domingo, 23 de enero de 2011

Crisis existencial


La crisis existencial es un fuerte desarreglo de la vida, lo que estaba en su lugar (o en un lugar conocido) deja de estarlo. El rompecabezas que hasta ese momento mantenía la sensación de coherencia como ser humano se desparrama, y se observa, a veces con horror, todas esas piezas fuera de lugar, sin atinar a qué hacer ni por donde empezar.Aunque la vivencia de crisis es difícil de esquematizar, se la puede reconocer desde algunos aspectos:

Desconexión: La persona se desconecta básicamente de la vida, de sí misma, de los demás y del mundo. Es un movimiento centrípeto, hacia adentro, implosivo. Se recoge en sí y se aísla.

Pérdida del sentido de vida: sin razón para qué vivir, para qué despertar, trabajar, comunicarse, planear, etc. En esos momentos la persona ansía desaparecer, permanecer dormida, y hasta morir. Es incapaz de sufrir su experiencia con sentido, para responder a lo que le está sucediendo. No cuenta consigo misma para vivir la situación, no siente compasión por sí misma, contrariamente hay un profundo enojo hacia sí mismo, y frecuentemente deseos de castigarse. Esta situación nos deja desamparados ya que nadie puede sacarnos de la crisis más que ella misma, pero en ese momento no hay motivación para ello.

Culpa: Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco; dice certeramente que la persona neurótica tiene dos problemas: se siente mal, y se siente mal de sentirse mal. Frecuentemente entra en sentimientos de culpa por no poder darles a los demás lo que quisiera.

Crisis significa ruptura, cambio, mutación del desarrollo de un proceso, que puede ser físico, psíquico, espiritual o histórico; marca el fin de lo viejo y el principio de algo nuevo.
Las crisis personales son dolorosas pero es la posibilidad que nos brinda la vida para crecer.

El dolor es parte de la vida pero se prefiere evitarlo y pocos son los que pueden ver lo bueno de lo malo, vislumbrar la posibilidad del cambio y del crecimiento y descubrir nuevos aspectos de si mismos.

El dolor exige aceptación para poder superarlo, tiempo para asimilarlo y poder integrarlo y la capacidad para aprender de ello.
La experiencia del dolor en una crisis es intransferible y absolutamente personal, una vivencia íntima imposible de compartir con otro; sin embargo el apoyo de otros puede acelerar el proceso de aceptación y la posibilidad de cambio.

El dolor fortalece y permite distinguir los verdaderos valores; porque a veces se transita por la vida como si se estuviera anestesiado, sin poder disfrutar de nada de lo que se ha logrado y sólo una crisis y el dolor que conlleva permite tomar conciencia del valor que tienen las personas que están alrededor.

Las crisis son los momentos de caos que tiene el orden cotidiano, que son necesarios para mejorar y darse cuenta que estar cómodo girando siempre en círculo no es lo mejor, que lo mejor es avanzar, aprender a despedirse de lo viejo y enfrentar lo nuevo.

3 comentarios:

gallega dijo...

EXCELENTE!! EL POST, EN LA DECADA DEL 60 SE DECIA ESTO LA CRISIS EXISTENCIAL

tomson dijo...

Que bueno que te guste, ahora tambien se llama asi.
besos amiga!!

gallega dijo...

EL SER HUMANO ES DISCNFORME SIEMPRE,PORQUE TOMSON?