miércoles, 27 de julio de 2011

Perdonar

Perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan de nuevo. El perdón es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido contra ella. Uno puede perdonar y sin embargo no reconciliarse, como en el caso de una esposa maltratada por su pareja.

El perdón, no surge en la persona de manera espontánea y natural. Perdonar sinceramente puede resultar de un gran poder de altruismo. Aquellos que se han quedado sin nada por haber sido desalojados de sus propiedades, los prófugos políticos o los que están fuera de la ley también  los que han soportado el ultraje de la violencia, no pueden dejar de sentir odio y la sensación de venganza. La experiencia liberadora del perdón, aunque llena de dificultades, puede ser vivida también por un corazón herido, gracias al poder curativo del amor.

¿Que involucra el perdón?
El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante. El perdón opera un cambio de corazón. Debemos ponerle fin al ciclo del dolor por nuestro propio bien y por el bien de futuras generaciones. Es un regalo que debemos proporcionarles a nuestros hijos. Con el perdón podemos pasar del dolor a la compasión.

Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo nosotros mismos podemos hacer. Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad a la persona que nos ofendió, nos maltrato física o psicológicamente, encontramos el poder para curarnos. Al ofrecer este regalo a la otra persona, nosotros también lo recibimos.

Desde el punto de vista psicológico, hay tres formas básicas de pelear con la ira: 
Negarla. 
Expresarla de muchas maneras mientras disimulamos que no estamos ofendidos.
Perdonar. 

Algunos psiquiatras y psicólogos, aplican una terapia que induce al paciente a perdonar, y comprueban que hay una mejoría considerable. 
La terapia consiste en: Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida.
La persona puede estar deprimida sin saber por qué, hasta que descubre la causa, oculta por muchos años o sólo por horas.
Reconocer la fuente de la herida, y descubrir el por qué.
Elegir perdonar. 

Aunque perdure la ira y las ansias de venganza, no se elige eso, sino perdonar. Y no tiene que ser sólo por motivos religiosos, sino también por instinto de conservación. Le va a hacer bien psíquica y físicamente.

Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos que es un ser vulnerable, probablemente con heridas.

Debemos liberarnos del dominio que la persona que nos ha herido ejerce todavía sobre nosotros mediante nuestro odio.
Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.

"¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona".  Fraile dominico Henri Lacordaire