terapeuta. Un equipo formado por un psicólogo el medico de cabecera resulta muy efectivo. Puede ser necesario referir el paciente a un psiquiatra. La hospitalización psiquiatrica es requerida en ciertas ocasiones, especialmente cuando hay una fuerte intención suicida.

Reducción del estrés: Los borderline necesitan mantener sus niveles de estrés bajo, también necesitan usar neurolépticos cuando se encuentran en situaciones de estrés. Pueden ayudar especialmente el ejercicio físico, las técnicas de relajación y la meditación trascendental.

Alivio Espiritual: Hacer las paces con Dios y con la parte espiritual de uno mismo es muy importante. El acercamiento de Alcohólicos Anónimos puede ser de ayuda, en especial cuando existen pautas de conducta autodestructivas. Los Borderline generalmente se odian a si mismos. Hacerles entender que ellos son buenas personas, que con un buen tratamiento salen adelante, con el amor de la familia, y algo muy importante el paciente debe entender que esta enfermo y necesita curarse.

El desorden de la personalidad borderline es común, es la enfermedad del postmodernismo y ahora puede ser tratado con una combinación de terapia psicológica, medicación y terapias de autoayuda. Los borderline que no son tratados sufren experiencias extremadamente dolorosas y destructivas. Son victimas de una enfermedad que no quieren y no provocaron. Merecen ser ayudados y el medico de cabecera está en la mejor posición para iniciar el tratamiento.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Risoterapia

Muchos de nosotros nos pasamos parte de la vida previniendo enfermedades y cuando en algún momento nos toca estar enfermos, acudimos al médico en busca de un tratamiento eficaz que pueda curarnos. Sin embargo, desde que nacemos aprendemos algunos métodos para aliviar el dolor y prevenir la incidencia de agentes patógenos, pero con el paso del tiempo los vamos olvidando.


La risa es una manifestación que desde niños empleamos para expresar nuestra alegría, pero no es sólo un ejercicio divertido y saludable para el bienestar sino que además se ha convertido en una terapia que puede prevenir y curar disímiles enfermedades.

Desde tiempos remotos, la humanidad conocía los beneficios que aportaba la risa. Veían que personas con sentido del humor y que reían a carcajadas de forma habitual, enfermaban menos que los demás, parecían no padecer de bloqueos emocionales y tenían una forma de ver el mundo muy positiva.

Según estudios neurológicos, la risa posee una localización específica en el cerebro, ocupando el área pre-frontal conjuntamente con el resto de las emociones y afectos. Los expertos aseguran que la risa inmuniza contra la depresión y la angustia, demostrando que de 5 a 6 minutos de risa actúan como analgésico. Se asevera además que con cada carcajada se activan cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar de esta forma.

La risa actúa además como un masaje mediante el estiramiento de la columna vertebral y cervical, originando también movimientos del diafragma que facilitan la digestión y ayudan a reducir las sustancias tóxicas y los ácidos grasos. Ejerce también una función limpiadora al lubricar y limpiar los ojos con lágrimas, mientras que la carcajada hace vibrar la cabeza despejando la nariz y los oídos.

A su vez, la risa actúa como oxigenante al llenar de aire doblemente a los pulmones, al oxigenar la piel, mejora la respiración pero también se tonifica el rostro. Por otra parte, la risa favorece la producción de endorfinas y encefalinas que son los neurotransmisores ubicados fundamentalmente en el sistema lìmbico cuya función es enfrentar el dolor; de esta forma, la risa estimula la producción de endorfinas disminuyendo la intensidad de los estímulos dolorosos.

Partiendo de estos resultados sobre los efectos de la risa en el organismo humano, se han elaborado numerosos proyectos en los que la risa constituye la terapia esencial.


La risa no es sólo una expresión de felicidad, sino que además posee efectos beneficiosos para los que ríen; sin embargo, cada día la risa se hace más difícil. Manejemos la risa como cualquier otro ejercicio, aprendamos como cuando éramos niños a reír a carcajadas.

martes, 7 de diciembre de 2010

La envidia

La envidia es una emoción experimentada por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. La base de la envidia es el afán de poseer y no el deseo de privar de algo al otro, aunque si el objeto en cuestión es el único disponible la privación del otro es una consecuencia necesaria.


La envidia es una sensación desagradable que ocasiona conductas desagradables para los demás. Tradicionalmente ha sido considerada uno de los siete pecados capitales.
La envidia ha sido frecuentemente tema literario y ha inspirado mitos como el de Caín y Abel que aparece en el Génesis de la Biblia.


Decía el escritor argentino Jorge Luís Borges que "El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable". Y la verdad es que no es sólo un mal español. Es un tema tan antiguo como el hombre. Decía, por ejemplo Epicteto de Frigia, un filósofo latino, hace cientos de años que "la envidia es el adversario de los afortunados"
 ¿Que es la envidia? Es, sin duda, uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás.


Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia.

La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás.

La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional; sentimiento que en lugar de ayudarle a conseguir lo que envidia, se lo dificulta.


El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él. ¿Qué significa sentir empatía hacia alguien? Significa sentir lo que siente el otro. Y es la base de la comprensión y de la solidaridad.
La envidia origina una serie de reacciones negativas que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás o tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente con ellos.

La envidia se produce casi siempre hacia personas muy cercanas, familiares, amigos, vecinos y frecuentemente entre compañeros de trabajo y/o profesión.

Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento, el estatus ocupacional, el dinero, el poder o los símbolos y las posesiones materiales.

El bienestar emocional consiste en el equilibrio al que conduce conocer y asumir con serenidad y buen humor lo que somos y tenemos y lo que aspiramos a ser y tener. La envidia más perniciosa es la que sentimos del hermano, del amigo, del compañero de estudios o de trabajo, y del vecino de al lado. Y ello porque sabemos que quien tenemos cerca no es forzosamente más listo ni mejor profesional que nosotros, simplemente ha aprovechado mejor sus oportunidades. No se trata de ser conformistas y abandonar cualquier planteamiento ambicioso un grado de ambición siempre es aconsejable para superarse a si mismo.

