domingo, 11 de diciembre de 2011

Tentación y autocontrol


No es un secreto para nadie que comprometerse con cualquier situación, reto, relación o régimen (matrimonio, dejar de fumar, inicio de plan de ejercicio o dieta para perder peso entre otros) representará la aparición, en cualquier momento de esa dinámica, de fuertes deseos o anhelos para volver al patrón de conducta previo y abandonar esta  estructura de compromiso de vida que hemos asumido.

Estos estímulos que aparecen casi inmediatamente iniciados los nuevos retos  o durante los momentos más fuertes de los mismos se asumen como tentaciones, que en todas las dimensiones y en sus diversas intensidades representan una perturbación al equilibrio de la persona, sumándola en un espacio complejo de angustia, que de no saber controlarse puede generar sentimientos de culpa y vergüenza.

Frases comunes como: “Basta que tengas novia para que todas quieran estar con vos” “justo cuando todo anda mal en mi relación aparece esta nueva persona”, “ahora todo se hace a la hora del gimnasio”, “cuando quiero dejar de fumar todos regalan cigarros” y “todo el mundo cumpleaños cuando yo estoy a dieta”, son unas de las frases más comunes asociadas a la aparición de estos impulsos repentinos que nos invitan a abandonar nuestras elecciones de vida.

Entendido esto, ¿Cómo negociar la necesidad de buscar otras experiencias o de caer en viejos patrones sin poner en peligro el compromiso asumido?, ¿No sería genial tener el control sobre nuestros deseos e impulsos sin tener esa sensación de conflicto? La clave del éxito en estas situaciones es entrenarnos en el manejo del autocontrol.

Pequeñas claves para entrenarnos en el autocontrol de nuestros impulsos y conducirnos de manera positiva por el camino de la realización y del alcance de metas, de manera cada vez más clara y concisa:

1) En un primer lugar, tratar de  separarse físicamente de las tentaciones en los momentos en que estas aparezcan. A veces acercarnos a estás con la convicción de que saldremos ilesos resulta un acto fallido a nuestra integridad y resistencia emocional, puesto que no hemos reconocido de manera genuina nuestras debilidades. Por ende, aunque no lo creas, ponerte a prueba la mayoría de las veces no resulta, así que hay que despedirse de los cigarrillos, las cenas con amigos, los postres de la tarde, o inclusive de esa persona que te resulta tan tentadora.

2) Establecer un Pre-Compromiso, es decir, fijar fechas límite para el alcance de pequeños objetivos. En oportunidades, las metas difíciles o que ameritan muchas renuncias o sacrificios traen consigo situaciones altamente tentadoras, de allí que ponernos pequeños retos  harán impulsarnos más ávidamente al percibir que los alcances a las metas están más cerca de lo que no imaginamos, de este modo, en lugar de: prohibirnos fumar, inscribirnos a una hora de aeróbicos y una de pesas en el gimnasio, decir que bajaremos 30 kilogramos en un mes, es ya condicionarnos debemos plantearnos metas iniciales más pequeñas como: bajar el número de cigarrillos al día, iniciar con rutinas sencillas en el gimnasio, proponernos una dieta que ayude a  disminuir kilogramos en un tiempo.

3) Otro aspecto importante es auto imponerse recompensas por los éxitos alcanzados, esto hará que la curva de la motivación se mantenga, en especial si el beneficio es a largo plazo. A veces, mantenernos guardada esa última caja de cigarrillos que compramos, nuestro pantalón favorito (con esos kilitos de más) todo esto en caso de que algo de nuestro plan de cambio falle. En lugar de ello, invertir en estímulos positivos asociados a esa nueva meta que adquiere, ejemplo: Renovar nuestro vestidor, Regalarse la compra de algo nuevo con el dinero ahorrado por no comprar  cigarrillos, invertir en la adquisición de un par de artículos para el gimnasio, los cuales pueden motivarnos a seguir y finalmente dedicarnos a buscar una actividad nueva y excitante para uno o la pareja.

4) Reconocer la falla, y plantearse metas de reajuste en caso de que sedas a la tentación. Es claro que cuando los compromisos son a largo plazo, la aparición de situaciones tentadoras será cada vez más frecuente, esta premisa incluye que se pudiese llegar a fallar cayendo en la tentación. Entendido esto, es importante que recordemos que la clave no está en detenerse ante la falla, sino avanzar pese a esta, garantizando el logro de la meta planteada. Así que, si prendimos un cigarrillo una vez más, nos comimos un postre, faltamos un par de días al gimnasio, reconocer que se falló es el primer paso y el segundo es volver, lo más pronto posible, a lo planteado.

5) El último eslabón nos invita a definir una serie de afirmaciones positivas o autoafirmaciones que con el tiempo logren condicionar nuestro inconsciente, fortaleciendo el autoestima evitando la aparición de reacciones negativas automáticas. Bajo esta idea, queda claro que si uno siente que tiene esperanzas se moviliza a  hacer  que las cosas sucedan, intentar con todas sus fuerzas lograr los objetivos y luchar constantemente por mejorar. Todo esto, en contraposición con mensajes negativos asociados a la tentación, ejemplo de ello lo representan estas frases: “un cigarrillo más”, “un día que no asista al gimnasio no quiere decir”“hoy como postre y mañana no ceno” u “ojos que no ven corazón que no siente”.

Dicho estos elementos la invitación es a asumir nuevos retos con la convicción de alcanzar el éxito aunque las tentaciones aparezcan en el camino. Recordemos que nuestra voz interna nos puede ayudar a mantenernos focalizados en las metas, dirigiendo nuestra  atención y desempeñando un rol esencial en la autorregulación del  comportamiento, ya que representa una especie de retroalimentación constante en el  control de  lo que estamos haciendo o sintiendo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Tomson!!!
Clarísimo y muy práctico tu post.
Te dejo un besito, que andes bien!!
MLP

gallega dijo...

AJAJAJAJ ES ASI, MUY CALRO COMO DICE NUESTRA AMIGA MLP

tomson dijo...

Hola MLP gracias por tu visita. Besos.

Gallega que gusto leerte, besos amiga buena semana.

Anónimo dijo...

No es nada Tomson, no siempre pero te voy leyendo..
cariños!
MLP