martes, 12 de octubre de 2010

Volver a empezar

Al caer, aprendemos a caminar. Ante la adversidad, existen hombres y mujeres que parecen haber nacido para manejar las dificultades. Son personas que en presencia de un terremoto, fuego, accidente automovilístico o la perdida de un ser querido, se sobreponen, reaccionan tempranamente y comienzan a actuar para enfrentar la situación y resolver el problema.


No queremos plantearnos el dilema de sí esta conducta es innata o aprendida. Lo cierto es que todos podemos comportarnos adecuadamente frente a las dificultades y las diferentes eventualidades que se presentan en la vida, si nos preparamos para ello.

Lo primero que tenemos que saber es que estos hechos ocurren y que algunos nos tocaran. Lo más probable es que los padres mueran antes que sus hijos, igual ocurriría con otros familiares mayores.

Las estadísticas nos enseñan que todo ser humano tiene probabilidades de sufrir un accidente o hallarse en medio de un movimiento telúrico, tsunami, inundación, huracán, el caso de los mineros que están atrapados, o algún fenómeno de esta naturaleza. Suceden igualmente incendios, choques, asaltos y otros tipos de desgracias.

Debemos aceptar el hecho de que al menos alguna de estas circunstancias podríamos presenciarla en nuestra vida.

Una vez que estamos conscientes de esto, el segundo paso es saber ¿Qué hacer para controlar la desbordada emoción durante el momento de una situación comprometida?

Lo normal es que perdamos el control emocional porque el miedo o el dolor nos paralizan, no nos dejan pensar ni actuar racionalmente. En medio de una crisis, en nuestro cerebro ocurren millones de descargas eléctricas que reclutan a todas nuestras neuronas. Tenemos entonces que apelar al pensamiento y la razón.

El duelo: Es ese periodo de tiempo durante el que procesas el dolor que te ha causado alguna desgracia de las mencionadas anteriormente.

Un dolor emocional: también físico. Podemos sentir abatimiento, puntadas en el estomago y sentir síndrome de abstinencia de cada ruido, olor, forma, tacto del ser que se ha ido, o lo que perdimos en una desgracia.




¿Qué hacer en esa situación?
Que alguien nos explique que existe esta angustia física, que se suma a la angustia emocional y mental. No saberlo puede dificultar el proceso de duelo hacia la recuperación.

Proceso de duelo; Tiene cuatro fases. La primera es la del shock: lo sientes todo como amortiguado, distante, lejano. Como si actuase un fármaco natural para amortiguar nuestro dolor.

Renacimiento; es la cuarta y última fase del duelo.
No aceptar el dolor es sufrir. Si lo aceptamos, nos fortalece. Descubre áreas ignotas de nosotros.

Tras la experiencia de dolor, ya no seremos como antes. Jamás volveremos a ser lo que fuimos: seremos otra persona totalmente diferente. Un ser nuevo Si lo admitimos y aceptamos que nuestra vida puede mejorar, a pesar que ya no este nuestro ser querido, o el hecho de haber perdido la casa, el trabajo, logramos renacer a pesar del dolor.

Cada persona necesita su tiempo. Un año, dos. Pero que nadie se sienta culpable si llega antes El tiempo de duelo no es el barómetro del amor.

Desde mi humilde lugar, les deseo a los 33 mineros y a su familia lo mejor, les esperan momentos difíciles, es el momento de la familia para poner lo mejor de ellos, de poner los pies sobre la tierra y ayudar, comprender, escuchar, no confrontar, pedir ayuda lo van a necesitar no solo los mineros, también sus familiares mas directos. Porque ahora todo el mundo los va acompañar, pero llegara el momento de estar solos con sus seres más cercanos, esposa, hijos, nietos, etc y creo que ese es el comienzo de la verdadera lucha.

2 comentarios:

gallega dijo...

EXCELENTE COMO SIEMPRE ME ADHIERO A TUS PALABRAS AMIGA MIA!

tomson dijo...

Gracias!!! un beso!!