En la envidia todo vale: la ley de la selva y el sálvese quien pueda. Los envidiosos, para procurar la caída de su rival: difaman, insultan, acusan y, lo que es peor, cuando ya no les queda más argumentos para hablar en contra, transforman la mentira en verdad y la verdad la convierten en basura, pues los envidiosos suelen ser como las serpientes venenosas y como un cuchillo de doble filo.

Lo mejor para hacer frente a la envidia es no vivir pendientes de lo que no tenemos. Practiquemos la contemplación en su sentido más profundo, el deleite por lo que se tiene, el redescubrimiento placentero de lo que nos rodea: las personas que queremos, los animales, las plantas, los paisajes, los pequeños objetos entrañables o los que nos hacen más cómoda la vida, los pequeños logros que conseguimos en la vida. También podemos convencernos de que, normalmente, nada perdemos cuando a otros les van bien las cosas. O darnos cuenta de que compararse con los demás casi siempre resulta estéril. Nuestro mejor punto de referencia somos nosotros mismos.

Establezcamos metas en función de nuestras posibilidades, no de lo que otros han conseguido. Podemos considerar que hemos superado la envidia cuando nos alegramos del éxito o la buena suerte de los demás, incluso de los que han sido anteriormente objeto de nuestra envidia.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Misantropía

La misantropía es una aversión al ser humano. Una persona con este problema muestra un desagrado hacia la sociedad, este desagrado puede ser ligero o fuerte, por lo que en ocasiones esta persona puede ser destructiva hacia la sociedad o sólo hacer una simple crítica.

Caracteristicas:
El misántropo se cree superior al resto de la sociedad.
El lenguaje de estas personas suele tener un tono sarcástico.
Son personas con un gran conocimiento de la filosofía.
Suelen ser personas con un alto nivel intelectual, aficionadas a la lectura de la filosofía sobre todo.
No aceptan las reglas sociales, no les preocupa su aspecto físico y no les gusta el cambio.
Misantropía:
Esta enfermedad tiende al aislamiento social. Este aislamiento es causado porque la persona no recibe un buen trato de la sociedad y cree que tampoco lo recibirá en un futuro. No es un aislamiento físico, sino que la persona se cierra completamente a las relaciones sociales.

La persona toma una definición negativa de la sociedad. Esta enfermedad muestra a la sociedad como un fracaso, como algo que nunca va a salir adelante. La cura es impredecible cuando el sujeto se adentra en un profundo aislamiento del resto de la gente. La misantropía aparece de manera espontánea cuando la persona adopta un grado de desconfianza hacia el resto muy elevado.

Para el misántropo el resto de la gente no puede cambiar, aunque reciba un buen trato de los demás, él nunca será capaz de cambiar de idea. Esto no se convierte en gravedad si la persona no se aisla y busca alternativas a su vida. La búsqueda de otra alternativa no sería posible ya que la única posibilidad sería buscar un entorno en el que él pudiera confiar, pero esto es algo que para un misántropo no es posible.

Cuando hablamos de una persona ermitaña, amargada que no quiere saber nada de los demás posiblemente estemos hablando de un misántropo,porque normalmente si buscamos en la biografía de esa persona encontraremos algún motivo por el que esa persona sea así.

La diferencia del misántropo con los demás es que es una persona que tiene una gran sinceridad con su conciencia. Esto se convierte en un problema cuando surge un conflicto con otra persona y el misántropo no es capaz de dejar su conciencia a un lado y dar su brazo a torcer para seguir en sintonía con la otra persona.

Tener una vida apartada del resto proporciona desarrollar una vida interior muy rica ya que la persona sólo se centra en sí misma sin pensar en lo que creerán los demás.

Arthur Shopenhauer declaró que los misántropos no tienen porque ser personas inhumanas. Afirmó que las personas debemos tratar con otras de manera ética ya que todos sufrimos y eso es parte de la vida.

La misantropía es una enfermedad que viene provocada por el aislamiento de la persona causado por algún conflicto con la sociedad que le ha provocado un rechazo hacia la sociedad. Es una enfermedad de la que la gente no se suele recuperar debido a que son personas que creen que la sociedad es inferior a ellos y que nunca va a conseguir nada bueno de ella.
FRASE CELEBRE: "EL MISÁNTROPO NO ODIA TANTO A LOS DEMÁS COMO A SÍ MISMO"

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Alucinaciones

Las alucinaciones son falsas percepciones sensoriales, que se presentan en ausencia de un estímulo externo. Las mismas pueden acontecer en cualquiera de los sentidos, ya sea, visual, auditiva, olfativa, táctil, del gusto, o combinadas.
 Existen varios niveles diferentes: alucinación, pseudoalucinación, alucinosis, ilusión.
• Alucinación es una percepción sin objeto. Se percibe algo que no existe, de forma exterior al sujeto, y es real para la persona.
Pseudoalucinación, es una alucinación psíquica. Es una percepción sin un objeto, lo que se percibe está dentro de la mente. Pero el individuo está convencido de que ocurre.
• Alucinosis es la percepción sin objeto que procede del exterior. El sujeto piensa que no puede ser real lo que percibe, mantiene capacidad crítica. Este es el caso de los alcohólicos.
Ilusión es una distorsión de la percepción real, confundiendo algo real, con una imagen inventada. Es una deformación de la realidad, es más fuerte en los instantes antes del sueño y luego de despertar.

Las causas más comunes de la aparición de alucinaciones son:
• Lesiones en los receptores (vías sensitivas): estas provocan principalmente alucinosis. Se da en alcohólicos crónicos.
• Las drogas psicoactivas (LSD, Marihuana, etc), pueden causar la alucinación.
Las alucinaciones auditivas son los trastornos psicóticos más comunes, como ocurre en la esquizofrenia. También en caso de estrés postraumático, o depresión psicótica.
• El proceso de duelo puede ocasionar la aparición de alucinaciones auditivas o visuales.
• La fiebre elevada, especialmente en los niños pequeños, es un factor de incidencia.
• Enfermedades graves como tumores cerebrales, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, Alzheimer, síndrome de Charles Bonnet, que es frecuente en ancianos.

