jueves, 25 de junio de 2009

Enfermos de si mismos


Algunas personas sólo saben hablar de sí y agotan a quienes las escuchan porque no entablan una verdadera relación. El otro les sirve de percha para colgar lo que necesitan decir de sí. Quienes ponen como centro del universo su “yo” tienen un psiquismo poco evolucionado, ignoran sus límites y no saben apreciar a los demás.

Son narcisistas, egocéntricos, egomaníacos. Son como un niño que fantasea con ser gigante: se atribuye rasgos de los que carece y se coloca en el centro del mundo porque no sabe vivir en él. Se ama demasiado porque nadie le ha querido de forma adecuada. Por regla general, resulta insoportable cuando se le tiene cerca porque no sabe amar: el otro no le interesa, salvo para que le afirme en lo que alimenta su ego. Con ese “ego” disimula una identidad frágil y una debilidad psicológica notable.

Sin embargo, cierto grado de narcisismo es conveniente y deseable a lo largo del desarrollo infantil. El niño, por la dependencia con la que nace y porque su aparato psíquico no le permite diferenciar entre él y el otro, se cree el centro del universo de sus padres. Su deseo de admiración se debe a la necesidad de ser reconocido como único. De este modo se construyen la identidad y la autoestima. También se construyen con las imágenes que tenemos de nosotros mismos y que dependen de cómo nos miraron quienes nos cuidaron y con las que aprendimos los primeros intercambios afectivos.

Según el psicoanálisis, el ser humano tiene en principio dos objetivos a los que dirigir su amor: la madre y su propia persona. Su evolución dependerá de que pueda liberarse y no quedarse apegado a ambas.

Éstos son los rasgos que definen a un Narcisista:

• Egocéntrico. Tiene un sentimiento exagerado de su importancia. Sólo se preocupa de sí mismo. • Manipulador. Cree que los demás deben satisfacer su necesidad de ser admirado y puede manipularles para lograrlo.

• Intolerante. No soporta las críticas y su reacción es imprevisible.
Le angustian porque su identidad es frágil.

• Negador. No reconoce su narcisismo. Exagera sus virtudes y atribuye los fracasos a los otros.

4 comentarios:

gallega dijo...

mirta legrand?seria un ejemplo?

lidiaazul dijo...

QUE BUENA DEFINICIÒN DE LA CASÀN¡¡¡JA¡JA¡JA¡

tomson dijo...

Hola Gallega!!si Mirta, Moria, pero fijate que es casi obvio que son personas que no son felices, todo lo contrario a lo que dicen y dejan ver.
Lidiaazul saludos que tengan un lindo finde y que todo salga bien, este fin de semana!

lidiaazul dijo...

GRACIAS,TOMSON,QUERIDA¡MUY BUEN FINDE.