lunes, 14 de marzo de 2011

Depresión


¿Qué es la depresión?
Todos nos sentimos tristes a veces, experimentando estados de ánimo pasajeros, desilusiones, dolor por la pérdida de un ser querido, etc. Sin embargo, llamamos depresión a algo diferente. No es un mero caso de tristeza, una debilidad ni un defecto en la personalidad.

La depresión es una enfermedad médica muy real y grave que influye sobre las actitudes de la gente tanto hacia sí misma, como hacia los demás, afectando la vida en general y arrebatando el sentimiento de bienestar. La depresión modifica manera en la cual las personas piensan y se comportan.

Cada año cualquier persona, independiente de la edad, sexo, raza o estatus económico, puede sufrirla.
En forma similar a la diabetes, el asma o las enfermedades cardíacas, la depresión es una enfermedad que requiere atención y tratamiento médicos.
Si esto no ocurre y no se trata, la depresión puede durar meses o, en algunos casos, años.

¿Cuáles son los signos de la depresión?
Existen varios signos y síntomas que pueden orientar al profesional de la salud en el diagnóstico de depresión.
Estado de ánimo depresivo, desgano o irritabilidad la mayor parte del día, casi todos los días
Pérdida de interés o placer en las actividades,como por ejemplo los hobbies, el trabajo o los amigos, durante la mayor parte del día.
Un cambio llamativo de apetito o de peso
Incapacidad de dormir, exceso de sueño o despertar tempranamente
Agitación, hiperactividad o lentitud en sus movimientos observados por terceros
Fatiga y pérdida de energía constantes
Sentimientos frecuentes de desvaloración o culpa
Dificultad de concentrarse, recordar cosas o tomar decisiones
Pensamientos frecuentes de muerte o suicidio.

Uno no tiene que necesariamente padecer todos estos signos y síntomas para tener depresión. Los síntomas varían según la persona. Por ejemplo, las mujeres que sufren de depresión son más propensas a experimentar culpa, aumento de peso, ansiedad, trastornos alimenticios y exceso de sueño que los hombres con depresión.
Las personas mayores con depresión tienden a manifestar tristeza persistente o un sentimiento de vacío.

¿Qué causa la depresión?
Una de las causas de la depresión es un desequilibrio de ciertas sustancias químicas del cerebro. Otras circunstancias que pueden causar o favorecer la depresión son:
Experiencias de la vida, como por ejemplo: divorcio, muerte de un cónyuge, pérdida de un trabajo o problemas financieros importantes.
Abuso de alcohol u otras drogas
Ciertos medicamentos y enfermedades
En las mujeres, cambios hormonales después de dar a luz o en la menopausia
Antecedentes familiares de depresión
En personas mayores, las enfermedades como el cáncer, la enfermedad de Alzheimer o de Parkinson.
Aunque la causa de la depresión de una persona no siempre se conozca, existen grandes esperanzas de recuperación en la mayoría de los casos.

Las buenas noticias son que más del 80% de las personas que sufren de depresión mejoran con el tratamiento adecuado. Existen dos tratamientos principales para la depresión: psicoterapia o por tratamiento con medicamentos.
Para algunas personas cualquiera de los dos tratamientos puede ser suficiente, mientras que para otros, lo más efectivo es la combinación de los dos tratamientos.

Frecuentemente a la psicoterapia se la llama terapia de la palabra. Existen varias formas de terapia. Básicamente, la psicoterapia trata de ayudar a las personas a desarrollar nuevas formas de sobrellevar los problemas e identificar y comprender más acerca de la enfermedad y a evitarla en el futuro.

La psicoterapia puede llevarse a cabo en sesiones individuales, de grupo familiares. El proceso en sí mismo puede llevar algo de tiempo hasta que se vean resultados.
El mecanismo de los medicamentos antidepresivos es facilitar la corrección del desequilibrio de ciertas sustancias químicas del cerebro.
El efecto de estos medicamentos puede tardar varias semanas en aparecer. Sin embargo, éstos funcionan bien y generalmente son medicamentos seguros.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) representan la clase más nueva de antidepresivos y ayudan a aliviar los síntomas de la depresión mediante el aumento del suministro disponible de serotonina, una sustancia del cerebro que influye en los estados de ánimo.

Si nuestro médico nos receta un antidepresivo.
Debemos informarle si estamos tomando otros medicamentos, incluso aquellos que no requieren receta médica. Esta situación es particularmente importante en las personas mayores, ya que toman muchos medicamentos.

Sigamos todas las indicaciones e instrucciones del médico acerca de cómo y cuándo se debe tomar el antidepresivo.
Además, si cuando estamos tomando el medicamento que el médico recetó, experimentamos efectos secundarios, comunicarse con él de inmediato para informarle sobre este evento.

Es importante tomar el medicamento durante todo el tiempo que lo recomiende el profesional de la salud, aún cuando se empiece a sentir la mejoría, ya que de lo contrario se puede volver a sufrir la enfermedad o ésta puede empeorar.

Los estudios científicos han demostrado que la mayoría de los antidepresivos no son adictivos, especialmente las clases más nuevas, como los ISRS.

¿Cómo ayudar para mejorar?
Cumplir con las citas de seguimiento y control con el médico, quien necesita saber cómo se siente el paciente y puede también necesitar modificar su plan de tratamiento.
El médico es la fuente principal de apoyo y ayuda en lo que concierne al tratamiento de la depresión, pero también puede beneficiar hablar con amigos o familiares cercanos.
Además, existen otras actividades que puede hacer uno mismo para empezar a sentirse mejor: ejercicio, mejorar la dieta, establecer un horario para dormir durante toda la noche y sin problemas, y reducir o eliminar la cafeína y el alcohol.
Para informarnos acerca de cuáles de estas u otras sugerencias son adecuadas, hablemos con el profesional que esta llevando a cabo el tratamiento.