viernes, 12 de junio de 2009

Afrontar la Muerte


Durante nuestra vida tenemos que enfrentarnos a diferentes momentos angustiantes y tristes, pero hay uno que es especialmente difícil: la muerte. Podemos decir que parte de nuestro discurrir por la vida lo dedicamos a afrontar la muerte como realidad inevitable. Dependiendo de los familiares y amigos que vamos perdiendo con el tiempo, y de cómo vivamos esos momentos, seremos más o menos capaces de afrontar nuestra propia muerte. Aquellas personas que han conseguido no reflexionar sobre ella, bien por falta de necesidad, bien por evitación, habrán conseguido no sentirse demasiado mal, pero serán más vulnerables a cualquier acontecimiento que les coloque directamente frente a este hecho.

La muerte puede afrontarse de muchas maneras: desde la fe, desde la negación del hecho, desde la resignación, desde la aceptación, Si nos encontramos en un momento tranquilo de nuestra vida no nos hará falta afrontar con urgencia la idea de la muerte, pero si es una idea que se hace cada vez más presente en nosotros, será necesario abordarla para sentirnos mejor. Hay dos pensamientos que con mayor frecuencia alimentan el malestar en relación a la muerte: el que pueda ocurrir en cualquier momento y sin poder hacer por evitarlo (accidente, infarto…) y el qué habrá después, si acabará nuestra existencia o trascenderemos a alguna otra realidad, a algún paraíso. Ante esto podemos tratar de garantizarnos que la muerte no nos sorprenda tomando precauciones extremas: chequeos médicos constantes, evitar viajes. Para poder afrontar esta realidad sin quedarnos encerrados en un círculo sin respuestas claras, tendremos que valorar la posibilidad de que nuestros miedos sean ciertos, no tanto porque vaya a ser así, sino porque siendo que es posible (aunque poco probable) si no nos garantizamos al cien por cien que no sucederá, nuestra mente no descansará.

Lo que ocurre es que visto así, pensar en ello produce malestar. No es muy deseable pasarlo mal, pero de no ser así es difícil que un tema tan complicado como este, no nos dé vueltas obsesivamente en la cabeza. Dicho de otro modo: es imposible tener certeza sobre algo que nos es imposible controlar. Visto así podemos llegar a una sensación de resignación, que aunque irritante, sea más llevadera que la angustia mantenida ante la incertidumbre de la idea de la muerte.

Es indudable que vivir experiencias cercanas a la muerte, accidentes, agresiones, muertes de personas próximas, presenciar muertes o hechos violentos vulnerabiliza. La intensidad de las emociones dificulta afrontar los hechos con una distancia suficiente. No obstante son las personas que han vivido este tipo de experiencias las que tienen aún más necesidad de afrontar la idea de la muerte. De no ser así, podrán aparecer miedos y evitaciones que dificultarán la calidad de vida de la persona.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Recomiendo el libro de Irvin Yalom, "mirar al sol", q habla sobre la muerte. Me gustó el pensamiento de Epicuro al respecto. Besos, Tomson, q tengas bello finde!!!! Tota.

tomson dijo...

Hola tota gracias por recomendar lo voy a conseguir para leerlo y luego te cuento!!
Un beso y que disfrutes este finde largo!!

* HADA ISOL dijo...

Siempre le temí a la muerte hasta que casi me muero en la cesarea de mi hija,me ví desde fuera de mi cuerpo mientras me hacían masaje cardiaco,desde entonces no le temo,no se si verme desde afuera fué un sueño o una realidad se que me quitó los miedos a algo que de todos modos un día vendrá,mientras estoy viva! un beso!

Julia dijo...

Evito pensar en la muerte. Creo que no hace falta. Ya llegará cuando corresponda.