Es imprescindible una correcta evaluación del paciente que sufre alucinaciones, para determinar el tipo de tratamiento a seguir, la necesidad de empleo de medicación.
Es muy útil brindar apoyo a la persona que sufre este tipo de experiencias, haciéndole saber que tiene a alguien al lado.

Actividades de distracción son de ayuda, para llamar la atención de quienes padecen este mal.
Cuando una persona está teniendo una alucinación, podemos pedirle que señale lo que ve, de este modo podremos intervenir en el espacio para modificarlo, eliminando posibles fuentes de reflejos, ruidos u otros elementos que la persona pudiera malinterpretar.
Recientes estudios han llegado a la conclusión de que las personas que consumen grandes cantidades de café, té u otras bebidas con cafeína, tienen una mayor tendencia a sufrir alucinaciones.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Trauma Psíquico

Se puede decir que el trauma psíquico es toda experiencia que golpea emocionalmente a un ser humano, rompe su estabilidad emocional y lo llena de un sentimiento de vulnerabilidad e incapacidad de reacción y respuesta.

El trauma rompe el equilibrio previo. El aparato psíquico queda invadido, desolado, con sentimientos de muerte e incapacidad de defensa.
El trauma psíquico puede ser múltiple y depende de cómo lo vive cada persona. Para algunos, las separaciones son traumáticas; para otros, lo que pasa con su cuerpo puede serlo si hablamos de cirugías, accidentes, parto, etc.
Las situaciones que pueden desencadenar un trauma son, en la mayoría de los casos, inesperados e incontrolables y golpean de manera intensa la sensación de seguridad y auto-confianza del individuo provocando intensas reacciones de vulnerabilidad y temor hacia el entorno.

Ejemplos:

Accidentes.

Desastres naturales como terremotos, inundaciones, fuertes tormentas

Pérdida Inesperada de familiares.

Asaltos, delitos, violaciones.

Abusos físicos y/o sexuales

Torturas, secuestros, actos terroristas.

El trauma psicológico se puede entender como un trastorno en el que la persona queda paralizada e inundada por un estado de ansiedad e intensidad psíquica activa debido a una experiencia traumatizante. La respuesta traumática puede aparecer inmediatamente después de ésta pero en algunos casos se demora incluso años.


Los síntomas pueden ser físicos, psíquicos y cognitivos entre los que encontramos : trastornos alimenticios o del sueño, apatía, dolores crónicos de origen desconocido, depresión, ansiedad, ataques de pánico, trastornos obsesivo-compulsivos, aturdimiento, sensación de perder el control, lapsos de memoria, desconsuelo, vivencia repetida de la experiencia traumática.

Luego de una experiencia traumática el ser humano no vuelve a ser el mismo. Puede crecer y madurar o enfermarse. Pero algo cambia. Uno de los aspectos más difíciles en estas situaciones son los estados de angustia que no son otra cosa que la terrible experiencia de sentir que todo es amenazante, que hay un peligro inminente y que la proximidad de la desolación y la muerte está sobre nosotros.

Esta angustia es una alarma que nos habla de lo vulnerables que somos y de lo expuestos que estamos al abandono, a la pérdida y a la muerte.


Cuando esta angustia desborda el aparato psíquico entonces deviene el ataque de pánico que es, para quien lo sufre, la inminencia de la destrucción. No solo de la física sino de la pérdida de todo lo amado, de todos los referentes, de todo el sentido.

Es un estado alterado de la conciencia donde lo único que existe es el un agujero negro del horror. Esto no se puede manejar con la razón; por el contrario, en el momento del ataque de pánico lo que se debe hacer para ayudar a la persona es:


Dejarlo que se mueva y desplace para que la angustia sea descargada parcialmente por el movimiento físico.


No confundirlo con frases como: qué te pasa, contrólate, etc. En lugar de ayudar a la persona la angustia más.


Tratar de emitir mensajes como: todo estará bien, esto va a pasar, no estás solo/a, estoy a tu lado.


Ayudarlo a que pueda concentrarse en su respiración, a que esta sea profunda. Es una manera de sacarlo del pensamiento amenazante.


Abrace a la persona, sosténgala, háblele con amor, con firmeza y con protección.

Pasada la crisis, es importante que ayudes a esta persona con tu presencia y así pueda recuperar su facultad de pensar esta es una de las funciones que se pierde en situaciones traumáticas. Uno se desconecta de la realidad.

Es importante ayudarla con el contacto y permitirle hablar de lo vivido. La persona volverá al tema una y mil veces, buscando descargar la carga de horror y muerte que vivió. El pensamiento tendrá que ir unido al sentimiento que lo acompañe y nunca se debe buscar separarlo.

Es vital vivir el duelo, poder llorar la pérdida, sea de un ser humano, de objetos materiales o de sus sueños.

Es importante repasar la escena dolorosa hasta que esta pierda fuerza en el mundo interno. Es el momento en que el ser humano se confronta a su vulnerabilidad y a lo expuesto que está ante los otros, siendo este otro una persona o un desastre.

Los seres humanos somos seres de vínculo. Nos construimos con el otro y desde el otro y esa capacidad de contacto es lo que nos permite la vida, la existencia, la reparación.


No se necesita ser psicólogo o terapeuta para ayudar en el proceso de recuperación de un ser humano que está destruido.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Bipolaridad - Desmotivación

Todos nosotros tenemos un cierto nivel de ciclotimia que es normal y que se relaciona con lo que nos pasa. Nos ponemos tristes ante circunstancias que nos producen dolor y alegres en los momentos felices, para luego recuperar el equilibrio y continuar con la vida, en el mejor de los casos, con confianza y optimismo.

La naturaleza ha dotado a los seres humanos con esta capacidad para superar las dificultades de la vida; sin embargo, algunas personas no lo logran y se dejan vencer por  bajones anímicos, perdiendo el sentido de sus vidas y la motivación para seguir viviendo.

