domingo, 4 de septiembre de 2011

Crueldad psicológica

Sólo los seres humanos somos capaces de realizar actos crueles. La crueldad no existe en el reino animal. Los animales pueden llegar a ser muy agresivos pero jamás crueles, jamás se tornan agresivos con la única intención de dañar al otro.

La crueldad física es más fácilmente identificable que la psicológica. Las torturas corporales a las que son sometidos los prisioneros en ciertas cárceles son un claro ejemplo de esta. Las evidencias de la crueldad física quedan grabadas en el cuerpo, son verificables e imposibles de negar.

Sin embargo, la crueldad psicológica, a pesar de todas las huellas que deja en el psiquismo, resulta más difícil de reconocer. Suele ir acompañada de potentes mecanismos psicológicos de negación que hacen que sea muy difícil para la víctima darse cuenta de que ha sido objeto de actos crueles. Esto explica el hecho, muchas veces observado, de que las víctimas de estos actos los sufran de forma recurrente sin tener una clara conciencia de estos. La negación es tan poderosa que en muchos casos bloquea el psiquismo de tal forma que después de cierto tiempo la víctima no reacciona, pierde el instinto propio de defensa y hasta la inteligencia.

El acto cruel tiene lugar entre dos personas: víctima y victimario. Se realiza sin testigos y si los hay suelen ser cómplices silenciosos de la crueldad. La víctima suele quedar atrapada en la crueldad del otro, sin poder salir de ella, sin escapatoria y sin testigos que la denuncien. Se vuelve un objeto pasivo incapaz de pensar acerca de lo que le pasa e incapaz de protegerse.

El victimario no elige sus víctimas al azar. En la mayoría de los casos pertenecen a su entorno más cercano. La intencionalidad del acto cruel es la de dañar al otro sin piedad. Todos los seres humanos tienen la potencialidad de ser crueles, es una cuestión de conveniencia, intencionalidad, y de oportunismo ejercerla o no. El cruel ignora los valores éticos que rigen los vínculos entre las personas y ejerce su crueldad sin culpa, el sufrimiento de su víctima le produce indiferencia o satisfacción.

Reconocer el amor, la necesidad o la dependencia nos coloca cara a cara con nuestra indefensión y nuestro desamparo. Nos obliga a reconocer que para bien o para mal estamos atados a los demás y que es imposible ser autosuficientes.

El cruel no reconoce nada de esto. Trata de negar su lado más humano, sentimientos tales como amar, necesitar o depender le producen horror. Dañar o destruir moral o psicológicamente a otro es la forma a través de la cual el cruel intenta negar tales sentimientos. Su lógica psíquica lo lleva a la conclusión de que si acaba con el otro acabará con su problema y para el cruel ninguna otra situación es más amenazante y problemática que su propia vida emocional.

El cruel produce mucho daño en los que le rodean, esto es evidente, pero el mayor de los daños se lo produce a sí mismo. Sin saberlo la primera víctima de su acto destructivo es él mismo, el otro que busca destruir no es más que un reflejo de su humanidad rechazada.

Una crueldad puede ser cometida por personas de todas las edades y perjudicar a cualquier tipo de persona.

Para la psiquiatría, la crueldad es un disturbio psicológico que consiste en la obtención del placer a partir del sufrimiento de otros o en la indiferencia hacia el dolor ajeno. La crueldad también se asocia al sadismo, que es la excitación a partir de causar dolor a otro sujeto.

2 comentarios:

gallega dijo...

ES SADISMO?

tomson dijo...

No, El sadismo es una parafilia que consiste en transgredir lo prohibido y ocasionar dolor a la persona que se posee, y todo esto debido a un miedo inconsciente a ser castrado. El sadismo es un método para obtener la excitación y el placer sexual inflingiendo dolor o humillación a la pareja, por el contrario el masoquismo consiste en obtener el placer sexual a través de sufrir dolor o humillación.
Besos amiga!!!!