martes, 20 de septiembre de 2011

Estrés nocivo

Nuevas presiones, nuevas responsabilidades, nuevas demandas. El cuerpo, en jaque. Por qué es importante frenar, reflexionar y prevenir.

El estrés y la presión en un nivel bajo pueden llegar a ser necesarios en algún momento de nuestras vidas, cuando necesitamos incentivos para enfrentarnos al día a día de forma constructiva.

Cuando la carga del estrés es demasiado alta y no desciende, agota progresivamente tu organismo, sintiéndote incapaz de adaptarte a esta nueva situación y produciéndose lo que se conoce como distrés o estrés nocivo, el cual también puede llegar a conducirte a la ansiedad, la cual al no ser sobresellada por la persona que la padece precisará tratamiento psicológico y medicación.

El estrés; es un mecanismo de defensa inherente a la herencia filogenética que se activa cada vez que se desorganiza el equilibrio del cuerpo; implica un proceso fisiológico.
Cuando esa situación de perturbación permanece en el tiempo, sin posibilidad de dar una respuesta satisfactoria, se produce el disestrés, que involucra una serie de mecanismos que pueden conducir a una enfermedad o agravar el curso de la misma. Reconocer los síntomas y signos que se pueden presentar en el disestrés permite alertar frente a los mismos y hacer una consulta médica en el momento oportuno.

Esos síntomas y signos se producen porque durante el disestrés se segregan sustancias, fundamentalmente el cortisol, entre otras, que pueden causar enfermedades cardiaca, ateroesclerosis e hipertensión arterial, pueden desencadenar enfermedades metabólicas como la diabetes, o trastornos de los lípidos, enfermedades autoinmunes. Todas estas patologías tienen repercusión en el aparato cardiovascular. Es probable que como consecuencia del disestrés se manifiesten cambios en las conductas de la alimentación con trastornos que involucran no sólo la cantidad sino la calidad de los alimentos. La incorporación de grasas e hidratos de carbono, el aumento en la ingesta de alcohol, que afectan el aparato cardiovascular.

Las manifestaciones de labilidad emocional que ocasiona el disestrés generan cambios de conducta que repercuten en la vida familiar, laboral y social de una persona con el riesgo de padecer quiebre en los vínculos afectivos, inestabilidad económica.

El disestrés como proceso fisiopatológico conduce a diferentes enfermedades, por lo que el enfoque terapéutico debe abarcar la aplicación de intervenciones prácticas de prevención y no sólo de tratamientos cuando ya está instalado el problema.

Combatir estrés
Todos hemos sentido estrés en algún momento de nuestras vidas, sin embargo para muchas personas forma parte de su rutina diaria. El estrés nocivo puede ser el origen de trastornos inmunológicos, cardio-circulatorios, problemas intestinales, de sueño, sexualidad y hasta influir en la aparición de procesos tumorales.

Los síntomas que te pueden llevar a pensar que el estrés está pasando la barrera de la normalidad son los siguientes:

Físicos: Contracturas musculares, problemas digestivos, dolor de estómago, de garganta o de cabeza. Pérdida o aumento del apetito, vértigos, palpitaciones, sensación de opresión en el pecho, falta de aire, o sudoración excesiva.
Emocionales y psicológicos: Preocupación, nerviosismo, irritabilidad, indecisión, angustia, dificultad para concentrarte, baja autoestima, negativismo.
De comportamiento: Hiperactividad que se manifiesta en movimientos repetitivos, como tocarse el pelo, frotarse las manos, olvidos, apatía, dificultad para relacionarse, consumo excesivo de alcohol, tabaco, azúcar, chocolate o café.

Ahora que conocemos los síntomas, y si en vos reconociste en algunos de ellos, lo más importante: Cómo podemos combatir el estrés nocivo,  distrés, disestrés:

Practicar alguna actividad que ayude a relajarnos: yoga, pilates, bicicleta, caminar, etc.
Alimentarse de forma equilibrada, dando prioridad a los alimentos naturales, en especial proteínas, lípidos e hidratos de carbono, consumirlos de forma proporcionada.
Procurar mantener un horario regular de sueño.
Aprovechar el fin de semana y las vacaciones para descansar y realizar actividades lúdicas, alejando las preocupaciones. Durante estos periodos fomentar las relaciones sociales.
Realizar ejercicios de respiración: inspirar lentamente y espirar después.
Cuando marquemos objetivos, tengamos  en cuenta que estos deben ser razonables y que debemos evitar obsesionarnos.

No caer en la tentación de automedicarse, si consideras que no sos capaz de controlar la situación, lo más normal es acudir a un especialista para que nos ayude a encontrar la opción adecuada a nuestras necesidades.

2 comentarios:

gallega dijo...

EL MEDICO ME DIJO, QUE TAMBIEN AUMENTA EL COLESTEROL, QUE BARBARIDAD!

tomson dijo...

Si Gallega el trastorno de lipidos, es colesterol. Te cuento hasta donde afecta el estrés, en mi caso y de mi esposo, de la nada se nos lastima la piel, las manos las tenemos agrietadas, fuimos al dermatologo, el diagnostico; estrés.
Besos amiga!!! Buen finde!!!