miércoles, 16 de marzo de 2011

El dolor al rechazo


Los seres humanos somos notablemente sociales. Desde que nacemos el instinto de vivir en sociedad, forma parte de nuestros códigos genéticos y de los sentidos de conservación. Podemos sentirnos rechazados o discriminados por razones de raza, género, edad, nacionalidad, sexo, religión o por otras condiciones políticas, económicas y sociales.

Asimismo, nos podemos sentir excluidos por nuestros compañeros de estudio, trabajo e inclusive dentro de nuestras familias por hermanos, padres o hijos o por el propio cónyuge cuando se presenta la separación en la pareja.
En todos estos casos el sentimiento que se experimenta es de minusvalía y dolor.

¿Por qué la persona tiene miedo al rechazo?
Algunos de sus motivos:
Tienen un concepto negativo de sí mismos porque nunca se sintieron completamente aceptados en sus familias.
Han tenido una experiencia traumática de rechazo; por ejemplo, burlas continuas por algún defecto físico en la niñez; abandono.
Se sienten inseguros en su identidad personal; por ello, no tienen confianza en sí mismos.
Nunca se han expuesto a maneras no confrontativas de manejar las discusiones y el desacuerdo.
No tienen las habilidades sociales necesarias para adaptarse a un grupo de referencia.
Han padecido de aislamiento social en su infancia.
Piensan que por carecer de ciertas habilidades personales deben apartarse de los demás, contribuyendo a aumentar su falta confianza en sí mismos.
No son conscientes de que están funcionando en base al miedo al rechazo y pueden incluso negarlo si alguien se lo dice.
Tienen un defecto físico que consideran que los hace poco atractivos a los demás.

El Síndrome de Wendy se puede definir como el conjunto de conductas que realiza una persona por miedo al rechazo, por necesidad de sentirse aceptado y respaldado, y por temor a que nadie lo/a quiera. En definitiva, por una necesidad imperiosa de seguridad.

El dolor del alma, el dolor psicológico, sacude al organismo igual que el dolor físico.
Cuando una situación de rechazo se hace presente, el proceso de reacción y sanación de esta herida psicológica se da prácticamente igual al de una herida física. Si este rechazo incluye odio e ira se agravará el dolor, tal y como si una herida física se infectara.

Si se evade este dolor con el alcohol o las drogas es como si una herida física o una enfermedad sólo se trataran con calmantes y no se aplicara un tratamiento con medicamentos. Las consecuencias serían que la herida o el dolor físico no se aliviarán. Igualmente sucederá si asumimos la misma actitud ante el dolor psicológico.

Si nos deprimimos o nos aislamos ante un dolor mental, psicológico, el sistema inmunológico se debilitará y surgirán otras enfermedades. Debemos asumir la sanación psicológica utilizando nuestra autoestima y el poder de nuestra mente para superar los obstáculos buscando, por supuesto y hasta donde podamos, apoyo en familiares y amigos.

2 comentarios:

gallega dijo...

NO SABES LO BIEN QUE ME HIZO ESTE POST!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

tomson dijo...

Si me imagino, espero mejores, si queres y tenes ganas escribime un mail. Besos te quiero cuidate. Sabes que podes contar conmigo.