La normal expresión de los distintos estados de ánimo perdiera sus límites se profundizara, y comenzara a oscilar entre la manía desproporcionada y eufórica y la depresión melancólica.

Cuando estos estados se vuelven crónicos se convierten en un trastorno que se denomina bipolaridad, una afección que sufre un alto porcentaje de mujeres y hombres en estos días.

Estas personas no pueden enfrentar sus existencias cotidianas, no tienen esperanzas, se sienten culpables, pierden la capacidad de concentración, de sentir placer, de disfrutar y de desear.

Pueden también sufrir de insomnio y de cansancio creciente, de falta de apetito y de atención, de irritabilidad, siendo lo más peligroso de esta afección la idea de suicidio.
Muchas circunstancias pueden aumentar el riesgo de desencadenar una depresión, como por ejemplo, cualquier traumatismo severo o enfermedad inhabilitante, que limita físicamente o no permite la interacción social por mucho tiempo.

Pero las causas profundas de la depresión según Freud: las atribuye a las primeras etapas del desarrollo psicosexual, siendo también importante la presencia de factores genéticos.
Los avatares de la vida contribuyen a favorecer esta patología por la poca capacidad que tienen estas personas para adaptarse a las pérdidas y a los fracasos.

Este trastorno se estima que llega a ser casi dos veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.
La fase maníaca se caracteriza por el estado de ánimo expansivo e irritable, la falta de atención y de sueño, la hiperactividadverborragia, aceleración del pensamiento,megalomanía y la baja tolerancia a la frustración.

La psicoterapia conductual y el tratamiento con medicamentos antidepresivos es lo más indicado en estos casos, lográndose por lo general a revertirse los síntomas en breve tiempo.

Las recaídas son frecuentes pero a la larga se puede lograr un resultado sustentable. Una enfermedad como ésta, tomada a tiempo, obliga a replantearse la existencia favoreciendo el crecimiento y el desarrollo personal.

No olvidemos que las enfermedades son las llamadas de atención que emite el cuerpo para recuperar el camino que hemos perdido.

Sentir alegría o tristeza cuando la circunstancia lo impone es un mecanismo normal de autorregulación que tienen las emociones, pero en la bipolaridad estos estados están acentuados y conducen a la pérdida del equilibrio.

Reconocer la presencia de estos síntomas es la mejor manera de revertir este proceso, que puede alterar la vida emocional de un sujeto y lo expone a la intención incontrolable de quitarse la vida.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Susceptibilidad

La susceptibilidad, en niveles muy elevados, deja de ser una simple característica de conducta que puede dificultar la convivencia con la persona que la padece para pasar a ser un verdadero problema que puede desembocar en graves problemas psicológicos.


Los principales trastornos que pueden ser ocasionados por una susceptibilidad exagerada o que tienen esta característica como uno de sus principales síntomas:

Ansiedad: la vigilancia excesiva que mantienen las personas susceptibles exige unos niveles altísimos de ansiedad. Mantenerse siempre alerta ante las posibles críticas o ataques de los demás genera un estres que puede ocasionar trastornos psicosomáticos, ataques de ansiedad, fobias.

Depresión: Las dificultades en las relaciones interpersonales y la excesiva sensibilidad al rechazo pueden ocasionar que estas personas se aíslen y terminen deprimiéndose. La persona susceptible se siente tratada injustamente, rechazada o atacada por los demás sin ninguna razón, por lo que sus niveles de sufrimiento son muy elevados.

Trastorno narcisista de la personalidad: La persona esconde a sí misma su inseguridad y falta de autoestima a través de un disfraz de grandiosidad e importancia. Quiere tener éxito en todo, ser siempre el centro de atención y que los demás estén al servicio de sus deseos.

Trastorno de la personalidad por evitación: Se caracteriza por una hipersensibilidad al rechazo y la humillación que les hace retraerse y evitar el contacto con los demás, a pesar de que lo desean fervientemente.


Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad: Creen que los demás no los valoran y que los critican o atacan injustamente pero no se atreven a expresar sus quejas directamente, por lo que dan una imagen de servilismo o pasividad para luego hacerse las víctimas y culpabilizar a quienes los rodean.

Trastorno paranoide de la personalidad: Tiene una desconfianza excesiva e injustificada ante todos los que los rodean. Es suspicaz e hipersensible en grado tan extremo que suele evitar el contacto social. Puede ser vengativo o agresivo cuando considera que alguien le hace daño.

Paranoia con manía persecutoria: Este es el caso más grave ya que estamos hablando de un trastorno psicótico crónico. La persona se cree perseguida y tiene delirios en los que todos los gestos o conductas de los demás son prueba de que intentan dañarlo. Estos delirios no pueden rebatirse de manera lógica y la persona necesitará atención psiquiatrica y medicación de por vida.

La susceptibilidad es aquel rasgo del carácter mediante el cual el sujeto se convierte en una esponja para recoger, todo lo malo real o que él se imagina. El susceptible siempre o casi siempre se siente herido, despreciado, humillado por cuestiones insignificantes.
Debido a este carácter tiene lógicas dificultades en sus relaciones interpersonales, no hay manera alguna de quedar bien con él.

Un rasgo que lo complementa es la manipulación casi nunca dice las cosas tal y como ocurren, sino que las arregla según su modo susceptible de pensar. Y con frecuencia trata de involucrar a otros en sus problemas en los que, desde luego, él siempre lleva la peor parte.


Hay que saber ser susceptible y una buena forma es siéndolo en relación con uno mismo, no con los demás, lo cual es una manera de defenderse. Es muy útil preguntarse: ¿Por qué me duele lo que me dicen y no lo que hice para que me lo dijeran? Para empezar a cambiar éste puede ser un buen recurso.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Complejos

El término complejo proviene del Psicoanálisis y representa una forma de conducta, de comportarse. Para Freud, cada persona tendría sus complejos en alguna medida.

Freud describe el clásico complejo de Edipo y de Electra, que se da en los hombres y mujeres que no pueden vivir sin su padre o madre, respectivamente.


