viernes, 1 de febrero de 2013

¿Cómo se desarrolla la empatia?



La empatía en los niños está predeterminada por los padres
Los pequeños son receptores activos de valores por imitación entre los tres y los ocho años de edad.
La empatía es la capacidad para poder percibir el propio estado emocional de otra persona, para ponerse en el lugar del otro y llegar a sentir lo que este sujeto esta sintiendo en momentos precisos.

Los niños aprenden por imitación y todo lo que los padres hacen durante la etapa de aprendizaje de los pequeños, es decir entre los tres y los ocho años es un punto clave para formar seres con un corazón sano lleno de amor por las personas que lo rodean sin importar el estrato donde se encuentren. Cabe aclarar que la formación de estos chicos debe ser abierta y aprender a respetar las opiniones que tienen frente a diferentes situaciones.

Tener empatía proporciona una gran riqueza tanto en conocimiento como en experiencia, al despertar la empatía se obtiene grandes cambios en cada uno pues hay comunicación y se actúa considerando a los demás.

Las personas empáticas están mejor adaptadas emocionalmente, tienen un mayor manejo de sus emociones, son mucho más populares, sensibles, sociables, se relacionan mejor sentimentalmente, son más comprensivas, generosas y mejores negociadoras. Esta característica es considerada una habilidad práctica de la inteligencia emocional, esto quiere decir que las emociones de los demás resuenan en nosotros, o sea, que podemos llegar a entender lo que sienten y por eso ellos perciben en nosotros un aliado, un apoyo, alguien que los comprende sin juzgarlos y es capaz de ver las cosas desde su punto de vista.

Como desarrollarla: Si ya se olvidó esta habilidad o no se tiene muy desarrollada, se debe comenzar por conocer y tener una autoestima sana, esta permitirá ponerse en lugar de las demás personas.

Dar tiempo para escuchar a los demás, que quieren, que temen, que les duele, que les hace felices, a que responden mejor, hablarles de situaciones similares, o momentos en los que sentimos lo mismo que ellos, porque sin comunicación, no hay empatía.

Tipos:
Cognitiva: comprende el estado interno de la otra persona.
Emocional: logra entender al otro poniéndose en su lugar.
Desinteresada: no busca beneficio propio.
Interesada: surge de la conveniencia social o terapéutica, (en el psicoanálisis, es indispensable para una alianza mental).