domingo, 31 de mayo de 2009

Amor verdadero


El amor no es un flechazo accidental que nos atraviesa el corazón de lado a lado, sino que es algo que se puede aprender. No se trata de encontrar a la persona ideal sino de una habilidad que hay que adquirir.
El amor no es un sentimiento fácil porque requiere previamente un desarrollo personal que permita una disposición desinteresada hacia los demás solamente por amor, con una actitud de humildad, confianza y férrea voluntad.

Dicen que quien es capaz de comprender a otro también lo ama y comprender significa conocer.

El amor verdadero y maduro significa unión, pero conservando ambos la propia individualidad. El amor es posible sólo en libertad, la envidia, los celos, la ambición, son pasiones y el amor no es una pasión es una actitud, una capacidad humana, no compulsiva. No es un arrebato súbito sino una disposición permanente que consiste más en dar que en recibir.
Y dar no significa renunciar o privarse de algo, sacrificarse ni empobrecerse, sino que constituye la más una bella expresión de poder que produce felicidad y vitalidad.

Aunque no se trata de darse mutuamente cosas materiales solamente sino de darse también la propia vitalidad, lo que está vivo en cada uno, su alegría, su interés, su comprensión, su conocimiento, su humor, su tristeza y todas las expresiones propias de cada uno.
Algo se produce en el acto de dar amor y es más amor.

viernes, 29 de mayo de 2009

Síndrome de alcoholismo fetal


El síndrome de alcoholismo fetal es un grupo de problemas en los niños que nacen de madres que bebieron alcohol durante el embarazo. Estos bebés usualmente son pequeños y tienen bajo peso al nacer. Con frecuencia tienen los ojos y la cabeza pequeños. También es frecuente que tengan defectos congénitos tales como retraso en el desarrollo, defectos en el corazón y problemas de la visión o de la audición. A medida que crecen pueden tener problemas de comportamiento. El problema más grave es el retraso mental.

No hay cura para estos niños. Pero los niños que tienen síndrome de alcoholismo fetal pueden ser ayudados. El tratamiento incluye proporcionarles buen cuidado médico y dental, incluso anteojos o aparatos para oír si lo requieren, y ponerlos en programas educativos especiales con el objeto de que reciban tratamiento para sus problemas de desarrollo o de comportamiento.

jueves, 28 de mayo de 2009

Desanimo


Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en el medio del pantano se había a acostumbrado a vivir allí, comía gusanos del barro, y estaba siempre sucio y oloroso del barro podrido.

Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre hasta que cierto día un viento muy fuerte destruyó su guarida, el árbol podrido fue tragado por el barro y él se dio cuenta de que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado cómo volar pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso.

Los problemas son como un viento fuerte que ha destruido tu guarida y te está obligando a levantar el vuelo o morir. Nunca es tarde.

No importa lo que se haya vivido, no importa los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el barro y volar alto y muy lejos del pantano.Moraleja: No importan las dificultades, ni los problemas, siempre podremos levar el “vuelo”. Es importante comenzar y recomenzar hasta lograr la meta deseada.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Obesidad


Definimos a la obesidad como una enfermedad crónica manejable que trae consigo diversos problemas, muchos de estos son serios y pueden provocar diversos consecuencias en la salud, poniendo en riesgo, la vida de aquel que la padece.

Como problemática biopsicosocial es una cuestión compleja y sus causas combinan factores genéticos, psicológicos, conductuales, culturales etc.Si bien es fundamental tratarla por las consecuencias que provoca en la salud del paciente, también es indispensable establecer los aspectos psicológicos que en la misma subyacen ya que estos son causa y efecto al mismo tiempo. Considerando que vivimos en una cultura determinada y que esta tiene modos de valorar, de creer, de comportarse, en la que se establecen parámetros de lo que se debe ser, la persona con sobrepeso, en muchos casos, queda excluida.

Diversos estudios científicos han mostrado que, socialmente, se culpa a la persona de ser obesa por considerarla como un acto voluntario, haciendo juicios de valor a priori y por ende, descalificándola, pero, lo más grave de este modo de valorar es que, aquel que la sufre, lo cree de ella misma y se auto-excluye por sentirse un ser devaluado, estableciendo relaciones con los otros desde un lugar desigual por su baja autoestima, con una imagen corporal menospreciada y sintiéndose incapaz, hasta de, continuar una dieta.

Muchos de los pacientes con exceso de peso se caracterizan por la falta de confianza en si mismos.Los pacientes obesos o con sobrepeso sostienen mitos como, “tomo un vaso de agua y engordo”, “es un problema glandular”, “hago dieta y no adelgazo”, “no ceno”, etc.) Los que lo llevan a considerarse victimas de sus padecimientos y circunstancias y no les permite controlar el problema, los que los enfrenta a decepciones constantes consigo mismo.Si bien la obesidad es una enfermedad crónica, esta es manejable, es decir se puede dejar de ser gordo y es justamente en este aspecto donde la persona requiere de ayuda.

La asistencia integradora es lo adecuado, complementando los tratamientos de las distintas especialidades que requieren la atención de cada persona en particular.La psicoterapia debe tener en cuenta también una integración de la persona en sus distintos aspectos.El poder identificar cuáles son los factores que inciden en el aumento de peso, como así también, los que imposibilitan el control del mismo es el paso inicial para que el paciente acepte su realidad y comience a transformar las experiencias internalizadas de frustración en acciones donde el sentir y el pensar estén en función de un proyecto de vida diferente.

martes, 26 de mayo de 2009

Miedo al Compromiso


Es el momento en que las personas empezamos a tomar decisiones y aprender a establecer prioridades en las relaciones con otras personas y desarrollamos mas las capacidades de compartir y organizar los gustos, aficiones e intenciones sobre la vida.