Los complejos de superioridad o de inferioridad son muy populares. Usualmente se señala: fulano tiene complejo de superioridad, o esa persona es acomplejada.
El primero en hablar sobre estos complejos fue Adler quien manifestaba que nuestra misma incapacidad para valernos solos cuando recién nacemos, nos hace proclives al sentimiento de inferioridad. Cuando este sentimiento se hace permanente y en la adultez surge entonces el complejo de inferioridad.

La psicología ha estudiado otros complejos. Entre ellos podemos mencionar el complejo de castración; que es el temor que el niño tiene de perder sus genitales, asociado al complejo del pene o los senos pequeños o el complejo de Caín, que tiene que ver con la rivalidad fraterna.
Algunos autores en la actualidad han descrito ciertos complejos como el de Peter Pan para referirse a adultos masculinos inmaduros. El complejo de Wendy, para definir a algunas mujeres que asumen el rol de madre sustituta de su pareja. El complejo de Culpa, donde la persona vive presionada de sensación de culpabilidad, por ejemplo, la culpa que sienten muchas madres al trabajar fuera de la casa y que piensan que no le dedican tiempo suficiente a sus hijos.

Para Jung; Un complejo es una actitud psíquica fuertemente emocional que escapa a nuestra conciencia, perturba la voluntad y la actuación consciente, produce alteraciones y bloqueos de la memoria, obsesiona en síntesis, no es que nosotros tengamos complejos, es que los complejos nos tienen a nosotros. El complejo se vuelve mucho más dañino cuando creemos que no lo tenemos, sólo podemos vencerlo cuando lo hacemos presente en el mundo de la conciencia y nos dedicamos a enfrentarlo y eliminarlo de nuestro inconsciente.

Casi siempre se forman en la etapa infantil o en la adolescencia. Es en esta etapa cuando el símbolo de la madre y del padre es fundamental para un desarrollo correcto del ser humano. Aquí aparece un concepto que es corriente en nuestro mundo y que parte desde Jung, y es el de la mujer que todo hombre lleva dentro y del hombre que toda mujer lleva dentro. Son los arquetipos femenino y masculino creados en su mayor parte por el padre y la madre, y que si no se asumen correctamente llegan a crear complejos.

Que es un complejo;

Freud: Es una cierta cantidad de energía vinculada a un deseo inconsciente.

Adler: Vida mental que gira alrededor de esos núcleos (sentimientos, pensamientos, actos, etc.)
Para superarlos lo primero es reconocer que existe el complejo. Es necesario entender que todos tenemos defectos y virtudes y estar conscientes de nuestras limitaciones, aceptarlas y ver cuales pueden ser cambiadas y cuales no.
Renunciar a las ideas tanto de superioridad como de inferioridad o de otro complejo que entorpezcan las relaciones con los demás y aceptar una visión más realista de nuestra personalidad.


Lo más importante para superar un complejo es aprender a quererse uno mismo, Y entendiendo, ante todo, que uno vale por lo que es y por cómo es interiormente, no por su apariencia física. Hay que buscar aspectos positivos de la personalidad y repasar las virtudes y cualidades.
Se debe actuar de acuerdo a los propios valores sin tener que complacer o gustar a todo el mundo.
La apariencia física es secundaria a cómo uno impacta como persona completa, priorizándose el estilo y el don de gente.

martes, 16 de noviembre de 2010

Amor enfermizo

Muchas personas viven atrapadas en relaciones afectivas enfermizas de las cuales no pueden, o no quieren, salir. El miedo a perder la fuente de seguridad o el bienestar que los mantiene atados a una forma de tortura pseudo amorosa, de consecuencias fatales para la salud mental y física.


Con el tiempo, estar mal se convierte en costumbre. Es como si todo el sistema psicológico se adormeciera y comenzara a trabajar al servicio de la adicción, fortaleciéndola y evitando enfrentarla por todos los medios posibles.

Lenta y silenciosamente, el amor pasa a ser una utopía cotidiana, un anhelo inalcanzable. Y a pesar del letargo afectivo, de los malos tratos y de la constante humillación de tener que pedir amor, rogar una caricia, una palabra con deseos, la persona se apega a una relación disfuncional se niega la posibilidad de un amor libre y saludable; se estanca, se paraliza y se entrega a la nada.


No importa qué tipo de vínculo tengamos, si realmente queremos liberarnos de esta relación que no nos deja ser feliz, solo hay que tomar la decisión y darle un corte definitivo. No es imposible.

Debemos aprendes a ser realista en el amor, si nos autorrespetamos y desarrollamos autocontrol, estaríamos empezado a gestar nuestra propia revolución afectiva.

Realismo afectivo significa ver la relación de pareja tal cual es, sin distorsiones ni autoengaños. Analizar honesta y abiertamente el dar y tomar con amor, es el requisito primordial para allanar el camino hacia una relación afectiva y psicológicamente placentera. Sin embargo, en la práctica las personas apegadas a relaciones afectivas nocivas esquivan constantemente los hechos.


El realismo afectivo sugiere que debemos partir de lo que verdaderamente es nuestra vida amorosa. Lo que es, y no lo que nos gustaría que fuera.
Distorsiones Cognitivas que impiden alcanzar la posición realista en nuestra relación amorosa;


Si estamos en una relación enfermiza y tenemos miedo de abandonar esta relación, o perdimos a la persona que amamos y no somos capaces de aceptarlo, es probable que utilicemos alguno de los pensamientos perturbadores. Son engaños que emplea la mente para intentar salvar un amor perdido, no importa qué tan inconveniente o dañino sea, la adicción afectiva no mide consecuencias. Es ciega por naturaleza.

Me quiere pero no se da cuenta
Los problemas psicológicos que tiene le impiden amarme
Ésa es su manera de amar
Me quiere, pero tiene impedimentos externos
Se va a separar.
Nadie es perfecto Hay parejas peores
No es tan grave
No recuerdo que haya habido nada malo
Todavía me llama, aun me mira, pregunta por mí
Cuando nos vemos hacemos el amor
No tiene otra pareja, aun está solo/a
Se va a dar cuenta de que lo mió es amor verdadero.

