jueves, 4 de noviembre de 2010

El Silencio

Practicar el silencio significa comprometernos a destinar cierta cantidad de tiempo sencillamente a ser. Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de hablar. También significa renunciar día a día a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer.
Si nunca nos damos la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea un desorden en nuestro diálogo interno. Destinemos un corto tiempo, de vez en cuando, a experimentar el silencio. O, sencillamente, comprometámonos a hacer silencio durante un determinado tiempo, todos los días. Podrán ser dos horas, si nos parece mucho, hagámoslo durante una hora.

Cada tanto dediquemos un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana. ¿Qué sucede cuando entramos en esta experiencia del silencio? En un principio, nuestro diálogo interno se vuelve todavía más revoltoso. Sentimos la necesidad apremiante de decir cosas.

Hay personas que llegan a la desesperación total, el primer o el segundo día que se consagran a guardar silencio durante un período prolongado. Súbitamente los invade una sensación de urgencia y de ansiedad. Pero a medida que perseveran en la experiencia, su diálogo interno comienza a callar.

Y al poco tiempo, el silencio se vuelve profundo. Esto se debe a que después de cierto tiempo, la mente se da por vencida; se da cuenta de que no tiene sentido insistir e insistir si el yo, el que decide, no desea hablar, y punto. Luego, cuando calla el diálogo interior, empezamos a experimentar la quietud del campo de la potencialidad pura.

“Habla sólo si lo que vas a decir es mejor que el silencio.” Recordemos que el silencio es la herramienta más poderosa para la correcta utilización de la palabra. “Estoy obsesionado con la cantidad de veces que le robamos tiempo a la gente para no decir nada nuevo”, nos dice un especialista en comunicación. En opinión de este experto, Dice; trabajar el silencio es clave para encontrar las respuestas dentro de uno mismo.

El silencio interior está de moda en la práctica del coaching y en la psicología. Básicamente, se trata de escuchar a los demás, pero también de acallar el cerebro y conectar con las emociones. El premio vale la pena: vivir como sentimos y no como pensamos.

“El pensamiento muchas veces nos impide renovarnos por dentro. Las decisiones importantes no hay que analizarlas, sino sentirlas. Porque hay algo que no admite discusión: sólo si te sientes bien contigo mismo te puedes sentir bien con los demás”.

"La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos transcurre amenamente"

Erasmo de Rótterdam.

2 comentarios:

gallega dijo...

"TE ARREPENTIRAS DE LO QUE HABLAS ,NO DE LO QUE CALLAS"

tomson dijo...

Que bueno, cuanta verdad!! excelente reflexión.
Besos amiga!!!