
Saber escuchar es una de las mejores cualidades que tenemos. Las personas huyen de aquellas que hablan mucho. Aquellas que hablan hasta cuando duermen, son personas con diversos desórdenes psicológicos
Si no se sabe que decir, mejor quedarse callado. Si lo que se va a decir no ayudará ni contribuirá con nadie, es mejor guardarlo para otra oportunidad.
Para llegar al poder, un gobernante debe saber hablar, saber comunicarse, convencer. Pero, para mantenerse en el poder y hacer las cosas exitosamente, debe saber escuchar.
Aprender computación, saber escribir, saber pintar, son conocimientos que debemos adquirir, pero, hablar sabemos todos, la diferencia fundamental es como y cuando hablar, el primer paso es aprender a escuchar. En los antiguos templos iniciáticos donde se dieron los primeros pasos fundamentales para la sabiduría universal, lo primero que se enseñaba era a callar. Los aprendices o neófitos, los recién iniciados, no hablaban nunca hasta que el Maestro les dijera que ya estaban preparados.
Una historia se dio en un santuario de Japón, cuando el Maestro estaba entrevistando a un probable nuevo discípulo. El candidato desde el comienzo habló todo lo que podía, pretendiendo impresionar al Maestro a fin de que lo pusiera en niveles más avanzados.
El Maestro varias veces intentó detener su hablar, pero no lo consiguió. Entonces, pidió que trajeran una tetera y una taza. Cuando se las trajeron le dio la taza al candidato y comenzó a vaciar té hasta que éste se derramó.
El parlanchín le dijo: Maestro, el té se ha derramado y ha caído al suelo. Entonces el Maestro replicó, la sabiduría es como este té, si no vienes con tu taza vacía el té se derramará terminando en el suelo. Si tú no vacías tu taza, no podrás aprender.
La naturaleza nos dice que debemos escuchar el doble de lo que hablamos.
Tampoco se trata de oír, sino de saber escuchar. Si alguien viene a decirnos cosas importantes, debemos prestarle toda la atención requerida. Al principio puedes dejar que hable todo lo que quiera, pero, si deseas ayudar debes ir guiando el hablar de la otra persona.
La clave tanto para aprender a escuchar y la noción del como y que hablar, es el arte del saber cuando. El saber cuando, es el arte de la precisión de la vida. Esto se adquiere con saber escuchar.
Si logramos saber escuchar, mejorará la autoestima de nuestros amigos. Los mejores amigos son los que saben escuchar y no los que hablan mucho.
Al saber escuchar disminuyen los problemas o conflictos. Las malas interpretaciones se deben a que escuchamos o entendimos mal. Muchas veces se escucha al revés de lo expresado por el otro.
Si aprendemos a escuchar tendremos más sabiduría. El silencio es el mejor maestro de la vida. Escuchando se puede percibir mucho mejor los sentimientos. Si hablas mucho tus sentimientos se vuelven insensibles, ya que intentarás ganar.
No interrumpas, pero siempre puedes dar un abrazo, un apretón de manos en el mejor momento.
Nunca pierdas la postura cuando escuches. Eso te llevará también al saber cuando, ya que conservarás la calma.
Puedes escuchar sin hablar, puedes solo mirar a los ojos, asentir con tu cabeza y por último dar un abrazo.
Si no se sabe que decir, mejor quedarse callado. Si lo que se va a decir no ayudará ni contribuirá con nadie, es mejor guardarlo para otra oportunidad.
Para llegar al poder, un gobernante debe saber hablar, saber comunicarse, convencer. Pero, para mantenerse en el poder y hacer las cosas exitosamente, debe saber escuchar.
Aprender computación, saber escribir, saber pintar, son conocimientos que debemos adquirir, pero, hablar sabemos todos, la diferencia fundamental es como y cuando hablar, el primer paso es aprender a escuchar. En los antiguos templos iniciáticos donde se dieron los primeros pasos fundamentales para la sabiduría universal, lo primero que se enseñaba era a callar. Los aprendices o neófitos, los recién iniciados, no hablaban nunca hasta que el Maestro les dijera que ya estaban preparados.
Una historia se dio en un santuario de Japón, cuando el Maestro estaba entrevistando a un probable nuevo discípulo. El candidato desde el comienzo habló todo lo que podía, pretendiendo impresionar al Maestro a fin de que lo pusiera en niveles más avanzados.
El Maestro varias veces intentó detener su hablar, pero no lo consiguió. Entonces, pidió que trajeran una tetera y una taza. Cuando se las trajeron le dio la taza al candidato y comenzó a vaciar té hasta que éste se derramó.
El parlanchín le dijo: Maestro, el té se ha derramado y ha caído al suelo. Entonces el Maestro replicó, la sabiduría es como este té, si no vienes con tu taza vacía el té se derramará terminando en el suelo. Si tú no vacías tu taza, no podrás aprender.
La naturaleza nos dice que debemos escuchar el doble de lo que hablamos.
Tampoco se trata de oír, sino de saber escuchar. Si alguien viene a decirnos cosas importantes, debemos prestarle toda la atención requerida. Al principio puedes dejar que hable todo lo que quiera, pero, si deseas ayudar debes ir guiando el hablar de la otra persona.
La clave tanto para aprender a escuchar y la noción del como y que hablar, es el arte del saber cuando. El saber cuando, es el arte de la precisión de la vida. Esto se adquiere con saber escuchar.
Si logramos saber escuchar, mejorará la autoestima de nuestros amigos. Los mejores amigos son los que saben escuchar y no los que hablan mucho.
Al saber escuchar disminuyen los problemas o conflictos. Las malas interpretaciones se deben a que escuchamos o entendimos mal. Muchas veces se escucha al revés de lo expresado por el otro.
Si aprendemos a escuchar tendremos más sabiduría. El silencio es el mejor maestro de la vida. Escuchando se puede percibir mucho mejor los sentimientos. Si hablas mucho tus sentimientos se vuelven insensibles, ya que intentarás ganar.
No interrumpas, pero siempre puedes dar un abrazo, un apretón de manos en el mejor momento.
Nunca pierdas la postura cuando escuches. Eso te llevará también al saber cuando, ya que conservarás la calma.
Puedes escuchar sin hablar, puedes solo mirar a los ojos, asentir con tu cabeza y por último dar un abrazo.
