
Estando en San Bernardo, observe ciertos movimientos de los jóvenes que veranean solos, nosotros vivíamos en contra mano que esos chicos, dado que tenemos una vida diría yo" sana".
Cuando volvíamos de la playa, yo me corría hasta un super que me quedaba a una cuadra, entre las 19,30 o 20,00 horas, era el momento que se abastecían para la previa, no tienen idea la sensacion que sentía al ver esas caras de niños jóvenes, comprando como desaforados de todo tipo de bebida, la cerveza por cajones, pero no alcanzaba, bebida blanca, energizantes varios, si eran cuatro los que compraban, no podían llevar todo, no les alcanzaba sus brazos para tamaño bulto solo para beber.
En el piso que estábamos enfrente de nuestro departamento había cuatro chicos con aspecto de rock duro, tipo nueve de la noche despertaban, y comenzaba todo una movida, primero la música, punchi punchi, a lo que daba el volumen, entran y salen golpeando puertas, comprando para la famosa "previa", esto es así hasta las tres de la mañana que se van al boliche, se imaginan en el estado que salen totalmente alcoholizados, a los gritos eufóricos por la música que escuchan, y se olia cierto tufo a porro.
Recién a esa hora podíamos dormir tranquilos, hasta las 7 de la mañana que regresaban y de vuelta la música a full, hablan a los gritos, les gritan desde el balcon a los que van caminando, no quieran imaginar el tono de los gritos, a esta altura, la sensacion es; los padres se imaginaran esto, saben y miran para otro lado. Por momentos sentia mucha impotencia por que nosotros cuidabamos todos los detalles, para no molestar a nadie, nos preocupabamos por que Clarita no ladre, nunca la dejamos, nos moviamos los tres, dejarla significaba que ladre. Y por otro lado sentia Lastima por estos chico en el mas grande sentido de la palabra, sin experiencia, desmadrados, sin tener la menor idea, de lo peligroso de sus actitudes, de cuanto están hipotecando su futuro, porque muchos padres dicen; ¿quien no se emborracho cuando se es joven?, pero esto va mas allá de una simple borrachera, hay droga, alcohol y mucha promiscuidad.
El día que nos volvíamos, contentos por regresar y triste por que lo bueno dura poco, nos despertamos temprano, desayunamos y nos dispusimos a cargar los bolsos y todos los bártulos en el coche para partir serian las 6 de la mañana, de un día sábado que pintaba super tranquilo y amigable, comenzamos a circular rumbo a la avenida San Bernardo, donde están todos los boliches bailables y los bares. Lo que se veía era terribles miles de chicos, chicas avanzado en dirección opuesta a la nuestra, cantando, gritando, en ese momento sentí miedo, nos golpearon el auto, en una esquina vimos una pelea, y lo mas peligroso los chicos manejando en total estado de ebriedad y otras yerbas, las chicas daban lastima, los varones safan un poco uno lo ve como mas "normal" si los padres vieran a sus hijas descontroladas y en algunas casos practicamente teniendo sexo y los demás arengando para que suceda.
Dejamos esa linda ciudad de la costa, con un sabor raro y una pregunta; ¿ porque los jóvenes necesitan todos estos estímulos para divertirse, o para de alguna manera sentir que son felices?