Todos obedecen a la misma necesidad: retener la fuente de apego mediante el autoengaño.

"Si logras observar las cosas como realmente son, dejando las parcialidades y las mentiras a un lado, tus esquemas irracionales comenzarán a tambalear. Aunque te duela el alma y tu organismo entre en crisis de abstinencia, no hay otro camino. La liberación afectiva y la ruptura de los viejos patrones de adicción no toleran la anestesia, porque las grandes revoluciones siempre exigen atención despierta. Además, tal como decía Jalil Gibrán: "Si no se rompe, ¿cómo logrará abrirse tu corazón?". Del libro de Walter Riso, “¿Amar o depender?”.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Fatiga crónica

La fatiga crónica se ha considerado un trastorno psicosomático. Es decir, se trata de un trastorno físico en el que los procesos psicológicos juegan un papel importante.

La fatiga crónica suele acompañarse de otros síntomas como dolores musculares, perturbaciones del sueño persistentes e incapacidad, definida como la disminución o falta de capacidad para llevar a cabo alguna actividad. No poder hacer determinadas actividades laborales, sociales, de ocio etc. debido a la fatiga.

Las personas que se sienten fatigadas suelen reducir su actividad física. No obstante, esta falta de actividad no elimina o reduce la fatiga, sino que la incrementa. La inactividad produce alteraciones en la mayoría de los sistemas corporales y tiene un efecto debilitador que puede afectar a cualquier función del organismo, aunque destacan sus efectos sobre los músculos, el corazón y los procesos psicológicos.

Entre los efectos debilitadores de la falta de actividad se encuentran los siguientes:

Efectos musculares

Reducción de la masa muscular

Atrofia de las fibras musculares

Reducción de la fuerza muscular

Efectos cardiovasculares:

Reducción del volumen sanguíneo

Incremento de la tasa cardiaca

Reducción del volumen de bombeo cardiaco

Efectos psicológicos:

Reducción del deseo de realizar actividades

Incremento de la sensación de fatiga tras el ejercicio

Depresión

Por tanto, la fatiga puede hacer que una persona entre en un círculo vicioso en el que la inactividad reduce el deseo de llevar a cabo cualquier actividad, incrementando de este modo la sensación de fatiga.

Una evaluación psicológica puede ser tan importante como la revisión médica para saber qué pasa y qué tratamiento es el más adecuado en cada caso.


Evitar las grandes oscilaciones de actividad. No pasar de la completa inactividad a desear hacerlo todo de golpe. Mantener un nivel de actividad estable y equilibrada.

Aprender técnicas de solución de problemas, afrontamiento y manejo de situaciones estresantes. Un psicólogo puede ayudarte en esto.


Mantener un horario de sueño estable, dormir en horarios apropiados y en el dormitorio, no en un sillón.

Si las tareas se acumulan y nos sentimos abrumados, la fatiga puede aumentar. Por tanto, elaborar una lista de prioridades y centrarse en ellas, descartando lo demás; establecer al principio metas cortas y fáciles de lograr.


Procurar llevar a cabo actividades agradables, que impliquen contacto con otras personas.

martes, 9 de noviembre de 2010

Pedir Ayuda

Vivir es acumular experiencias, aprendizajes, alegrías y dolores emocionales. No siempre estos dolores emocionales son fáciles de llevar y convivir. Pedir ayuda profesional puede ahorrarnos años de sufrimientos y angustias.
Todos vivimos situaciones emocionales difíciles que desequilibran nuestro bienestar. A veces no comprendemos cómo llegamos a estar en determinadas situaciones y nos sentimos mal, desorientados, confundidos, dolidos, heridos o inmersos en una vida sin sentido.

Por increíble que pueda parecer aun hoy seguimos pensando que buscar ayuda es cosa de cobardes, es sinónimo de locura, de fracaso personal y un sin fin de explicaciones, justificaciones o quizás miedos. Pedir ayuda es sinónimo de que es necesario hacer cambios y los cambios nos dan mucho miedo.

Muchas veces nos preguntamos cuando es el momento de pedir ayuda y la respuesta a esta pregunta es bastante íntima e individualizada. Lo que debemos tener en consideración es que algún grado de sufrimiento es inherente al ser humano, pero cuando vivir las cosas normales se convierte en un gran sufrimiento y esta sensación se expande para todos los ámbitos de la vida, social, laboral, familiar, es el momento de pedir ayuda.

Algunas circunstancias o crisis existenciales marcan también el momento de buscar ayuda terapéutica; enfermedades crónicas, muertes y duelos, separaciones y divorcios, cambios bruscos o repentinos, trastornos psicosomáticos, etc. Cuándo sentimos que vivimos rodeados de problemas y no encontramos salida para nuestros problemas, es momento de pedir ayuda.

El trabajo terapéutico, al contrario de lo que se piensa, no es aquel en que el terapeuta apunta lo que uno debe hacer para resolver sus problemas, sino que ayuda a buscar los caminos que la propia persona desea seguir para descubrir sus problemas y descubrir las diferentes formas de actuar.

El gran objetivo de la terapia es que el paciente se descubra a sí mismo sin miedos y recelos. Es decir, que sepa identificar sus calidades, capacidades, emociones y también sus límites y como trabajar con ellos y de esta manera conseguir vivir mejor.

Gastamos mucha energía para desempeñar los diferentes papeles que llevamos a cabo diariamente y precisamos saber que hay que encontrar tiempo para cuidar de nosotros mismos, tanto físicamente como emocionalmente y espiritualmente.

Uno de los factores clave a la hora de superar una situación difícil es la disposición a pedir ayuda. Se trate de ayuda profesional o del apoyo de familiares y amigos, sentirse acompañado, escuchado y respaldado permite encarar el momento que se está viviendo con mayor fortaleza y confianza. Mientras que, al mismo tiempo, la mirada y la opinión de otras personas pueden generar una visión de la situación diferente, renovada, que ayude a salir del problema.

