lunes, 23 de febrero de 2009

Depresión


Hoy gran parte de la sociedad tiene algún sufrimiento psíquico, que se manifiesta bajo la forma de la depresión. Donde se mezclan tristeza, apatía, búsqueda eterna de algo que no se sabe muy bien que es, el hombre o mujer depresivo ya no cree en el valor de ninguna terapia, hay que reconocer que hoy toda la sociedad es exitista, solo busca resultados ya, ahora, y ante un resultado adverso, abandona todo.

Los psicotrópicos son moneda corriente en esta sociedad llena de problemas, los que acuden a estos medicamentos para poder soportar una jornada de trabajo, aquellos que no pueden dormir sin ellos, o los que la usan por prescripcion por fobias, angustias, ansiedad. El gran problema es aquellos que usan estas medicinas automedicandose, sin el menor control de un profesional, sin saber los nuevos problemas ya no psiquicos, si no orgánicas que les provocaria el uso indebido de los comúnmente conocidos psicofarmacos.

La depresión es aquello que condiciona la vida; la actividad cotidiana, las relaciones entre los sujetos, la capacidad de amar. El depresivo generalmente es incomprendido por su entorno, que no sabe de que se trata, no conoce de la enfermedad, y sus síntomas, le resta importancia, cree que sacándolo a caminar o a distraerse lo sacaran de su estado. El entorno lo ama y el lo sabe, los que no saben como ayudar generalmente son los que rodean al "enfermo".

El está enfermo y siente que los demás creen que está en una etapa de inmadurez que ya va a superar, que está pasando por una crisis de la que el tiempo lo va a sacar (porque el tiempo todo lo cura, todo lo sana, todo se soluciona con tiempo) y sin embargo él sabe que sencillamente no pueden ni saben cómo ayudarlo, sumando a su estado ya de por sí triste, otra carga de impotencia y desesperacion de no saber como comunicar el sentimiento.

A veces esa incapacidad se demuestra violentamente, otras con llantos y crisis de encierro y pánico, pero todas tienen un denominador común, la búsqueda de una soledad "terapéutica" y que sirva para buscar en el interior del alma la forma de salir de tanto dolor.
No significa lo dicho hasta acá que siempre se logre el objetivo de "superar" el estado de angustia y depresión, ni con la ayuda familiar, ni con la de los medicamentos, ni con la del aislamiento, ni con la ayuda terapéutica.

En el cerebro de un depresivo hay que analizar primero otros factores como pueden ser la tendencia al suicidio, la compulsion a ingerir psicofarmacos, la autoflagelacion y muchas cosas mas. Luego que hayamos descubierto que la persona no posee características destructivas hacia si mismo o hacia los demás, podremos "intentar" acercarnos a el a "tratar" de escucharlo y hacerle sentir que uno tiene tiempo para dedicarle.

Que uno quiere realmente dedicarle tiempo. Que lo vea, que lo sienta, que lo palpe, que se sienta cómodo porque esa sera la única forma de que poco a poco pueda desahogar su pena intima.

Tal vez como familia o como amigo, no escuchemos cosas agradables de nosotros mismos, pero si de verdad nuestra intención es ayudar a la otra persona, debemos retorcer nuestras tripas tanto como sea necesario para así aprender y sentir un poquito de lo que íntimamente siente quien tenemos enfrente, es decir, un depresivo.

Para finalizar quiero aclarar y dejar muy bien sentado que esta es una visión y opinión muy particular, mía e intransferible. Puedo sentirla yo, no otros; y tampoco quiero que crean que estoy intentando hacer alguna clase de docencia con lo expresado hasta aquí.

Solamente les cuento lo que cada día trata de transmitirme una persona depresiva a quien amo y trato de entender cada día un poquito mas.

Dicho en otras palabras, todo lo escrito hasta acá es una experiencia de vida, de un aprendizaje fruto de la convivencia con una persona que posee todas las características que les he contado.