miércoles, 18 de noviembre de 2009

El odio


Entre todas las emociones el odio es la peor de ellas, ya que es nociva, limitante y además somete a la persona a un pensamiento negativo con el único fin de dañar a la persona o cosa odiada. Para vivir de una manera positiva, conviene evitarlo o superarlo, pues sus efectos suelen ser devastadores.

El odio es una rabia, un enojo más o menos fuerte, que se tiene desde hace tiempo, en contra de una persona o cosa. Normalmente el odio se genera cuando la persona se ha sentido ofendida, humillada, dañada o ridiculizada. La principal característica del odio es que esa rabia por el daño sufrido no se expresó, y quedó emocionalmente guardada. Pero la rabia sigue estando ahí, aunque no se la exprese.

Cuando la persona siente odio, los síntomas más comunes que aparecen son la apatía, la aversión casi enfermiza, la ira, el malestar constante y la planificación continua hacia el mal.

No es fácil detectar el odio, pero si se afina la percepción hay algunos signos que señalan su presencia. Por ejemplo una disposición negativa hacia quien generó el mal síntoma, que puede llevar incluso a boicotear iniciativas de esa persona. O negarse a participar y marginarse de ciertas acciones que propuso esa persona contra la cual hay odio. O evitar hablar con ella. Durante una conversación, ciertos signos de impaciencia, o los puños crispados, o hablar de forma seca y dura. Incluso a la persona rencorosa le puede costar mirar a los ojos a quien le generó el malestar.

No se debe ignorar que el odio es un sentimiento destructivo, por lo que sino se controla no solo tiene un efecto negativo hacia el objeto odiado sino que puede peligrar nuestra salud mental e incluso física.

¿Que nos lleva a sentir odio?
Si lo pensamos fríamente el odio es un simple mecanismo de defensa, de autoprotección de la dignidad, de nuestra ética moral que ha sido atacada, de algo por lo que no estamos dispuestos a pasar.
El odio es un veneno mortífero que impide el encuentro, la comunicación, la armonía y la convivencia.

En época de crisis, como hoy en todo el mundo, cabe señalar que en el ámbito laboral odiar puede causar estragos ya que el odio afecta notoriamente a la productividad: impide la expresión de la creatividad ya que esclaviza a la persona que siente odio a pensamientos obsesivos de agresividad y violencia.

Lo más común es que una persona que siente odio, se haya sentido previamente ignorada, rechazada, maltratada o abandonada.

Lo que está claro es que odiar es muy fácil ya que para hacerlo, basta con pensar que somos los buenos, los adecuados, las víctimas en definitiva sintiéndonos seguros de tener la razón; omitiendo todo lo que contradiga nuestras cogniciones.

Más difícil es dejar de odiar ya que requiere una mente abierta y una actitud adecuada. Podemos evitar convertirnos en blanco de los arranques de odio, tratando a los demás con aprecio, consideración y respeto.
Si somos nosotros los que sentimos odio, podemos alejarnos de la persona o cosa que nos causa aversión y así reducir su influencia sobre nuestra emociones.

3 comentarios:

gallega dijo...

EN MI CORAZON,NO SE LO QUE ES ODIAR GRACIAS A DIOS Y JESUS.

Betty dijo...

el odio es algo que no esta en mi afortunadamente, puedo sentir muchas cosas,bronca, una rabia enorme, que se yo, pero nunca odié a nadie y creo que no lo haré, eso me degradaría como ser humano y yo voy en el camino de la evolución, o al menos eso intento

PD: me pasa que he querido comentar varias veces y no he podido, que pasa con google??

tomson dijo...

Betty gracias por estar siempre... Y no se cual es el motivo por el que no podes dejar tu comentario.
Besos!!!