lunes, 8 de agosto de 2011

Superficialidad – Frivolidad

A las personas que poseen un esquema de superficialidad-frivolidad, la actitud Light de los histriónicos les resulta especialmente atractiva y relajada. Puesto que no quieren complicarse la vida, la trivialidad de las personas histriónicas les viene como anillo al dedo. La norma: pensar poco, sentir mucho. Estamos de acuerdo en que la compatibilidad afectiva no tiene por qué darse en la más elevada trascendencia, hay parejas cuyo punto de contacto más profundo son los pochoclos en un cine vespertino. ¿Y qué? El problema podría aparecer cuando uno anda navegando en la quintaesencia del saber y el otro está con los pies en la tierra.

Pero no falta quien quiere convertir a su pareja histriónico-teatral en un Einstein enamorado, y ahí las cosas se complican porque los olmos no dan peras.
Cierto hombre, muy culto y circunspecto, se sintió atraído por las curvas y sensualidad de una mujer histriónica. Sólo para señalar algunas discrepancias: a ella la gustaba el baile y todo lo que sea diversión, y a él la literatura y el cine arte; ella se viste se produce y el viste con la mayor sencillez; ella no leía ni los titulares de los diarios, y él se devoraba hasta los avisos fúnebres. Solamente los unía el espíritu de la conquista en plena efervescencia. No obstante, pese a los malos augurios, el hombre intentó educarla e introducirla en un mundo más intelectual, para que sus amigos y amigas pudieran aceptarla.

De más está decir que el experimento fue un rotundo fracaso. La mujer no negoció su esencia, y a los pocos meses dejó al erudito por el batero de un conjunto de rock, mucho más afín a sus preferencias personales. No se puede nadar en aguas distintas. Si cada vez que te metes mar adentro tu pareja se queda en la orilla, algo anda mal.

Un psicólogo le preguntó a un paciente que quería divorciarse cuál era la diferencia fundamental e irreconciliable que lo alejaba de su mujer. El hombre pensó un buen rato antes de contestar, tanto que el psicólogo acomodó sus papeles y tomó la lapicera  para no perderse detalles. Finalmente dijo: A mi me gusta bailar y a ella no. Reduccionismo afectivo, amor ultraliviano, que paradójicamente no levanta vuelo
.

La frivolidad suele ser asociada a la estupidez o a una forma de inconciencia. La persona que es frívola no se compromete con  la realidad  y se limita a quedarse con lo banal. Sin embargo, la frivolidad es una parte inherente, y para muchos necesaria  de la conducta humana.

La frivolidad también aparece vinculada con una forma cultural. Los productos y servicios de lujo por ejemplo, suelen tener un valor extra ya que la persona que los adquiere siente la necesidad de exhibirlos en una actitud frívola. No importa solo tener un reloj de oro, sino que el comprador sabe que no es solo para el poder contemplarlo o usarlo, lo mas importante es exhibirlos y que todos se enteren de su adquisición.

La frivolidad de alguna manera es un modo de vida impulsado por intereses comerciales y, en ocasiones políticos (Es preferible que la sociedad se quede en lo superficial y  no se comprometa con un cambio).

La frivolidad es, una manera de ver y vivir la vida y, a la vez, una actitud ante ella, caracterizada por la superficialidad, la inmediatez, la falta del legítimo amor al ser humano, la falta de genuinas motivaciones de autodesarrollo, la carencia de compromisos con otros y con nosotros, el egoísmo, la falta de voluntad para encarar los problemas, el concepto externalista de lo bello lo bueno y la pretensión ilusoria de que lo único importante en la vida es sentirnos bien y vivir cada vez mejor y más cómodos.

La frivolidad en la actualidad es potenciada por tendencias culturales que destacan el valor de la belleza corporal, la fuerza física, el sexo y el erotismo como medios de triunfo y reconocimiento individual, el confort material, el consumismo, el relativismo ético e ideológico, la búsqueda directa y constante de placer, el snobismo y la subordinación a los dictados de la moda.

3 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Te dejo cariños y el deseos de una buena semana junto a este pensamiento leído:

Lo admirable no es que existan las estrellas sino que el hombre haya podido dar cuenta de su existencia.
Anatole Francie

tomson dijo...

Hola Abuela Ciber gracias por tu visita!! Que buen pensamiento, hoy como vivimos, no nos detemos a mirar las estrellas. Besos.

dafne dijo...

No es importante sentirse bien y vivir bien?
Creo que sí, sino para que estudiar, trabajar y labrarse un futuro?
Chau.
Silvia.