La función del psicólogo es escuchar. Escuchar implica sostener la angustia del otro. Implica dar un lugar al otro, reconocerlo como persona. Implica posibilitar un espacio de reflexión y subjetividad.

Pedir ayuda a un psicólogo no significa quedar atrapado, una vez más, en las eternas relaciones de infancia. Pedir ayuda a un psicólogo es pedir un espacio para reflexionar acerca de esos vínculos y hacerse cargo de la propia historia, del presente y del futuro.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Resentimiento

El resentimiento es:
Sentir hostilidad contra una persona que nos ha tratado mal.

Ira no resuelta sobre un acontecimiento negativo que nos sucedido.

Enfurecimiento, agitación emocional que sentimos siempre que se habla de una determinada persona o acontecimiento.

Incapacidad para perdonar, incapacidad de dejar pasar y olvidar.

Dolor emocional no resuelto que sentimos cuando no logramos aceptar una pérdida.

El malestar sentido después de gastar mucho esfuerzo y energía para alcanzar algo que finalmente perdemos.

El resultado de pensar que fuimos víctima de un trato injusto sin la resolución del problema.

El sufrimiento prolongado y en silencio cuando una expresión abierta de dolor es indeseada.

El rencor hacia una persona o grupo que consideramos que nos impidió lograr ciertas cosas.

Sentirnos ofendidos pero guardar silencio cuando creemos que una persona ha ignorado o negado nuestros derechos.
En ocasiones da lugar a depresión.

Tenemos resentimiento cuando experimentamos dolor, en el presente, por una experiencia pasada.

Literalmente, el resentimiento nos impide vivir el presente de tal manera que no estamos siendo conscientes de lo que nos está sucediendo aquí y ahora.

El resentimiento nos impide disfrutar de las situaciones o actividades que estemos realizando; una película, una comida, un paseo, la compañía de alguien no tienen, sobre nosotros, los efectos normales sino que los vivimos como en segundo plano.

La falta de atención, nos hace difícil recordar lo que hemos hecho o lo que nos han dicho; tenemos una percepción irreal del tiempo y no sabemos lo que hemos hecho realmente.

Al hacer presente, la situación dolorosa vivida, es como una especie de autocastigo, dado que estamos reviviéndola, una y otra vez. A través del resentimiento vivimos una situación irreal, ya que la realidad es otra bien diferente.
 Emocionalmente, el resentimiento, nos lleva a un inmovilismo emocional. Las emociones no distinguen fantasías de realidades, de tal manera que recordar una y otra vez, es tanto postergar la cicatrización de la herida y hacerla cada vez más profunda. Al dejarnos arrastrar por las emociones, y no digerir la frustración, nos impide ver las salidas para nuestra situación.

Cuando experimentamos hechos frustrantes, dolorosos, angustiantes, es importante que poco a poco, y con el tiempo, vayamos asumiendo lo que nos ha ocurrido; que no podemos volver al pasado y cambiarlo.

Superar nuestro resentimiento, también pasa por descartar pensamientos estériles como reproches al pasado, ya que no nos conduce a nada bueno. Decidir salir del estancamiento emocional, nos permite vivir nuevas experiencias que ayudarán a cicatrizar las heridas.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Silencio

Practicar el silencio significa comprometernos a destinar cierta cantidad de tiempo sencillamente a ser. Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de hablar. También significa renunciar día a día a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer.
Si nunca nos damos la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea un desorden en nuestro diálogo interno. Destinemos un corto tiempo, de vez en cuando, a experimentar el silencio. O, sencillamente, comprometámonos a hacer silencio durante un determinado tiempo, todos los días. Podrán ser dos horas, si nos parece mucho, hagámoslo durante una hora.

Cada tanto dediquemos un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana. ¿Qué sucede cuando entramos en esta experiencia del silencio? En un principio, nuestro diálogo interno se vuelve todavía más revoltoso. Sentimos la necesidad apremiante de decir cosas.

Hay personas que llegan a la desesperación total, el primer o el segundo día que se consagran a guardar silencio durante un período prolongado. Súbitamente los invade una sensación de urgencia y de ansiedad. Pero a medida que perseveran en la experiencia, su diálogo interno comienza a callar.

Y al poco tiempo, el silencio se vuelve profundo. Esto se debe a que después de cierto tiempo, la mente se da por vencida; se da cuenta de que no tiene sentido insistir e insistir si el yo, el que decide, no desea hablar, y punto. Luego, cuando calla el diálogo interior, empezamos a experimentar la quietud del campo de la potencialidad pura.

“Habla sólo si lo que vas a decir es mejor que el silencio.” Recordemos que el silencio es la herramienta más poderosa para la correcta utilización de la palabra. “Estoy obsesionado con la cantidad de veces que le robamos tiempo a la gente para no decir nada nuevo”, nos dice un especialista en comunicación. En opinión de este experto, Dice; trabajar el silencio es clave para encontrar las respuestas dentro de uno mismo.

El silencio interior está de moda en la práctica del coaching y en la psicología. Básicamente, se trata de escuchar a los demás, pero también de acallar el cerebro y conectar con las emociones. El premio vale la pena: vivir como sentimos y no como pensamos.

“El pensamiento muchas veces nos impide renovarnos por dentro. Las decisiones importantes no hay que analizarlas, sino sentirlas. Porque hay algo que no admite discusión: sólo si te sientes bien contigo mismo te puedes sentir bien con los demás”.

"La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos transcurre amenamente"

Erasmo de Rótterdam.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La aceptación y el perdón

El odio es el sentimiento de desear el mal a una persona. Los grandes problemas que causan nuestras crisis generalmente van acompañados de este sentimiento. Desafortunadamente en esta etapa de la crisis es cuando más daño causamos y esto genera naturalmente una respuesta negativa por parte de las personas a quienes atacamos.
El mal que podríamos hacer no se refiere sólo a daño físico, también existe el daño psicológico que es más sutil pero igualmente dañino.