En la entrada a la etapa de la madurez (25 a 30 años). El foco de motivación se centra principalmente en encontrar una pareja, o en consolidar la vida en pareja a través del matrimonio o la unión. Muchas personas desean encontrar una pareja y establecer una relación formal, pero por otra parte, les da miedo adquirir un compromiso y esto va a causar mucho malestar y conflicto en la interacción con otras personas.

El miedo surge ante la expectativa de cambio y a la adaptación a una forma de vida diferente.
Las consecuencias de la presencia del miedo es no poder concretar una relación firme o estable con una persona. Es importante destacar que esto no es gratuito o que existen personas que lo hacen con el firme propósito de lastimar a otros, más bien es un factor provocado por un desequilibrio entre lo que vamos a afrontar y los recursos de que se dispone para hacerlo. Estamos ante la situación en la cual parece que lo que tenemos no es suficiente, sea económico, emocional o psicológico.

Es necesario comentar que cualquier persona que ignora sus capacidades, presentará miedo ante situaciones que requieren de compromiso, como puede ser ante un trabajo, una familia, una deuda económica o una pareja y aparecen los temores e inseguridades que lo hacen más frágil y débil ante las circunstancias. En estos casos, la persona tiende a huir porque no sabe como responsabilizarse o enfrentarse ante las adversidades y por lo tanto deja las cosas abandonadas, sea su propio empleo, su pareja y sus proyectos de vida.

Pero y ¿cómo distinguir a una persona con miedo consolidar una relación de pareja?
Por lo general son personas que temen el compromiso consigo mismos, con su autonomía, les asusta ser responsables de sus actos y consecuencias, de tomar decisiones, de expresar sus opiniones, lo cual se trasforma en una personalidad que en un principio fácilmente se adapta a todo y posteriormente entra en conflicto rápidamente y acusa a los demás o a las circunstancias de lo que le pasa.

El factor común en este tipo de relaciones es el miedo que provoca el compromiso, y esta es una emoción que aparece cuando se percibe una situación de amenaza y peligro, aunque no sea real.

domingo, 24 de mayo de 2009

Codependencia


La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida. Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal.

No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades. El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo.
La rabia, el dolor, el sufrimiento...; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor.

Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enojar. No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.

El miedo al abandono es su mayor miedo. Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan. Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja.

Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; "quiéreme como yo te quiero a ti", exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable. Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.

sábado, 23 de mayo de 2009

Sindrome del nido vacio


El “síndrome del nido vacío” es una etapa evolutiva que atraviesan las parejas, que se da cuando los hijos dejan el hogar para independizarse, irse a vivir solos o casarse y empiezan a realizar su propia vida.
Esta situación generalmente es vivida por los padres con angustia. Se dan cuenta de que ya no son tan necesarios como antes y esto genera sentimientos de inutilidad, de falta de sentido. Sobre todo en la madre, ya que por lo general su proyecto de vida giraba en torno a sus hijos, sus necesidades, sus problemas.

Por lo general, aunque con las nuevas realidades que impone el mercado de trabajo esta afirmación es cada vez menos cierta, el padre ha podido realizarse profesionalmente, por lo que no lo siente tanto como la madre.
Ella ha renunciado a sus proyectos profesionales en pos de construir una familia y ser el sostén en este aspecto. Por un lado la pareja ve su sueño realizado: han logrado cumplir la meta que se habían propuesto. Por el otro, este logro tan anhelado conlleva un cambio y por lo tanto el tener que adaptarse a una nueva situación.

Los sentimientos de tristeza y de pérdida son normales, y deben entenderse como un proceso de duelo, por lo que es difícil aventurar cuánto pueden durar sus efectos.
En estas condiciones lo mejor es no quedarse apegado a los chicos y poder construir nuevos proyectos personales.

Es fundamental saber ver la oportunidad en una situación de estas características. Quizás sea hora de redescubrir o redefinir la pareja. Hay quienes afirman que el síndrome de nido vacío sólo es vivido con tristeza cuando el matrimonio tiene poco que compartir.
Si se toma la satisfacción marital como una variable, vemos que crece al principio de la unión, baja fuertemente con el nacimiento de los niños, aumenta cuando ellos crecen, vuelve a sumergirse cuando atraviesan la adolescencia y en los matrimonios felices se estabiliza cuando los hijos dejan el hogar.

Pero ahora hay algo más sólido: la capacidad de dialogar juntos, de tolerar mejor las diferencias, de reírse de los mutuos errores, de iniciar juntos alguna actividad Es la ocasión para ser creativos y encontrar nuevos desafíos a la vida matrimonial.
También esta “liberación” de estar siempre pendiente de los hijos puede transformarse en un tiempo para crecer. La mediana edad es un tiempo especialmente propicio para el desarrollo de actividades que antes no podían realizarse.

Por supuesto que hay personas a las que todo esto les resulta más difícil y precisan de ayuda. Esto no es algo vergonzante ni terrible: es algo propio de la condición humana.
Hay que tener en cuenta que la relación con los hijos no se terminó, sino que se modificó, mudó de ropas. También es una oportunidad para enriquecerla.

Buscar nuevas maneras de estar permanentemente en contacto con ellos, ya sea por teléfono, carta, o aprovechando las nuevas tecnologías de Internet (correo electrónico, programas de mensajería instantánea, etc.).
Hay que recordar que nunca dejará de ser el padre o la madre de su hijo. Simplemente su rol ya no será el mismo porque su hijo tampoco es el mismo, fue creciendo y ya no es más ese adolescente que necesitaba un reto.
Ser padres de un hijo adulto es también una tarea vital, y debe aprender a tomarla con una renovada responsabilidad cada día.