miércoles, 15 de junio de 2011

Adicciones 2.0

A la época en que vivimos, la llaman la Era de la Información.

Vivimos sumergidos en una corriente continua de información. Desde noticias que se actualizan en tiempo real, celulares que están siempre encendidos y recibiendo mensajes todo el día, múltiples casillas de correo y varias entradas de mensajes: desde mail a facebook, twitter, y todos los sitios en los que debemos estar y revisar diariamente. Los ipads, y netbooks que podemos llevar a todos lados y conectarnos donde sea.

Estamos conectados siempre. Recibimos información de muchas fuentes todo el tiempo. Todo trata de acaparar nuestra atención.


Si estamos en el trabajo tenemos una computadora propia, con conexión a Internet. Todo ese potencial digital que nos llama a hacer compras online, mirar fotos, hablar con otra gente, participar en los foros, contestar todos esos mails, toda la información disponible en un click, un gran agujero negro que absorbe y qué requiere toda nuestra voluntad para no ser atrapado.


Después está el teléfono; que suena todo el tiempo, la música que viene de las computadoras de los otros compañeros de trabajo. Los papeles que se acumulan en el escritorio, la gente que pasa a hacerte preguntas, a traerte más papeles. ¿Cuánto tiempo nos consumen estas distracciones? ¿Cuánto tiempo queda después para hacer nuestro trabajo? ¿Cuánto hemos avanzado al final del día?


Al llegar por la noche a casa, la situación no mejora. Ahí tenemos el televisor con decenas de canales y propagandas que intentan manipular nuestras emociones para que compremos; lo que sea, pero que compremos. El celular todavía sigue encendido y sigue sonando (En mi caso no se apaga nunca el móvil). Y como si no hubieras tenido suficiente, te conectas un ratito a tu computadora personal para enviar unos mails más. Por supuesto, también está la familia, niños, pareja, amigos o compañeros de casa. ¿Cuánto tiempo te roba la tele, la PC o el teléfono? Si éstas distracciones no existieran ¿cuánto tiempo más tendríamos disponible para invertirlo en la familia, en el trabajo?


Creo que todavía no nos dimos cuenta de la sutil pérdida de nuestro tiempo libre, y del lujo que hoy representa vivir con una cantidad razonable de paz.


Se nos exige que estemos conectados. Se espera que estés disponible para ser contactado en cualquier momento. Si no tenés mail o no tenés celular la gente piensa que: sos indigente o sos un transgresor. Según el estilo de vida o trabajo que tengamos, se espera que el teléfono esté encendido siempre y que contestemos inmediatamente. Que revisemos el mail varias veces al día, que estemos dentro de ciertas redes, que sigamos las últimas noticias del rubro.


Un caso particular es la gente que llama a nuestro celular a la hora del almuerzo; que no son familiares ni amigos. Que tengamos la capacidad de conectarnos en todo momento no quiere decir que debamos o podamos hacerlo. Pero algunas personas insisten en llamarte durante el almuerzo y esperan que atiendas. ¿¿Y que hacemos?? ¡¡ Atendemos!! Porque no queremos ser vistos como malas personas, o como pésimos negociantes. Ni hablar de que se puedan ofender, o cualquier cosa negativa que la gente pueda pensar.


Este estilo de vida digital fue creado muy rápido y nos fue impuesto aunque nosotros no estuviésemos preparados. Lo que quiero resumir es que nos metimos de cabeza en esta corriente continua de información, pero no tenemos un sistema que nos ayude a manejarlo. No hay nuevas normas sociales que nos digan como lidiar o vivir con esto.


Hay momentos en que la vida pasa hacer una tortura, más que un placer, por nuestra “necesidad” de estar conectados al mundo en un instante, la exposición sin límites. Ésta es una adicción, de las tantas, a las que estamos sometidos en esta sociedad posmoderna.

2 comentarios:

gallega dijo...

EVOLUCIONAMOS(?) MATERIALMENTE PERO ESPIRITUALMENTE NOS ATRASAMOS AÑOS LUZ!!

tomson dijo...

Si el humana lucha por superarse, pero dejamos muchas cosas de valor en el camino.
Besos amiga!! Buen finde!!!