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domingo, 21 de febrero de 2010

Los miedos


El miedo es definido como una aversión irracional hacia un peligro esperado. Cuando sentimos miedo estamos anticipando algo que va a suceder y debemos prepararnos a enfrentarlo.

El miedo es un proceso mental que predice algo amenazante en el futuro. Si siente miedo de ser abandonado por ejemplo, esto no ha sucedido y puede ser una ilusión o un hecho.

¿De dónde provienen nuestros miedos? Los miedos se originan en la infancia, también podemos tener miedo que trasmitieron nuestros padres o miedos basados en malas experiencias de nuestro pasado.

El primer paso es el de identificar el miedo.

¿A que se le tiene miedo?

Luego, aceptar y reconocer que sentimos miedo.

Debemos buscar el origen del miedo.

¿El miedo que sentimos proviene de una experiencia del pasado?

por ejemplo: si tenemos miedo al agua de mar tal vez en el pasado tuvimos una mala experiencia con el mar.

La otra pregunta importante es identificar si este miedo lo ha tenido alguno de nuestros padres. Debemos bucear profundamente, para no hacernos cargos de miedos ajenos.

Si siente un miedo muy fuerte sería conveniente que consulte con un profesional. Establezca un plan para superar el miedo. Debe estar determinado a superar el miedo y tener los pasos claros para realizarlo. Sea creativo con las posibilidades.
Utilice alguna técnica para liberar la emoción del miedo, por ejemplo La técnica de liberación emocional y comience a practicar.

Los miedos nos paralizan y afectan todas las áreas de nuestras vidas. Hay personas que inclusive no toman decisiones por los miedos que sienten. Otros no pueden expresarse a si mismos, ni viajar, ni disfrutar de la vida a pleno.

Muchos otros tapan los miedos con adicciones, exceso de alcohol e inclusive drogas para simular la emoción.

Recordemos que el miedo es una emoción saludable porque nos alerta de situaciones peligrosas. Lo importante es comenzar a reconocer si los miedos que sentimos son realmente justificados o son imaginarios. No dejemos que el miedo nos paralice y empecemos a enfrentarlo para poder vivir la vida que merecemos.

martes, 22 de diciembre de 2009

Trastornos generalizados del desarrollo


Los trastornos generalizados del desarrollo (TGD).
Son enfermedades neurobiológicas que afectan a tres áreas del desarrollo: La comunicación verbal y no verbal, la socialización y la imaginación. En este último aparece la falta de creatividad y capacidad de jugar de los chicos afectados, hecho que genera conductas repetitivas y estereotipadas.

Las patologías más frecuentes dentro del (TGD) son el trastorno autista (Autismo de Kanner), El síndrome de Rett, el trastorno desintegrativo de la infancia, síndrome de Asperger y trastorno generalizdo no especificado (TGD NE).

Todos los trastornos generalizados del desarrollo afectan la comunicación y los mecanismos de aptitud social así como las habilidades cognitivas y el comportamiento. Todas estas enfermedades tienen algo en común, pero cada una tiene características específicas que la separan de las otras.

El Autismo (Kanner) El sintoma principal es un desarrollo anormal o deficiente de la interación y comunicación social. Estos chicos pueden pasar horas ensimismados en conductas rituales con objetos. En cambio, los niños y adultos con síndrome de Asperger, no presentan deficiencias estructurales de lemguaje y pueden tener competencias extraordinarias en campos especificos como la matemática.
Sin embargo no pueden desarrollar empatía con los demás.

El trastorno de Rett se caracteriza por ser un trastorno mental severo o profundo con múltiples déficit que aparecen luego de unos meses de vida de aparente desarrollo normal.

El trastorno desintegrativo de la niñez se caracteriza: por una marcada regresión a partir de los dos años y antes de los 10, en habilidades adquiridas previamente.
En general pierden habilidades comunicativas, linguisticas y sociales.

Para concluir, mencionar que los niños T.G.D. suelen tener una apariencia física normal, sin estigmas físicos e incluso con expresión despierta e inteligente, que les hace parecer estar atentos a los detalles de su entorno pero que oculta la existencia de unos trastornos generalizados y, a veces, profundos, en sus funciones psíquicas.