lunes, 17 de enero de 2011

Delirios


En términos psicológicos, la palabra delirio se refiere a una creencia que es falsa, extravagante o derivada de un engaño o mentira. Los delirios no aparecen sólo en alguna enfermedad particular; ocurren en una gran cantidad de procesos patológicos. Sin embargo, poseen una mayor importancia en el diagnóstico de la psicosis y, particularmente, en la esquizofrenia, la manía y los episodios del trastorno bipolar.

Para que una creencia pueda considerarse un delirio debe cumplir 3 criterios básicos:
Ser una idea firmemente sostenida pero con fundamentos lógicos inadecuados.
Ser incorregible con la experiencia o con la demostración de su imposibilidad.
Ser inadecuada para el contexto cultural del sujeto que la sostiene.

Existen muchos tipos de delirios
Delirio de persecución:
la gente que sufre el delirio de persecución cree que constantemente se está conspirando contra ellos o que son perseguidos. Las manifestaciones comunes incluyen la creencia de que son seguidos, que su correspondencia está abierta, que se hacen registros en la habitación o en la oficina, que su teléfono está intervenido o que la policía, funcionarios del gobierno, vecinos o compañeros de trabajo lo están acosando.

Delirio de culpa o pecado: el paciente tiene la creencia de que ha cometido algún pecado terrible o que ha hecho algo imperdonable. En ocasiones, el paciente está preocupado con cosas malas que hizo cuando era pequeño, como masturbarse. El paciente se siente responsable por haber causado algún desastre, como un incendio o accidente, con el cual en realidad no tiene ninguna conexión. A veces el delirio tiene un matiz religioso, ya que implica que el pecado es imperdonable y que el paciente va a sufrir un castigo por la sociedad.

Delirio de grandeza: La persona con este trastorno, tiene la creencia de que tiene poderes o habilidades especiales. Puede pensar que en realidad es un personaje famoso, como un cantante, Gandhi, Dios. Puede tener la creencia de que está escribiendo un libro fundamental o componiendo una pieza musical, o desarrollando algún invento maravilloso. Tiene la sospecha de que alguien quiere robarle las ideas y puede irritarse si alguien pone en duda su capacidad.

Delirio religioso: el paciente está preocupado por creencias falsas de naturaleza religiosa. Estas creencias a veces se presentan en el contexto de un sistema religioso convencional, como creer en la segunda venida de Jesús, el Anticristo o en la posesión por el demonio. En otras ocasiones pueden implicar un sistema religioso completamente nuevo o una mezcla de creencias extraídas de una variedad de religiones, en especial de religiones orientales, como ideas sobre la reencarnación o el nirvana. El delirio religioso puede combinarse con delirio de grandeza, si el paciente se considera un líder religioso, delirio de culpa o delirio de control. El delirio religioso debe estar fuera de lo que se considera normal para el contexto social y religioso del paciente.

Delirio somático: el paciente tiene la creencia de que de alguna manera su cuerpo está enfermo, es anormal o ha cambiado. Por ejemplo, puede pensar que su estómago o su cerebro se están pudriendo, que sus manos o su pene están creciendo o que sus rasgos faciales están alterados. En ocasiones el delirio somático está acompañado de algún tipo de alucinaciones.

Ideas y delirios de referencia: el paciente tiene la creencia de que detalles, frases o acontecimientos aparentemente sin importancia, se refieren a él o tienen una significación especial para él. Por ejemplo, si el paciente entra en una habitación y ve gente que está riendo, sospecha que han estado hablando de él y que se ríen de él. En ocasiones piensa que cosas leídas en los diarios, escuchadas en la radio o vistas en la televisión están dirigidas a él como mensajes especiales. En el caso de ideas de referencia, el paciente manifiesta cierta suspicacia con respecto a las mismas, pero reconoce que está en un error. Cuando el paciente tiene la certeza de que lo que se dice o sucede se refiere a él, se habla de delirio de referencia.

El delirio primero se trata al identificar y tratar la causa subyacente. Después, los síntomas se tratan con medicamentos, control psicológico e intervención ambiental y de apoyo. El tratamiento de trastornos mentales o médicos suele mejorar considerablemente la función cognitiva. El tratamiento de los trastornos y condiciones causantes reducen el riesgo de delirio.