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lunes, 19 de julio de 2010

Saber escuchar


Saber escuchar es una de las mejores cualidades que tenemos. Las personas huyen de aquellas que hablan mucho. Aquellas que hablan hasta cuando duermen, son personas con diversos desórdenes psicológicos

Si no se sabe que decir, mejor quedarse callado. Si lo que se va a decir no ayudará ni contribuirá con nadie, es mejor guardarlo para otra oportunidad.

Para llegar al poder, un gobernante debe saber hablar, saber comunicarse, convencer. Pero, para mantenerse en el poder y hacer las cosas exitosamente, debe saber escuchar.

Aprender computación, saber escribir, saber pintar, son conocimientos que debemos adquirir, pero, hablar sabemos todos, la diferencia fundamental es como y cuando hablar, el primer paso es aprender a escuchar. En los antiguos templos iniciáticos donde se dieron los primeros pasos fundamentales para la sabiduría universal, lo primero que se enseñaba era a callar. Los aprendices o neófitos, los recién iniciados, no hablaban nunca hasta que el Maestro les dijera que ya estaban preparados.

Una historia se dio en un santuario de Japón, cuando el Maestro estaba entrevistando a un probable nuevo discípulo. El candidato desde el comienzo habló todo lo que podía, pretendiendo impresionar al Maestro a fin de que lo pusiera en niveles más avanzados.

El Maestro varias veces intentó detener su hablar, pero no lo consiguió. Entonces, pidió que trajeran una tetera y una taza. Cuando se las trajeron le dio la taza al candidato y comenzó a vaciar té hasta que éste se derramó.

El parlanchín le dijo: Maestro, el té se ha derramado y ha caído al suelo. Entonces el Maestro replicó, la sabiduría es como este té, si no vienes con tu taza vacía el té se derramará terminando en el suelo. Si tú no vacías tu taza, no podrás aprender.

La naturaleza nos dice que debemos escuchar el doble de lo que hablamos.

Tampoco se trata de oír, sino de saber escuchar. Si alguien viene a decirnos cosas importantes, debemos prestarle toda la atención requerida. Al principio puedes dejar que hable todo lo que quiera, pero, si deseas ayudar debes ir guiando el hablar de la otra persona.

La clave tanto para aprender a escuchar y la noción del como y que hablar, es el arte del saber cuando. El saber cuando, es el arte de la precisión de la vida. Esto se adquiere con saber escuchar.

Si logramos saber escuchar, mejorará la autoestima de nuestros amigos. Los mejores amigos son los que saben escuchar y no los que hablan mucho.

Al saber escuchar disminuyen los problemas o conflictos. Las malas interpretaciones se deben a que escuchamos o entendimos mal. Muchas veces se escucha al revés de lo expresado por el otro.

Si aprendemos a escuchar tendremos más sabiduría. El silencio es el mejor maestro de la vida. Escuchando se puede percibir mucho mejor los sentimientos. Si hablas mucho tus sentimientos se vuelven insensibles, ya que intentarás ganar.

No interrumpas, pero siempre puedes dar un abrazo, un apretón de manos en el mejor momento.

Nunca pierdas la postura cuando escuches. Eso te llevará también al saber cuando, ya que conservarás la calma.

Puedes escuchar sin hablar, puedes solo mirar a los ojos, asentir con tu cabeza y por último dar un abrazo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Sindrome de Agotamiento


Cuando somos superados por nuestras metas profesionales:
Hablamos de la presión en el entorno laboral, por niveles de exigencia en el trabajo, por objetivos que hay que cumplir o bien por problemas de relación entre compañeros que puede llegar a causar mobbing y que puede llegar a trastornos físicos, psíquicos o psicosomáticos.

Problemas psíquicos como inquietud, preocupación pérdida de memoria problemas para concentrarse mientras que los somáticos encontramos irritabilidad, nerviosismo, estrés, cuadros de angustia generalizados, bajo estado de animo, problemas con el sueño, con el apetito, dificultad en las relaciones interpersonales y sexuales, pérdida de actividades diarias.

El hombre cuando se siente amenazado, hay una forma de nuestro cuerpo que reacciona que son las cápsulas suprarrenales llamada hormona del estrés, ello conlleva una subida del cortisol, que a su vez tiene una subida, de glucosa, colesterol, ácido úrico, transaminasas, etc... Es decir estamos hablando de una alteración de tipo metabólico, incluso la tensión arterial, nos encontramos que el cortisol debilita el sistema inmunológico siendo capaces de tener enfermedades por nuestra bajada de defensa del sistema inmunitario.

