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miércoles, 8 de septiembre de 2010

La Manipulación


Los manipuladores son inmaduros. No saben comportarse asertivamente, y resuelven sus problemas recurriendo a la conducta agresiva.

Hay dos formas de agresividad:
Activa: Emplean la amenaza o la violencia.
Pasiva: Mediante el sabotaje, o la inhibición y crítica/amenaza posterior.

Los manipuladores son personas inmaduras. No han alcanzado el suficiente desarrollo intelectual como para resolver los problemas de una forma creativa, no son capaces de sentir amor maduro por nada ni nadie, y aunque son muy capaces en reuniones amplias, tienen un importante déficit de la habilidad social básica para desempeñarse por la vida: La asertividad.

Una persona se comporta asertivamente cuando defiende sus derechos de una forma activa, pero sin pisotear los de los demás. Esto requiere una asunción de responsabilidad por el propio bienestar con tolerancia y respeto por los puntos de vista y metas de los demás, pero además una lucha activa para no ser pasado por encima por quienes no son asertivos.

No vivimos en un medio asertivo. Nuestra sociedad se caracteriza por una competitividad feroz en la que se habla de derechos que no se respetan.
Ser asertivo cuesta mucho trabajo, y no siempre consigue que la persona salga con la suya. Para triunfar en esta sociedad es indiscutiblemente más útil ser agresivo.

Las personas agresivas imponen su punto de vista, su definición del problema, sus derechos o la satisfacción de sus necesidades, empleando estrategias que generan miedo, culpa o vergüenza. Puede ser de forma relativamente sutil a través del enojo, pero también mediante violencia física o verbal. Es una estrategia muy efectiva, pero si es demasiado explícita puede verse seriamente castigada por la sociedad.

La agresividad puede ejercerse de dos formas: Activa o pasiva.

La activa es lo que todo el mundo entiende por conducta violenta. Se caracteriza por una actitud de pisoteo constante y sin escrúpulos hacia los derechos de las otras personas involucradas en el problema. Aquí el fin justifica los medios y se puede recurrir a instrumentos como un elemento contundente, pero también a veces puede hacerse solapadamente con una sonrisa en los labios como sucede en las relaciones empresariales. Si no hay violencia física, es bien tolerada por el medio social.

La agresividad pasiva es mucho más difícil de detectar. Tradicionalmente se consideró que se producía en forma de sabotaje. Los trabajadores pasivo-agresivos eran aquellos que ponían todo tipo de trabas a las actividades de la empresa. Hay otra concepción, y es la secuencial: Personas que se comportan primero pasivamente, aparentando renunciar a sus derechos, y que cuando ven que el resultado no les es favorable se comportan de forma agresiva. Emplean, por tanto, primeramente la estrategia de "pasar", y posteriormente amenazan o critican.

lunes, 12 de abril de 2010

Desorden de la personalidad (Borderline)


El Desorden de la Personalidad Borderline; es una disfunción psiconeurològica que afecta a entre diez y veinte millones de personas, ahora es tratable por medio de una combinación de medicación y terapias.

Se caracteriza por la inestabilidad emocional, la ira, el fracaso. La persona sufre de una urgente necesidad de amor, aunque no logra sentirse amada a causa de su desconfianza, y esto conforma un círculo vicioso del que no puede escapar. Aqueja a personas que por alguna razón sufrieron interferencias en su desarrollo infantil, no han podido evolucionar, y se sienten inseguras de sí mismas y del mundo que las rodea.

Es una enfermedad frecuente en la sociedad actual. La persona se siente agobiada por emociones contrapuestas, siente desconfianza de todo, un gran vacío, es agresivo, no sabe amar ni sentirse amado y entonces experimenta una enorme soledad, es autodestructivo, no se adapta socialmente, etc.

El TLP es una defensa psicológica contra dos problemas: la falta de amor y seguridad emocional durante la infancia; y la hostilidad, individualismo, y desconfianza, vigentes en la sociedad actual.

Principales síntomas
Cambios de carácter:
Los cambios de carácter son un síntoma fundamental y devastador en el Desorden de la Personalidad Borderline. Estos cambios se pueden producir de forma inapropiada de hora a hora, incluso en cuestión de minutos. Es mas, son causados sin una justificación ambiental apropiada por medio de un proceso deductivo.

Disforia: Esta es una combinación de depresión, cólera, ansiedad y desesperación a menudo complicada por la vergüenza, humillación, sentimiento de embarazo emocional, excitación, terror, celos y odio sobre si mismo. Esta puede ser desatada por los cambios de carácter, estrés y el sufrimiento emocional. Una vez que comienza la disforia, esta tiende a intensificarse de forma estable posiblemente debido a una disfunción en el sistema lìmbico (El sistema lìmbico es un sistema formado por varias estructuras cerebrales que gestiona respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales) La situación es tan dolorosa que los borderline buscaran una salida de forma desesperada. A menudo confiando en drogas, alcohol, comportamientos impulsivos y autodestructivos, automutilaciòn y suicidio.

Psicosis: El pensamiento psicótico a menudo se desarrolla cuando la disforia se acentúa. Debido a estos pensamientos psicóticos se dice que los borderline viven en el límite entre la realidad y la psicosis. Los principales síntomas psicóticos son las distorsiones perceptivas, los cambios de ánimo y las sensaciones físicas que padecen.

Terapia:
La terapia psicodinámica intenta mejorar la autoestima del paciente, liberar sus rencores ocultos, orientar positivamente su narcisismo, fomentar la confianza en los demás.
Los TLP denotan una inmadurez emocional ocasionada por carencias afectivas, que los hacen infelices y también a los demás.

Este trastorno puede aliviarse ayudando al paciente a confiar en sí mismo y en los demás, valorarse y quererse, concretar sus sueños pendientes. Para ello es necesario un terapeuta paciente y comprensivo, que de algún modo, retome la crianza del niño desdichado que hay dentro del paciente.

El tratamiento es largo, debe subsanar sentimientos subyacentes en lo más profundo de la persona, como son: el miedo, el desamor, la rabia, la culpa. Este proceso se ve obstaculizado por la natural desconfianza del paciente, y su miedo a dejar de ser él mismo.

El paciente borderline debe mantenerse libre de situaciones de estrés. Ayudan también el ejercicio físico y las técnicas de relajación. El TLP no puede eliminarse completamente, sería como intentar remodelar totalmente la estructura de un edificio sin demolerlo previamente. Pero sí pueden lograrse mejoras importantes, que permitan al sujeto vivir de un modo más pleno.