lunes, 30 de julio de 2012

Ansiedad generalizada


La ansiedad generalizada consiste en un estado de ansiedad y preocupación constante y persistente, con inquietud, tensión muscular, cansancio, irritabilidad, problemas para concentrarse y problemas de sueño.

Cuando estos síntomas ocurren durante al menos seis meses e impiden que la persona funcione de modo normal en su vida diaria (en el trabajo, en sus relaciones, etc.), existe la posibilidad de que se trate de un trastorno de ansiedad generalizada.

Síntomas
El síntoma principal es la incapacidad para relajarse. La persona se siente tensa, asustada, se sobresalta por cualquier cosa, se siente inestable y débil. Puede sentir síntomas físicos de ansiedad, como manos sudorosas, palpitaciones, sensación de falta de aire, deseo urgente de orinar, náuseas, diarrea, o sensación de mareo o de estar a punto de desmayarse.

A nivel cognitivo, el síntoma más común consiste en los problemas de concentración que experimentan, así como la incapacidad para controlar su pensamiento, la confusión o la incapacidad para recordar cosas importantes.
También es común que se den diversos miedos, como miedo a perder el control, miedo a ser rechazados, miedo a ser atacado o miedo a morir.

Entre otras cosas se producen también dificultades para comunicarse, de manera que pueden hablar con frases desconectadas o interrumpidas, o bien bloquearse al hablar.

¿Cuál es la causa de la ansiedad generalizada?
Más que una causa, existen, por un lado, una serie de factores que predisponen a este trastorno y uno o varios que lo precipitan, es decir, que actúan como el disparador del trastorno en una persona predispuesta.
Los factores que predisponen a este trastorno pueden ser los siguientes:
Factores hereditarios
Enfermedades físicas que den lugar a trastornos neuroquímicos, como el hipertiroidismo.
Experiencias personales que han impedido desarrollar mecanismos adecuados para afrontar el estrés.
Patrones de pensamiento inadecuados, como metas poco realistas, o valores o imperativos contraproducentes aprendidos de otras personas importantes, como pueden ser los padres.
Los factores precipitantes también suelen ser diversos, aunque la mayoría de ellos están relacionados con el estrés.

Los efectos físicos de la ansiedad pueden incluir palpitaciones del corazón, taquicardia, debilidad, tensión, fatiga, náuseas y dolor en el pecho y dificultad para respirar, dolores de estómago o dolores de cabeza. A medida que el cuerpo se prepara para hacer frente a una amenaza, la presión arterial, frecuencia cardiaca, transpiración, el flujo de sangre a los principales grupos musculares se incrementan, sistemas inmunológico y digestivo, las funciones se inhiben (la lucha o la huida de respuesta). Los signos externos de ansiedad pueden incluir palidez, sudoración, temblores, y la dilatación pupilar. Alguien que tiene ansiedad también podría experimentar subjetivamente como un sentimiento de temor o pánico.
A pesar de que los ataques de pánico no son experimentados por cada persona que tiene ansiedad, sí son un síntoma común. Los ataques de pánico por lo general vienen sin previo aviso y, aunque el miedo es irracional, por lo general, la percepción subjetiva de peligro es muy real.
Una persona que experimenta un ataque de pánico a menudo se siente como si él o ella estuviesen a punto de morir o perder el conocimiento. Las personas con trastorno de pánico tienden a sufrir de ansiedad, el temor de sufrir un ataque de pánico puede conducir al desarrollo de las fobias.

Los efectos emocionales de ansiedad pueden incluir, sentimientos de aprensión o miedo, dificultad para concentrarse, sensación de tensión o nervioso, anticipando lo peor, irritabilidad, inquietud, mirando (y esperando) en busca de signos (y ocurrencias) de peligro, y, sintiéndose como en su mente, queda en blanco, así como Las pesadillas o malos sueños, obsesiones acerca de las sensaciones,
Deja vu, un sentimiento atrapado en su mente, y la sensación de que todo lo que da miedo.

La  ansiedad puede incluir pensamientos acerca de los peligros supuestos, como el miedo de morir. Es posible que el miedo de los dolores en el pecho es un ataque cardíaco mortal o que los dolores punzantes en la cabeza son el resultado de un tumor o un aneurisma. Se siente un miedo intenso cuando se piensa en morir, o tal vez pensar en ello más de lo normal, o no puede sacarlo de tu mente.

Tratamiento: El diagnóstico y el tratamiento, lo aconsejable es que sea compartida por un lado psicoterapia cognitiva y el acompañamiento con el tratamiento psiquiátrico, con psicofármacos. Sí o sí los trastornos de pánico, las fobias sociales, trastornos de ansiedad, tienen que ir acompañados del tratamiento psicoterapéutico y el psiquiátrico, el psicólogo aplica técnicas de enfrentamiento, de relajación,  da psicoinformación para conocer la enfermedad y aprender a manejarla, a afrontar cuando se presenten las crisis, todas las herramientas para un buen manejo de la enfermedad, y los psicofármacos son necesarios para calmar el estado de ansiedad, los síntomas a nivel fisiológico.

3 comentarios:

gallega dijo...

PERFECTO, QUE BIEN EXPLICADSO Y ME SIREVE Y MUCHO, GRACIAS AMIGA QUERIDA

gallega dijo...

DIME, TOMSON QUE DIFERENCIA HAY ENTRE DEPRESION Y TRISTEZA?

tomson dijo...

Hola hermosa!!!! Gracias por tus palabras. Te hago un pequeño post acerca de las diferencias de estar triste a estar deprimido.
Besos!!!!!!!