Un sistema muy estresado produce patologías en la psique como en el cuerpo, dentro de las sobrecarga a nivel laboral hay que considerar las relaciones familiares, problemas afectivos, otros problemas varios, hipotecas, créditos, coches, débitos en general, es muy importante el apoyo de la familia, amigos y compañeros, pero el cuadro de un estrés prolongado en el trabajo influye en la concentración, en la memoria, se vuelve más complejo puede crearse un mal ambiente porque se vuelve irritable y exigente.

Se busca la gratificación en el mundo laboral, si este reconocimiento no se produce aumenta más el estrés. Se deja de lado situaciones placenteras, reforzantes, aficiones, estar con amigos, actividades divertidas, hobbys, música, naturaleza, algún deporte que hace relajarse, en este momento difícil o complicado.

Respecto al síndrome de agotamiento que tiene que ver con la ambición en el trabajo, con el estrés continuado, llegamos a este síndrome que cada vez se da más en nuestra sociedad.. uno mismo.

Aparece una obligación de demostrar lo que valemos: Aparece el deseo de autorrealización en el trabajo, que a su vez se vuelve un obstáculo, porque el rendimiento empieza a no ser bueno. La persona quiere demostrarse que consigue lo que se propone ante ella y los demás.

Esfuerzo de la movilización: se intensifica el compromiso para de alguna manera legitimizar las expectativas que son exageradas. Uno se vuelve indispensable no delega lo quiere resolver.

Desatención a las propias necesidades: Solo hay lugar para actividades profesionales, otras necesidades como dormir, verse con amigos, un tiempo de ocio dedicado a un mismo, pierden su valor, el concepto de tiempo libre, a propia persona autorrefuerza en el aislamiento.

Represión de los conflictos: Fase amenazadora aunque se distinguen las necesidades internas, se huye de afrontarlas para no llegar a tener una crisis, aparecen las primeras molestias corporales.

Reinterpretación de valores: Los propios síntomas derivados de eliminación de refuerzo, las negaciones de las propias necesidades, el aislamiento altera la percepción, los valores están en entredicho, y se elimina facetas de la vida, aficiones, amistades, todo lo que esta fuera del trabajo. El trabajo es lo único que realimenta la autoestima, todo lo demás gira a su alrededor.

No aceptación de los problema emergentes: Es la intolerancia hacia los demás, como negligente, poco disciplinada, se evaden los contactos sociales, son debidos a la presión externa.

Repliegue: Aislamiento social, el individuo se retrae, una percepción creciente de desesperanza y desorientación, puede aparecer el abuso de alcohol y medicación.

Cambio evidente de comportamiento: El entorno ve cambios importantes, una persona emprendedora, puede volverse tímida, apática, sigue responsabilizando a los demás de sus fallidos y se siente poco valiosa.

Despersonalización: Hay una ruptura con uno mismo, deja de reconocerse valor en sí mismo y en los demás, no se es consciente de las propias necesidades, se vive solo el presente y las actividades se vuelven mecánicas.

Vació interior:todas las fases anteriores nos llevan a un vacío interior, el tiempo de ocio está vació y aletargado, se caen en actividades compulsivas, sexualidad, comida, alcohol, drogas el individuo tiene problemas.

Depresión: El agotamiento equivale a una depresión, se encuentra agotado, indiferente, no hay ideas de futuro, pueden aparecer irritabilidad, falta de sueño, problemas sociales, apatía, perdida de rumbo.

Agotamiento: Desmoronamiento físico y psíquico, con ideas suicidas, es una fase donde el estrés esta descontrolado, ansiedad, nerviosismo, taquicardia, sentimiento de minusvaloración, perdida de sueño, de apetito, aislamiento social, problemas sexuales, necesita ayuda psicológica, y quizás psiquiátrica, puede llegar a un trastorno depresivo mayor, un trastorno distimico, o un trastorno depresivo ansioso. Cae el rendimiento, la memoria, la autoestima, aparecen trastornos psicopatológicos etc.

Para volver a funcionar es importante enfrentarse a situaciones estresantes, técnicas de relajación comunicarse con los demás, actividades agradables, trabajar, con la familia. Pareja, hijos una reestructuración del pensamiento del trabajo, donde haya limites, fronteras para no volver a llegar a esta sintomatología. Algunas personas con estos trastornos terminan con una baja autoestima, estos casos no solo el agotamiento sino otros factores relacionados al tema afectivo de pareja, de separaciones, relaciones laborales, relaciones con los compañeros, con el jefe, incluso problemas de mobbing, que están en primera plana en nuestra sociedad.