jueves, 15 de diciembre de 2011

Adolescentes


La adolescencia es una época ambigua, a medias entre la infancia y la madures, en la que se definen tanto nuestro cuerpo como nuestra personalidad. Época cruzada de conflictos, puede ser también la más sugerente de la vida. Todo depende de cómo se afronten las diferentes situaciones que la vida va presentando.

Las calificaciones escolares, el propio cuerpo, la apariencia externa, la opinión de los demás sobre uno mismo, los amigos, el enamoramiento y las relaciones sexuales son temas centrales en esta época. La información que se tenga sobre ellos puede ser crucial. Ahí está el caso de muchas chicas que dejan de comer para lograr ese cuerpo perfecto, suponiendo que detrás de este logro vendrán muchos éxitos por sí solos. La desilusión, el comprobar que no es así después de tantos sacrificios, resulta difícil de asimilar.

Cuánto dinero gastado, por parte de los padres, para comprar esa ropa onerosa, que está de moda. El no poder llevar este tipo de ropa especial supone muchas cosas, como no pertenecer a ese grupo que uno desea, sentirse fuera, diferente, etc.

Los amigos tienen, también, una importancia especial. Muchos padres cuentan “le importa más la opinión de sus amigos que la nuestra". Tampoco hay que alarmarse, se trata tan sólo de un proceso de identificación e individuación, forma parte de la madurez, uno empieza a tener opiniones propias, pero no confía demasiado y necesita el refuerzo de sus iguales.

Diferentes situaciones, en ésta época, traen de cabeza a padres y adolescentes. Sin embargo, conviene saber que la mayoría de las situaciones que se dan, no tienen mayor importancia, forman parte del proceso evolutivo, y cuando hormonas y demás elementos encuentren su sitio, todo volverá a la normalidad.
Sin embargo, y aunque a mí no me gusta alarmar, también es cierto que puede haber problemas serios.
Tales como:
Ansiedad
El adolescente es una persona nerviosa por naturaleza. Y no es para menos, con tantos cambios en su cuerpo y en su entorno. Sin embargo, la ansiedad  permanecerá siempre entre límites, para no interferir de manera negativa en la vida del adolescente. A mayor ansiedad, por ejemplo, peores resultados académicos.

Los adolescentes con niveles altos de ansiedad, suelen mostrarse inseguros, perfeccionistas, con gran necesidad de recibir la aprobación de los demás para que les aseguren la calidad de lo que hacen. Confían poco en sí mismos, les da miedo cualquier situación y requieren la constante presencia del adulto para enfrentarse a sus temores.

Ansiedad de separación
Un tipo concreto de ansiedad, que experimentan algunos adolescentes ante la posibilidad de tener que separarse de sus padres, o de aquellas personas queridas. Sienten un gran temor a los ladrones. Miedo a que les pase algo a sus padres.
Antes de admitir el verdadero motivo (no querer separarse de sus seres queridos) dan mil justificaciones, incluso pueden presentar un cuadro físico muy espectacular con vértigos, desmayos, dolores de estomago o palpitaciones.

Crisis de ansiedad (ataque de pánico)
Ansiedad en su grado máximo, aparece de forma brusca y suele ser de corta duración (30 minutos). La forma más dramática es la sensación de muerte inminente, el adolescente se pone blanco y presenta un cuadro de lo más llamativo,

Agresividad
En todo comportamiento humano existe un componente químico y otro aprendido. En situaciones parecidas, dos personas pueden reaccionar de maneras muy diferentes. ¿Debido a los genes? quizá. Sabido es, que los niños humillados y maltratados tienden a volverse emocionalmente insensibles a estas situaciones, y aprenden que la agresión, es la respuesta automática ante un conflicto. Los adultos, repetirán este tipo de escenas, siendo ellos los agresores.

¿Es la adolescencia una etapa de especial tendencia a la agresividad?
Es una etapa donde se van dejando atrás los valores de la infancia, y hay una necesidad de encontrar nuevos valores más acordes con los cambios que empiezan a percibir. Puede existir decepción con la sociedad que encuentran, y querer cambiarlo absolutamente todo. Pueden culpar a la familia por lo que no les gusta. Y en definitiva pueden sentirse tremendamente solos, con lo que desarrollarán unos mecanismos de defensa que fácilmente se convierten en agresivos.

Estrés
La cotidianidad ya suma factores de estrés en la etapa de mayor fragilidad de la personalidad. Algunos jóvenes saben adaptarse bien a la llegada del estrés y se sobreponen con facilidad; otros se sienten incapaces de superar estas situaciones, manifestando una serie de conductas desproporcionadas. Estos son los adolescentes con problemas de adaptación.

No se trata de conductas normales ante una situación determinada, como por ejemplo, la lógica reacción de dolor ante la pérdida de un ser querido. Se trata de reacciones, normalmente, con una mezcla de depresión y ansiedad. También pueden manifestarse por alteraciones severas de la conducta, como vandalismo, conducción irresponsable, peleas o incumplimiento de las normas sociales propias de su edad. Las reacciones desadaptativas suelen aparecer a los tres meses de tener lugar dicho acontecimiento estresante; aunque normalmente son un conjunto de factores los que están influyendo sobre el joven.

Depresión
Es común el estado de ánimo deprimido en el adolescente. Son demasiados cambios para tan poco tiempo, y muchos jóvenes reaccionan con aislamiento, actividades reducidas al mínimo y accesos de pesimismo, como defensa ante una situación cambiante, que no entienden.

Sin embargo, existe gran dificultad para diagnosticar depresión en la adolescencia. Una señal de alarma, a tener en cuenta por los padres y educadores, es el cambio de comportamiento repentino, en el chico o la chica. La depresión puede ocultarse tras el consumo de alcohol o drogas.

Síntomas de la depresión
Estado de ánimo decaído o irritable.
Cansancio o falta de energía.
Pérdida del interés para cualquier actividad.
El sueño está aumentado o disminuido.
El peso aumenta o disminuye, de manera significativa sin realizar ningún régimen.
Agitación.
Dificultad para pensar o concentrarse.
Miedo a morir e ideas de suicidio.
¿Qué hacer?
Acudir a un psicólogo para realizar terapia familiar y/o individual con el adolescente.

Al nacer, el bebé es el centro del universo. A medida que avanza la edad, van apareciendo otras personas. Se aprende que los demás, también son importantes. Y que la relación con otras personas es necesaria.
El adolescente, necesita a alguien de su misma edad y sexo, para compartir la pesada carga, de todas las dudas que le surgen constantemente. Debe ser alguien que él vea como un igual, con sus mismos problemas e inquietudes. Por eso no vale como amigo un padre o profesor, ya que éstos están investidos de autoridad aunque no lo pretendan. Además (padres, profesores) tienen otro papel muy importante y necesario en la vida del adolescente.

G. Stanley Hall describió a la adolescencia como un período característico de “Tormenta e ímpetu”, lleno de idealismo, de reacciones contra lo viejo, de expresión de pasiones y sentimientos y de sufrimientos. Se asemeja a un segundo nacimiento cuando la vida emotiva del adolescente se debate entre varias tendencias contradictorias, desde la exaltación extrema hasta la indiferencia y el desgano.
El adolescente desea la soledad y el aislamiento pero a su vez necesita al grupo, el cual ejerce una gran influencia en él.

2 comentarios:

Julia dijo...

¡¡¡MUCHAS FELICIDADES!!!!

Más vale tarde que nunca dice el refrán... ¿será verdad?

tomson dijo...

Gracias Julia, sos muy amable por acordarte. Besos que termine bien este año y que el proximo sea mejor.
Besos!!!!