jueves, 4 de agosto de 2011

Trastorno de somatización

El trastorno de somatización es una afección crónica en la cual la persona presenta síntomas físicos que involucran más de una parte del cuerpo, pero no se puede encontrar ninguna causa física. Sin embargo, el dolor y otros síntomas que las personas experimentan son reales y no son creados ni simulados.

Puede aparecer en la adolescencia y antes de los 30 años, siendo más común en el sexo femenino. Los familiares varones de las mujeres con este trastorno tienden a tener una alta incidencia de comportamiento socialmente inapropiado tales como; alcoholismo, dependencia a las drogas, etc.

En el pasado, el trastorno de somatización recibía el nombre de "histeria o síndrome de Briquet.” Según Freud el síntoma histérico tenía que ver con vivencias que al paciente le resultan desagradables comentar y que en realidad no recuerda.

El paciente no sabe cual es la causa del síntoma o de su enfermedad.
El trastorno de somatización muchas veces el paciente es mal diagnosticado.

A pesar de recibir mucha atención médica los pacientes refieren gran sufrimiento, provocando frustración en el médico o por otro lado enojo.
Los síntomas físicos son un modo de pedir ayuda y atención. La intensidad y persistencia de los síntomas reflejan el intenso deseo de la persona de ser atendida en cada uno de los aspectos de su vida. Los síntomas también parecen servir a otros propósitos, como permitir que la persona eluda las responsabilidades de la vida adulta.

Los síntomas incluyen
Dolores de cabeza
Dolores de espalda
Dolor articular
Dolor de pecho
Latidos cardíacos irregulares
Dolor en brazos o en piernas
Dolor en la vagina o en el pene durante las relaciones sexuales
Dolor al orinar
 
Síntomas gastrointestinales (cualquier afección, además de dolor, en el estómago o los intestinos):
Náuseas
Distensión
Vómitos
Diarrea

Síntomas sexuales (cualquier afección, además de dolor, en el sistema sexual):
Incapacidad para mantener una erección (hombres)
Períodos irregulares (mujeres)
Sangrado menstrual excesivo (mujeres)

Síntomas neurológicos:
Estar desequilibrado
Parálisis
Debilidad
Dificultad para comer
Pérdida de la voz
Incapacidad de controlar la necesidad de orinar
Delirios o alucinaciones
Pérdida del tacto
Incapacidad para sentir dolor
Amnesia (pérdida de la memoria)
Ceguera temporal
Sordera temporal
Convulsiones

Los síntomas pueden alterar parcial y completamente el funcionamiento social, familiar y laboral. Y pasan la mayoría del tiempo en muchas consultas con diferentes médicos y especialidades, con quejas, demandas excesivas y frustradas por la falta de respuesta a sus síntomas.

Los siguientes factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar el trastorno de somatización:
Clase social baja y poca educación
Sexo femenino
Factores de personalidad (narcisista, dependientes, histriónicos)
Factores culturales (represivas)

Su médico de cabecera es a quien en primera instancia debe recurrir y hablar sobre sus síntomas, y con los antecedentes médicos, exámenes físicos y de laboratorio el médico descartará otros diagnósticos que suelen confundirse con el trastorno de somatización, como la esclerosis múltiple, el lupus y otras afecciones hormonales. Si su médico no detecta nada serio en estas pruebas, lo puede canalizar con un psiquiatra.

El tratamiento es difícil. La gente con trastorno de somatización tiende a tener sentimientos de frustración y actuar a la defensiva ante cualquier sugerencia con respecto al carácter psicológico de sus síntomas. Por lo tanto, los médicos no pueden tratar el problema directamente como de orden psicológico, aun reconociéndolo como tal.

En el tratamiento puede utilizarse:
Psicoterapia
Terapia cognitiva conductual (control de síntomas)
Algunas personas con trastorno de somatización se vuelven depresivas con el pasar de los años y sus referencias al suicidio se hacen más amenazadoras. El suicidio es un riesgo real que hay que tener presente.