Para romper con este círculo vicioso de odio es necesario hacer el duelo que nos lleva a la aceptación. Se llama trabajo de duelo porque las etapas por las que se atraviesa son similares a las de la perdida de un ser querido con el mismo resultado, la aceptación de que nuestro ser querido ha muerto.

Las etapas son las siguientes:
La negación: Es el choque, el abatimiento, el pánico total, el rechazo a aceptar, de admitir la realidad. Hacer todo lo posible por regresar las cosas a su estado anterior, como si nada hubiera pasado. Los psicólogos dicen que la negación es un sistema de defensa para reducir la ansiedad cuando nos sentimos amenazados.

El odio: Cuando ha dejado de negar la realidad, pasa a la etapa de la cólera. La persona se reprocha a si misma o a los demás la perdida que acabamos de sufrir. Es por eso que debemos ser prudentes con los problemas que enfrentamos. La rabia que sentimos puede llevarnos a hacer un daño más grande del que ya está hecho, de tal forma que empeoramos la situación en lugar de salir adelante.

La negociación. Una vez calmado, se intenta a toda costa evitar la perdida. Negocia, se rebaja, se humilla con tal de no afrontar la realidad. A veces este regateo es positivo. En su mayoría es inútil, pero es una etapa a superar.

La depresión: Cuando al fin ve que la negociación no deja nada, que lucha sólo por evitar ver la dura realidad y decide dejar de esconderse, cae en la tristeza, para luego pasar a una profunda depresión.

La aceptación: La persona se pone en paz con la realidad. Mira con respeto esta etapa, no debe considerarse como alegre; al contrario los sentimientos se han extinto. Como si el dolor hubiera desaparecido, como si la lucha hubiera terminado. Es finalmente libre. Libre de quedarse, de irse, de seguir adelante, de tomar las dediciones que se imponen. Acepta la perdida, pequeña o grande. Se adapta a las circunstancias que le toco vivir.

Este proceso se llama proceso de duelo o de cura, si no pasa por estas etapas no será posible aprender de la experiencia vivida.

Podría quedarse atrapado en una de las primeras etapas lo que generaría una amargura espiritual que nos limita como personas para tomar lo bueno de la vida.

Entender no es lo mismo que aceptar. Las etapas son ciclos y no líneas. Quizás haya que recorrer varias veces estas etapas antes de llegar al final.

Lo importante es, encontrar un punto de equilibrio personal. La búsqueda puede centrase en la reducción de la angustia que causan los traumas del pasado. Un estado de tranquilidad puede permitirnos una vida menos caótica.

jueves, 28 de octubre de 2010

El infarto sus efectos psicologicos

Las características psicosociales de los individuos que han sobrevivido a una crisis de angina de pecho o a un episodio de infarto. En general, esquematizando un poco, las reacciones de estos pacientes y su forma de afrontar la experiencia sufrida y sus consecuencias pueden ser de cuatro tipos:


Aceptación realista de lo sucedido y disponibilidad racional a valerse de todos los recursos para recuperar la salud.

Tendencia a perpetuar el papel de enfermo en un estado permanente de depresión y de ansiedad, con frecuentes conversiones de la ansiedad en una sintomatología física.

Negación de lo sucedido y restablecimiento de una vida normal como si nada hubiese sucedido.

Instrumentalización de la enfermedad de corazón para dominar y controlar al entorno, aprovechándose de su disponibilidad.

Resulta fácil comprender que los comportamientos de los distintos tipos de pacientes puedan variar en función de su estado social, de su cultura y de la identidad psíquica anterior a la enfermedad isquémica, con importantes consecuencias sobre el seguimiento de las prescripciones médicas y por consiguiente con muy diversas perspectivas de pronóstico.

Hay que recordar las consecuencias de dos actitudes típicas que se registran inmediatamente después de un infarto: miedo o negación de lo sucedido. El miedo intenso puede provocar una grave alteración del ritmo cardíaco, que puede terminar con la muerte del paciente. La negación o la minimización del ataque pueden inducir un peligroso retraso a la hora de pedir ayuda médica, a veces en perjuicio grave de la propia supervivencia del paciente.

Las respuestas psicológicas al infarto en el proceso de recuperación

Negación de la gravedad; Se asocia a una vuelta precoz al trabajo, exponerse rápidamente a la vida sexual, negando la realidad, de un paciente convaleciente.

Depresión; con el miedo obsesivo a una recaída, el paciente vive temeroso que le volverá a pasar, y a una mayor dificultad para la reinserción laboral.

Ansiedad; Provoca, meses o años después del episodio agudo, un aumento de los problemas familiares, sociales y laborales.

Miedo a las recaídas; Constituye la principal causa de un restablecimiento tardío e insatisfactorio de la actividad sexual. Con frecuencia se asocia a una clara disminución de la libido.

Hay que tener en cuenta; La preocupación por su aspecto físico y puede asumir connotaciones marcadamente hipocondríacas, favoreciendo actitudes regresivas y de renuncia en el paciente y comportamientos hiperprotectores con sus afectos.

En estos pacientes la causa de la depresión es el miedo a una recaída, a tener que reducir la actividad laboral y la sexual y a convertirse en discapacitados.

Muchos pacientes viven la experiencia del infarto como una pérdida importante. No sólo pérdida de salud, sino pérdida de ilusiones, de esperanzas; es como si la vida se hubiese acabado. Pero lo cierto es que las pérdidas como es el caso de la enfermedad forman parte del propio hecho de vivir. Y el cómo se vivan estas pérdidas va a depender de los recursos psicológicos que cada persona tenga. Lo que para una persona puede ser un reto, un desafío, para otra persona puede ser un precipicio, un obstáculo insalvable.

Pero no es lo mismo aceptar que resignarse. No es lo mismo aceptar que uno ha sufrido un infarto de miocardio y que ese hecho va a conllevar una serie de cambios en su vida, que resignarse a él. Es importante aprender a aceptar aquello que no depende de uno mismo, aquello que no se puede controlar, que no podemos evitar.